Heat of the moment (Toll omegaverse)

Summary

Tom detestaba a Bill Trümper desde su sonrisa perfecta hasta sus labios hermosos… Tal vez no lo odiaba tanto, pero al menos tenía que fingir hacerlo si no quería quedar expuesto frente al alfa. Hasta que tuvo la mala suerte de tener un roomie cachondo que hizo que ambos tuvieran que hacer un trabajo juntos en la habitación de Tom, consiguiendo que Bill descubriera más de lo que mostraba el omega que fingía odiarlo.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:

Tom entró de mala gana a su departamento, dejando la puerta abierta para que entrara Trümper, el cual lo miró arqueando una ceja, pasando, y ambos se quedaron paralizados con la imagen que tenían frente a ellos.

—¡Carajo, Tom, métete a tu cuarto! —se quejó Georg, sin pudor alguno, sin dejar de darse sentones sobre su novio en plena sala.

El de trenzas se sonrojó hasta las raíces del cabello.

—¡Pero si tienes cuarto podrías coger ahí! —se quejó Tom, de todas formas, gruñendo, y metiéndose a su cuarto, con Bill siguiéndole los pasos.

Tom lanzó su mochila al piso, y Bill se sentó en su cama.

—¡No te sientes ahí! —farfulló el omega, señalando al piso.

Bill frunció el ceño y chasqueó la lengua.

—¿Ni un poco de amabilidad me merezco? —preguntó Bill, levantándose de la cama.

Tom gruñó, sintiéndose más irritado de lo usual, evitaba a Bill lo más que podía, por más que eran compañeros de la universidad, que cursaban la misma carrera, no lo soportaba… Porque se sentía inestable a su lado, y por más que tomaba sus supresores no podía evitar sentir cómo su cuerpo se desestabilizaba al costado del alfa, que parecía ser un imbécil porque ni siquiera se percataba que eran soulmates, y él no iba a tomar la jodida iniciativa, y eso… Lo ponía aún peor. Lo detestaba con toda su alma, con esa sonrisa amable que ponía, y cómo se relacionaba con otros, incluso coqueteando con otra gente, eso hacía que sintiera casi un dolor físico.

El de trenzas lidiaba con su celo de la única forma que conocía, con juguetes, de toda clase, que guardaba en su baúl debajo de su cama.

Tom se cruzó de brazos, frunciendo más el ceño.

—No, no te la mereces —barbotó el omega, haciendo que el moreno pusiera los ojos en blanco, acercándose a él.

—¿Sabes que no tengo la culpa de que nos hayan puesto a trabajar juntos, cierto? Porque si de mí dependiera no tendría que hacer absolutamente nada contigo —soltó Bill, con expresión enojada, mirándolo frente a él, a escasos centímetros.

—Ponte en el jodido suelo y ahí haremos el trabajo —refutó Tom, empujándolo, haciendo que Bill tropezara, y se cayera de culo al piso, mirándolo enojado, pero… El brazo del moreno estaba debajo de la cama, lo que hizo que el omega se paralizara.

Bill se dio cuenta de lo que tenía en la mano y lo jaló: un maletín.

—¿Qué guardas aquí? ¿Recuerdos de tu infancia infeliz que te volvió un ser desagradable? —chanceó Bill, y antes de que Tom pudiera detenerlo, el moreno abrió el baúl, fijándose que dentro había una colección de juguetes eróticos, y que en la tapa del maletín por dentro estaba la foto del moreno, parpadeó confundido, para luego fijarse en el omega.—¿Te gusto?

Tom maldijo a Georg por coger en la sala, porque si ellos hubieran estado en la sala haciendo el trabajo no habría forma que Bill se hubiera caído, y descubierto su pequeño secreto… Bill sacó uno de los juguetes, uno de los más cuestionables que tenía y el de trenzas deseó que se lo tragara la tierra.

—¿Para qué sirve este? —cuestionó Bill, tocando la punta del juguete con el dedo.—¿Es con un huevo en la punta?

—Deja eso —pidió Tom, sintiéndose humillado.

Bill sonrió y dejó el juguete en la cama, levantándose, volviéndose a poner frente a Tom, pero esta vez buscando acercarse al omega, haciendo que el de trenzas retrocediera a cada paso que daba el alfa, hasta que terminó acorralándolo contra la puerta, poniendo un brazo al costado del rostro del de trenzas, haciendo que se acelerase su respiración.

