Capítulo único
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Tom se sentía un poco nervioso, esa semana no tenían trabajos, así que por fin tendría un fin de semana libre, y donde no estarían sus padres en casa, y por eso se había animado a acercarse a Bill, su compañero de universidad, el alfa con la sonrisa más arrobadora que había visto, y que siempre era lindo con él, el moreno de cabello corto le gustaba mucho, pero no se había atrevido a invitarlo a salir, aunque el alfa le compraba algunas veces refrescos o chocolates, y eso derretía el corazón del de trenzas, por eso es que se hizo de valor y se acercó al alfa.
—Hola, Bill —saludó Tom, sonriéndole, Bill se giró a verle, correspondiéndole al gesto.
—Hey, Tom, ¿cómo estás? —preguntó Bill.
—Bien, gracias, espero que tú igual… Sino que, pues se estrenó la tercera temporada de Heartstopper, y quería saber si tal vez querías verla en mi casa el sábado —propuso Tom, porque había visto que el alfa tenía los cómics.
—Oh, claro, me encantaría —respondió Bill—. Llevaré algunos snacks y bebidas, ¿te parece?
—Sí, Bill, gracias —dijo Tom, sintiendo que le dolían las mejillas por tanto sonreír, pero realmente estaba que se orinaba de la emoción porque el alfa hubiera aceptado.
Así que con eso en mente es que contó las horas para que llegara el sábado.
Tom arregló su cuarto, limpiando a conciencia, acomodando sus cosas y poniendo toda su ropa sucia a lavar, para finalmente bañarse y esperar sentado en la sala, sin morderse las uñas pero sí ansioso.
Hasta que Tom escuchó el timbre sonar y se paró como un resorte.
—¡Yo abro! —avisó para que su molesto gemelo no saliera de su cuarto, y se fue a abrir la puerta, encontrando a Bill con una sonrisa, un botella de refresco de tres litros, y tres bolsas de papitas.—Hola, Bill —soltó tímido el omega—, déjame te ayudo.
Bill negó, haciendo que el omega se derritiera por su caballerosidad, y Tom lo guió a su habitación, donde finalmente el alfa puso las cosas en la mesa de noche.
—Perdón si traje mucho, pero como más de lo que luzco, y bueno, igualmente como es una maratón —dijo Bill, riéndose.
—No, no te preocupes —respondió Tom, sintiéndose nervioso.
Bill se quedó de pie un rato, hasta que el de trenzas reaccionó.
—Pero échate en la cama, con confianza —alentó Tom, y Bill se quitó las botas, sentándose en la cama.
—Tienes un bonito cuarto —mencionó Bill, mirando todo.
—Ah, sí. Gracias, bueno… Como puedes observar tengo algunos pósters de mis artistas favoritos, como Guano Apes o Nena —explicó Tom, señalando sus pósters—. Pero también tengo pues… Mis funkos, que son de algunos cómics que me gustan —acotó, señalando a sus muñequitos, mientras Bill asentía, escuchándolo interesado.
Bill mostró interés en un peluche que tenía en la cama. —¿Y este?
—Ah —farfulló Tom, fijándose que había dejado su peluche en la cama, uno que no pensaba mostrarlo—. Es Cinnamonroll, de la franquicia de Hello Kitty.
—¿Es un perro? —cuestionó Bill, viendo el peluche con orejas largas.
—Sí, algo así —respondió Tom, sintiéndose un poco avergonzado por ello.
—Pues también me gusta Nena —dijo Bill, y luego dejó el peluche, palmeando el costado de la cama—. Pero, ven, para ver juntos la serie.
—Sí, ahora traigo unos vasos y regreso —mencionó Tom, y fue a la cocina, trayendo los implementos de la cocina, para luego volver, fijándose en lo bello que lucía Bill relajado sobre su cama, y lo tendría tan cerca… Evidentemente no era algo de connotación sexual, sin embargo, no por eso era menos excitante.
Tom acomodó los vasos en la mesita de noche, viendo cómo Bill se sentaba para servir los refrescos, y el de trenzas se acomodaba en la cama, sujetando el control remoto.
Tom encendió la televisión, poniendo Netflix. Cuando de pronto abrieron su puerta intempestivamente.
—¡Tom, ¿dónde putas escondiste las uñas de mi Gibson?! —entró como una tromba Thomas, totalmente enojado y con sus rastas rubias moviéndose agitadas en su coleta.
