In uterus (Toll)

Summary

Después de tantos días donde Bill se desempeñó sólo como un Amo… Tom necesitaba un respiro, el que le hiciera recordar cuánto lo amaba Bill.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:


Bill estaba rendido, igualmente Tom luego de una sesión principalmente fuerte, ayudó a su gemelo a bajar del columpio… Que era en sí un arnés donde se quedaba sostenido en el aire, con las manos sujetas, y las piernas abiertas simplemente para recibir a su amo.

Bill lo tomó por la cintura y juntos salieron del cuarto de juegos, para llegar a su habitación compartida.

—¿Estás bien, ratoncito? —preguntó Bill, sentando a Tom en la cama, mientras le daba varios besos en el rostro, en su frente, en sus mejillas, en sus labios sin profundizar.—Te amo mucho… No sé qué hice para merecerme una persona tan maravillosa en mi vida, Tomi. Eres tan sexy y hermoso… —halagó, acariciando sus mejillas, y su gemelo levantó la vista, con ojos llorosos.

—Te amo mucho, Bibi —habló Tom—. Sí, estoy bien, sólo que un poco drenado… Creo que fue mucho por hoy —se sinceró el mayor.

Bill asintió y lo besó nuevamente. —Lo sé, mi amor. Hemos pasado tanto juntos, has soportado muchas cosas cada día, pero has sido el mejor, mi vida. Recuerda siempre que eres todo lo que soy y lo que fluye por mis venas… Eres un buen chico, bebé. Voy a preparar la ducha para ambos, ¿está bien?

Tom asintió, sintiéndose amado por completo por su gemelo, que también era su amo.

Bill temperó el agua, poniéndole sales relajantes y luego fue por Tom, ayudándolo a meterse en la gran tina, donde el menor también entró, y ambos suspiraron de gusto.

Tom se sentía relajado por el olor, la tibieza del agua, y cómo Bill buscaba hacerlo sentir seguro en ese momento. Porque Bill era rudo en la cama, lo azotaba, amordazaba, le insultaba, le hablaba mal, habían hecho de todo… Pero cuando ya terminaba la sesión, es que recordaba por qué disfrutaba todo en ese momento de adrenalina por el sexo, porque estos instantes, donde Bill le pasaba la esponja jabonándole el cuerpo, con cuidado, dándole el trato delicado que distaba mucho de su comportamiento como amo, sin embargo, iba relacionado, porque parte del rol que tenía Bill como dominante, era también atenderlo, darle mimos y un cuidado después de tener sexo, y ahora se encargaba de bañarlo.

—Tan lindo, mi bebé. Te amo mucho… Nunca olvides eso —le susurró Bill al oído, mientras seguía frotándolo.

Finalmente Bill se enjabonó rápido para luego enjuagarlos a ambos.

Bill salió primero, para pasarle una toalla a Tom, con la cual lo arropó, y él también se puso una, sacó un estuche con cremas de su cajón, y lo llevó al cuarto.

Bill secó a Tom con cuidado, y el mayor se dejó hacer, suspirando de gusto cuando el menor le recorría con la toalla en cada parte, con suma devoción.

—Todo esto es mío —halagó Bill cuando terminó, viéndolo desnudo. Tom asintió—. Échate en la cama, mi amor. Voy a hacerte unos masajes —acotó.

Bill abrió la infusión de cannabis porque sabía que al frotarlo con eso en su cuerpo, haría que las marcas de azotes, y demás brusquedad que disfrutaban en el sexo, no doliera en este punto de reposo, por lo que empezó por su cuello, recordando los juegos de asfixia erótica, luego pasó por la piel de sus hombros, viendo las mordidas que había dejado allí, siguió bajando por su espalda, haciendo presión en los nudos, consiguiendo que Tom se arquease pero por sentirse mejor. Hasta que llegó a su trasero, el cual estaba rojo por la saña con la que lo había azotado, masajeó sus glúteos, con cuidado, escuchando cómo Tom suspiraba, sintiéndose feliz, se entretuvo un buen rato acariciando sus nalgas, hasta que finalmente bajó por sus piernas, que estaba duran por las posiciones incómodas.

Tom sentía que estaba sobre nubes, porque todo el ardor y dolor que hubiera sentido, iba menguando conforme Bill lo acariciaba.

Cuando finalmente Bill terminó, se echó a su costado, viéndolo feliz.

—¿Sabes qué te amo, verdad? —cuestionó el menor, totalmente enamorado.

Tom asintió. —Sí, ratoncito, yo también y mucho.

—¿Qué se te antoja comer, cariño? ¿Una pizza tal vez? —ofreció Bill, y lo vio arrugar la nariz.

—No… ¿Comida tailandesa? —soltó inseguro Tom.

—Está bien, bebé. Ahora la pediré —avisó, tecleando en el celular—. Igualmente aquí tengo un dulce para ti, tu favorito —masculló Bill, extendiéndole el chocolate amargo.

Tom sonrió y abrió el empaque, masticando su golosina, mientras Bill lo abrazaba por detrás, dejándole besos en la nuca.

Eso es lo que Tom necesitaba luego de las sesiones, el amor que le profesaba su gemelo, su amante, su amo, su todo, y eso era lo que le estaba dando, dedicación y agradecimiento por entregarse por completo a él.

—¿Podríamos hacer el amor al estilo vainilla la próxima vez? —preguntó Tom sin verle.

—Sí, cariño. Todo lo que tú quieras —le aseguró Bill, volviendo a besar sus hombros.

A Tom le gustaba el amor rudo, pero… También tenía momentos donde sólo necesitaba sentir a Bill de ese modo, sin juguetes, ataduras, o cualquier parafernalia bdsm, sólo los dos, abrazados de esa manera, con los cuerpos unidos, como en el útero materno.