Peludo (Toll)

Summary

Peludo comprende dos oneshot: Un gatito malo y su secuela Caperucita rota y el lobo feroz. Bill estaba actuando sospechoso desde que se encendió tanto con una página web… Y Tom quería averiguar el por qué, y la curiosidad mató al gato, ¿no?

Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Un gatito malo

Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:

Bill estaba absorto con la laptop, con los audífonos puestos, con las mejillas calientes y la respiración acelerada…

Tom entró a la habitación, viendo a su gemelo tan concentrado y con una erección que podría romperle el ojo a alguien, arqueó la ceja, ¿Bill estaría viendo porno? Es decir, no es que no lo hicieran, pero normalmente ahora que eran pareja lo hacían juntos, aunque tampoco es como si no pudieran hacerlo solos.

—¿Necesitas tiempo a solas? —preguntó Tom, al quitarle un audífono, Bill inmediatamente cerró la laptop, luciendo muy avergonzado.

—¿Ah? —cuestionó Bill de vuelta, con la voz aguda por los nervios.

—Es que tienes una erección… Tan grande que se me antoja, pero normal si quieres pajearte a solas —ofreció Tom con una sonrisa coqueta.

Bill miró su entrepierna, cómo el pantalón de pijama se la había levantado de tal modo que parecía una tienda de campaña.

—¿Un rapidín? —propuso Bill, dejando su laptop en la mesa de noche.

Tom asintió, se desnudaron e hicieron el amor hasta que Bill finalmente se quedó dormido.

El de trenzas no pudo conciliar el sueño, pensando qué cosa le había excitado tanto a Bill, por lo que sujetó la laptop del menor y salió de la habitación.

Cuando llegó a la sala, es que abrió la laptop, fijándose en las pestañas abiertas, y frunció el ceño. Era un blog, parecía que estaba en español, por lo que realmente no entendía un carajo de lo que decía allí, sin embargo, había una frase que recitaba en inglés: “We believe in botTom”, ¿qué era eso? Es decir, Tom no era el mejor en el idioma, sin embargo, entendía que decía algo como “creemos en el fondo”, lo cual no tenía sentido para él, ni mucho menos por qué estaba mal escrito “bottom”, hasta que notó que había una foto suya. ¿Era alguna clase de culto dedicado a él? ¿Acaso Bill era parte de esto? Luego es que bajó la página y entendió por qué su hermano se había excitado tanto.

Era un dibujo… Y tragó saliva al darse cuenta que él era quien estaba dibujado, con una larga cola… Que fácilmente podría ser un dilatador anal con cola de gato, estirado en una posición felina, con su look de rastas, y con orejas de gato, jugando con un juguete para gatos, de esos que se usan como caña de pescar.


Así que su hermano tenía un fetiche con él siendo un gatito… Y pensar que ellos preferían los perros, pero lo entendía.

¿Esto era algo furro? Suspiró, no podría juzgarlo de ser así. Tom le había pedido que hicieran varias cosas raras en la cama, lo más inofensivo es que a su hermano le guste el pet play. Aunque realmente se sorprendía que hubieran fans que hicieran dibujos así, y cuando entró al apartado de “+18” se dio cuenta que todos eran fanarts donde él era penetrado por Bill, y se escandalizó. Es decir, sí, era incestuoso y estaba en una relación con Bill hace mucho, y sí, mayormente prefería ser el pasivo, pero… Igualmente se indignaba, porque Tom creía que no daba esa imagen con su look masculino, ¿cómo es que esos fanáticos sabían? Bueno… Trató de no tomarle mucha importancia al asunto, porque finalmente eran personas de habla hispana, y no tenían pruebas reales de que él fuera gay o estuviera con su gemelo. Aunque no podía negar que era estimulante ver esos fanarts… Se pasó la lengua por su labio perforado, pensando que podrían poner en práctica alguna de esas poses.