—Así que te gusto, ¿eh? ¿Por qué no lo dijiste antes? Pensé que me detestabas, ¿todo ese teatrito cuando en realidad te mueres por mí? —interrogó Bill, poniendo su rostro contra el suyo.—Porque debe ser así… O sino no te meterías cosas en el culo pensando en mí, ¿no?

Tom tragó saliva nerviosamente, sintiendo cómo el alfa comenzaba a usar su voz, haciendo que el de trenzas sintiera un gemido atorado en la garganta por el deseo, soltando sus feromonas para excitarlo. ¿Cómo es que Bill no lo notaba? Que Tom se moría por él… Que su cuerpo lo deseaba tanto que era hasta incómodo.

—¿Eres estúpido o algo? —soltó Tom, con la voz quebrada.

—¿Ah? —dijo Bill, confundido.

—¿Por qué tuvo que pasar esto para que te des cuenta? —inquirió Tom, con las mejillas caliente por el celo que estaba despertando nuevamente su soulmate.

—¿Acaso eras evidente? —preguntó Bill, arqueando una ceja, pero sin dejar de presionarlo contra la puerta, relamiéndose los labios, respirándole en la boca.

—¿Mi olor no te lo decía? —cuestionó Tom cínico, se supone que el aroma de tu soulmate hacía que tú lo supieras, que incluso tu boca se te hacía agua por el aroma de tu pareja, ¿cómo carajos Bill no lo notaba?

Bill rió.

Tom volvió a enojarse, sin importarle que las feromonas del alfa estuvieran sueltas, de forma que casi lo intoxicaron por el deseo, sintiendo su trasero húmedo y lubricado, pero era aún más humillante que su jodido predestinado fuera un imbécil.

—Mira, si vas a burlarte… —empezó a hablar Tom, pero Bill lo calló, besándolo, aprovechando su boca abierta para colar su lengua en su interior, haciendo que el enojo del omega se dispersara, Tom esta vez no pudo acallar el gemido cuando sintió la lengua del alfa recorrerle la cavidad, Bill chupó la lengua del omega, y luego se separó, relamiéndose los labios.

—¿También podrías hablarlo, sabías? En lugar de ser como un niño de kínder que trata con odio a quien le gusta —masculló Bill.

—Soy tu jodido predestinado, imbécil —vociferó Tom, volviendo a fruncir el ceño.

—Sí, bueno, igualmente si no me lo decías no iba a saberlo por mí mismo —mencionó Bill, alzándose de hombros.

Tom lo miró como si le hubiera salido otra cabeza.

—¿Qué? —cuestionó el de trenzas.

—Tengo anosmia congénita —dijo Bill con simpleza—. Lo que vendría a traducirse a que tengo un defecto en los bulbos olfatorios, es decir, no puedo oler —explicó.

Tom se quedó boquiabierto. Es decir… Bill no lo rechazaba, simplemente no podía olerlo, ni nada. El de trenzas se sintió un poco estúpido y un tanto discriminador.

—Si simplemente me lo decías —habló Bill, mirándole los labios—, podría haberte correspondido, en lugar de que estés ahí, ahogándote en tu odio, y matándote a pajas —aclaró—. Porque eres muy guapo, y no me habría quejado de tener que dejar de estar con cualquiera pensando que nunca hallaría a mi soulmate —terminó de decir, para luego besarle la mandíbula, haciendo que el omega se estremeciera—. Me gustaría tanto probarte —susurró contra su oído—, pero tampoco puedo sentir los sabores… Es decir, sí, distingo salado de dulce o ácido, pero no a conciencia… Sin embargo, eres tan atractivo que me imagino que debes ser delicioso…

Bill le lamió la oreja, básicamente para excitarlo más, sin saber que Tom estaba hecho un manojo de nervios, tan aturdido por el olor a chocolate amargo que soltaba el alfa, que incluso cuando alguien comía ese dulce cerca suyo inmediatamente se excitaba, como si fuera un perro de Pávlov condicionado al aroma de su alfa, sólo que en lugar de mojársele la boca se le aguaba el…

Se preguntaba Tom cuál sería su aroma, no podría saberlo, no si su soulmate no lo identificaba, era tan irrisorio que genuinamente le daban ganas de reírse, salvo que los labios de Bill pasándose por su cuello, difícilmente podría conectar las ideas lo suficiente como para poder soltar una carcajada, en ese momento todo su cuerpo gritaba por Bill, por lo que atinó a sujetarlo por la espalda, usando sus escasas uñas para arañarlo por encima de la ropa, sintiendo cómo el moreno delineaba su clavícula con su lengua, joder, ¿cómo lo excitaba tanto ese alfa inútil?

