HADA MADRINA
Antes de irse Aranza me envió unos libros con dedicatorias. Me dijo que me vendría bien algo de motivación.
Habíamos quedado en que durante su estancia en Europa me pondría a trabajar al máximo en mi proyecto y solo le presentaría los avances. Ese había sido nuestro trato para que siguiera apoyándome.
–Mañana me marcho a Europa pero podrías escribirme si tienes alguna duda. No se te olvide enviarme tus avances y entrar a las juntas con las editoras. –Acuerdate que nada de pena, yo les hable bien de ti y no quiero que me decepciones.
Parecía que estaba hablando con mis profesores de universidad. Solo que ella se había ofrecido ayudarme sin un interés de por medio.
–Intentaré molestarte lo menos posible, pero si quiero que veas los avances en cuanto lleve algo realmente significativo. –No te voy a defraudar.
A diario me daba tiempo de avanzar aun durmiendo pocas horas al día con tal de enviar un buen avance a Aranza.
Unos días después le envié avances y un mensaje.
<<Gracias por los libros, son un verdadero shot de motivación, he leído los tres y creeme que me ayudan en el aspecto físico, mental y emocional. Las dedicatorias te las agradezco con el alma>> .
<<Peque he leído tus avances, vas muy bien, estoy orgullosa de ti, te veo en un mes en el estreno en pantalla, te enviare la invitacion y unos pases>>.
Su mensaje causó mucha emoción en mí, ya me había dado bandera verde para continuar, el que ella estuviera orgullosa de mi era un shot de energía.
Estaba feliz por ella, ya en poco tiempo la vería nuevamente y sería en el estreno del proyecto que con tanta ilusión me contó mientras comíamos en aquella ocasión.