Entró a su página de juguetes eróticos de confianza, y pidió unos artículos para entrega inmediata, mañana le daría una sorpresa a Bill, aprovechando que tenían el día libre.

Bill se levantó pasando el mediodía, se bañó y lavó los dientes, sin extrañarse que Tom no estuviera allí, seguro estaría haciendo el desayuno… Hasta que cuando se puso ropa, notó que su laptop no estaba en su sitio, empalideció, hasta que vio una nota encima de su mesa de noche.

“Te espero en el salón de juegos (el estudio). Hay una barra energética en el cajón, cómela antes, la necesitarás”.

Bill se sintió indignado, pero comió de mala gana la barra, y luego bebió un vaso con agua. Para después ir al estudio, no entendía por qué Tom quería que trabajaran si apenas eran la una de la tarde, de su día libre.

El de rastas entró al estudio y se dio cuenta que Tom había sacado los instrumentos, dejando sólo el sillón y una mesa que tenía… Un plato pequeño para comida de mascotas, una caña de pescar de gatos, un tubo de lubricante y… Luego vio a su gemelo, el cual estaba sentado en el suelo, con un collar, no cualquier collar sino uno de mascota con una correa colgando, y tenía un antifaz de cuero que le tapaba los ojos y parte de la nariz, con orejas de gato. Bill sintió cómo se endureció rápidamente, principalmente porque su gemelo estaba desnudo.

—Miau —dijo Tom, para luego lamerse la mano como si fuera verdaderamente un gato.

Bill se quitó la ropa y se acercó a su gemelo, fijándose que tenía una nota colgada del collar, la abrió:

“Querido Bill:

Por favor, cuida muy bien de mi gatito Tomi. Es muy lindo, travieso, pero ahí te estoy dejando su caña para que juegues con él. No dudes en ser duro si tienes que corregirlo, principalmente porque tiene malas mañas. Igualmente le puse su correa, él a veces es malcriado así que no dudes de jalarlo de allí, ya está acostumbrado a que su hermano Billy juegue rudo con él así que no temas lastimarlo. Ah, y por favor, le sirves leche en su platito, es que le encanta tomar leche, y bueno… Mejor si se le das recién ordeñada ;)”.

Bill rió, maldito Tom, había abierto su laptop, descubriendo su fetiche, y… Bueno, no es que él precisamente supiera que lo tenía, al menos no hasta dar con esa página y ver ese dibujo. Se relamió los labios.

—Así que… ¿Jugaremos a esto? —cuestionó Bill, con una ceja arqueada y una sonrisa.

—¿Miau? —soltó Tom, siendo la imagen de la inocencia, la fingida por supuesto, para luego proceder a lamerse la mano nuevamente.

—Bien —sentenció Bill, dándose cuenta que Tom no iba a salir de su papel de gato. ¿Sería acaso que su hermano era therian? Bueno, no se lo cuestionaría ahora.

El moreno se acercó hacia la mesa, sujetando la caña de juguete… Y se la mostró a Tom, comenzando a observar cómo su gemelo se retorcía en el piso, esta vez echado sobre su espalda, mostrando esa cola larga y peluda que salía de su trasero… Incluso un dilatador anal de cola de gato se había comprado el travieso de su gemelo, sólo pensar en cómo se habría preparado a sí mismo para meterse el juguete sentía que veía todo rojo por el deseo, pero mantuvo la compostura, viendo cómo jugaba con el ratón con plumas que tenía en el otro extremo de la caña, y Bill recordó el dibujo… Por lo que sintió cómo se excitaba aún más, pero no era el único, Tom también tenía una erección, mientras seguía jugando con sus manos, como si realmente le divirtiera aquello.

Bill pasó ahora el juguete por su vientre… Luego por su erección, viendo cómo Tom se removía por algo ajeno al juego, por el deseo, era un simple ratón con plumas pero el de trenzas estaba sensible, así que Bill insistió con ese roce tenue en tu miembro, y testículos, escuchando que Tom comenzaba a gemir.

