Catarsis (Toll)

Summary

“Un acto de liberación, purificación o limpieza, ya sea del cuerpo, de la mente o de las emociones.” Los personajes de esta historia son mayores de edad.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:

Tom salió del edificio, masajeándose el cuello, miró su motocicleta estacionada, y se acercó, levantando el asiento para sacar su casco, pero antes de que pudiera ponérselo, lo sujetaron por la espalda, el castaño se resistió, pero antes de que pudiera deshacerse el agarre, le taparon la boca, y sintió el pánico atravesarle cuando distinguió el aroma a cloroformo antes de perder la consciencia.

Cuando el castaño de 23 años se levantó estaba amarrado en una silla, completamente desnudo, y con una mordaza en la boca. Por lo que el pánico lo atravesó, sintiendo por completo el terror en su sistema, la angustia comenzaba a sentirse acuciante en su pecho, con la impotencia y miedo, el lugar era lúgubre, con sólo un foco que se movía de un lado a otro. Un hombre encapuchado con una red sobre su rostro lo veía con fijeza, y con un cuchillo en la mano, el cual acercó a su cuello, respirándole en el rostro.

—Hasta que al fin despiertas… Pedazo de mierda —escupió las palabras contra Tom, el cual comenzó a lagrimear por la desesperación, sabía que si movía su manzana de Adán podría cortarse y no quería eso, no deseaba más cicatrices—. ¿Tienes miedo, eh? Pobrecillo… —soltó burlesco, para luego quitarle la mordaza—. Ahora sí, responde, ¡¿tienes miedo?!

—¡AYUDA! —gritaba Tom con desesperación, sintiendo cómo la garganta se le desgarraba por el esfuerzo. El encapuchado presionó más fuerte la navaja contra su cuello.

—No me creas tan ingenuo… Estamos en un lugar a las afueras de la ciudad, así que nadie podrá oírte gritar, pero de todas formas, cállate, escoria —ordenó el hombre—. A menos que quieras que te rebane el rostro tan hermoso que tienes, ¿eso se te antojaría más?

Tom lo vio con pavor, jadeando desesperado, viendo cómo pasaba el cuchillo sinuoso por su cara… Su corazón latía acelerado, no sabía si podría aguantar más con aquella tensión.

—O tal vez… —empezó a hablar el hombre, bajando el cuchillo en dirección al miembro dormido del castaño, el cual miró aterrado al encapuchado, para intentar desatarse las manos—. ¿No te gustaría que nos deshiciéramos de tu jodida polla? Porque eso es lo que quieres, ¿verdad? Cuando te dejas meter la verga de tu hermano menor, quieres ser su mujercita, ¿no? ¡Eso es lo que te gusta, jodido enfermo! —gritó el hombre, haciendo que Tom temblara y comenzara a llorar con más fuerza, sin emitir sonido, sólo con la vergüenza atravesándole mientras el secuestrador seguía con la navaja apoyada en su miembro, sí, él estaba en una relación con su gemelo, y sí, él era el pasivo, pero no por ello se sentía una mujer, simplemente era un rol que Tom prefería, pero no tendría sentido explicárselo a ese desconocido—. ¿No quieres que te la quite y te haga un coñito? Tal vez así aprietes más a tu hermanito menor, no? Quién lo diría, con tremenda pinta de macho que te cargas, pero no… En realidad eres una jodida perra necesitada de verga.

—¡No! —barbotó Tom, para luego apretar la mandíbula, el hombre rió con cinismo y sujetó su miembro dándole jalones.

—¿No, qué? —preguntó amenazante, con la navaja presionando contra su piel sensible.

Tom intentó controlar su respiración pero no podía, tenía un terror profuso que le obnubilaba la mente, no quería que lo castrasen, pero el secuestrador jaló su pene, presionando contra su carne la navaja.

—¡No lo hagas! ¡Haré lo que quieras pero no me hagas eso, por favor! —suplicó con desesperación Tom.

El hombre soltó el pene del castaño y levantó la navaja, con una sonrisa siniestra.

