Capítulo único
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Tom estaba de un humor peculiar toda la semana, haciendo que Bill se sintiera enojado con él, normalmente el gemelo menor era la diva, que se quejaba y pedía que le rindieran pleitesía, sin embargo, ahora Tom era el que hacía berrinches por todo, irritándose con todos, y siendo, en palabras simples, una perra.
—¿Qué carajos, Tom? ¿Qué te pasa? —le preguntó Bill en voz baja, luego de que Tom le hubiera respondido mal a su manager.
—¿Qué te importa? —preguntó Tom de mala gana.
Bill lo miró con una advertencia en la mirada, lo que significaba un “hablaremos en la casa”, que hizo estremecer al de rastas.
Bill no le habló en el transcurso de la tarde, aunque sí le respondía a Georg y Gustav, y cuando llegaron a su departamento, vio cómo el moreno lo veía.
—Anda a bañarte, y luego te quiero sin camiseta —ordenó Bill, sin más, se metió a su habitación.
Tom no esperó más y corrió a su cuarto, para asearse con ahínco, alistándose para lo que vendría.
…
Cuando Tom salió de su cuarto, es que vio cómo Bill ya estaba sentado sobre una silla, la que tenían especialmente para esas ocasiones, una grande con reposabrazos, su gemelo tenía puesta una camiseta negra, con su casaca de cuero abierta, y unos pantalones negros, pero con la brageta abierta, dejando al descubierto su miembro, que ahora se hallaba dormido, y unas botas largas que hacían que Tom sintiera cómo su excitación se elevaba sólo con verlas, eran negras, de cuero, con pasadores del mismo color, sabía que Bill usaba botas parecidas pero estas… Eran especiales para esa clase de situaciones, Bill nunca las usaba en la calle, sólo se las ponía para Tom, por lo que estaban completamente limpias, desde la suela, hasta toda la extensión del material.
Su hermano estaba con el cabello en una coleta, los ojos maquillados, con sus dedos sujetando un cigarrillo, que se acercó a la boca, aspirando para luego soltar una bocanadas, viéndolo expectante, porque sí, eso es lo que quería Tom, una dosis del juego que tenían con Bill, quería ser dominado, estaba muriéndose de las ganas por eso.
—Ven aquí —ordenó Bill, con un tono que hizo estremecer al mayor.
Tom se acercó con sumisión hacia el menor, viéndolo cómo volvía a fumar, observándose tan jodidamente sexy de esa forma, cómo los labios de Bill sorbían del cigarrillo, para luego abrir la boca, botando el humo de una forma tan erótica que debería estar prohibido que lo hiciera en público.
—Ponte en el piso —dictaminó Bill y Tom se echó sobre el suelo, poniendo su mejilla contra una de las botas del moreno, estremeciéndose solamente por el material contra su piel, y vio cómo su hermano lo veía desde arriba, y eso lo hacía sentir más deseoso, al ver cómo Bill no se inmutaba, mientras el de rastas estaba derritiéndose ahí mismo mientras seguía frotando su mejilla contra su calzado, sintiendo cómo su erección se presionaba en sus pantalones.
Tom se aferró a la base de su zapato acariciando el calzado, y luego pasó su mano por arriba de su tobillo, como si de algún modo la bota de Bill fuera como su miembro, lo que hizo que el pene del moreno comenzara a erectarse, sin que su gemelo demostrara expresión alguna de estar disfrutándolo, aunque era evidente que sí, Bill amaba tener el control, aunque en sí el fetiche por ser sometido a ese punto había nacido del de rastas, por verlo usar botas.
Tom comenzó a lamer la bota, disfrutando la textura contra su lengua, Bill siguió fumando, impasible, soltando al colilla sobre el cenicero que tenía al costado, con su erección ahora elevada por completo, mientras el de rastas seguía lamiendo, gozando al sentir cómo su labio se movía conforme seguía chupando y lamiendo el calzado.
Bill lo jaló de las rastas con brusquedad, relamiéndose los labios al ver a Tom con la boca abierta, aspiró un poco de su cigarrillo, para luego acercar el rostro del mayor al suyo, pasándole el humo por la boca, después soltándolo, haciendo que el de rastas botara lo aspirado, con la piel de gallina, a Tom le gustaba fumar, sin embargo, cuando Bill le pasaba el humo… Sentía cómo aquel gesto tenía una carga sexual que hacía que le pasara un estremecimiento por su columna vertebral, y más si le jalaba de esa forma del cabello, era algo que Tom no se lo permitía a nadie, que tocasen sus rastas, pero era básicamente porque sólo le dejaba a Bill, que fuera él quien se las jalara, por eso nunca había tenido el cabello corto, y no lo tendría tampoco, incluso si en algún momento dejara de usar rastas, siempre estaría largo, para disfrutar cómo su gemelo menor le tensaba el cuero cabelludo con su brusquedad.
