El bello durmiente (Toll omegaverse)

Summary

Tom tenía un sueño, que quería volver realidad…

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:

Tom estaba dormido profundamente, en su sueño, Bill lo poseía sin condón de por medio… Y el de rastas terminaba con el nudo del alfa en su interior, lo que significaba que quedaba embarazado, sin embargo, cuando se despertó, vio a su novio dormido con la boca abierta, completamente ajeno a sus deseos. El rubio suspiró de frustración, dándose cuenta que tenía la entrada lubricada y dilatada por sus deseos.

Se quitó los bóxers, mirando al moreno dormir, con los labios entreabiertos, mientras roncaba un poco… Siendo realmente una imagen poco erótica para el resto, pero no para Tom, para él se le antojaba tan delicioso, sus labios abiertos, su nariz perfilada, sus ojos cerrados, su alfa lucía tan indefenso en ese modo, que no pudo evitar acariciarse el miembro, mientras que su otra mano la dirigía a su entrada, metiéndose los dedos mientras se la jalaba, viendo cómo Bill no tenía camiseta, sólo estaba en bóxers, con su cuerpo tatuado, y veía cómo el pecho se elevaba, completamente a su merced. Tom se fijó en cómo tenía el miembro dormido en su bóxer, pero de todas formas se armaba un bulto.

El de rastas se mordió el labio, sintiendo la excitación por verse descubierto mientras se tocaba a su costado, excitándose con su imagen. Empujaba su trasero contra sus dedos, estaba tan húmedo que tenía que contenerse de gemir. Sin embargo, su excitación estaba haciendo que soltara feromonas, por lo que vio las fosas de la nariz de Bill abrirse, ¿acaso su novio se habría despertado? ¿Sus feromonas lo despertaron? Tom dejó de masturbarse, dejando su mano paralizada sobre su miembro, y sacando rápidamente sus dedos de su ano, sin embargo, no, el moreno no se movió, pero el bulto en su bóxers creció considerablemente, al punto de casi asomarse la cabeza por la cinturilla de la prenda íntima.

Tom se mordió más fuerte el labio, es decir, su alfa estaba teniendo una reacción a sus deseos, pero no se despertaba, eso lo hacía aún más frustrante, porque el de rastas estaba sumamente excitado y no podía tener el pene de Bill.

Tom frunció el ceño, dispuesto a seguir masturbándose cuando se dio cuenta de algo… Su alfa tenía una erección, una funcional, y salivó al analizarlo, tal vez… Podría simplemente no desperdiciar esa verga parada, ¿cierto? Se mordió el labio, sintiéndose muy travieso frente a ello, y con su miembro latiendo en antelación, por lo que con mucho cuidado es que le bajó el bóxer a Bill, sujetando la polla del alfa en su mano, acariciando la base, para luego lamer la punta, sin dejar de ver al moreno, excitándose frente a la idea de lo que le haría si lo descubría haciéndole una mamada dormido, pero Bill no hizo nada, siguió roncando, por lo que se sintió más envalentonado, y chupó la punta, metiéndosela a la boca, poniendo los ojos en blanco al sentir cómo salivaba y su interior latía por sentir el sabor del miembro de su novio, amaba sentirlo dentro suyo, el cualquiera de sus agujeros.

Bill se movió bajo suyo, quejándote entre sueños, mientras su erección se hacía más grande en la boca de Tom, el cual succionaba con más fuerza, disfrutando de sentir las venas pulsarle en su cavidad, chupó de arriba a abajo, abarcando más cada vez, dejándolo bien ensalivado, hasta que sintió cómo las caderas de Bill se movía de forma inconsciente, haciendo que se ahogara un poco, pero no se quejó, le excitaba que se la metiera hasta la garganta con brusquedad, aunque no estuviera despierto. Sin embargo, sus muslos estaban tan mojados por el líquido que soltaba su hendidura, que Tom se quitó el pene de la boca, viendo a Bill nuevamente, para asegurarse que no estaba despierto, y no, el moreno seguía durmiendo plácidamente, completamente ajeno a lo que el omega estaba haciendo.