—¿Lo que sea dices…? —cuestionó contra su rostro, sintiendo la malla taparle el rostro.

—Sí, lo que sea —respondió Tom, viendo la lujuria asomarse por los ojos de su captor.

—Quiero ser tu hermano —soltó el captor, con una sonrisa torcida.

—¿Qué? —interrogó Tom, luciendo confundido.

—Sí, quiero que montes mi verga como lo haces con tu hermano. Quiero ser Bill —contó su fantasía el hombre mientras se relamía los labios de una forma desagradable.

Tom sabía lo que implicaba, pero también sabía que en ningún punto tuvo otra opción, porque estaba desnudo, y seguro esa fue la maldita idea que tuvo su captor para secuestrarlo. Lo miró con odio, sintiéndose aún temeroso por lo que podría hacerle.

—Y bueno, más te vale que cooperes, porque… Tengo esto —mencionó el hombre, lanzando unas fotos al suelo, fotos donde Bill y Tom estaban haciéndolo. Era una amenaza más, de dejar al descubierto su relación si es que él “no ponía de su parte”—. Déjame decirte que podré complacerte mejor que tu hermanito, porque yo sí soy un hombre de verdad —agregó el captor—. No un maricón afeminado que se maquilla —desdeñó el hombre.

Tom tuvo que apretar sus labios para no reclamarle que insultara a Bill, pero escuchó cómo resonaba la risa del captor en todo el ambiente.

El encapuchado jaló a Tom de la silla, poniéndolo en el piso boca abajo, el cual sintió la ansiedad recorrerle nuevamente, sentía como si su pecho se le cerrara, dificultándosele la respiración, cuando sintió cómo ese hombre se cernía sobre él es que el castaño cerró los ojos con fuerza, escuchando cómo se bajaba el cierre, y luego pasaba su miembro erecto por su trasero. Tom sintió cómo su pecho latía con fuerza, un deseo en su interior comenzaba a emerger, una necesidad de forma culposa el que ese hombre lo poseyera, sabía que estaba mal, porque aún tenía el miedo recorriéndole el sistema, y el temor a morir estaba latente, también el que estuviera siendo chantajeado, pero… No podía evitar que su cuerpo reaccionara de esa forma.

—¿Te gusta, no, perrita? ¿O debería decirte “hermanito”? ¿Cómo es que él te dice? Ratoncito… —susurró su captor contra su oreja, y Tom se mordió el labio, no quería responderle, no, sólo Bill lo llamaba así y él no era Bill—. Ratoncito… —soltó burlesco—, ábrete para mí, hermanito —jadeó contra su oído, para luego gruñir, metiéndosela sin preparación previa, por lo que Tom mordió sus labios, hasta el punto de sentir el óxido en sus labios, dolía, ardía, le quemaba por dentro, el tamaño del miembro de su captor era grande, estaba completamente erecto latiendo en su interior.

El captor se aferró de las caderas de Tom, para comenzar a arremeter contra él, era difícil porque no estaba lubricado, pero de igual forma se sentía bien.

Tom no podía evitarlo, mientras las lágrimas caían de sus ojos, y sentía un dolor acuciante en su trasero, de todas formas, le excitaba esto… El terror, el pánico, el estar amenazado, y cómo el captor le estaba estimulando la próstata, por lo que su miembro iba irguiéndose bajo suyo, mientras escuchaba los sonidos de la pelvis del captor contra su trasero, ni siquiera estaba usando un condón…

Tendría que hacerse exámenes luego de esto… Sabía lo que era, tener que hacerse pasar exámenes por temor a contagiarle algo a su hermano. Volver a pasar esa humillación.

—Pero gime para mí, ratoncito… Anda, pídeme que te dé más fuerte, ¿soy Bill, no lo recuerdas? —preguntó con sorna el abusador contra su oído.

—Dame… Más… Bill —soltó Tom sintiéndose por completo desmoralizado, mientras su voz salía entrecortada por la excitación.