Bill volvió a hacerlo, y Tom botó el aire nuevamente, luego de retenerlo un rato, relamiéndose los labios, fijándose cómo el moreno comenzaba a masturbarse, levantando su pierna, para lo que Tom sujetó el calzado, chupando la punta de la bota, como si fuera su miembro, viendo cómo los ojos de su gemelo se oscurecían, y Tom siguió lamiendo y chupando su bota, hasta que Bill la volvió a poner en el piso, con brusquedad, quitándosela de las manos.
Tom lo miró dudoso, él quería seguir fascinado con su calzado.
—Échate boca arriba —ordenó Bill y Tom gimió, porque sabía lo que eso significaba.
—Sí… Písame, por favor, amo —pidió Tom, obedeciendo, mientras Bill apretaba el cigarrillo contra el cenicero, apagándolo.
El menor se levantó, luciendo enorme desde la visión de Tom en el piso, sentía su corazón latir desbocado en su pecho, y se relamió los labios, observando cómo Bill levantaba la pierna, para posarla sobre su pecho, a la altura de su pezón, ejerciendo presión y Tom sentía cómo la carne se iba endureciendo bajo la pisada de su gemelo, y luego lo quitó.
—Desvístete —soltó Bill, y Tom se quitó los pantalones y bóxers, para luego volver a echarse, el moreno pasó su bota por el miembro del mayor, haciéndolo arquearse en el suelo, tenía el pene imposiblemente hinchado, y el que lo tocase precisamente con su calzado era algo que lo excitaba aún más.
Bill presionó un poco más con su zapato, con cuidado de no hacerlo con demasiada fuerza para no ejercer un daño que no pudiera soportar su gemelo, luego pateó con suavidad el miembro de su hermano, pisando un poco sus testículos, consiguiendo que Tom gritara por el deseo. La verdad que una pateada en las bolas dolía, sin embargo, el que Bill lo pisara, sin demasiada fuerza, sólo lo excitaba más.
El moreno dejó sus partes nobles en paz, volviendo a poner su bota sobre su pecho, pero en una posición que simplemente hacía que Tom se sintiera inmóvil, lo cual le gustaba demasiado.
Bill se masturbó sin dejar de pisarlo, haciéndolo casi encima suyo, mientras Tom quería más, lo necesitaba, así que el moreno quitó el pie, llamándolo con los dedos, haciendo que el de rastas se pusiera de rodillas, y el gemelo menor lo jaló de las rastas, para acercarlo a su miembro, metiéndole la polla de golpe en la garganta, pero el mayor estaba acostumbrado, por lo que de inmediato relajó la garganta, disfrutando que su hermano le esté dando lo que quería. Bill gruñó un poco, sin dejar de apuñuscar sus rastas, haciendo que lo recibiera por completo, disfrutando cómo los labios de Tom apretaban su miembro, mientras su garganta caliente envolvía su pene, y el de rastas siguió aceptando todo lo que su dominante le brindara, disfrutando de todas formas de la sensación de ahogo, y cómo su polla vibraba contra su cavidad, pero luego Bill lo soltó, alejándolo de su miembro.
Tom lo miró ansioso, queriendo tenerlo en la boca de nuevo.
—A cuatro patas —ordenó Bill.
—Sí, amo —masculló Tom con sumisión, moviéndose hasta apoyarse en sus rodillas, arqueando la espalda y acomodando sus manos en el suelo, agradeciendo tener alfombra.
Bill se puso de rodillas, sujetando las nalgas de su gemelo, acercando su rostro para escupirle en el agujero, haciendo que Tom se arqueara más, ambos sabían que el mejor lubricante era el que tenían en la habitación, pero no, ahora quería rudeza, y por eso el moreno iba a usar saliva, que eran conscientes de que se iba a secar, pero Tom no se quejaba, esa dosis de dolor era la que le excitaba.