¿Sería esto abuso? Porque a veces cuando Tom dormía, podía sentir a Bill excitado, punteándole el trasero, porque cuando el moreno tenía ganas, no le importaba que el de rastas durmiera, simplemente se ponía un condón y se la metía de golpe, despertándolo por completo, sí, Tom se excitaba entre sueños, y sí, estaba más que lubricado por el miembro rozándole de su novio, sin embargo, de todas formas era brusco despertar así… Aunque no se quejaba, porque luego Bill se lo hacía rudo y rico, pero de todas formas ahora tomaría venganza.

Tom se levantó sobre la cama y comenzó a guiar la erección de su alfa hacia su hendidura, mordiéndose el labio inferior para acallar los gemidos que pugnaban por su salir de su boca, era demasiado delicioso… El de rastas siempre fantaseó con sentir directamente a su alfa, sin impedimento como el condón, pero Bill nunca se lo permitía, poniéndole la excusa de que eran muy jóvenes para ser padres, que luego se casarían, y podrían hacerlo, de acá a diez años. Pero el de rastas no quería eso…

Tom quería tener un amor bonito para siempre, un bebé que lo amara sólo a él, y Bill se lo negaba, el de rastas no quería tenerlo de acá a diez años, lo quería ahora y por fin cumpliría su sueño.

Tom comenzó a empalarse a sí mismo, sin apoyarse por completo sobre la pelvis de Bill, para evitar que su peso lo despertara, poniendo toda su fuerza en sus muslos, de todas formas disfrutando cómo es que podía sentir el falo grueso de su novio entrar en él, por momentos Bill empujaba sus caderas, perdido aún en el mundo de Morfeo, removiéndose un poco, sin entender lo que pasaba, mientras Tom seguía estimulándose con sus sentones, moviendo las caderas por momentos, arqueándose por el placer, hasta que sintió cómo su novio se anudó y boqueó salivando por cómo podía sentir ese globo en su interior… Joder, Tom se apretó un poco más, sí, tal vez había sido un poco rápido, pero no juzgaba a su novio, porque cuando estaba despierto su desempeño era mucho mayor.

Finalmente Tom sintió cómo la esencia de Bill lo llenó por completo y tuvo que taparse la boca porque realmente iba a gemir. Incluso se había venido encima de su novio por la sensación. Se levantó con cuidado, y los limpió a ambos, acomodándole la ropa y luego acurrucándose a su lado, mientras el moreno seguía roncando.

Al día siguiente, Bill se levantó temprano, había tenido un sueño húmedo muy fuerte, que literalmente pensó que se corrió, pero no, estaba igual que cuando se durmió. Sin embargo, su omega olía distinto. El moreno arrugó la nariz, no entendiendo qué era lo diferente en su novio.

Pero le dejó un beso en la mejilla, y se alistó para trabajar.

Pasaron los meses y Tom no quería tener intimidad con Bill, lo cual lo frustraba, porque el alfa se sentía con la libido muy alta, pero no, el de rastas no quería ni desvestirse frente a él, como si le estuviera ocultando algo.

Hasta que un día Bill se enojó y lo enfrentó, no podía tratarlo con violencia, no es que el moreno fuera agresivo, pero sí se sentía frustrado.

—¿Qué es lo que sucede? —preguntó Bill con su voz de alfa, acorralando a Tom contra la pared.

El omega se aferró a su camiseta protectoramente y Bill lo supo.

Había notado que Tom había engordado un poco, pero no le tomó importancia, sin embargo, en ese instante y cómo se había tornado el de rastas, es que lo confirmó, aparte de que Bill casi sintió dolor físico por pensar en lastimarlo así fuera simplemente para encararlo.

—Estás embarazado —sentenció Bill.

Tom lucía sonrojado, mordiéndose el labio inferior, y con el rostro más redondeado, asintió en silencio.

—El bebé es mío —dijo Bill, en voz autómata.

Tom volvió a asentir, no había otra forma, no tendría esa conexión si no llevara a su cachorro en su vientre. El moreno suspiró.

—¿Cómo es que pasó esto, Tom? —cuestionó Bill, sujetándolo por el rostro, acariciándole las mejillas.