Bill se separó de él, pero simplemente para desvestirlo, quitándole la camiseta, y luego le desabrochó el cinturón, y Tom… Nunca había estado con otra persona a nivel sexual, simplemente era él con sus juguetes, tenía la idea de que cuando por fin lo hiciera, sería con su soulmate, así fuera algo absurdo, o muy de antaño, pero eso pensaba el de trenzas, que cuando quisiera ser tocado tenía que ser por la misma persona para toda la vida, con la que compartiera algo más que sexo, por eso era muy ingenioso con sus juguetes, porque se había rendido a que serían sólo ellos junto a él para siempre.

Tom sintió cómo su piel se escarapeló cuando su prendas cayeron al piso, y se sintió tan jodidamente expuesto, con su miembro erecto contra su vientre, bañado en preseminal, mientras que tenía su trasero soltando su lubricación que le llegaba hasta los muslos, y vio los ojos de Bill, se fijó en cómo se oscurecían al mirarlo, así que el alfa era visual, muy visual, así que, ¿por qué no darle un show? Ya que no podía olerlo, tal vez hacer que se diera cuenta qué tanto Tom estaba deseoso por él, ya no tenía sentido seguir enojándose, porque Bill no tenía la culpa de tener una enfermedad así, así que lo empujó sobre la cama, a la cual antes no quería que se sentara para que no se impregnase su aroma, sin embargo, ahora… No había algo que deseara con más fuerzas, por lo que se sentó a horcajadas sobre el alfa, besándolo con toda la efusividad que sentía en su cuerpo, con tanta intensidad, que su cuerpo temblaba por el deseo, mientras movían sus lenguas en una danza erótica en su cavidad.

Después se separó, para comenzar a desvestir a Bill, Tom sí disfrutaba del sabor de la saliva del alfa, y también de sus olores, no sólo sus feromonas, sino también el agradable aroma que expelía de su cuello, y lo salado que sabía contra su lengua. Dejó al alfa desnudo sobre su cama, observando con ansías el miembro erecto de Bill, sentía cómo su interior se apretaba y palpitaba por las ganas de sentirlo dentro suyo, pero se puso de espaldas, abriéndose las nalgas, dándole una visión pornográfica de su entrada dilatada.

—¿Ahora sí ves qué tan necesitado estoy de ti? —farfulló Tom, y Bill apretó las nalgas del omega, haciéndolo arquearse, cuando empujó sus pulgares en su entrada dilatada.—¡Bill! —gritó, sin importarle que su roomie lo escuchara.

Bill se sentó, simplemente para introducir los dedos en su entrada que palpitaba por más contacto, fascinándose por cómo estaba tan húmedo, que sintió cómo comenzaba a salivar, por más que no podía olerlo, sí era algo sumamente erótico, que se le antojaba, abriendo sus dedos como tijeras en su interior, escuchando cómo Tom gemía más alto, quería seguir jugueteando con su agujero, tentándolo, imaginándose todas las cosas que se metió adentro pensando en él, sintiendo que era algo muy sexy, el imaginarse al omega abierto de piernas profanando su entrada con todos esos variopintos juguetes, pensando en cómo se vería mordiéndose el labio inferior, y cómo se engulliría cada objeto…

El alfa sintió cómo su fuerza se acrecentaba, por lo que cargó a Tom, y lo puso a cuatro patas en la cama, viendo cómo asumió la posición, de algún modo su naturaleza se lo decía, por lo que Tom levantó el trasero, y se arqueó tanto, apuñuscando las sábanas en sus manos, abriendo por completo las piernas.

En ese momento sólo se dejaban llevar por el instinto, el de trenzas estaba sofocado por el celo, sintiendo cómo todo su cuerpo estaba caliente, ardiendo, con la respiración acelerada, sentía que todo su cuerpo vibraba, enceguecido con su calor abrasador, su sangre bullía y veía todo rojo.

