¿Por qué tú?

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Summary

Matthew nunca ha creído en el destino, pero su vida da un giro inesperado cuando conoce a un chico pelirrojo que parece estar en cada esquina de su camino. Lo que comienza como una simple coincidencia se convierte en algo más profundo, más inevitable. Los encuentros después del primero, se van haciendo más seguidos, y este pelirrojo va causando cada vez más curiosidad en Matthew. No descartes algún detalle por muy poco importante que parezca, quizá más adelante te ayudará a entender unas que otras cosas.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
13+

Prologo

–Hey, ¿adónde vas? –pregunta Taylor.


–Voy un momento al baño y vuelvo –digo, dándole la espalda para caminar hacia los baños.


–¡Pero si ya nos están esperando, idiota! –la escucho gritar.


Llevaba rato aguantando, así que sería rápido. Al entrar, me acerqué al urinario, bajé la cremallera y sentí cómo mi cuerpo se relajaba.


Terminé y me acerqué al lavamanos. Cogí una toalla de papel para secarme las manos y salí del baño. Apenas lo hice, escuché risas y algunas quejas cerca de ahí. Caminé un poco hacia donde provenían los ruidos y me encontré con tres chicos riéndose mientras pateaban a un chico tirado en el suelo.


–¿Qué están haciendo eso? –pregunté, aunque la respuesta era obvia.


Voltearon hacia mí, asustados, pero solo por un segundo. Al notar que solo era un estudiante, parecieron relajarse.


–¿Qué te importa? Vete. ¿O quieres tomar su lugar? –uno de ellos me miró a los ojos, luego señaló al chico en el suelo y siguió golpeándolo.


Me acerqué un poco más y vi su rostro ensangrentado a pesar de que intentaba cubrirse con ambos brazos.


–¿Por qué lo golpean? –pregunté, esta vez con más fuerza y enojo.


–¡Ash! ¡Porque es un marica! –el tipo dejó de golpearlo para acercarse a mí–. ¿Por qué sigues aquí? Si te dije que te fueras… ¿eres su novio acaso? – una carcajada burlona salió de su apestosa boca. Hice una expresión de asco.


Los otros dos también se detuvieron y me miraron antes de soltar una carcajada.


–¿Y si lo fuera? ¿Habría algún problema? –respondí, y en cuanto estuvo lo suficientemente cerca, le solté un golpe en la nariz que lo hizo caer de espaldas.


–¡¿Estás loco?! –gritó, llevándose las manos a la cara. Quizá le di demasiado fuerte, porque cuando se apartó la mano, vi que le salía sangre.


–¡Sam! –gritaron los otros dos chicos, corriendo a ayudarlo.


–¿"Sam" de qué? Estúpidos… –gruñó, apartándolo de un empujón–. ¡Golpéenlo!


¿Sabía pelear? Obvio. ¿Con dos al mismo tiempo? Pues estaba por averiguarlo.


El primero en lanzarse fue el del pelo mal decolorado. Tiró un derechazo, pero lo esquivé con facilidad y le devolví un golpe directo a la mandíbula. Su cabeza se sacudió hacia un lado, y su cuerpo tambaleó un instante antes de recuperar el equilibrio. Pero antes de que pudiera reaccionar, el otro ya me había empujado al suelo.


Me levanté justo a tiempo para esquivar la patada que iba directo a mis costillas derechas. Nos intercambiamos golpes por unos cinco minutos, y ahora tenía el pómulo hinchado y los puños enrojecidos. No estaba seguro de si era sangre, pero prefería no comprobarlo.


Me sorprendía que después de tanto tiempo acá, no hubiera aparecido ningún profesor. Todo por andar metiéndome donde no me llaman. Los otros dos aún querían seguir.


–Tan lindo… Vas a terminar igual que el otro marica –Sam sonrió con burla, limpiándose la nariz ensangrentada–. O quizá peor.


–¿Acabas de llamarme lindo? Uy, quizá el marica aquí es otro, eh –reí. Me iban a dar una paliza, pero no tenía miedo.


