A ti que nunca me has mirado

Summary

Este es un twoshot que quise publicar hace tiempo, esta hecho por la mejor, así que es una adaptación de uno de sus libros, mi favorito, es una historia realmente bonita y está ambientado a la época de la burguesía, y desde que lo leí supe que debía ser reconocido por más personas así que quise adaptarlo y para eso he elegido al EunHae una hermosa pareja que tanto nos gusta, espero que les guste la historia tanto como a mí y si es así les invito a que lean el libro original La historia original no me pertenece es mi adaptación de "Carta de una desconocida" de Stefan Zwieg, así que todos los créditos a ella.

Genre
Drama/Other
Author
MoonLee
Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Esta es mi adaptación de "carta de una desconocida" de nuestra pareja favorita el EunHae (o al menos si es mi favorita) La historia original no me pertenece es de Stefan Zwieg y les invito a leer tan hermosa obra... No digo más, disfruten de la lectura.


Parte 1




A ti que nunca me has mirado


Acababa de volver a la ciudad, compró el periódico y miró la fecha, era su cumpleaños, sonrió al darse cuenta de la poca importancia que esa fecha significaba para él, Eunhyuk siempre había sido así, descomplicado, siguió ojeando el periódico mientras entraba en la casa, su criado le deseo un feliz día.


— No todos los días se cumplen 41 — le dijo Kyuhyun después de informarle que su correo lo había dejado en la mesa y que no había recibido ninguna visita importante en los días que se ausentó.


Se sentó en su cómodo sillón de madera y revisó las cartas, abrió las más importantes para él, pero entre ellas encontró un voluminoso sobre sin remitente, solo con su nombre y dirección escrito en letra temblorosa "Lee HyukJae" hace tiempo que nadie lo llamaba así, ahora usaba el nombre de su padre, Eunhyuk.


Sacó el contenido de la carta, compuesta por aproximadamente dos docenas de cartillas llenas de letras mal escritas, reconoció de inmediato la letra de hombre –había recibido muchas cartas de amor a lo largo de su vida– revisó el sobre esperando encontrar remitente, pero al igual que esa carta, no tenía firma o sello alguno, miró la primera hoja de la carta "A ti que nunca me has conocido" tenía como título, más parecía una novela para editorial que una carta, intrigado empezó a leerla.


Mi hijo ha muerto ayer, durante cuatro días y cuatro noches he cuidado de él, tratando de luchar contra la muerte que se lo quería llevar, cada vez era más difícil, estuve despierto cuarenta y ocho horas sentado junto a su cama, pero mi cuerpo es débil y sin darme cuenta me quede dormido.


Solo fueron unas tres o cuatro horas que descanse sobre esa dura silla de madera, pero fueron suficientes para perder mi lucha, pues cuando desperté mi pequeño angelito había muerto, la muerte se lo había llevado mientras yo dormía y no pude despedirme de él, ahora está en su cama, el cura cerró sus ojos y cruzó sus brazos, parece dormido y le han colocado cuatro velas alrededor de su cama que es lo único que me recuerda que en verdad ya no está.


He tomado otra vela y la uso para alumbrar la mesa desde la que te estoy escribiendo, tratando de enfocarme en esta carta para tí, que eres lo único que me queda.


Hago esto porque trato de no voltear a la cama, verlo así, alumbrado por las velas me da la impresión que se mueve ligeramente, pero sé que es solo una ilusión ocasionada por el movimiento de las llamas, se que está muerto y no quiero voltear, no quiero sufrir por una vana ilusión; quizás no me explique bien, pero siento un fuerte dolor de cabeza, quizás originado por la gripe que está contagiando a muchos en esta época y que se llevo a mi hijo lejos de mí, así que con mi último esfuerzo te escribo esta carta, a ti mi amor, que no me has conocido nunca.


Solo a tí quiero hablarte, te quiero contar toda mi vida, la vida que siempre te ha pertenecido porque siempre he sido tuyo, y solo sabrás esto cuando esté muerto, porque si logro sobreponerme a esta fiebre que estoy sintiendo destruiré esta carta y seguirás sin saber de mi, si la tienes en tus manos es una muestra de que he muerto y estoy en un lugar mejor con mi hijo.


No temas por lo que lees, no te quiero pedir nada, un muerto no necesita nada, ni compasión, ni recuerdos, ni amor. Solo te pido que creas, porque cada palabra de esta historia es real, mi único deseo es que no dudes de mi historia.


Voy a contarte mi vida, la vida que empezó desde que te conocí, porque antes de eso solo son recuerdos borrosos, te pido que no dejes de leer aunque te parezca tedioso, yo te he dedicado toda mi vida, dedícame tú estos quince minutos.