Bill pasó su miembro por su entrada…

—¿Quieres mi verga, eh? —soltó Bill, realmente deseando hundirse en él, pero no, antes quería jugar un poco, simplemente para vengarse un poco de lo odioso que había sido el omega con él.

—Sí… —respondió Tom, con la garganta apretada.

—Pero primero… Veremos qué hacer con estos juguetes… ¿No quieres mostrarme cómo se usan en ti? —preguntó Bill, volviendo a tomar ese juguete que le había llamado la atención, Tom se tensó, girando el rostro, fijándose que tenía su juguete de los huevos.—¿Estos huevitos… Se meten en ti, cierto? Con esta válvula… —masculló, tocándolo, sintiéndose muy curioso con él—. Pero creo que este dildo es el que los empuja, hasta el fondo de ti… Uhm, veamos cuántos aguanta tu entrada.

Tom sintió un estremecimiento cuando Bill manipuló el juguete, comenzando a introducirlo en su interior, no era lo que esperaba… Porque, joder, si bien su juguete de oviposition era uno de sus favoritos, quería sentirlo a él, sin embargo, no pudo evitar gemir cuando sintió cómo Bill activaba la válvula, soltando el primer huevo en su interior, volvió a activarla, dejando otro, haciendo que blanquease los ojos, el segundo huevo empujó al primero, sintiendo cómo sus esfínteres apretaban a los objetos, haciéndolo boquear, porque le estaba estimulando la próstata al ser empujados de esa forma, sus piernas temblaban…

Bill metió otro más.

—Mira cómo estás recibiendo todo lo que te doy… Sí que eres un omega muy goloso, ¿no crees? ¿Te sientes como una perrita necesitada en este momento? Porque sólo estoy haciendo lo mismo que haces a solas… —soltó Bill, disfrutando ver cómo Tom estaba sudando más conforme seguía metiéndole los huevos.

Otro más… Tom se sentía tan lleno con tres, pero no, los planes de Bill no iban a detenerse ahí.

—Bill… Más… Te quiero a ti… —rogó Tom, sintiendo que iba a llorar semen del deseo que tenía por querer ser penetrado por su alfa.

—No, Tom, aún no… Vas a recibir más, quiero abrirte lo suficiente para mí —dijo Bill, metiendo dos huevos más de golpe, y Tom sentía cómo la presión retumbaba hasta su garganta, cinco huevos, su límite eran cuatro—. ¿Uno más?

—¡Bill! —suplicó Tom, para luego morderse el labio inferior.

Bill sacó el dildo, y Tom sentía cómo el peso de los huevos hacían presión de un lado a otro, poniéndole la piel de gallina, y no era suficiente, se sentía tan lleno, repleto, sin embargo, quería más, deseaba sentir la piel caliente de Bill contra la suya, que fuera la humedad de su miembro henchido lo que hiciera que sintiera el temblor en sus piernas.

El moreno sonrió, relamiéndose los labios con la visión de su entrada, apretó sus cachetes, disfrutando los llenos y bien formados que eran, haciendo que ese toque hiciera que una electricidad le atravesara a Tom, abrió y cerró sus nalgas, haciendo que los huevos se empujaran más al fondo.

—A ver… Ahora bótalos… —ordenó Bill con su voz de alfa, y Tom tragó saliva, concentrándose en empujar los huevos fuera de su cuerpo—. Mira… Cómo tu agujerito va soltando uno… —conforme Tom lo iba haciendo, sentía la excitación con el ir y venir de los huevos en su interior, apretó más sus manos contra las sábanas, empujando sus entrañas botando uno a uno, sintiéndose cómo salivaba con el esfuerzo y placer que lo recorría.

Tom sintió el primer huevo finalmente en su ano, el cual lo quitó Bill con sus dedos, y lo dejó con el resto a un costado. Tom se sentía vacío, demasiado, pero no tuvo mucho tiempo para pensar en ello, porque Bill se la metió de golpe, haciendo que se arqueara, no dolía, evidentemente luego de recibir cinco huevos ya estaba más que listo para él, aunque la verga del alfa fuera más ancha que los huevos.

Bill se aferró a las nalgas del omega, incrustrándole las uñas, marcándolo de esa forma, soltó aire por la nariz… Relamiéndose los labios, sintiendo cómo sus deseos se incrementaban demasiado, sabiendo que esas entrañas eran suyas y de nadie más, y de algún modo, la certeza de saber eso hacía que su orgullo de alfa se inflara.