Tom sintió vergüenza por cómo su gemelo había entrado, y miró a su gemelo con odio mientras le daba una mirada a Bill, como haciéndole notar que no estaba solo.
Thomas inmediatamente al notar la presencia del alfa sonrió, y se agarró de la cintura, con aire coqueto.
—Hola, guapo, ¿cómo te llamas? —preguntó Thomas.
Bill se sentía muy confundido, porque Tom no le había contado que tenía un gemelo, sin embargo se sentó y le sonrió de vuelta.
—Hola, soy Bill —se presentó Bill.
Thomas como si nada se sentó en el borde de la cama, quitándole la bolsa de papitas a Tom, y comiendo un poco.
—¿Y qué van a ver? —cuestionó Thomas, mirando a Bill todo el tiempo.
—¿No tienes que hacer tarea o algo, Thomas? —preguntó Tom, dándole una sonrisa fingida a su gemelo, y botándolo con sutileza.
—Nop, ya terminé —dijo Thomas, importándole un carajo que Tom lo quisiera fuera de su cuarto, no se iría con ese bombón alfa en la casa.
—Íbamos a ver Heartstopper —respondió Bill.
—Oh, me encanta esa serie —dijo Thomas.
—¿Qué? ¡Si me dijiste que era una serie marica! —se quejó Tom, frunciendo el ceño.
—No, ¿cómo crees que yo diría eso, Tomi? Qué va a pensar Bill de mí… —masculló el de rastas con fingida indignación, y Tom miró fastidiado a su gemelo, notaba lo que estaba haciendo, era tan evidente y obvio, la forma en que se le pegaba a Bill, cómo le sonreía, batía sus pestañas o le movía el piercing en su labio, el mismo que se había hecho después de que él quisiera hacerse uno.
—¿Podemos hablar un rato, Thomas? A solas —pidió Tom, levantándose de la cama y jalando a su hermano fuera del cuarto—. ¿Qué crees que estás haciendo? —inquirió el de trenzas cruzándose de brazos.
—Tu amigo está buenísimo. ¿Está soltero? —cuestionó Thomas con la emoción en la mirada.
—Ni se te ocurra, Thomas. Yo lo vi primero —se quejó Tom, frunciéndole el ceño.
—¿Es tu novio? —preguntó Thomas, arqueando una ceja.
—No… Pero me gusta hace un tiempo, y por eso quiero estar A SOLAS con él —explicó Tom.
—Pues… A tu amigo parece no incomodarle mi presencia, ¿no crees que sería mejor que Bill elija quién de los dos prefiere? —interrogó Thomas, con una sonrisa traviesa.
—Aléjate de él, Thomas. Te lo estoy advirtiendo, no seas una jodida perra conmigo, no con Bill. Él podría ser mi predestinado —soltó Tom, en tono amenazante.
—¡También podría ser el mío! ¿O acaso crees que eres el único omega? —farfulló Thomas, enojado.
—Siempre haces lo mismo… Buscas quitarme mis cosas, mis juguetes, mi ropa, ¡eres un mocoso insufrible! —reclamó Tom.
—Tenemos la misma edad, hermanito, así que no te creas mucho porque eres diez minutos mayor que yo, igual eres un mocoso —refutó Thomas.
—Podremos tener la misma edad, pero soy más maduro que tú —recriminó Tom.
—Ay, sí, el señor maduro… —se burló Thomas, poniendo los ojos en blanco, y Tom gruñó.
—Sí, porque mientras tú eres un engreído, berrinchudo, yo apoyo a mamá en los quehaceres, lavo la ropa, e incluso ayudo a papá con su trabajo, pero, ¿tú qué? Siempre te escudas en que eres un pobrecito asmático que no puede hacer nada simplemente para manipular a nuestros padres y ser un vago —musitó Tom, totalmente enojado con su gemelo.
Thomas le mostró los dientes y frunció el ceño. —¿Y tú qué? ¿No has pensado que por tener ínfulas de ser superior es que conoces todo este tiempo a Bill y él no se te ha declarado? Porque de seguro le aburres, y en realidad busca algo más frágil e inocente como yo —se jactó el de rastas.