—Así que tenemos un gatito tan sensible… Oh, pequeño gatito… —masculló Bill con la voz ronca por el deseo, que Tom le hubiera cumplido esta fantasía era algo con lo que no contaba porque le avergonzaba, sin embargo, sí le sacaría el jugo al máximo.

Bill dejó la caña a un lado, para sentarse en el sillón.

—Ven aquí, gatito, gatito… Michi michi michi… —llamó Bill, y Tom se acercó a cuatro patas a él, relamiéndose los labios.

Bill sujetó su correa, jalándosela un poco, poniéndolo entre sus piernas, y con la otra mano le mostró su erección, y Tom entendió la orden tácita, por lo que comenzó a lamer la punta, jalando el prepucio, empujándolo para abajo, con los dedos, mientras dejaba lametones sobre la cabeza, sin dejar de ver a Bill, el cual jalaba con un poco de fuerza su correa, haciendo que Tom se excitara por cómo le cortaba por momentos la respiración, se metió la punta a la boca, chupando un poco, enrollando su lengua alrededor del glande, y luego sacándolo, para después escupir encima del pene, para facilitar la mamada, acariciándolo por la base, mientras se metía de nuevo la parte de arriba a la boca, ahuequeando la mejilla, disfrutando ese trozo de carne en su cavidad… De los dos, Tom era el que tenía más apetito, tanto sexual como de comida, así que el de trenzas tenía una fijación oral muy marcada, lo que hacía que el sólo acto de verlo comer una manzana o un plátano, abriendo mucho la boca, hacía que Bill se excitara.

Y ahora estaba ahí… Su gatito Tomi chupando su verga, recibiéndolo en lo más profundo, relajando la garganta para que le entre más la polla, sacándosela por completo, después dejándole lametones, con besos en la punta, en lo largo, poniendo su lengua, y Bill acarició la cabeza de su “gatito”, roces suaves… Con el pulgar, mientras se relamía los labios al verlo engullir su miembro, vestido así de gato, de una forma tan sexy, pensando que en realidad Tom tenía algo metido en el culo, así que fácilmente luego podría metérsela con facilidad y un poco de lubricante.

—¿Miau? —preguntó Tom, cuando Bill lo jaló del cabello, quitándole el pene de la boca.

—Sí, mi gatito… Ahora me toca lamerte a ti —ordenó Bill—. Ponte a cuatro patas en el sillón —acotó, y Tom obedeció, dándole una vista de la cola larga y peluda.

Bill le sacó el plug anal, viendo cómo Tom se arqueaba ante la sensación de vacío, vio que era un plug de acero de tamaño grande… Lo que hizo que Bill salivara aún más, dejándolo a un lado.

Separó las nalgas de su gemelo y hundió su rostro entre ellas, comenzando a lamer toda su hendidura, besando su trasero, chupándolo, saboreando su almizcle, y el leve sabor a fresa del lubricante que había usado para prepararse… Hasta de sabor había usado el jodido pervertido, cómo lo amaba, metió su lengua en su interior, sintiéndolo dilatado por saber cuánto tiempo había tenido el plug metido allí en lo que lo esperaba, y escuchó cómo Tom jadeaba, deshaciéndose en gemidos, mientras seguía comiéndole el culo, apretándole los glúteos tan firmes y deliciosos que tenía, jamás se cansaría de tocarle el trasero a su gemelo… Nunca, Bill no había visto en su vida un mejor culo que ese, eran gemelos pero Tom era más nalgón y era algo que el de rastas morenas apreciaba por mucho.

Bill siguió lamiendo los pliegues, disfrutando cómo Tom lo apretaba con sus esfínteres… Y se arqueaba más…

—¡Miau! —exigió Tom, sin salirse de su papel y Bill se separó para reírse, porque sí le excitaba el pet play, pero era algo curioso oírlo maullar.