A pesar de todo Tom apretaba de una forma única, así que se salió, para volver a entrar, consiguiendo que comenzara a jadear sonoramente, por fin… Luego de tantas fantasías que había tenido el de trenzas, por fin ese miembro le estaba golpeando las entrañas, dándole en su próstata, y él quería más… Sentía que no iba a ser suficiente de Bill.

—Más… Más… —pedía Tom, dejando que su omega lo dominara.

Bill se sentía aturdido, si bien no podía olerlo, sí lo sentía, y la forma en cual su miembro era engullido por el culo del omega, le hacía saber que no podría coger con nadie más. Y eso era una premisa que era cierta en más de un sentido, porque según las leyes de los predestinados, una vez que consumaban el acto con su soulmate ya no podrían tener intimidad con nadie más.

Tom empujó su trasero contra la pelvis de Bill, y éste gruñó, apretando más sus nalgas, aumentando el ritmo de las embestidas, escuchando cómo Tom seguía estremeciéndose bajo suyo, y disfrutando el sonido de humedad que tenían cuando chocaban, y cómo la cama se remecía haciendo un ruido que envolvía más el ambiente.

Bill envolvió su mano alrededor del miembro de Tom, que chocaba contra su vientre trabajado, comenzando a masturbarlo mientras seguía metiéndosela con rudeza, porque sí… El alfa gustaba del omega, pero en ese momento sólo eran guiados por su naturaleza, y eso era sentir las ganas de cumplir sus funciones biológicas, satisfacerse mutuamente, haciendo que ambos se sintieran bañados por un aura salvaje donde sólo estaban los dos, con los movimientos rítmicos de las estocadas, Tom moviéndose de adelante hacia atrás, tomando todo lo que le ofrecía Bill, llenándose su polla hasta el fondo.

Tom quería más profundo, por lo que siguió empujando su trasero, ahora Bill tocándolo por las caderas, para atraerlo hacia su cuerpo con violencia, totalmente prendido, y embebido de Tom, dándose cuenta de todo lo que había perdido por no poder olerlo, pero… No le importaba más, en este punto, sentía cómo Tom seguía meneándose contra su miembro, el cual veía con lascivia cómo era tragado por el culo del omega.

Bill apretó fuertemente la erección de Tom, este apretó más su interior y el alfa se anudó, haciendo que Tom boqueara, ya que podía sentir ese globo hinchado en su interior, y babeó sobre la sábana, mientras su alfa seguía masturbándolo, hasta que se corrió contra la cama, y Bill hizo lo propio en su culo, para luego salirse.

Tom se quedó boca abajo en la cama, totalmente exhausto, había sido algo muy intenso.

Bill lo vio satisfecho al observar cómo su esencia salía de su trasero, y quitó las cosas de la cama, para echarse, y luego jalarlo para hacerle cucharita, dejándole besos en la nuca.

—Sólo he leído en libros sobre los aromas… Y no sé a qué hueles, pero, joder, debes ser jodidamente delicioso —susurró Bill contra su nuca, poniendo los vellos de punta al respirarle encima, Tom sintió gustoso cómo la mano de Bill era pasada por su cintura.

—Tú hueles a chocolate amargo —comentó Tom, adormilándose por el post orgasmo.

—Uhmn… ¿Entonces no soy dulce? —chanceó Bill, mordiéndole con cariño el cuello, haciendo que la excitación comenzara a anidarse en el interior de Tom otra vez.

Tom rió. —El chocolate amargo es el que tiene mayor cantidad de cacao, es decir, más nivel de pureza… —soltó el omega.

—Oh, vaya, ¿entonces eso te gusta? —preguntó Bill.

—Me encanta —confesó Tom, sintiéndose muy cómodo con ese nivel de intimidad.

—¿Y la tarea? —interrogó Bill.

—Puede esperar… Durmamos un poco más —pidió Tom.

Bill acarició el vientre trabajado de Tom, pasando de arriba abajo sus dedos, acariciándolo hasta que el omega se durmió, cuando escuchó cómo su respiración acompasaba, es que sonrió.

—Tendremos bonitos cachorros… —farfulló Bill, para luego sucumbir a los brazos de Morfeo.