Tom se enojó y lo empujó, haciendo que Thomas se cayera, el de rastas soltó un grito, que era evidentemente fingido y exagerado para atraer la atención del alfa, y de pronto empezó a fingir que no podía respirar y el de trenzas puso los ojos en blanco. Por el alboroto, Bill salió de la habitación, viendo con preocupación al joven en el piso.
—Thomas, ¿estás bien? —preguntó Bill.
—Déjalo, es una de sus “crisis de asma”, ya se le pasará solo —respondió Tom, porque lo conocía, sabía que estaba fingiendo una, lo mismo que hacía con sus padres.
—¿Pero no tiene un nebulizador? —inquirió Bill, aún tocándole el rostro al rubio, que seguía teniendo ese ataque.
—Está en su cuarto —soltó Tom, no pudiendo creer lo bastardo manipulador que estaba siendo su gemelo.
Vio cómo Bill lo cargó con su fuerza de alfa, poniéndolo en su hombro, donde Thomas le mostró el dedo medio a su gemelo mientras seguía su teatrito.
Tom quería golpearle a su hermano por ser una perra.
Bill acomodó a Thomas en su cama, y el de rastas le señaló su cajón, a lo que el moreno sacó el aparato, poniéndoselo en la boca, mientras presionaba para que el rubio respirase, después de un rato simplemente le sonrió al moreno.
—Muchas gracias, Bill, eres mi héroe —masculló Thomas, acercándole para darle un beso, supuestamente con intención de hacerlo en la mejilla, sin embargo, se lo dejó en la comisura del labio, sonriéndole tímido luego de ello.
—Eh… De nada —dijo Bill, sorprendiéndose por el comportamiento del omega, y se levantó para irse, observando a Tom en el marco de la puerta, el cual había visto todo.
—¿Vamos a ver la serie o te dejo a solas con mi hermano? —cuestionó Tom, y Bill parpadeó confundido.
—Vamos a ver la serie —respondió Bill, siguiendo al omega a su habitación—. ¿Por qué estás enojado? —inquirió cuando llegaron al cuarto del de trenzas.
—¡Porque…! —empezó a hablar Tom, frustrándose en el acto, pero luego se lanzó a Bill, tomándolo por el rostro, besándolo, fundiendo sus labios en su beso, donde el de cabello corto se sorprendió pero no rechazó el gesto, ya que el de trenzas le gustaba, y coló su lengua en la boca del omega.
—¡A mí me besó primero! —gritó Thomas, volviendo a abrir el cuarto de su hermano sin permiso, y haciendo que Bill y Tom se separasen.
—¡Cállate, estúpido! —ordenó Tom, acercándose a su gemelo.
Y Bill se quedó paralizado mientras veía cómo los gemelos se empezaban a insultar, entendiendo que se estaban peleando por él.
Sin embargo, Bill sintió un aroma fuerte, una mezcla de cereza con menta, y fresa con menta, y sintió el cuerpo caliente. Así que eso era… Les había llegado su celo, estaban soltando sus feromonas, haciendo que su propio celo de alfa se activase, pero… Si es que podía oler ambos aromas, significaba sólo una cosa: Era alfa de ambos omegas, un caso extraño pero no imposible.
Mientras que Tom y Thomas ya iban a lanzarse contra el otro, sintiendo excitación sexual, pero no por su pelea, sino por el celo que les había llegado de improviso, y simplemente estaban demasiado territoriales porque querían tener al alfa.
—¡Ya lo olí, así que perdiste, tarado! —avisó Thomas, que percibía el aroma claro de Bill, y sólo los predestinados podían olerse entre sí.
—Deja de mentir, yo lo olí… —refutó Tom, sintiendo la claridad del café en sus fosas.
Thomas iba a golpear a su gemelo cuando Bill se acercó a ellos, hablándoles con su voz de alfa.
—¡Basta los dos! —gritó Bill, y los gemelos se estremecieron por la voz del alfa, agachando la cabeza en señal de sumisión.—Los dos son mis predestinados… Los dos son mis omegas, y a los dos los satisfaceré —dictaminó el alfa, tomándolo por los brazos y jalándolos en dirección a la cama—. Quítense la ropa —ordenó, mientras él se quitaba la casaca, y las prendas.
Tom y Thomas comenzaron a desvestirse, porque Bill había usado la voz, y para eso no había forma que un omega pudiera resistirse, y mucho menos cuando era su predestinados, ni siquiera se cuestionaron el compartirlo, porque Bill ya había dado la orden, y eso sólo podía resumirse en obedecer.