Bill empujó su pulgar, esparciendo el escupitajo que había soltado, haciendo que el de rastas se mordiera el labio inferior, apretando sus esfínteres conforme el menor iba hurgando en su interior, el moreno volvió a escupir en su abertura, haciendo que Tom gimiera cuando metió dos dedos, haciendo movimientos circulares hacia su próstata, por lo que terminó apretando sus entrañas cuando estimularon ese punto sensible, Bill siguió haciéndolo, haciendo que Tom terminara bajando sus brazos, hundiendo su rostro entre ellos, sentía que iba a correrse sólo con ese masaje de próstata, pero luego su gemelo le quitó los dedos, iba a quejarse, sin embargo, se mordió los labios, sabiendo que no lo tenía permitido cuando estaban jugando así.
Tom no tuvo tiempo de seguir lamentándose por sentirse vacío, porque Bill posó la punta contra su hendidura, haciendo que el de rastas boqueara al percibir cómo su trasero era abierto de esa forma, y Bill comenzó a empujarse en su interior, consiguiendo que el mayor blanqueara los ojos al sentirse lleno, y el moreno sujetó a Tom por sus rastas, haciendo que se empujara más hacia él.
Bill se aferró con una mano a las caderas internas de Tom, y comenzó a jalarle de las rastas conforme seguía las embestidas, los tirones en el cabello del mayor hacían que sintiera dolor, pero también placer, y se mordía el labio inferior mientras Bill seguía dándole duro, justo en el ángulo justo para sentir cómo enloquecía. El moreno disfrutaba de dominarlo así, y cómo su miembro parecía crecer aún más en su apretado agujero, y la visión de la espalda arqueada de su gemelo, mientras observaba cómo entraba y salía de él y lo tenía allí, sujeto de las rastas… Era una imagen jodidamente erótica.
Pero ambos sabían que no iban a durar mucho más tiempo, principalmente por todo el juego previo que habían tenido, en aquel rol de dominante y sumiso, con cómo Bill había recibido un oral luego de ver a Tom chuparle tan lascivamente las botas, por eso ahora lo estaba montando con todas las ganas, hundiéndose en lo profundo de su gemelo. El de rastas tenía el miembro bañado en preseminal, ni siquiera se lo estaba tocando, pero no hacía falta, con la forma en que Bill lo tenía, haciendo palpitar su interior con su verga, removiéndole las entrañas con ganas, consiguiendo que Tom sintiera que explotaría en cualquier momento, abrumado por las sensaciones tan placenteras.
Bill se empujó más profundo, con movimientos erráticos, propios de quien está a punto de correrse, y Tom salivaba en ese momento, tenso como una cuerda de guitarra con la forma en la cual el menor lo tenía sujeto, lo jaló un poco más fuerte y Tom se corrió contra la alfombra, apretando sus esfínteres por lo que Bill sintió que iba a perder el pene dentro del culo de su gemelo pero se corrió con fuerza en su interior, para luego soltarlo, y sacarle el pene, viendo cómo había quedado abierto su trasero con su esencia saliéndosele.
Bill empujó su pulgar en su trasero, disfrutando de cómo estaba dilatado su ano por el sexo, y luego se chupó el dolor, probándose a sí mismo entremezclado con el almizcle del mayor.
Tom estaba acezado en la alfombra, totalmente drenado.
Bill le sonrió, y el de rastas le correspondió al gesto, sentándose con dificultad en el suelo, lamentándose al instante por el ardor en su interior, ariscando la nariz.
—¿Muy fuerte? —preguntó Bill, con un deje de preocupación, la verdad era que Tom en ningún momento dijo la palabra de seguridad, por eso es que no se detuvo.
—Estaré bien —le tranquilizó su gemelo—. Sólo necesito un baño, comida… Y tal vez podremos retomarlo —soltó con coquetería Tom, mordiéndose el labio inferior.
—¿Con las botas de nuevo? —cuestionó Bill, realmente sentía calor porque no se había quitado la ropa en ningún momento, sólo su miembro lo tenía afuera.
—No… Ahora en la cama, mis rodillas y manos piden descanso —soltó Tom, dándole entender que sería algo más vainilla, y Bill asintió, dándole la mano para ayudarlo a levantarse.
Ambos se dirigieron a la ducha, para que el de rastas recibiera el aftercare del que Bill siempre le prodigaba, haciéndole entender que lo amaba y todo era algo consensuado entre ambos, aunque de todas formas, sabía que Tom básicamente había pedido a gritos esto, con su comportamiento malcriado de antes, porque así era su gemelo… Tom a veces simplemente pedía ser castigado.