–Te voy a matar –su cara lo decía todo: estaba furioso–. ¡Agárrenlo!


–¡Hey! –escuché una voz detrás de mí– ¿Tres contra uno? se me hace muy injusto eh, Sam.


Era la voz de Alex. Caminó hasta quedar a mi lado.


–Ahora sí, ustedes tres contra nosotros. Sigue siendo injusto, pero mejor que antes – las comisuras de su boca se levantaron en una sonrisa de superioridad.


Uno de los chicos dio un paso atrás y recogió su bolso.


–Lo siento, Sam, pero la última vez que peleé con él casi me rompe la muñeca… y me mordió. Está loco –señaló a Alex, que solo sonrió más.


–Entonces, me parece que ahora sí será una pelea justa –dijo Alex, llamando al chico que aún estaba al lado de Sam. Este lo empujó hacia adelante.


–¿Vas a pelear o eres igual de marica que ellos? –le escupió Sam, señalando al chico del suelo y al que acababa de irse. Reí mentalmente al darme cuenta que ya era la tercera vez que decía "Marica" creo que alguien esconde un secretito.


El chico negó y se lanzó contra Alex.


–Ven, ven –Alex se subió las mangas de la camisa.


Y así, volvimos al "golpea va, golpe viene" y en ese corto tiempo pude darme cuenta de el "Sam" sin esos otros 2 no era nada, el idiota ni lanzar buenos golpes sabía.


– ¡Matt! ¡¿Dónde te metiste, imbécil?! – escuché a Taylor venir por dónde anteriormente había llegado yo. – Pero...


Su reacción al vernos - a Alex con el chico ya en el suelo y a mí con Sam de espaldas y sosteniéndolo del cuello - fué masajear su sien con la mano izquierda y en sus labios pude leer un "Dios santo".


– Terminen rápido, para irnos.


– Sí, sí – Alex solo gritó un "¡Oki!".


– Tay – me miró, levanté mi mano desocupada e imité el tomar una foto – chick, chick – y le lancé un guiño. Sam al notar mi distracción intentó zafarse de mi agarre, pero fuí más rápido, lo agarre de los hombros y me lancé hacía atrás. Con la intención de que cayera encima de mí, más específicamente sus labios en los míos, y así fue, solo que fingí que sorpresa en esa acción.


– ¡Ya! – gritó Taylor y escucho la gran carcajada que suelta, también se puede escuchar la de Alex.


– Para ser muy homofóbico, has tardado mucho en quitárteme de encima – rio fuerte, él simplemente se cubría los labios y sus ojos estaban exageradamente abiertos, el que no dijera nada lo hacía aún más chistoso.


Me levanto, sacudo mi pantalón y acomodo mi camisa. El chico con el que Alex estaba peleando ya no estaba por ningún lado, solo quedaba un pedazo de camisa tirado a los pies de Alex.


– ¿Lo tienes? – Taylor asiente y me acerca su celular. Había grabado perfectamente el momento. Me acerco a Sam quien aún parecía perdido mirando al suelo, me agacho para quedar a su altura – hey, si sigues molestando a chicos porque sean "maricas" – marco comillas al aire con mis dedos – o lo parezcan, yo compartiré este video y diré que tú me besaste ¿Está claro?.


–...Sí – dice con enojo y esquivando mi mirada.


– Bueno ahora sí, vámonos. ¡Tú! – ese chico aún seguía ahí, ya ha pasado rato ¿Por qué no se va? – ¿Puedes levantarte? – asiente– ¿Qué esperas? Ya vete entonces.


– ¿Lo defiendes para luego tratarlo mal? – pregunta Alex soltando una carcajada burlona.


– Tengo que mantener un punto intermedio, obvio.


– Cierto – ríe de nuevo. Camina hacia el chico, recogiendo su mochila y colgándola en su hombro– ven chico, creo que será mejor que te vea un doctor.


