¿Qué Hiciste, Junhui? | Junhao by ⋆ xitlali ⋆ at Inkitt
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¿Qué hiciste, Junhui? | junhao

Summary

Minghao y Junhui llevan pocos meses siendo novios, y aunque puede que no sea mucho el tiempo que están juntos, se han demostrado que siempre estarán el uno para el otro, así como la confianza y honestidad que se prometieron desde el día uno, no se pierda ni se rompa. Una chica le confiesa sus sentimientos a Junhui. Y a Minghao no le agrada la nueva amiga que ha hecho Junhui. ◈ junhao fanfic, seventeen, original characters, drama, contenido explícito, AU, verkwan ◈ [**minwon, jeongcheol]

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

uno.

Septiembre, primer lunes del mes. El clima de la capital de Corea del Sur se sentía húmedo y fresco, a pesar de estar acercarse el otoño los programas del clima no descartan tener al menos un día a la semana con lluvia, ya sea intensa o sólo una nubecilla atravesando la ciudad.

A Junhui no le molestaba la lluvia ni le desagrada, al contrario le gustaba que la brisa de las mañanas fueran refrescantes, sentía que un enorme atomizador de agua mojaba su cara y cabello, dando apariencia de rocío igual que las plantas y flores que cuidaba su madre en el patio de su casa. Desearía que durante todo el año el amanecer fuera igual que estos días cercanos al otoño.

El otoño le recuerda a su amigo, su compañero de baile, su acompañante de trasnochadas, su ídolo bailarín, su rival en juegos de arcade, su depósito de besos tiernos y no tan tiernos, su Xu Minghao. Su novio.

Describiría su apariencia física como los colores grises opacos que se suelen usar en dicha temporada. Y no es que su personalidad sea deslucida o apagada, al contrario, quiere decir que él es a los colores naranjas y amarillos brillantes, que aunque el otoño indica que el invierno frío está por llegar, sigue teniendo matices cálidas.

Junhui piensa que cuando Minghao ha ganado confianza sale a relucir su primavera-verano, exactamente esas semanas que se aproxima el final de una para iniciar la otra.

Se le escapó un suspiro, sonriendo, recordando el último viaje que tuvieron juntos justamente en las vacaciones que se terminaron hoy lunes. La familia de Minghao lo había invitado a pasar unos días en la ciudad natal de los Xu. Claramente estuvo muy nervioso ya que sería la primera vez que los conocería sin embargo le reconfortaba que todos compartían la nacionalidad chino además de hablar el mismo idioma. Minghao bromeó con él diciendo que tenía un punto ganado sólo por eso seguido de que tendría que esforzarse en ser caballeroso con él, mostrar buenos modales para que al menos pueda ir seguido a su casa. Junhui, en vez de encontrar su comentario gracioso, lo empeoró todo: su corazón latía del nerviosismo y sus manos sudaron cada vez que el señor padre de familia se acercaba a platicar con él. El hombre golpeaba amistosamente los hombros y espalda de Jun, sintiendo que el muchacho se ponía tenso por la cercanía. Le fue inevitable reírse bajito y compartir con la mamá de Minghao las reacciones y lenguaje corporal que delataban a la pareja de su hijo.

Fue un viaje espléndido, divertido y bochornoso, según Jun.

Estaba impaciente por volver a verlo.

Hace una semana (más un día) que no se miran. Los mensajes no son suficientes, nunca llenan tanto como apreciar su rostro cara a cara. Lo extrañaba muchísimo.

Llegando a las instalaciones de la universidad, se sumió en sus pensamientos tratando de visualizar y recordar el horario de clases que le compartió su novio, y si mala no era su memoria, desde las 9 a.m. Minghao ya se encontraba tomando clases. En cambio, Jun reanudaba sus clases una hora después que Minghao.

No se encontrarían hasta pasado el mediodía, precisamente alrededor de las 2 p.m.