—Oh… Pobre mi hermanito… Cómo disfruta que abusen de él, ¿te encanta, no? Eres insaciable, por eso me aprietas así, porque es lo que quieres, porque esto te encanta, porque es lo que te gusta, ¿no? Ser violado por tu gemelo… Jodido enfermo de mierda —farfulló contra su oreja, para después jadear, sin dejar de mecer sus caderas, dándole más profundo—. Oh, hermano, ¿te imaginas que nos vea mamá? ¿Qué crees que diría? Que somos una vergüenza… Eso sería, ¿no? Que sepan cómo está estrecho tu culito simplemente por la verga de tu hermano…

Tom se sentía humillado, pero no por ello menos excitado, volvió a sentir la navaja en su cuello.

—Responde, ratoncito si no quieres que te degolle —ordenó el captor, y Tom se paralizó al sentir nuevamente el objeto punzocortante contra su cuello.

—Sí… Me gusta lo que… Haces —respondió Tom, con el corazón apretado en su pecho.

Conforme seguían las arremetidas, Tom escuchaba cómo el captor gruñía y gemía por estar haciéndoselo, mientras que su miembro seguía chocando contra el piso, llenándose de preseminal, se iría a correr, lo sabía, era un maldito enfermo lo excitarle toda esta situación retorcida.

El captor no quitó la navaja de su cuello en ningún momento, ni siquiera cuando se corrió en su interior, saliéndose sin cuidado, viendo cómo su semen con sangre se escurría del trasero de Tom. Lo volteó y se fijó que el castaño se había corrido sobre su vientre.

—Vaya, vaya… Pero si lo disfrutaste todo, ¿verdad? —inquirió burlesco, y se agachó a la altura de su rostro, sujetándolo por la barbilla—, ¿quieres que sigamos jugando, Ratoncito? —preguntó con sorna, y una sonrisa maquiavélica.

—Ciruela —dijo Tom.

El captor suavizó su expresión y se quitó la máscara de red, bajándose la capucha, dejando la navaja a un lado, y tomando a Tom por el rostro.

—¿Estás bien? —preguntó el hombre, luciendo una expresión preocupada.

—Sí, sólo que… Ya no podía —respondió Tom, y observó cómo el contrario lo desataba.

—Tomi, hice todo lo que me pediste —respondió el otro, con expresión preocupada, porque sí, había sido rudo, pero Tom explícitamente le había dicho cómo debía ser todo.

—Lo sé, de algún modo me sirve para lidiar con ello, Bill —soltó Tom, acariciándose las muñecas.

—Yo te amo, ¿ok? —le aseguró Bill, tomándolo por el rostro y besándolo con dulzura, sacándole las lágrimas.

Tom correspondió al beso, sabiendo que su gemelo le decía la verdad, por ello es que pidió que parasen, porque en ese punto ya había creado nuevos recuerdos, unos que no dolieran.

Hace unos años, Tom fue secuestrado, chantajeado y abusado por un acosador, la misma escena que Bill había representado, pero sin palabra de seguridad, él nunca tuvo decisión sobre ello, y lo atormentó por años, si bien el hombre estaba tras las rejas ahora, y Bill se encargó de destruir toda la evidencia que tenía de ellos y negaron todo, la realidad es que nunca estuvo en paz, sufrió trastorno de estrés post traumático, noches de pesadillas, donde sólo Bill lo veía, y es ahí que le pidió que le diera dolor, que pasaran de tener una relación vainilla a desatar fetiches que le hicieran olvidar…

Hasta que tuvo más conflicto con ello, por lo que finalmente le pidió esto, que jugaran al fear play, para que Tom sienta verdadero terror, donde Bill tomaría el lugar del captor, replicando todo lo que había pasado, para que Tom tuviera nuevos recuerdos, donde todo era consensuado, hacer que todo el miedo que sintiera se volviera excitación y sólo pensar en su gemelo, que lo amaba y que jamás le haría un daño que Tom no deseara.

Así que ésta era su catarsis.