Antes de que vinieras a vivir en esta casa, donde ahora estas sentado leyendo mi carta, vivía gente mala, o al menos así la llamaba mi padre, una pareja conflictiva con hijos abusivos, una familia que no le agradaba a ningún vecino, se fueron por problemas que sinceramente no recuerdo, lo que recuerdo claramente es que nos alegró a todos que se hubieran marchado.


A los pocos días de desocupado se escuchó hablar de un nuevo inquilino, fue la primera vez que escuche tu nombre y desde ese momento me agradaste, el que ocuparas esa habitación significaba que esa ruidosa gente no volvería nunca.


Los días pasaron y tu no aparecías, solo venía la mudanza a dejar tus cosas, el único que venía era tu mayordomo, un hombre imponente aunque delgado llamado Kyuhyun, desde siempre me cayó bien a pesar de ser tan inexpresivo, desde el primer día saludo a mi padre como si fuera un gran señor a pesar de vernos en tanta pobreza y eso hizo que se ganara mi respeto.


Las cosas que traía tu mudanza eran tantas que me quedaba a observar en mi timidez, sin acercarme demasiado, Kyu siempre me veía y era al único que no alejaba mientras limpiaba tus libros, quizás porque sabía que yo no iría a molestar con preguntas tontas y estaba muy grande para querer tocar por curiosidad y dañar algo, lo quise mucho aunque no pude evitar envidiarlo muchas veces porque era él quien cuidaba de ti.


Te cuento esto amor mío, para que sepas que incluso antes de conocerte ya eras importante para mí, era un niño, tenía solo 13 años y no sabía que lo que empezaba a sentir por ti era amor, pasaba el día imaginando como serias, había visto una enorme cantidad de libros y te pensé como un hombre de edad, con cabello canoso y mirada amable, ya desde entonces cariño, te pensaba lindo y amigable, incluso llegue a soñar contigo sin conocerte.


Al día siguiente empezaste a habitar el cuarto, y como castigo a mi curiosidad, no fue hasta el tercer día que te pude ver. Rompiste mi idea del viejo bondadoso con canas, te apareciste con traje deportivo, tu sombrero en la mano que me permitía ver tu rubio cabello y tus oscuros ojos, esa mandíbula marcada te hacía ver más interesante, me quede embelesado por tu belleza, desde ese momento me di cuenta que tu llevabas una doble vida, por un lado eras el hombre ilustrado y poderoso y por otro el hombre amiguero y alegre que no le gusta complicarse con todo.


Debes entender querido mío, el enigma que significabas, eras un hombre de mundo, con solo veinticinco años parecías conocer todo lo que yo desconocía, desde ese momento todo mi mundo se baso a ti y tú mundo, solo me ocupé de tu existencia esperanzado a que algún día me miraras.


Me sorprendía ver la variedad de tus visitantes, desde tus jóvenes y hermosas compañeras hasta los más importantes ancianos, pero lo que más tenias eran visitas nocturnas, con la inocencia de mi edad no me imaginaba lo que hacías con ellos, a pesar de ver en ocasiones como algunos abandonaban tu casa muy temprano en la mañana.


Recuerdo perfectamente el momento en que me enamoré perdidamente de ti, cuando comprendí que era amor lo que me hacías sentir, estaba junto a Heechul un amigo del colegio e íbamos a salir a dar un paseo, tu llegabas de la calle, abrí la puerta segundos antes de que tu lo hicieras y nos encontramos frente a frente, recuerdo exactamente las palabras que me dijiste — Muchas gracias señorito — mientras me miraste y sonreíste, para segundos después marcharte hacia tu habitación, esa mirada cálida y sonriente fue la que me embelesó, solo tiempo después comprendí que esa mirada se la das a cualquiera, a la mesera que te atiende en un café o al repartidor de cigarrillos en un bar, es tu mirada de agradecimiento, algo innato en ti que te hace tan apetecido para el resto y de lo que no estás consciente, pero no lo sabía y me sentí la persona más especial del mundo.


— ¿Quién es? — preguntó Heechul.


Me había olvidado completamente de él, me sonroje de sobremanera mientras trataba de hablar — Es un vecino más — eran las palabras más falsas que había dicho en la vida, pero no quería escuchar burlas sobre nosotros, era demasiado puro lo que sentía para que lo ensucien con chismeríos.


— Si es un vecino más... ¿por qué te has puesto así de rojo con solo mirarlo? — me atacó y me sentí indefenso, a pesar de ser una broma entre amigos.


— Idiota — le dije saliendo hacia la calle, tratando de respirar, quería que se callara pero mi respuesta tan poco usual en mí hizo que se riera aun más, traté de resignarme, él no sabría de mi amor por ti nunca.