El último lunes de agosto, Minghao, por estar en tercer año, ingresaba una semana antes que los de cuarto año –y último–. En realidad, todos los estudiantes de primero a tercer año reanudaron sus clases ese lunes.

Su intención era llegar de perdido media hora antes de que su novio ingresara al aula y sorprenderlo, no podía esperar más. Sin embargo no fue posible porque Minghao le escribió pidiéndole que le deseara suerte ya que estaba un poco retrasado para salir hacia sus clases. A Minghao no le encantaba llegar tarde. Jun sonrió enternecido: el dueño de sus sonrisas le envió también muchos stickers y emoticones de personajes llorando, dando a entender que estaba desesperado y ansioso o quizás a punto convertirse en uno de ellos también.

Pensó en decirle que podría recogerlo y llevarlo en su auto pero Minghao pareció leer sus pensamientos que concluyó sus mensajes escribiendo que su mamá había dejado el auto, entonces iba a usarlo para arribar a tiempo.

Suspiró aliviado. Una preocupación menos, al menos de su parte. Minghao seguía con estrés.

Se deprimió un poco, sus ilusiones se las llevó Minghao en el auto negro de su mamá.

Para olvidarse de eso fue a buscar a sus amigos con los que compartía clases hasta terminar el último semestre del último año. Cómo pasa el tiempo. No pudo evitar pensar en sus hyungs que se graduaron en febrero de ese año…

Los encontró unos metros más adelante riendo de quién sabe qué pero lo hacían con tantas ganas que se acercó rápidamente para reírse él también:

¿Cómo iba a saber que el cloro cambiaba de color cuando uno se hace?—Objetaba un Mingyu apenado junto con un pequeño puchero. Él era de la misma edad que Minghao pero no estaba cursando el mismo año. El muchacho era alto, el más alto entre el grupo, de rostro perfilado y piel morena que atraía a varias de sus compañeras. También era su último año. Lo conoció gracias a Wonwoo, otro de sus amigos, cuando tuvieron su primer almuerzo en las cafeterías universitarias. Wonwoo y Junhui ya se conocían desde antes.

Wonwoo es un chico introvertido pero cuando estaba en absoluta confianza, sobre todo con amigos, se convertía en otra persona. La primera vez que se conocieron él y Jun, a este último le llamó la atención la apariencia de su compañero ya que transmitía melancolía. Le gustaba estar solo, por eso con más razón parecía ser una persona solitaria. Aunque con Wonwoo todo estaba bien, nada le sucedía. Sin embargo algo cambió cuando conoció a Mingyu, y Jun notó dicho cambio ya que los ojos de Wonwoo, sobre todo su mirada, se transformaron en los ojos de un animalito callejero rescatado: más brillantes, más redondos y alegres.

En la vida de Wonwoo nada malo, angustiante o triste pasaba, quizá sólo necesitaba un poco del esplendor que Mingyu traía consigo.

Mingyu se le pegó a Wonwoo desde el primer día de ingreso, eso porque el menor soltaba comentarios sobre el profesor, que contaba sus chistes malos, agregándole algo irónico. Para Wonwoo fue inevitable reír ya que lo tenía sentado a su izquierda. Al menor le emocionó que alguien lo escuchara y al mismo tiempo le pareció agradable y tierna la risa y expresión en el rostro de Wonwoo cuando achicaba sus ojos al sonreír mucho.

Se presentaron cada uno diciendo sus nombres y al finalizar la clase, ambos, al mismo tiempo, se invitaron a comer algo a la cafetería. Rieron por la coincidencia.

En un inicio a Jun se le hacía incómodo que el chico estuviera en todas partes donde Wonwoo anduviera, sobre todo porque su amigo no era de soportar tener siempre a alguien a su lado, le gustaba estar solo y eso Junhui lo comprendía. Pero con el paso de las semanas se fue dando cuenta que era muy divertido, aparte de acostumbrarse a verlo tan seguido, era inteligente pero a veces se pasaba de torpe, lo que confesaron hace tiempo, que les causaba ternura, incluidos los demás chicos, sobre todo a Wonwoo.