– No es necesario, ya hicieron mucho.


– Ah, mira, si hablas. No te preocupes, no es problema para mí. – su padre era doctor, obvio no era problema. Al chico no le quedó más que aceptar.


A pesar de que se podía levantar, le costaba un poco caminar. Alex lo ayudó y caminamos todos a la salida y ahí estaba el señor Antony esperando fuera del auto, y más adelante el chófer de Alex.


– ¡Adiós, chicos! Nos vemos más tarde.


– ¡Adiós! – dijimos al unisono Taylor y yo.


Al llegar al auto, el señor Antony abrió la puerta trasera para nosotros. Cuando ya estuvimos lo suficientemente cerca, él me miró y tuvo una reacción similar a la de hace un rato de Taylor.


–Dios santo – estrujó su cara con ambas manos.


–Eso mismo dije yo – Taylor entra riendo al auto.


–No te preocupes, – señalé mi rostro golpeado y la camisa llena de sangre. – yo le explicaré esto a papá– o al menos lo intentaré. Él simplemente suspiró y subió al auto.


En lo que iba del camino Taylor y yo reímos cada vez que el vídeo en su celular se repetía. Después de un rato de risas y burlas pasé el vídeo a mi celular.


Pasamos a dejar a Taylor a su casa, la cual estaba a solo 3 casas de la mía.


– Nos vamos más tarde, yo pasaré por tí – dice Taylor bajando del auto, tirando de la correa de su bolso para luego cerrar la puerta, segundos después escucho como toca la ventanilla así que la bajo – ¿Recuerdas a qué hora dijo Alex que teníamos que ir?


– A las ocho o nueve, no recuerdo bien, le pregunto y te escribo. – levanta su pulgar como afirmación y luego saca su dedo medio, para así irse.


– Sigamos, Antony.


Al llegar a casa traté de entrar en silencio e ir directamente hacia mi habitación, plan que falló ya que justo por las escaleras venía bajando mi madre, quien casi desmayó al verme, se sostuvo apenas del barandal de las escaleras y en lo que yo me iba a acercar para ayudarla, ella ya había terminado de bajar corriendo a revisarme todo el cuerpo.


– Estoy bien mamá, solo son rasguños – en cuestión de segundos ya me encontraba sin camisa y con mi madre revisando mi espalda y costillas. – mamá en serio estoy bien.


– ¡¿Quién te hizo esto, hijo?! – sus ojos ya estaban cristalizados, a veces mamá exageraba un poco – Volvamos al auto, vayamos al hospital, ve como tienes esa cara hinchada – pero si le estoy diciendo que estoy bien. – ¡Te pregunté! ¿Quien te hizo eso?


– Es que tres chicos estaban golpeando a uno, así que me metí porque se me hizo muy injus... – y sí, ya había cambiado de preocupación al enojo. Su mano ya se habia enrollado en mi cabello y tirado de ellos. – ¡Aush!


– ¿Por qué te metes dónde no te llaman? ¿Y sí te hubieran hecho algo peor? – recibí otro jalón por reírme.


– ¡Antony! – grité – ¡Ahora sí llévame al hospital! – solo gritaba por molestar a mi madre. – primero te preocupas por mí y luego me tratas mal – a mi mente llegó lo que dijo Alex hace un rato lo que hizo que volviera a reír.


– Cállate, vamos a la mesa para limpiarte – dejé escapar una carcajada de nuevo. – vayamos antes de que te vea tu padre.


– Estoy bien, mamá, Alex me ayudó un poco. – Alex estando en todos lados menos en clases.


Caminamos a la cocina y con suaves toques ella limpio y aplicó algún ungüento en mi cara, al momento que terminó me mandó a dar una ducha, y así fué, le pidió a la señora de servicios que se encargara de que mi ropa quedará impecable. Todo intento de que papá no se enterará fué en vano, antes de que cayera la noche llegó papá, no tardó mucho en subir Steve.