Te amo desde aquel momento, quizás antes pero desde ese día lo supe completamente, quizás ya te lo han dicho antes, muchas mujeres y hombres deben amarte, pero nunca encontrarás amor como el de este niño que impresionaste con tan poco, el niño que sigo siendo, porque me he mantenido por ti, mi amor es desinteresado, nunca esperé que me amaras, solo quería mirarte, poder caminar junto a ti, nunca se lo conté a nadie, el amor de este solitario y oscuro niño era lo único que me mantenía vivo.


Mi madre había muerto hace muchos años, mi padre parecía un extraño al que no le importaba en lo más mínimo, no tenía amigos confiables a los que contarles de tí, tuve que aprender sólo lo que significaba el amor y como demostrarlo, traté de mejorar por ti, sabía que te gustaban los libros, según había oído tu padrino que era escritor te enseñó y los libros que habías escrito eran famosos, empecé a leer más para ti, aprendí a tocar el piano pesando en que algún día pudieras oírme, con el poco dinero que me daba mi padre compraba telas y me hacia mis propios trajes, tratando de verme lo mejor posible a pesar de casi no encontrarnos.


Te vigilaba todo el tiempo, en mi casa junto a la puerta había una ventana que daba a la tuya, desde ahí te miraba, pasaba horas enteras y para que mi padre no me descubriera sostenía un libro fingiendo leerlo, aprendí todo de ti, conocía tus trajes y tus sombreros, no te rías querido, pero era así de inocente, besaba el picaporte que tocabas y recogía las colillas de tus cigarrillos porque tenían la suerte de tocarte, suerte que moría por tener, desde mis trece hasta mis dieciséis años viví así, para tí.


Cuando te ibas de viaje, porque nunca te gustaba permanecer demasiado tiempo en casa, era para mí un sufrimiento, ver a Kyuhyun empacar tus cosas y limpiar la casa era una agonía, en esos días de ausencia me sentía muerto, trataba de disimular para que mi padre no se diera cuenta, pero lloraba todas las noches, no creas amor mío, que estaba loco, quizás fueron excesos pero era el amor más puro que podía sentir por ti, y no me avergüenza, al contrario me trae tanta felicidad recordar mi inocente idolatría a ti.


Siempre que te veía me escondía porque no tenía el valor de darte la cara y si no podía escapar agachaba la cabeza para ocultar el evidente sonrojo que tu mirada provocaba en mi, el momento más feliz de mi niñez fue en una ocasión cuando estabas de viaje, vi a Kyuhyun entrar con una pesada alfombra y ofrecí ayudarle, me miro sorprendido pero aceptó, solo fue un momento el que estuve dentro de tu habitación, no pedí más, para mí el admirar tu atmósfera fue el mejor regalo que alguien pudo haberme dado, mire la mesa donde te sentabas y el florero de cristal sobre este, el lugar donde vivías, donde yo deseaba vivir.


Pocos días después me llegó una mala noticia, había estado tan distraído viviendo para ti que no me había dado cuenta del cambio que tenía mi padre, así que cuando me llamó seriamente para tener una charla me asusté, pensé que había descubierto mi amor por ti, que me prohibiría verte, pero era algo peor, se había enamorado de una mujer de considerable estrato social y se casaría con ella, no teníamos dinero, pero al parecer nuestro apellido aun significaba algo para la corte.


El matrimonio de mi padre no significaba tanto pero intuí que no seguiríamos viviendo ahí, cuando se lo pregunte me lo confirmó mientras hacía entrar a su prometida, era peor de lo que me lo esperaba, no solo no viviría cerca de ti, sino que nos mudaríamos de la ciudad, no escuche más, me enteré por mi padre que me desmayé.


No pude oponerme a mi padre, su carácter siempre ha sido inflexible y cuando me di cuenta ya habían mudado todo de la casa, al día siguiente partiríamos, esa noche, mi última noche cerca de ti quería verte, pero tú no estabas, te esperé sentado en el frío suelo aprovechando que mi padre dormía, era una noche fría y yo solo llevaba una bata fina encima, pero no me iba a ir, no hasta verte por última vez, quería llenarme de ti lo más que pudiera, mi amor era tan infantil que no deseaba más que mirarte y conservarte en mi mente.


Te espere en esa precaria e incómoda posición toda la noche, eran las tres de la mañana cuando regresaste, el frío dejó de importar y con mi temblorosa mano tome el picaporte, iba a abrir, a lanzarme a tus pies aún sin idea de qué te diría, pero escuche una risa, no venias sólo, te acompañaba un chico y me quede en esa posición, perdí mi oportunidad de verte esa noche; al día siguiente sin espíritu para luchar me llevaron fuera de la ciudad.


Lee HyukJae — Eunhyuk.