«Quizá Mingyu fue la excepción.» pensó Jun, alguna vez. Tanto así que después de un año de hacerse amigos decidieron convertirse en roomies.

­—¡Son piscinas públicas! Obvio que te van a hacer pasar vergüenza si te haces, por eso te obligan a salir y hacer fila para los baños—Se burló Soonyoung volviendo a reír otra vez. Misma edad que Jun y Wonwoo. Un chico extrovertido y risueño. Su nombre artístico de bailarín es Hoshi, por lo tanto le gustaba también que lo llamasen así; cursaba la misma carrera y año que Jun, sin embargo sólo compartían las clases y prácticas de baile. Prácticamente todos ellos están por recibirse.

Y antes de que Jun llegara a saludar educadamente, alguien más habló.

—Mingyu pasó una gran vergüenza con su familia —lo introdujo a la charla Seokmin, se le dificultaba tomar aire por las burlas. Mismo año de nacimiento que Minghao y Mingyu –además de tomar las mismas clases que este último junto con Wonwoo–. Un chico que caía bien a cualquiera, le gustaba hacer reír a sus amigos y siempre tenía alguna frase para completar el chiste—Rápido, cuéntale también a Junhui.

—No lo haré, ya tengo suficiente con ustedes­ como para que Jun hyung también se ríe de mí—respondió. Estaba abochornado, avergonzado porque Soonyoung no paraba de reír. Ya se encontraba en el piso, de cuclillas; su risa desapareció y ahora su garganta hacía ruidos. Por el contrario Mingyu levantaba su mirada, volviéndose interesante el techo del plantel, evitando la de Wonwoo, hasta parecía que tenía más pena porque su amigo más cercano podría estarse riendo por dentro pero es tan considerado que no quiere expresarlo para que Mingyu no se sintiera más humillado, de por sí…

—Anda Min no pasa nada—le habló Wonwoo con ese pequeño mote que se tenían entre los dos. Mingyu, Min; Wonwoo, Wonu—, total ya sucedió y ahora solo queda recordarlo como una anécdota y ya, ¿no crees?—palmeó su hombro transmitiendo apoyo, reconfortándolo.

—Incluso se la podrías contar a tus hijos para que ellos sí salgan a orinar—añadió Soonyoung, echándose aire con una mano, intentando detener sus lágrimas. Seokmin lo sacudió, divertido.

—Hoshi tiene razón. Aparte no es justo que Jun no se ría. Él ya está aquí, esperando...­—le insistió Wonwoo.

Jun y Hoshi y Seokmin (y todo el resto del grupo) sabían que él lo haría cambiar de opinión.

—Está bien—resignado asintió. Inhaló y sacó el aire por la boca de manera brusca, como cansado de ya contarlo demasiadas veces. Wonwoo le sonrió animándolo a proseguir, mientras que Jun esperaba pacientemente, Hoshi y Seokmin presionaban fuertemente sus labios, como manera de evitar que sus risas se oyeran. Mingyu suspiró—El fin de semana pasado mi familia y yo fuimos a las piscinas, fueron algunos tíos y obviamente sus hijos, mis primos. ¡Agh! El caso es que los niños se querían meter al agua entonces me pusieron a cargo de ellos. Me dieron ganas de entrar al agua también así que me metí…—se detuvo unos segundos, no queriendo seguir compartiendo su tragedia—Luego ya dentro me dieron ganas de orinar ¿ok?... y pensé en salir e ir al baño pero me iba a dar frío y tenía flojera... así que lo hice ahí mismo... y mi mamá estaba pasando por ahí… y entonces me preguntó que si me había orinado ahí dentro... le pregunté por qué y me dijo que en estas piscinas el cloro cambia de color cuando uno se orina... y pues sí, mirando el agua me di cuenta que era cierto... había líquido color azul alrededor mío, como una mancha…—gimoteó. De repente estalló nuevamente la carcajada de Soonyoung, le pareció tan gracioso como si fuera la primera vez que escuchase la anécdota. Sostenía el hombro de Jun evitando caer al suelo. Por el otro lado, Seokmin cubrió su boca con ambas manos, tenía los ojos cerrados y sus hombros y pecho vibraban conteniendo las carcajadas. Por un par de segundos les daba la espalda evitando mirar a su amigo para no recordar la historia de Mingyu e imaginarlo en tan embarazosa situación. En cambio, el muchacho víctima de burlas y humillaciones no pudo soportarlo más y deseó que algo malo le pasará a su hyung. No quería que saliera lastimado sino que la vida, el karma o quién fuera hiciera de las suyas contra él. Esperaría el tiempo que fuera con tal de ver alguna desgracia hacia Hoshi y Seokmin para así mofarse también en sus caras.

