Hermana Mayor

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Summary

Una inquietante historia que narra la obsesión de una hermana mayor por proteger a su frágil hermana menor del temible mundo exterior. Impulsada por un amor profundo, su deseo de resguardarla la lleva a tomar decisiones cada vez más cuestionables. A medida que su mente se oscurece, comienza a tejer relatos aterradores, creando un universo de terror que envuelve a su pequeña en un abrazo helado. Lo que comenzó como un acto de amor se transforma en una pesadilla viviente, donde el verdadero peligro no proviene del mundo exterior, sino del amor distorsionado que la hermana mayor ha cultivado. Sin embargo, eso es lo que hacen los hermanos mayores ¿Verdad?

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

HERMANA MAYOR.

En este bosquesillo, susurran miles de cuentos sobre criaturas nocturnas que traen consigo muerte y desgracia. He escuchado cómo las familias se reúnen en un mar de llantos y agonías, lamentando las almas de sus hijas más jóvenes, arrebatadas cruelmente. Un peso de angustia se apodera de mí; no deseo ese final funesto para mi hermanita.

Cada noche, cierro las ventanas y las puertas, dejando solo la tenue luz de unas velas que parpadean como susurros en la oscuridad. Intento que ella duerma y encuentre un descanso reparador, aunque sus ojitos brillan con la necesidad de un abrazo cálido ante las tormentas que azotan el exterior. Su mirada me envuelve en un mar dulce y peligroso.

Todos los días le enseño a cocinar, a jugar con los colores de las flores que se asoman tímidamente desde la ventana. Me obedece, permaneciendo quieta hasta que regreso con hierbas frescas en mi canasta. Jamás la llevo afuera; el mundo es un lugar traicionero. Cuando comienza a caminar, sus ojitos, que antes iluminaban mis noches y días, ahora solo se llenan de curiosidad. Ya no me espera emocionada; su alegría se ha desplazado hacia la canasta que traigo del exterior. Su mirada ya no es para mí.

La arropo y cuido de sus pesadillas; me sonríe cada vez que preparo sus comidas favoritas. Sin embargo, cuando reconoció las plumas de su gallina favorita cerca de la cocina, fue la primera vez que vi el miedo en sus ojos. No era necesario cocinar a su gallina, pero el vendaje en su pequeño dedo me recordaba cómo aquel animal la había lastimado. A medida que crece y se vuelve más alta, comienza a abrir puertas y ventanas por sí misma. Es entonces cuando decido reforzar todas las entradas con rejas. Ella se molesta, pero nada me hace desistir de las medidas que implemento con el tiempo.

La primera carta de amor fue una alarma ensordecedora en mi mente; mi pequeña estaba siendo hostigada por un desconocido. Decidí encargarme de ese problema para que pudiera vivir tranquila. Aunque no lo diga, sé que es consciente de que su príncipe jamás volverá por mi culpa. Para ella, el mundo es un lugar lleno de oportunidades, pero yo soy la mayor y sé que afuera solo hay desgracias y monstruos... no lo entiende.

Como su hermana mayor, he luchado en este bosquesillo por comida, ropa y artículos de aseo; todo lo que mi pequeña necesita, aunque eso signifique quedarme sin muchas cosas e incluso sin personas. Nadie lo entendería. Nadie comprende que ser la hermana mayor es un sacrificio absoluto, un deber sagrado que implica asegurarme de que ella permanezca viva y a salvo, a cualquier costo.

Cuando alcanzó su mayoría de edad, no agradeció su pastel ni sus velas; ni siquiera mencionó la nueva habitación que le había preparado, decorándola con esmero. Ella permaneció en el suelo, al igual que yo. Mis piernas sangraban y mi mejilla estaba reventada, pero no me importaba nada más que ella. Ella seguiría viviendo bajo mi techo, bajo mi responsabilidad, aunque intentara lo contrario.

Los ataques se tornaron más violentos y los reproches se hicieron más frecuentes. Me dolía el corazón al verla tan confundida y llena de ira hacia mí. Pero tenía que permanecer fuerte; no podía permitir que su enojo me desviara de mi objetivo: mantenerla a salvo, a mi lado.

Una noche, tuve que atarla. No quería que se hiciera daño... No podía permitir que volviera a intentarlo. Había cavado un túnel debajo de la choza, un escape hacia una vida ajena a mí; pero logré detenerla, aunque tuve que lastimarla en el proceso. Sus piernas no volverían a funcionar como antes y ella aprendería a temerme por desobedecerme. Pero ya estaba solucionado; el peligro estaba contenido y su seguridad era lo único que importaba.

En mi furia, le suspendí 15 comidas seguidas. Sin embargo, no me aparté de su lado. Le conté historias antes de dormir, le canté canciones de cuna como cuando era pequeña. Volvimos a comer juntas y a reír por chistes sin sentido. Mi vida comenzó a llenarse de color, un rojo brillante que se coagula con el tiempo, como la sangre que se aferra a la tierra.

Después de tanto tiempo, volvimos a ser una familia, aunque el brillo en sus ojos jamás regresó. Ella jamás volvió a ser la misma...

Pero yo nunca volví a separarme de ella. Su cuerpo se descomponía lentamente, y mi propio ser gritaba por liberarme de esa carga putrefacta. Sin embargo, no lo hice. No lo volvería a hacer. Soy su hermana mayor; mi deber es cuidarla, incluso en este estado, incluso cuando el aire se torna denso y el hedor se vuelve insoportable.

La obsesión crecía como un lodo espeso en mi mente, un monstruo que devoraba mis pensamientos. La idea de dejarla sola era más aterradora que enfrentar la realidad de su deterioro. La muerte no podía separarnos; yo haría lo que fuera necesario para mantenerla conmigo, para preservar cada fragmento de lo que una vez fuimos. Después de todo… soy su hermana mayor.En este bosquesillo, susurran miles de cuentos sobre criaturas nocturnas