Bill acarició su miembro, que ahora estaba erecto y completamente despierto por su celo de alfa.
—Arrodíllense —ordenó Bill, y ambos omegas se pusieron de rodillas frente al alfa, mirando con ojos brillantes cómo se tocaba—. Chupen.
Tom y Thomas ni siquiera chistaron, sino que se complementaron, Thomas comenzó a chupar los testículos de Bill saboreando la suavidad de la piel lisa y depilada, le excitaba ver a un hombre que cuidara tanto de sí mismo, mientras que el de trenzas le daba lamidas al miembro del alfa, sintiéndose nervioso porque era su primera vez, sin embargo, igual con la excitación lubricándole el interior, haciendo que se mojara los muslos.
Thomas por su parte, pues era virgen también, al menos analmente, sin embargo, sí había tenido roces, y dado orales o recibido de otras personas, aunque todo a escondidas, porque su familia era muy tradicional y correcta, por eso sabía que tenían suerte de que no estuvieran sus padres en casa. Aunque… Se podía imaginar los rostros indignados cuando supieran que sus gemelos eran los predestinados del mismo alfa, pondrían el grito en el cielo, sin embargo, también sabía que terminarían por aceptarlo, porque sería peor resistir el llamado.
Tom siguió lamiéndole la punta, y Thomas dejó de chuparle las bolas a su alfa, para mirar a su gemelo, dándose cuenta que su hermano mayor era demasiado virgen para su propio beneficio, lamió su mano y sujetó la base del pene de su alfa, acariciándolo de arriba abajo, viendo el brillo en los ojos chocolate de Bill, y comenzó a dar lametones en el falo, buscando la mirada de su gemelo, comunicándose sin necesidad de hablar, para pedirle que le imitara, y Tom entendió, comenzaron a lamer el miembro, arremolinando la lengua, o pásandola con cuidado por su cabeza, a veces chocando sus lenguas en el trayecto, pero no sentían asco, no porque Tom le gustase su gemelo, sino porque ya habían compartido comida e incluso chicle, y en ese momento, era como si ambos estuvieran comiendo del mismo plato, lamiendo con ganas la misma cuchara, pero es que ese miembro de su alfa… Era el mejor de sus manjares, así que siguieron lamiéndolo con gusto.
Bill estaba completamente maravillado con la visión de los dos omegas comiéndole la polla, jamás había tenido un trío, y sí, había tenido sexo, pero nunca de esa forma, y si bien tenían sentimientos románticos por Tom, no podía negar que Thomas no le era indiferente, le gustaba mucho el chico, y eran… Iguales, salvo por su cabello y expresiones en el rostro, así que se sentía muy bien que incluso tuvieran el mismo piercing en el labio mientras rodeaban su miembro.
Tom bajó para chupar sus testículos, jalándolos un poco, besándole el saco escrotal, mientras Thomas se metía la erección por completo a la boca, y Bill gruñía, sujetándolo por las rastas, empujando más su pene dentro de los labios del rubio, que se notaba que sabía lo que hacía, y más por esa forma en que lo veía… Con fingida inocencia, pero ya iba dándose cuenta que Thomas era un zorro cubierto de la piel de un cordero.
Bill escuchó el sonido de succión cuando se lo sacó de la boca, Thomas le cedió el miembro del alfa a Tom, el cual ya había visto suficiente y sentía ganas de probar más que sólo lamidas, por lo que relajó su garganta y se la tragó entera, aguantándose el reflejo de náuseas cuando el alfa lo jaló por las trenzas, guiando su cabeza, para que lo chupara más profundo, y Tom se sintió tan usado… Pero de una forma agradable, le gustaba cómo le jalaba del cabello para hacerle eso, y la expresión del alfa mientras gemía, joder, se moría por recibirlo en sus entrañas.
Luego de casi atorarse por el miembro de su alfa, Bill lo jaló del cabello, y se echó en la cama.
—Vengan aquí, mis Tomis —ordenó Bill con voz aterciopelada.
Los gemelos se miraron entre sí y se subieron en la cama, poniéndose de rodillas en ella sin saber qué hacer.
—Voy a lamerlos… A ambos, así que siéntense en mi cara —dictaminó Bill.
