El otro Bill (Toll)

Summary

Tom tenía un crush con un hombre llamado Bill.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:

Tom estaba sumamente excitado, ya no servía de nada el desfogarse con alguna groupie, simplemente no se sentía satisfecho, fingía que se corría para que las fanáticas se fueran, y eso sólo era frustrante, le hería el orgullo, aunque de todas formas seguía diciéndoles al resto que sí, que era un mujeriego, y que sólo pensaba en sexo… Y no mentía en qué sólo pensaba en tener relaciones, ¿el problema? Que le gustaba un hombre, lo cual era lo suficientemente humillante para él, teniendo el peso sobre sus hombros de que su gemelo era un maricón por ser afeminado, y Tom como sea quería reforzar su masculinidad, porque sabía que bajo esas ropas holgadas, se escondía un cuerpo parecido al de su hermano, la única diferencia es que él hacía ejercicio, mientras que Bill… Bueno, él no poseía la constancia para hacerlo.

Sin embargo, por más que intentara mantener esa imagen de macho fornicador, la realidad era que no disfrutaba más de tener relaciones con mujeres, porque no alcanzaba su orgasmo, y simplemente sabía que era porque le gustaba un hombre, uno con él cual se imaginaba teniendo intimidad, dónde no siquiera podía fingir que pensaba en él cuando tenía sexo con las groupies, porque en sus fantasías, Tom era el que estaba abajo, siendo penetrado por ese muchacho.

Y eso devastaba a Tom, el saber que… Le gustaba un hombre, es decir, eran realidad los insultos que había intentado evitar por tantos años. Era un marica y, para colmo, pasivo.

Y, como si eso fuera lo suficientemente humillante, el chico que le gustaba estaba fuera de su alcance, por mucho, ¿por qué? Era raro pensar en eso, porque Tom era atractivo, sexy, y si él lo quisiera, y no hiriera en su orgullo, incluso invitaría a algún fanático hombre a tener sexo… Pero a Tom no le gustaba un fanático.

A Tom le gustaba su gemelo.

Pero no era sólo algo físico, porque eso sería desmerecer todo el amor que sentía por Bill, sino que… Más bien trascendió de ser “amo a mi gemelo” a “amo a mi gemelo en más de un sentido”, y entonces muchas veces se quedaba embobado viéndolo, porque él lo sabía, no eran como otros hermanos, se tenían confianza plena, eran el hogar de otro, con quienes se golpeaban, molestaban, sus mejores amigos y confidentes. Pero Tom ya sentía excitación y deseo, viéndolo en más de un sentido, y como eran jóvenes, ya que tenían diecisiete años, pues el de rastas no podía controlar su cuerpo hormonal.

Cómo ya no funcionaba lo de las chicas, es que Tom había probado con masturbarse pensando en Bill, y sí, era por mucho mejor de lo que era tocar a una chica, porque incluso se metía los dedos, mientras pensaba que era su gemelo haciéndolo.

Entonces ese día, estaba solo en el tourbus, Bill iba a demorar unas horas en volver porque había ido de compras, y los Gs a una fiesta, así fue a buscar entre la ropa sucia de Bill, encontrando una camiseta, y metiéndose a su cama, corriendo la cortina, quitándose la ropa, para luego ponerle la prenda de su hermano.

Tom se abrió de piernas, acercando un poco la camiseta a su nariz, le gustaba ponerse la ropa de su gemelo, hacía que la fantasía fuera más real. Y comenzó a acariciar su miembro erecto bañado en preseminal, con lo que hizo que fuera más fácil el bamboleo… Evidentemente las manos de Bill eran más suaves que las suyas, sin embargo, de todas formas seguía pensando que era el moreno quien le tocaba.

Chupó sus dedos y empezó a tantear en su orificio, jadeando al percibir su propio calor emanar de allí, pero es que Tom sentía que masturbarse no sólo jalándosela, sino también metiéndose los dedos, era mucho más delicioso. Así que se mordió el labio inferior, intoxicado por el aroma de su gemelo, mientras se tocaba a sí mismo, sintiendo cómo su miembro vibraba contra su mano, latiéndole, mientras su interior apretaba sus dedos… Tom jadeó, sintiendo que era tan rico, que ahora sí podría correrse y no como en sus intentos infructuosos.

Tom gemía el nombre de Bill.

—Sí, Bill… Así, métemelo más profundo… —susurraba Tom, metido en su fantasía—. Me gusta que me toques así, joder. Eres tan bueno y sexy. No hay nadie mejor que tú…

Seguía moviendo sus caderas tanto para penetrar a su puño, como para penetrarse a sí mismo con sus dedos.

Sin notar que la cortina se había corrido.

Bill estaba pasmado mirando la escena que se desenvolvía delante suyo. Había llegado antes, y fue a ver a Tom para molestarlo, hasta que escuchó gemidos y se enojó porque se supone que nadie traía gente al tourbus, pero se encontró a su hermano ahí, con su camiseta, metiéndose los dedos y jalándosela mientras decía su nombre.