Junhui sólo sonrió, debía de admitir que era una situación muy abrumadora y también graciosa ¿para qué mentir? Contrario a los bullies, sólo le dio un apretón al hombro de Mingyu, y una sonrisa apenada. Jun sintió que le dió las gracias con los ojos de cachorro que expresaba en ese momento.

—Vámonos, Min, se nos hace tarde—Wonwoo le despeinó el cabello. Lo agarró del codo y lo jaló hacia él con intención de dar por terminada la tragicomedia del moreno—Nos vemos después.

Se despidió Wonwoo. Mingyu simplemente avanzó sin mirar atrás. Caminaron perdiéndose en los pasillos y entre estudiantes. Jun pudo observar que el chico más bajo entre los dos le daba un par de golpes amigables en la espalda.

Giró a su izquierda viendo que Seokmin ya estaba un poco más calmado y exhalaba con fuerza, recuperando la compostura, por el contrario Soonyoung seguía sin recuperar la propia. Apoyó sus manos en sus rodillas, tratando de regularizar su respiración, quedando su espalda encorvada a total exposición. Jun aprovechó esto para dejar caer su palma en el mero centro de la espalda ajena. A Soonyoung, esto le sacó un poco el aire que había inhalado ya con más calma. Rápidamente Junhui se excusó diciendo que eso era por y en nombre de Mingyu. Hoshi se enderezó sobándose lo que alcanzaba a acariciar y Seokmin se acercó a ayudarle, ahora pareciendole divertida esta nueva situación.

Hoshi tenía la intención de regresarle el manotazo también en la espalda a Jun, sin embargo, este siguió su camino adentrándose al edificio. Dando la espalda, elevó su mano en forma de despedida, giró su cabeza quedando de perfil y alzó la voz diciendo que los vería más tarde, dejándolos en medio del pasillo.

Se alejó dando pasos firmes, sintiéndose justiciero por creer que hizo lo correcto al vengar de alguna forma a Mingyu.

Pobre chico, inició su último periodo escolar con el pie izquierdo. De ahora y por siempre será un chiste local.

Decidió no divagar más en ello. Vació su bolsillo derecho delantero de su jean de mezclilla negro, extrayendo su teléfono celular. Presionó el botón de encendido para así mostrar la pantalla de desbloqueo. Prestó atención al fondo de pantalla ya que su horario de clases se exhibía en este. Se acordó cuando Minghao le había enseñado que era una buena idea, que podría tener fácil acceso a sus clases y que un amigo suyo del mismo año llamado Seungkwan le recomendó hacerlo. Nunca se le habría ocurrido. En ese tiempo todavía no habían confesado sus sentimientos. Y Seungkwan se volvió cercano a Junhui.

Volvió a guardar su dispositivo pero está vez en el bolsillo de su chaqueta de cuero negra. La primera asignatura a asistir, recordó también que este último período sería mayormente de prácticas, por lo que dicha asignatura se lleva a cabo en los talleres de pintura y no en los auditorios, porque justamente se llama Pintura y Dibujo. Jun sonrió burlón porque le pareció muy tonto lo obvio. Se imaginó a su novio mirándolo fijamente con esos bonitos iris chocolate, con ironía y una cara seria. Si no lo conociera lo suficiente sabría que se está aguantando ser sarcástico y sólo para dejarlo como un idiota por sí mismo. Era divertido cuando lo molestaba.