Tom se quedó un poco dudoso, pero su hermano le jaló del brazo, ambos parándose sobre la cama, volténdolo para que le diera la espalda, teniendo a Bill abajo, mientras el de trenzas se sentía confundido hasta que sintió las nalgas de su gemelo contra su trasero, y luego el mayor lo comprendió, y ambos empezaron a bajar sus culos en dirección a la cara del alfa.
Thomas se arqueó, sentándose sobre el pecho de Bill, enseñándole el trasero a la cara, mientras que Tom se quebró, mostrándole la entrada lubricada, aferrándose a la cabecera de su cara, Bill pasó sus brazos por debajo de las piernas de Thomas, juntando más los traseros de los omegas, para luego comenzar a lamerlos…
Bill pasó la lengua por sus entradas lubricadas y ambos gimieron sonoramente, nadie los había tocado allí, así que sentir la larga lengua del alfa pasándose por sus hendiduras simplemente se estremecían, su interior latía y la forma en que Bill los chupaba, comiéndoles el trasero, hacía que sintieran sus piernas estremecerse.
Thomas se echó sobre Bill, para lamerle el miembro mientras el alfa seguía haciéndoles sexo oral, el alfa disfrutaba del sabor del almizcle de cada uno de sus omegas, y cómo eso repercutía en todo su cuerpo, y cuando sintió al de rastas chuparle el pene, pues aumentó las lamidas y chupadas en sus entradas sumamente dilatadas, se moría por metérselas, deseando tener dos pollas en ese instante.
—Me gusta tu lengua… —dijo Tom, empujando su trasero para más contacto de la lengua de su alfa, todo su interior ardía y su miembro estaba botando preseminal en ese instante, quería sentir más que su lengua, quería tenerlo dentro.
—Tu lengua es la mejor —coincidió Thomas, luego de sacarse el pene de la boca.
Bill seguía intoxicado por las feromonas de sus omegas, totalmente extasiado, pero… No quería correrse afuera, así que dejó de lamerlos.
—Es hora de otra posición —ordenó Bill.
Los gemelos se levantaron y miraron a su alfa en espera de la orden.
Bill se relamió los labios, sintiendo el sabor de ambos en su boca, y los jaló del cabello, haciendo que ambos lo besasen al mismo tiempo, probando su sabor de forma indirecta, jugando con sus lenguas, y Bill se sentía maravillado por ello.
Luego Bill se separó, fijándose en el sofá individual que había en la esquina del cuarto, se sentó en él y los llamó con los dedos.
—Tom… Tú te me vas a montar y Thomas, tú me vas a poner el culo en la cara —ordenó Bill.
Thomas frunció el ceño, porque quería sentirlo dentro, es decir, su polla en su interior, pero sabía que no podía refutarle nada su alfa, igualmente por el aguante que demostraba Bill, y porque estaba también en su celo, probablemente luego sería su turno.
El de rastas separó sus nalgas, mostrándole su agujero a su alfa, el cual apretó su trasero, comenzando a lamerlo con más facilidad ahora que sólo era él, y el rubio ponía los ojos en blanco, mientras que Tom se acomodó en el regazo de Bill, comenzando a empalarse a sí mismo.
El de trenzas boqueó extasiado, y cayó por completo sobre la pelvis de Bill, sintiéndose feliz de sentir por fin el miembro de su alfa, y comenzó a dejar que su cuerpo lo guiara, empujándose de arriba a abajo, dándose impulso, mientras sentía cómo sus entrañas se amoldaban a ese pene, con los muslos acomodados sobre los costados de Bill, mientras veía la cara de orgasmo de su hermano frente a él, y pronto la mano del alfa sujetó su miembro, mientras Tom seguía con los sentones, encontrando su propio punto de placer en su interior con el pene de su alfa, movía las caderas, dándose profundo a sí mismo, y veía a Thomas mordiéndose el labio, mientras se masturbaba con fiereza, aún sintiendo cómo la lengua de Bill lo tocaba tan dentro que no entendía cómo era eso físicamente posible, pero estaba disfrutando por completo esta experiencia.