Así que Bill se levantó, sujetando el lubricante, y embadurnándolo en su miembro, para luego acomodarse en el sillón, apoyado en sus rodillas, volviendo a sujetar la correa de su “gatito”, jalándola mientras comenzaba a hundirse en su interior, y Tom jadeaba al sentir cómo el miembro de su gemelo se metía en lo más profundo de su ser.

Bill gruñó cuando llenó el culito de su gemelo, aferrándose con una mano en su nalga, mientras que con la otra seguía jalándole la correa.

—Gatito malo… Te daré una buena lección… —masculló Bill, mirando las orejas de cuero por encima, comenzando a salir y volver a meterse.

Bill empezó las embestidas con un ritmo fuerte, porque sabía que Tom quería que fuera brusco, por eso le había dejado la nota, así que cuando sintió sus testículos chocar contra su trasero, se mordió los labios, disfrutando del sonido de sus piel en contacto, y volvió a arremeter. Tom estaba apretado como siempre… Pero también tan dispuesto para él, por lo que se arqueaba mientras soltaba maullidos entrecortados por el placer que le recorría, haciéndole perder la compostura en ese momento que su gemelo le daba directamente a la próstata…

Si bien Tom amaba los besos, también le gustaba cuando Bill era rudo, y ahora… Estaba haciendo que se excitase en demasía, se tocó el miembro, comenzando a masturbarse, mientras que Bill seguía las estocadas.

La polla de Bill latía en su culo… Sólo esperaba que Bill no olvidara su petición en la nota, porque algo le decía que su gemelo se veía por verlo lamer ese plato…

Bill siguió moviendo las caderas con cadencia, casi marcando su mano en el culo de su gemelo, sintiendo que apretaba tan rico que se vendría en cualquier momento… Pero no… Recordó la última petición de Tom y se relamió los labios, sintiendo el tirón en sus testículos, sin embargo, tenía que aguantar sólo un poco más.

Se salió de Tom, el cual seguía masturbándose, con la lengua salida con un rictus de concentración.

—Gatito… Ven aquí —pidió Bill.

Tom abrió los ojos y se acercó un poco más al borde del sillón, sin dejar de masturbarse.

Bill se sujetó el pene, masajeándoselo en su rostro, y pasándolo por su boca, haciendo que lo chupe un poco pero sin profundizar. El de rastas se rió, y siguió masturbándose, viendo cómo Tom se corría contra su mano, y él hacía lo mismo encima del plato para mascotas, dejando toda su esencia allí.

—Listo, gatito lindo, toma tu lechita —ordenó Bill, acercándole el plato.

Bill sintió cómo su miembro cobraba vida nuevamente al observar cómo Tom lamía su semen del plato, comiéndoselo con gula, como su fuera un manjar, y el menor sentía un calor abrasador en todo su cuerpo, realmente era una imagen totalmente erótica, y cuando dejó limpio el plato, se relamió la boca, mirándolo con ojos anhelantes.

—¿Fui un gatito bueno? —cuestionó Tom, sentándose sobre sus piernas en el sillón, con una sonrisa coqueta y totalmente descarada.

Fuiste descarado, goloso y atrevido… Así que no fuiste un gatito bueno, sino uno malo, pero así me encantas —dijo Bill, quitándole el antifaz y jalándole de las trenzas para besarlo.

Tom suspiró durante el beso, disfrutando de la lengua de Bill sobre la suya, haciendo que el de rastas saborease su propia esencia en la boca de su gemelo.

—Te amo —masculló Bill cuando se separaron por aire.

—Yo más… Pero, ¿la próxima tú te disfrazas de lobo? —preguntó Tom, mordiéndose el labio inferior.

—Tom, ¿debería preocuparme porque seas furro o therian? —inquirió Bill.

—Ay, por favor, no tienes moral luego de esto —refutó Tom.

—Bueno, está bien, seré un lobo, pero si tú eres la caperucita roja…

Tom rió. —Es un hecho.

Volvieron a besarse, mientras se abrazaban, preparándose para la siguiente ronda.