Subió la manga de su chaqueta, lo suficiente para mostrar su muñeca izquierda, y conocer la hora actual. Su reloj era digital mas no inteligente. La pantalla era rectangular extendiéndose por lo ancho de la muñeca, los bordes de esta y la hebilla de metal brillaban en color plateado resaltando de las correas negras de silicona. Sólo mostraba la hora presionado el botón del costado izquierdo, teniendo el mismo estilo de letra que un reloj digital de escritorio o de noche. Su Minghao lo escogió como obsequio de Navidad para Junhui, precisamente el año pasado, unos meses antes de iniciar su relación. Con justa razón lo cuidaba y atesoraba con toda su alma. Y tiene un significado más, y es que de igual forma fue el primer regalo que Minghao le obsequió cuando a Jun le comenzaban a nacer sentimientos, pensamientos y emociones hacia Minghao.

Se obligó a aterrizar al presente, no porque fuera un recuerdo que no merezca el tiempo rememorar, más bien, porque los talleres de pintura los utilizan todos los estudiantes de Apreciación de las Artes, es decir que estaba cerca de ver por las ventanas al chico que es la viva inspiración de sus pinturas, dibujos y esculturas. Su chico seguía en clases, es más, solo había transcurrido una hora de esta. A Jun le gustó eso: que sus clases se superponen y puede espiar unos diez minutos, o más, al precioso Minghao; frunciendo el ceño en señal de concentración, haciendo notas con uno de los bolígrafos del set de 4 que el hermano menor de Jun, Feng, le regaló por dedicarle tiempo y ayuda en sus tareas de la secundaria, más específico en las tareas de Historia del Arte.

Jun no pudo evitar notar que realmente Minghao se despertó tarde: su cabello estaba peinado hacia atrás, brillaba un poco, tal vez por la combinación de agua más gel de cabello que su novio solía hacer cuando no tenía suficiente tiempo para arreglar su cabello, de igual forma daba ilusión de estar húmedo incluso algunos cabellos cortos descansaban en la frente. Jun estaba seguro que eso fue obra intencional de Minghao. Se mordió el interior de una de sus mejillas.

Maldición. Minghao era atractivo en todos los aspectos.

Ese corte le favorecía bastante.

Llevaba puesta una camiseta verde musgo manga corta, que en realidad las mangas eran un poco largas para su gusto, por lo tanto estaban dobladas quizá unas dos veces hacia arriba (fajada dentro del pantalón); además de lucir un pantalón de jean tono caqui, similar al color de las almendras tostadas, también incluía un cinturón de tela alrededor de su cintura dejando al aire una parte de este, luciendo como un accesorio extra. De zapatos no se apreciaba nada, ya que los compañeros de Minghao obstruían la vista. Pero Junhui estaba seguro que de cualquier forma se vería increíble con lo que traiga puesto. Xu Minghao sabía cómo combinar sus prendas, sabía lo que hacía.

Ganas de sacarle fotos se apoderaron de él, así que rápidamente tanteó su ropa buscando su celular. Finalmente lo localizó y las fotos no se hicieron esperar.

Quiso llamar su atención golpeando despacito la ventana pero su clase estaba a 2 minutos de iniciar. Chasqueó la lengua, frustrado y resignado.

Sujetó la correa ajustable de su bolso blanco (ahora tutti-frutti gracias a la pintura que llegó a salpicar de sus clases) tipo mensajero, la acomodó mejor en su hombro y se dirigió al taller que le correspondía, no sin antes echar un último vistazo a Minghao que lo despidió con esa sonrisa tan linda en él cuando sus miradas se cruzaban.

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