Feed me (Toll)

Summary

Cuando después de una pelea entre ambos gemelos, Tom regresó diferente, es que Bill lo supo… Haría lo que sea por conseguir que su hermano volviera a sonreír, literalmente lo que sea, porque él amaba a su gemelo, lo veneraba, y sería capaz de hacer todo por él.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:

Bill y Tom tenían la conexión, que hacía que ellos siempre supieran cuando el otro estaba mal, así que cuando ambos tuvieron una pelea, y el de rastas se fue enojado a una discoteca, el moreno lo dejó ir, sin saber todo lo que desencadenaría algo así.

Y Bill lo supo, cuando en plena noche la ansiedad fue tanta que terminó vomitando en el baño, que algo le había pasado a su gemelo, porque sí, eran parejas, pero también hermanos, y por eso sabían cuando el otro sufría.

Cuando Tom volvió al día siguiente, no podía leerlo, tenía una expresión decaída, y no quiso que Bill lo tocara, y entendía que el de rastas estuviera aún enojado, pero no para que no quisiera que le pusiera una mano encima. Sin embargo, su gemelo no tenía expresión de rabia en el rostro, sólo estaba con los ojos vacíos, y pidió privacidad sin hablar.

Tom se metió a bañar, y después se metió en su cuarto, si bien tenían dos habitaciones, siempre dormían donde Bill, sin embargo, el de rastas se metió al suyo, cerrando la puerta con seguro.

Bill se puso alerta con eso y revisó una de las aplicaciones que tenía, que normalmente no usaría a no ser que fuera necesario, como ahora. Había clonado el celular de Tom, y quería ver dónde había estado su gemelo anoche, pero… Cuando revisó, se dio cuenta que tenía un chat archivado, lo abrió, dándose cuenta que era David… Le había mandado una foto de visualización de sólo una vez, y un “Shhh”, y cuando Bill revisó la ubicación, se dio cuenta que Tom había estado en una discoteca anoche.

Bill entró a buscar la ropa sucia de Tom, sin embargo, su gemelo la había lavado a excepción de su ropa interior, revisó en la bolsa de basura y se dio cuenta que ahí estaba su bóxer lleno de sangre. Y Bill lo comprendió todo. Tom no iba a decírselo, lo sabía, por eso no quería ni hablar, pero… No era necesario.

Pasaron unas semanas, donde Tom empezó a hablar con Bill, pero fingiendo como si no hubiera pasado nada, y Bill no lo presionó, porque lo amaba, lo suficiente como para entender que el maldito de su manager lo había encontrado en una discoteca, donde abusó de él, y no sabía si estaría bajo efectos de drogas o qué, pero Tom no quería decírselo a nadie, ni denunciarlo, y el menor respetaba eso, evidentemente su hermano no sabía que Bill lo había averiguado, y el moreno se quedaba en silencio, viendo cómo Tom seguía durmiendo separado de él, y no le permitía ni que lo bese a profundidad, sólo le daba un beso en la mejilla, o corto en los labios, pero nada más.

Así que Bill estaba conteniéndose, porque el moreno siempre era el que hablaba hasta por los codos, llenaba los silencios, pero Tom se abría a él, aunque en momentos difíciles, solía ser más reservado, más de lo usual, sin embargo, nunca con Bill, porque eran transparentes el uno con el otro, no obstante, ahora no podía leerlo, y sólo eso hacía que se acumulara ira en Bill, no porque estuviera culpándolo de no tenerle confianza o algo así, sino… De frustración, de sentir que tenía parte de la responsabilidad, porque si él hubiera estado con Tom esto no habría pasado, habría detenido lo que sea que hubiera orquestado el maldito David.

Bill no iría a explotar ahora contra Tom. No… Tom lo necesitaba bien, así que fingía que lo estaba, aunque le estaba costando demasiado hacerlo, esa ira tendría que salir de algún modo u otro…

Cuando el moreno se descubrió a sí mismo teniendo pesadillas con momentos gráficos de Tom siendo violado, es que apretó fuertemente la mandíbula, hiriéndose las palmas cuando apretó demasiado sus uñas en ellas.

Se vistió inmediatamente y salió de su departamento.