—¿Te estás pajeando pensando en mí? —preguntó Bill directamente, haciendo que Tom detuviera sus actos de golpe, viéndolo con los ojos totalmente abiertos.

—No —mintió Tom, sintiendo su rostro arderle.

—Decías Bill —refutó el moreno.

—Ah, sí, otro Bill —respondió Tom.

Bill, sin pedir permiso se metió a su cama y se puso a su costado, arqueando una ceja.

—¿Otro Bill, eh? Pensé que era el único Bill en tu vida —soltó el moreno, con un tono parecido a celos.

—Ah… Es que me gusta un chico que se llama Bill —dijo Tom, cubriéndose con la colcha porque su erección no bajaba al tener cerca a su objeto de deseo.

Bill se acercó al rostro de su gemelo, leyéndolo por completo, respirándole encima de la boca.

—¿Entonces eres bisexual? —cuestionó Bill, mirándole la boca.

—Algo así —respondió críptico Tom, con el corazón latiéndole acelerado por la cercanía.

—¿Y estás enamorado de ese chico? —inquirió Bill, relamiéndose los labios.

Tom tuvo que morderse el labio para no gemir.

—Sí.

—¿Y me vas a dejar de querer por ese Bill? —cuestionó Bill, sin dejar de mirarle la boca.

—Sabes que no te dejaría de amar por nadie —respondió Tom y no mentía.

—Es que no me gusta compartirte, ¿sabes? Quiero ser el único Bill en tu vida —dictaminó Bill.

—Eso es difícil, tu nombre es común —farfulló Tom.

—Lo sé… Pero también que eres un pésimo mentiroso, Tomi —se quejó Bill, sonriéndole.

Tom lo miró asustado. —¿De qué hablas?

—Pues que sería más fácil creer tu mentira si… —levantó su dedo y lo pasó por encima de su pecho cubierto con su camiseta—. No estuvieras usando ropa sucia mía —acotó esto último contra su oído para luego morderle el lóbulo, haciendo que Tom jadeara.

Bill le quitó la colcha, sujetando su erección, comenzando a masajeársela y Tom gimió al darse cuenta de que realmente estaba pasando, su gemelo lo estaba tocando y antes de poder seguir procesándolo, Bill lo besó, metiéndole la lengua con su piercing, y Tom correspondió a esa necesidad, jugaron con sus lenguas mientras el moreno seguía acariciándolo. Tom sentía que su saliva sabía a gloria y a todo lo bueno del jodido mundo entero, y la forma en que usaba su lengua… Hacía que Tom presionase más su pelvis contra la mano de su gemelo menor.

Se separaron por aire y Bill se bajó el cierre, mostrándole que tenía una erección por la excitación de verlo masturbarse pensando en él.

—¿Me devuelves el favor? ¿O vas a seguir pensando en el otro Bill? —molestó Bill, y Tom asintió, sujetando la polla de su gemelo, escuchando cómo gemía y movía sus caderas mientras el de rastas seguía jalándosela con destreza, pero… Bill era ambidiestro.

Y con la otra mano, se escupió en los dedos y los dirigió hacia el trasero de su gemelo mayor.

—Vi como te tocabas aquí… ¿Ahí me quieres, no? —jadeó contra la boca de Tom, el cual asintió, empujando su trasero hacia los dígitos de su gemelo.

Bill le mordió el labio inferior, metiéndoselos de golpe, haciendo que Tom gruñera porque había sido abrupto, pero igualmente excitante.

—Te voy a dar mucho material para tus pajas, Tomi —masculló Bill, colando su lengua en su boca, mientras seguía masturbándole la polla, y metiéndole los dedos, moviéndolos de todas forma con destreza suficiente como para que Tom se sintiera una masa de nervios cuando le tocó la próstata.

Tom siguió pajeando a su hermano, disfrutando el beso, sintiendo que la realidad superaba con creces sus fantasías, y que… Se moría de ganas porque Bill se lo follara duro, así con la misma intensidad que lo estaba tocando.

Compartían ese momento íntimo, respirándole sobre el rostro del contrario. Bill amaba a su hermano, en más de un sentido, entonces el que él le correspondiera sólo hacía que se instalara una sensación de gusto en su pecho y vientre, por eso ahora disfrutaba sentir su mano callosa contra su miembro, y estimularle la próstata, mientras le acariciaba con la lengua en su boca, jugando con su piercing, separándose por momentos, mirándose con fijeza, ambos con la lascivia oscureciendo sus ojos.

Tom se arqueó, viniéndose en la mano de Bill cuando las sensaciones fueron demasiado abrumadoras, y Bill se vino instantáneamente después.

Ambos quedaron echados uno al costado del otro, mirándose con la travesura en los ojos.

Escucharon ruidos afuera y se vistieron con rapidez. Recordando que precisamente era un poco arriesgado lo que acababan de hacer.

—No puedo esperar a cuando estemos en un hotel… Para hacerte saber qué tanto te quiere Bill —soltó el moreno en el oído de su gemelo, haciéndolo estremecer.

Luego Bill lo besó rápidamente para salir, saludando a los Gs como si nada.

Tom no podía esperar a que llegaran al hotel.