Tom siguió con los sentones, hasta que el miembro de Bill creció más en sus entrañas, y el de trenzas lo supo, su alfa se había anudado, se mordió el labio inferior, disfrutando del tamaño enorme de la polla en su culo, movió las caderas en círculos, sintiéndose tan unido a Bill, mientras veía a su gemelo, correrse manchándolo en el pecho, y Tom sintió luego cómo su alfa se venía en su interior, haciendo que pusiera los ojos en blanco por lo lleno que estaba… Por lo que terminó corriéndose en el vientre de su alfa.
Pero eso no había terminado, porque cuando Bill se salió de su interior, y separaron todos, vio que el miembro de había seguía erguido.
Thomas se relamió los labios, a sabiendas de que era su turno de montarse.
Pero Bill lo puso a cuatro patas en la cama, separando sus nalgas, y guiando su erección, comenzando a penetrarlo con rudeza, y era la primera vez de Thomas pero… Después de sentir tanto la lengua de Bill, estaba más que listo para recibirlo en su interior, así que disfrutaba de cómo se lo hacía, tomándolo por la cintura mientras su pene volvía a levantarse, por lo que acarició mientras sentía al alfa dándole en su punto varias veces.
Tom se quedó excitado de pie, viéndolos.
—Ven aquí… —ordenó Bill, y el de trenzas se acercó, el alfa lo tomó por el cabello, besándolo mientras se la metía a su gemelo.
Y Tom gemía dentro de la boca de Bill, totalmente cautivado por su lengua, teniendo de fondo los gritos de su gemelo, y luego se separaron por aire y vio a su alfa relamerse los labios, y el cómo tenía una capa de sudor en su cuerpo, también la forma en cómo penetraba a su hermano, era… Tan erótico verle haciéndoselo, no tenía celos en ese momento, no después de sentir esa conexión con su alfa, y la forma en que Bill le acariciaba los labios, y miraba con afecto, el alfa le correspondía en más de un sentido, y sólo le tocaría compartirlo con su gemelo, pero, si habían compartido vientre, ¿qué más quedaba si terminaban por compartir un pene?
Bill bajó su mano, masturbándole, mientras aumentaba el ritmo de las estocadas en su gemelo, el de rastas estaba tan arqueado que se preguntaba si era talento natural o tal vez experiencia, pero no pudo seguir cuestionándose nada, mientras sentía cómo el alfa lo tocaba, viendo cómo se hundía en su gemelo, el trasero de Thomas recibiendo la polla gruesa de su alfa… ¿Así se habría visto él? No lo sabía… Pero de algún modo lo excitaba aún más, porque era como verse a sí mismo siendo follado por Bill.
Bill siguió masturbándolo, hasta que Tom se corrió en su mano, y después como efecto dominó, el alfa se vino en el culo de Thomas, probablemente ya se habría anudado, y su gemelo menor se quedó rendido en la cama, con el miembro con semen, porque se había vuelto a correr.
El alfa se salió del interior de Thomas, y Tom se echó al costado de su hermano, con las piernas abiertas, abrazándolas, mientras le mostraba su entrada dilatada, anhelando sentir más.
Bill sintió su lobo aullar en su interior, su alfa estaba sumamente excitado con dos omegas… Así que en lo que Thomas se recuperaba, jadeante en la cama, el alfa se posicionó en medio de las piernas de Tom, y entró con facilidad, viendo fascinando la expresión del de trenzas, con la boca abierta, y los ojos cerrados. No podría cansarse de esos rostros, y era tan curioso que así fueran idénticos, sus caras de orgasmos eran distintas.
Bill comenzó las embestidas, disfrutando como nunca ese celo.
Cuando por fin luego de varias rondas, los tres quedaron satisfechos, y finalmente el miembro de Bill había bajado, se echaron en la cama, Bill en medio, con ambos gemelos a sus costados, abrazándolo por el pecho, mientras él tenía sus brazos en la espalda de cada uno, porque ambos tenían sus cabezas apoyadas en él.
Bill se sentía muy cansado, y probablemente algo deshidratado pero estaba contento.
Tom se sentía tan en paz consigo, agradeciendo en parte a su gemelo por ser una molestia, porque con eso es que habían terminado por llegarles el celo al ponerse territoriales, y finalmente descubierto que su crush era su predestinado.
Thomas estaba durmiendo profundamente, con la garganta doliéndole por gemir tan fuerte, pero no le importaba nada, era feliz, luego de mucho tiempo.
Mañana Bill tendría que preocuparse porque no usó condones, pero… Esa era otra historia.