Tom se levantó de la cama, se fijó en la hora en su teléfono, dándose cuenta que era la una de la mañana, pero… Lo que lo había despertado era el aroma de carne cocida, un guiso… Algo que hacía que se le hiciera agua la boca. Se talló un ojo, y salió de su habitación, fijándose que Bill estaba en la cocina, lo que hizo que arqueara una ceja. Bill nunca cocinaba, pero estaba allí, usando un mandil, con el cabello sujetado en una coleta, moviendo una cuchara en la olla.

Cuando el de rastas entró, pudo darse cuenta que Bill tenía… Salsa roja en todo el mandil, y lo miraba con una sonrisa.

—Oh, te despertaste —habló Bill—. ¿Quieres un poco?

Tom asintió, y se acercó más a su gemelo, abriéndole la boca, y Bill le metió una cuchara con un poco de carne con salsa de tomate, el rubio masticó, saboreando la comida, estaba realmente rico.

—Uhmn… Sabe muy bien —dijo Tom, luego de tragar—. Y eso que tienes nulas capacidades culinarias —acotó el de rastas, sonriendo por fin luego de tiempo.

—El secreto está en la carne —explicó Bill, guiñándole un ojo—. ¿Quieres más? —preguntó, apagando la hornilla.—Es que ya está listo.

—Sí… Aliméntame —pidió Tom con ojos hambrientos, y no sólo por la comida.

Bill sirvió la comida en un plato y lo puso sobre la mesa, sujetando el tenedor, pinchando un trozo de carne, pero Tom negó.

—Dámelo con los dedos —dijo Tom, con los ojos oscurecidos.

Bill se relamió los labios, quitando la carne del cubierto, y guiando el pedazo hacia los labios de su gemelo, viendo cómo engullía la carne, chupándole los dedos al sacarlos… Tom cerraba los ojos, totalmente concentrado en el placer de comer aquel plato que era el más delicioso que había ingerido.

Bill tragaba saliva con dureza, porque realmente le estaba excitando aquello, ni siquiera estaban sentados, porque seguían de pie, sin embargo, su gemelo seguía pidiéndole que le dé de comer así, y él seguía obedeciéndolo, viendo cómo la salsa caía por un costado de la boca de Tom, dejándolo rojo… Y seguía sintiendo la lengua de Tom lamerlo con gula, en un acto tan erótico como alimentarlo.

Bill seguía metiéndole cada trozo en la boca, hasta que no pudo con ello, y lo empujó sobre la mesa, viéndolo cómo reía, por fin feliz y dejándose hacer. El moreno se situó entre sus piernas, y acercó su rostro al del contrario, mientras Tom entre cruzó sus brazos en la nuca de Bill, terminando de acortar la distancia entre ambos para besarlo, el rubio le metió la lengua, y Bill saboreó el guiso, entremezclado con la saliva de su gemelo, por lo que terminó chupándole la lengua, haciéndolo gemir contra su boca, lo que hizo que su miembro se apretase más en sus pantalones.

—¿Puedo? —preguntó Bill, cuando se separaron por aire, y Tom asintió.

Aunque para ese punto ya podía leer a su hermano, porque la conexión había sido restaurada, así que podía sentir el deseo en su gemelo, por lo que trajo la mantequilla que había usado para cocinar, y la acomodó en la mesa, mientras le bajaba los pantalones anchos a Tom, viendo cómo su miembro estaba hinchado bajo los bóxers, los cuales terminó por quitarle también.

Se quitó sus prendas inferiores, y luego sujetó un poco de mantequilla entre sus dedos, la cual se hallaba a temperatura ambiente y los dirigió hacia la entrada de su gemelo, haciéndolo que se arqueara en la mesa.

—Soy yo… Soy yo —tranquilizó Bill, y Tom asintió, el moreno con la mano libre le metió otro trozo de la carne a la boca, mientras comenzaba a prepararlo, abriendo los dedos enmantequillados con cuidado en su interior, buscando su próstata con ellos.

Tom chupaba los dedos de Bill, mientras seguía recibiendo a su gemelo, concentrándose en el placer.

No es que antes no hubieran usado comida en el sexo… Sino que Tom se había dado cuenta del bulto al costado de la refrigeradora, y las manchas de sangre seca en los brazos de su gemelo, así que el de rastas lo sabía, sabía que esa carneno era de cerdo, o en algún sentido poéticosí lo era.

