Más allá del bosque

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Summary

Evanne ha perdido a sus padres en manos de su tío, un hombre perverso, cruel y muchísimo mayor que está obsesionado con ella. La tradición de un pueblo reinado por leyes perversas y anticuadas la obliga a casarse con él al cumplir los dieciocho años, sin embargo, ella no está dispuesta a resignarse a su destino. El bosque es peligroso, se lo han advertido desde que era una niña, pero Evanne prefiere la muerte antes que entregarse en matrimonio a ese monstruo que le arrebató todo. Cuando abandona todo lo que conoce por un destino incierto, encuentra en su camino al verdadero hombre al que fue prometida. Él es salvaje, primitivo y dominante. Un hombre capaz de pelear por ella, matar por ella, y pelear hasta la muerte por ella. Evanne sabe que si quiere sobrevivir en ese bosque lleno de criaturas peligrosas debe entregarse en alma y cuerpo a ese hombre que la mira con ojos hambrientos. Mientras las semanas transcurren, Evanne comienza a sospechar que ese lobo quiere algo más que solo su cuerpo. La quiere a ella...

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+
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Introducción

Evanne

No tenía idea de lo que sucedería al cruzar el bosque.

Solo pensé en que la muerte sería más piadosa conmigo de lo que podría ser una vida como la esposa de mi tío.

Antes de entender mi propio nacimiento, me vi forzada a perder todo rastro de inocencia. En Evrest las niñas buenas y puras no viven lo suficiente como para disfrutar de aquella frágil ignorancia.

Solo pude vivir mi infancia como lo habría hecho cualquier niña del exterior —o por lo menos, el exterior que había conocido a través de libros y fotografías que me había obsequiado mi padre de entre sus tantos viajes — debido a la protección de mis padres.

Ellos me criaron para leer las intenciones de la gente, así nadie podría herirme sin que antes yo le diera la advertencia a mi padre y así él podría anticiparse para protegerme de los hombres malos del pueblo. El hermano de papá, Gain, era uno de esos hombres.

El tío Gain fue apartado de mí desde que aprendí a gatear. Papá me solía contar, con toda la crudeza que una niña jamás debería escuchar, lo que se escondía detrás de las miradas furtivas y las sonrisas cómplices de su hermano. Desde entonces evité encontrarme a solas con él, con la esperanza de que mi rechazo y mal comportamiento hicieran que perdiera interés en mí, pero su fijación continuó por largos años.

Lo que nunca creí fue que, un día, toda esa obsesión lo llevaría a cometer un acto tan atroz.

Aún recuerdo el olor a humo y ceniza, recuerdo los gritos de mis padres atrapados en nuestra cabaña familiar donde estaban todos nuestros buenos recuerdos quemándose junto con ellos. Mi nombre fue gritado más veces de las que me gustaría recordar. Me llamaron más veces de las que gritaron por ayuda. Hasta su último aliento, fui su prioridad y yo su condena.

Gain había planeado todo para hacer su fantasía realidad y el único obstáculo que tenía había sido borrado por completo. Mis padres, cruelmente arrojados a una muerte despiadada, sacrificados como ganado, no fueron honrados por nadie; ni siquiera me permitieron enterrar sus cuerpos. Fueron arrojados a la fosa común, apilados sobre otros cientos de cuerpos en descomposición. Unas horas más tarde, el pueblo de Evrest me tomó por los hombros y me echó a los pies de mi verdugo nombrándolo mi salvador.

Cuando una niña de Evrest queda huérfana, tiene dos opciones: casarse con el hombre que el reverendo declare apto para ser su esposo, así le saque el doble de edad, o un familiar asume su tutela casándose con ella. En cualquiera de los dos casos, el destino de aquella huérfana es igual de horrible.

El reverendo declaró que podíamos esperar a mi cumpleaños número dieciocho para la boda, ya que debían organizar los preparativos y aquello tardaría unos días. Gain mostró su descontento, pero acabó cediendo a regañadientes. Después de esa conversación, se encerró conmigo en su alcoba y prometió hacerme cosas irrepetibles para mi boca. Aunque intentó besarme, no se lo permití y, en contra de mi buena razón, amenacé con decirle al reverendo que él estaba incumpliendo con las tradiciones para que anulara el compromiso. No le quedó de otra que mantener sus manos lejos de mí. Fue la peor semana de mi vida. Temía que Gain se metiera bajo mis sábanas y me arruinara por completo sin importarle las consecuencias.

Pensé en muchos planes, pero ninguno me convencía. Todo el pueblo estaba rodeado por una población que se negaría a brindarme su ayuda y, si se las pedía, me llevarían frente a Gain y el reverendo a recibir un castigo por huir de mi compromiso.

Estaba sola. Sin padres, sin amigos, sin personas que vieran todo lo que estaba mal en esta turbia historia.

Así que, tomando una decisión suicida, decidí que ser devorada por lobos u otras criaturas salvajes era mejor que estar casada con ese monstruo al que una vez llamé tío.

El día antes de mi boda, salté por la ventana de mi habitación y corrí hacia el bosque. No miré atrás, no pensé en el dolor que se encadenaba a mis huesos ni las heridas que me provoqué por todo el cuerpo cuando atravesé la barrera de espinas y salí de los límites de Evrest a una vida insegura, llena de misterios y peligros.

El pueblo solía rumorear acerca de los lobos primitivos y carroñeros que estaban en las profundidades del bosque, contaban historias, relatos, leyendas que bien podrían haber sido falsas o verídicas, pero en el momento que pisé las afueras de Evrest, solo pude sentir el aire fresco de la libertad.

Hasta que encontré una cabaña en el bosque y el dueño de la propiedad me atrapó durmiendo en su cama.

Y fui prometida una vez más, solo que en esta ocasión no pude trazar un plan de huida, porque incluso cuando mis principios y cada fibra de mi cuerpo me suplicaba que apostara por mi independencia, por el pequeño soplo de libertad que había conseguido, otra parte, la que parecía estar enlazada a él, solo quería sumergirse entre sus fuertes y cálidos brazos para volver a estar protegida de los peligros del cruel mundo al que había sido entregada. Sin embargo, él esconde secretos.

Y temo saber cuáles son.

Karson es un hombre atento, celoso y caliente como el infierno, pero también es peligroso.

Porque no sé cómo podré huir de él.

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