El moreno no se sentía enojado, no en ese punto, y al menos agradecía que el de rastas le permitiera tocarlo, Bill bajó su mano hasta el vientre de Tom, dándose cuenta lo que ocultaba su holgada ropa, un bulto marcado. Vio los ojos de Tom y lo besó, con cariño, cuidado, disfrutando el contacto, pasando su lengua por su boca, por su paladar, y luego mordiéndole los labios, jalándoselos.

—Voy a tener que marcarte y casarnos, ¿lo entiendes? —inquirió Bill.

—Sí —respondió Tom en voz bajita.

—¿Cómo conseguiste mi esperma? —cuestionó Bill.

—Digamos que… Me aproveché de ti mientras dormías —soltó Tom, luciendo avergonzado, aunque por dentro no se arrepentía de nada.

Bill volvió a suspirar.

—Simplemente adelantaste todo, bebé. Porque yo quería casarme contigo después de un tiempo de estar comprometidos. Literalmente tengo el anillo de compromiso en el cajón, que te lo iba a dar en unos meses… Pero, ya está, eres una máquina manipuladora muy guapa para tu suerte, sólo por eso te lo perdono —farfulló el alfa contra sus labios.

Tom rió travieso. No lo había hecho con esa intención pero… Tampoco se quejaba del resultado.

Los meses pasaron, y Bill arregló todo para que ellos se casarán legalmente, mientras seguían yendo a las consultas al médico, donde supieron que esperaban un varoncito.

Y el día del parto llegó, donde se rompió la fuente de Tom, y Bill se sentía muy nervioso viendo a su omega acezado con dolores en el vientre.

—Bill… —pidió Tom, aferrándose a su vientre.

Bill se acercó al tocador, sujetando su delineador, comenzando a pintarse los ojos. Tom lo miró perplejo.

—Bill, ¿qué putas estás haciendo? —inquirió el omega con el rostro rojo por las contracciones y el dolor.

—Me arreglo para que nuestro hijo me vea bien —masculló el alfa frente a la mirada incrédula de Tom.

—¡CARAJO, BILL KAULITZ, LLÉVAME AL HOSPITAL O ME DIVORCIO DE TI! —gritó Tom con todas las hormonas a flor de piel.

Bill inmediatamente dejó el delineador y cargó a Tom en dirección a su auto, acomodándolo en la parte de atrás porque no podía ponerle el cinturón.

El alfa inhaló y exhaló hasta que por fin encendió su audi, dirigiéndose hacia la clínica.

Cuando llegaron, inmediatamente lo llevaron a la sala de partos, dónde Bill también fue, tomándolo por la mano mientras Tom lo miraba con odio.

—Tú mal nacido hijo de perra me embarazaste… Por ti estoy sufriendo este dolor —se quejaba Tom.

—Tom… Tú me violaste para tener al bebé —le recordó en voz baja el alfa.

—Pero igual fue tu culpa… Te odio, no quiero que me vuelvas a tocar —dijo Tom entre lágrimas y Bill lo escuchó paciente, sintiendo el crujir de los huesos de sus dedos conforme su esposo lo apretaba.

—Señor Kaulitz, puje una vez más —pidió el doctor.

Y Bill sentía que le iban a amputar la mano.

Hasta que se escuchó el grito de su hijo, y Tom tenía ya una sonrisa en el rostro, una expresión cansada pero ya no quería quitarle los huevos con la boca a Bill.

—Aquí tiene su bebé, señor Kaulitz —dijo el doctor, extendiéndole al bebé y Tom frunció el ceño.

Bill miraba emocionado a su omega con su primogénito en brazos.

—¿Por qué es feo? —cuestionó Tom, mirando a su bebé.

Bill observó al de rastas, abriendo la boca con incredulidad, el bebé estaba arrugado sí, pero era pálido como él, con ojos chocolates como los suyos y el cabello azabache. Su hijo era igual a Bill.

—¿Feo? —inquirió Bill, totalmente ofendido, llorando porque su omega había dicho que su cachorro, idéntico a él era poco agraciado.

—Ay, no importa. Igual lo amaremos. Seguro luego se compone —alentó Tom, sonriéndole a su bebé para luego darle un beso en la frente.

Bill siguió llorando, mientras Tom pensaba que era de la emoción, ajeno a todo lo que pasaba por la mente del alfa.