1. Cuddles
Max siente los primeros rayos de sol entrando por la ventana despertandolo poco a poco pero por la pereza de un sábado en la mañana, no se atrevía a levantarse a cerrar las cortinas de su habitación, mucho menos cuando tenía a su pedacito de cielo entre sus brazos.
Nat seguía profundamente dormido, el tenía un sueño más pesado y más aún cuando se fueron a dormir taaan tarde, pues ellos realmente aprovecharon la noche por decir lo menos.
Estuvieron aprovechando el viernes en la noche en una fiesta en la facultad de la universidad, realmente fue una noche alocada de tragos y baile pero realmente necesitaban sacar bastantes tensiones, en medio de las copas Nat se encontró con Max, uno de los chicos más populares del grupo de teatro.
Ambos ya se conocían, se relacionaban en algunas reuniones, incluso habían tenido algunas citas pero les faltaba ese pequeño empujon que el alcohol podía ofrecer para poder concreatar su relación y después de muchos bailes calientes y robarse muchísimos besos entre shots terminaron por ir a la habitación de Max para acostarse juntos.
El sexo fue maravilloso, no tenían tanta experiencia pero lo que sabían fue lo suficiente para que las cosas fueran placenteras para ambos, los besos, las mordidas y las múltiples rondas fueron las que terminaron por satisfacerlos, crear momentos realmente increíbles como pareja y más aún cuando en medio del sexo Max hizo la gran pregunta "¿Quieres ser mi novio?". A lo que claramente Nat no se negó.
Ya a la mañana siguiente, realmente no tenía tanta resaca pero si que sentía como su espalda estaba lastimada de las marcas que Nat había dejado durante sus rondas. Solo sonríe de recordarlo, pues sabe que eso significa que hizo un muy buen trabajo para que el pequeño reaccionara de esa manera.
Max revisó el pequeño cuerpo de Nat, en medio de su cansancio nisiquiera consideraron en ponerse algo de ropa y solo cubrirse con sus sábanas. Tenía una que otra marca, que comenzaba a tornarse algo violeta sobretodo en la zona de sus caderas y cintura, pero simplemente no pudo evitarlo realmente.
También estaba su cuello y claviculas con algunas marcas de mordidas que no recordaba haber creado en su suave piel, simplemente el disfrutaba bastante del perfume del menor y solo quizo acercarse más para disfrutarlo mejor.
Por otro lado ver sus hermosas y largas pestañas reposando en sus mejillas, demostrando que estaba realmente aprovechando el descanso. Sus labios estaban rosas, aún brillantes y no podía negar que la tentación de volverlos a besar como el día anterior aunque con algunas marcas de mordidas.
Viendo la hora y recordando que ese día ninguno de los dos tenía clases comenzó a acomodarse aún más en la cama pegando aún más al menor a su cuerpo abrazandolo por atrás, dejando que el calor los llenara de esa sensación tan placentera de sentir tanta piel junta.
Era el cielo tener al menor así tan pegadito al el, descansando y simplemente invitandolo a volver a entregarse a Morfeo antes de entregarse a su novio nuevamente, el simplemente quería aprovechar para seguir descansando y tal vez, solo tal vez, una vez se levantaran definitivamente volver a tener otra ronda.
Su novio solo soltó un "mmhp" cuando lo apretó más en sus brazos y en respuesta el menor beso su mejilla para seguir durmiendo.
Sentía su cuerpo desnudo contra su piel, compartiendo el calor natural que producía estar tan cerca pero no era nada agobiante, simplemente romántico y íntimo.
Y estaba feliz que justo así, serían el resto de sus mañanas desde aquel día.