Prólogo y dedicatoria
Cada quien es libre de esconder sus secretos más perversos, pase toda mi vida tratando de entender lo que pasaba por la mente de las personas que conocí, pero era algo casi imposible de descifrar, cada cabeza era un mundo distinto y era difícil comprenderlos.
Hubo una vez que mi madre me dijo que amara con todo mi ser y corazón y así lo hize pero a cambio de eso recibí nada, "tratala como una princesa para que sepa que fuiste criado por una reina" y su trato a mi fue peor que al de un sirviente.
El las calles de cologne el frío cesa el ruido de las noches de todo bullicio y la nieve pinta de blanco sus calles, aquel pueblo alejado de la nación de los cuatro vientos como se solía llamar se convirtió en la tumba de mi reina y de mis sentimientos, ahí fue donde todo lo que tenía me fue arrebatado.