Vamos a empezar por la A
Totalmente fuera de lugar frente a una pared vacía. Mis ojos deambulan por el techo, hacia abajo, me miro los zapatos, suspiro. No sé cómo he llegado aquí. Parada ante un posible lienzo inmenso y honrado en tamaño y pureza, estiro los dedos de mis manos, los miro, volteo las manos, observo todo aquello que me hizo fuerte un día. Se alborotan en mis sienes esos pensamientos que llevo años arrastrando detrás de mis pestañas. Me mareo, parece que no podré volver la vista atrás nunca más. Languidecen mis deseos, cada vez sé que necesito menos para seguir sonriendo...
Una vez escondí mi sonrisa dentro de un cajón, al fondo, en un falso rincón. Sabía que allí estaba a salvo, de la lluvia, del sol, de los extraños, de mí... Normalmente sé adónde dirigir mi mirada, pero llevo años sin poder mirar a nada ni a nadie. Conduzco un autobús lleno de mensajes de WhatsApp, llamadas perdidas y doble check azul. No me apetece ni contestar a un simple "hola", siento pereza de respirar. Contínuamente lucho por tomar aire dentro de esta pompa de jabón.
No mejoran mis pulsaciones, ni sé cómo retomar las iniciales de las palabras que casi creí prohibidas. No siento pena por todo lo que dejé atrás, solo siento pena por lo que dejaré en el presente. Casi minuto y medio sin suspirar y parece que todo se vuelve más claro. Soñé durante demasiados años creyendo que la recompensa sería vivir mi realidad, pero de nuevo se me escapa. No me siento protagonista ni de lo que cojo ni de lo que trago. Posiblemente siga durmiendo aún o puede que nunca haya estado soñando. Las nebulosas esta vez se tragan a los agujeros negros, convirtiéndolos en arrecifes de coral...
Voy a interrumpir el ciclo de la luna para que parezca sonreírme siempre, o al menos prestarme atención, con esa gran cara de pan de pueblo. A pesar de todo, siempre seguirá siendo mi musa y mi supervisora. No hay nada que no haya intentado bajo el fulgor de su mirada llena de asombro, al verme revivía con cada puesta de sol. Y en todas las nubes nocturnas planté semillas de crisantemos persiguiendo cambiar lo que yo creía que tenía que cambiar. Pese a la humedad, las semillas se secaron... Hace demasiado tiempo que ya no llueve, los truenos se disuelven con bostezos, la tierra seca permanece callada con sus ojos dirigidos a un cielo que ya no me devuelve la mirada.
Noctámbulas palabras que salen con el sol en lo más alto. No puedo apropiarme de los momentos que dejé escapar. No puedo seguir maldiciendo montañas nevadas o playas desérticas, a quién quiero engañar? He soñado demasiado tiempo para darme cuenta de que no estoy en mi realidad. Me despierto, como quien da cabezadas, me desvelo sin recorrer ningún lugar. Pero recuerdo la vida que sueño y, recuerdo la vida que encuentro. Mi estabilidad mental no las puede comparar. Ya no me quedaría nada... Sonámbula a veces, puedo observar por alguna rendija...