Prólogo
Seguramente has escuchado o vivido esa sensación de estar siendo observado desde algún rincón de tu habitación. Ese escalofrío que se cuela por tu cuerpo al percibir que alguien—o algo—se sienta en tu cama. Déjame decirte algo: eres de esas personas que atrae demonios.
Hace mucho, en el principio de los tiempos, las primeras personas en pisar la tierra probablemente experimentaron lo mismo que tú. Pero hay una diferencia… Ellos no solo lo sintieron, tuvieron que enfrentarlo.
Si no estás entendiendo, esta historia te lo contará todo.
Escuché hablar a una anciana. Su voz era rasposa, cargada de recuerdos oscuros.
“A una de mis hermanas se la llevó uno de ellos… Yo logré esconderme. Lo único que recuerdo fue haber escuchado los chillidos de dolor de mi pobre Edna… Esa cosa se llevó su alma.”
Lo más extraño de todo esto es que sus víctimas, en su mayoría, son mujeres y hombres jóvenes. Como si tuviera preferencias.
Los antecedentes son pocos, pero los que existen son aterradores.
Antigua Mesopotamia Se dice que un demonio, llamado Lilitu, acechaba en las sombras. Era peor de lo que se podría imaginar. No solo atormentaba a los hombres mientras dormían… Secuestraba infantes. Y los asesinaba. Con el paso del tiempo, su nombre cambió. Hoy la llaman Lilith: la primera mujer en pisar la tierra. Obligada a estar con Adán, nacida el mismo día que el demonio Samael, según los judíos.
Melrose, Escocia – 1138 Un capellán, conocido como Hunderprest, solía cazar con sus perros. Pero la muerte no fue su final. Regresó convertido en algo más… algo que perturbaba a los ciudadanos de Melrose. Lo atraparon y encerraron en un ataúd con cadenas. Tras varios exorcismos, finalmente murió otra vez.
Kisilova, Serbia – 1205 Petar Blagojevich cayó en batalla. Pero la muerte no lo detuvo. Solo una semana después de su entierro, nueve personas fueron encontradas sin vida, todas asesinadas de la misma manera. El miedo se apoderó del pueblo. Las autoridades tomaron cartas en el asunto: lo empalaron y lo quemaron. Doscientas muertes bastaron para atraparlo.
Con el tiempo, registros de criaturas similares aparecieron en distintas partes del mundo. Seres de piel pálida, colmillos tan grandes como los de un elefante, uñas afiladas capaces de arrebatar una vida de un solo zarpazo. Espectros que acechan en la oscuridad, con un solo propósito: vaciarte hasta la muerte.
Los llaman Vampyr, Moroi, Draugr, Strigoi.
El término es espeluznante. Ojalá solo sean historias de campesinos para asustar a los niños. Solo eso.
Porque si no lo son…Ya han llegado al Reino de Inglaterra.