Y por eso es que sentía tan deliciosa esa comida… Porque sabía a venganza, una que le había ofrecido Bill a modo de tributo, una ofrenda que Tom no se iba a negar a aceptar, y amaba a su gemelo por dársela.

Tom sabía que quien lo tocaba era su hermano, por eso mantenía su verga parada, porque Bill jamás le haría daño… Su gemelo era capaz de matar por él, para luego cocinar a su violador, pero no hacerle daño real…

Cuando Bill lo sintió tan receptivo, es que embadurnó mantequilla en su miembro, y lo guió hacia su entrada, empujándose poco a poco en Tom, el cual se aferró a sus hombros mientras sentía la familiaridad del pene de su gemelo en su interior, boqueó disfrutándolo, de la forma suave en que se lo hacía, en cómo entraba con delicadeza, de cómo su erección era ligeramente ladeada, pero eso era algo que el de rastas amaba, porque ese grosor, tamaño e incluso ese ángulo le daba en su punto de placer, por lo que en ese momento sólo podía disfrutar de sentirlo así, ese gusto de… Tener la certeza de que era Bill quien se lo estaba haciendo.

Bill comenzó las embestidas, disfrutando de por fin sentirlo, y aún con la energía que tenía luego de haber asesinado a David, aún recordando el rostro asustado del mayor cuando lo vio matarlo, simplemente no se lo esperaba, y eso le jugó en su favor, el tener el factor sorpresa, de lucir simplemente como el cantante diva, pusilánime y débil que no haría nada…

El moreno le metió otro pedazo de carne a la boca, la cual Tom tragó con dificultad porque no podía concentrarse del todo en hacerlo mientras sentía cómo Bill se movía en su interior, sin embargo, se las arregló para hacerlo, de algún modo sintiendo un doble placer, el de Bill estimulándole la próstata, mientras sabía que se comía a su abusador.

Tom apretó más su interior, disfrutando de Bill en él… Y el moreno arremetió con más fuerza, sujetando ahora el pene del de rastas, girando su muñeca, jugando con su pulgar en la punta bañada en preseminal, sin dejar de alimentarlo con David… No era sangre, era salsa de tomate… Pero hacía tan buena combinación en ese momento.

Bill siguió embistiéndolo, dándole estocadas que hacían que Tom sintiera cómo sus piernas temblaban, mientras sus dedos de los pies se apretaban, sintiéndose totalmente en una nube de deseo.

Bill lo volvió a besar, moviendo con más cadencia las caderas, de una forma tortuosamente lenta, por lo que Tom empujó más su trasero contra la pelvis de su gemelo, mordiéndole el labio inferior, jadeando por más. Bill lamió los labios de Tom, y el de rastas lo sujetó por el cabello, profundizando el beso nuevamente, hasta que fue mucha efusividad que Bill se corrió dentro de Tom, y éste explotó entre ambos cuerpos.

—Te amo —dijo Tom, mientras Bill se salía de él.

—Yo más, Tomi —respondió Bill, y aseó a su gemelo—. Bueno, al parecer tenemos proteína para una buena temporada. El problema va a ser con lo que no podamos comer, como huesos, y la cabeza…

—He visto recetas con sesos —mencionó Tom dubitativo—. Y también con la lengua, debe ser similar, ¿no?

—Pues… En realidad no, si bien hay lugares donde se comen sesos, el cerebro humano al ser ingerido da kuru, que es una enfermedad infecciosa. Así que el cerebro tendremos que desecharlo —comentó Bill.

—Oh, hiciste tu tarea —cedió Tom—. Pero sí nos quedará carne de sobra.

—Viéndolo así, sí. Pero bueno. Tendré que racionar la carne en tuppers, o bolsas, porque sino se pudrirá y dejará mal olor —razonó Bill analítico.

—Pues sí, pero no te preocupes, yo te ayudaré —farfulló Tom, sonriéndole.

—¿Mañana botamos lo que no podamos comer en el río? —preguntó Bill.

—Sí, claro. Sería un buen lugar. Sólo hay que buscar un sitio alejado —propuso Tom.

—Está bien.

Ambos gemelos volvieron a besarse, en un acuerdo tácito de guardar el secreto y ser cómplices en ello, como cuando eran niños y hacían travesuras que su madre nunca llegó a saber.