– Te esperan abajo – escuché a Steve decir tras la puerta. Ya le había dicho, como siempre tratando de quedar bien con él.


Bajé y ahí estaba papá, con la espalda recta, piernas cruzadas y en sus manos un periódico, el cual cerró al verme frente de él.


– Veo que has vuelto a pelear – suelta luego de tomarse unos minutos para detallar mi cara. – que gran error fué el mío al dejar que tu abuelo te metiera en esas clases...


– Pero lo hice porque... – su mirada me detuvo, odiaba que lo interrumpiera. Es imposible explicar el por qué estoy así si no me deja si quiera hablar.


– No es la primera vez que hemos tenido esta charla Matthew – se quita los anteojos y se levanta. – a partir de este lunes apenas salgas de clases irás directamente a donde Antony para que te traiga a casa, durante la semana no tendrás salidas, conseguiré un tutor para tí– saca un vaso y sirve un poco de agua – así que durante la semana no habrá nada de Taylor, ni de Alex. Por último, tu hermano y tú me acompañarán dos veces por semana a la empresa, para que vayan aprendiendo un poco de como se tiene que llevar el negocio. – trataba de mantener el rostro sin reacción alguna, no servirá de nada que me enoje.


– Está bien, padre – aceptar era mi única opción.


– Ah, déjame ver tu celular – Oh, no. – quiero...


– Buenas noches, señor – saluda Antony a mi padre al entrar a la cocina– que pena interrumpir, pero es para decirle al niño Matthew que la señorita Evans lo está esperando afuera.


– Ok, gracias. – termina de tomar su agua – ya te puedes retirar. – mi alma había regresado a mi cuerpo.


– No quiero enterarme de que vuelvas a estar en otra pelea –su voz me detuvo antes de salir de la cocina. Lo miré – si tanto te gusta pelear la escuela militar será mi próxima opción. – tragué fuerte, sabía que no lo decía adrede.


– No lo volveré a hacer. Buenas noches – salí de la cocina. Estaba enojado en esta casa él siempre quería tener la razón.


Subí a mi habitación, agarré el bolso que ya había pedido que prepararan para mí y bajé tan rápido como subí.


– ¡Hey, idiota! – el grito de Taylor me hizo darme cuenta de que tiré muy fuerte la puerta al cerrarla.


– Lo siento – apoyé mi frente en el asiento de enfrente. – ese señor nunca... ¿Puedes creer que dijo que a la próxima que me peleara me mandará a la escuela militar? ¡Casi revisa mi celular!.


– Oh, no. La verdad si lo creo, de tu papá se puede esperar cualquier cosa. Y mejor borra ese vídeo antes de que la persona incorrecta pueda verlo – saco mi celular del bolsillo y hago exactamente lo que dijo.


– A la casa de Alex, por favor. – le habla el chófer.


– Ok señorita.


La ida a la casa de Alex si tardó un poco. A pesar de la "discusión" con mi padre, disfruté mucho la noche en casa de Alex, creo que el que hayamos hecho un poco de todo logró distraerme, aunque al llegar el momento de dormir me puse a pensar en que "apenas tuviera la oportunidad, me iría para la puta mierda".


Sonreí porque las groserías de Taylor ya se estaban apoderando de mí también. Mi último pensamiento fué en lo que pudo haber pasado si hubiera visto el vídeo ¿Habría sido ese otro motivo suficiente para que me enviara a la escuela militar?






¡Hola! Quisiera presentarles está otra de mis historias. Esta historia tiene como protagonista a Matthew quien es amigo de Taylor; protagonista de mi historia "Por Tu Culpa". Habrán momentos en los que Matthew y Taylor coincidirán y algunos de esos momentos dependiendo se lo que sea, pueden que aparezcan en ésta historia como puede que salga en la historia de Taylor, en caso de que quieran entender algo que haya pasado en esta, le pueden dar una vista a "Por Tu Culpa" Y encontrarán la respuesta.


En serio espero mucho que les guste la historia, ¡Saludos!