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Antes de leer !
El contenido de esta historia ha sido escrito con el fin de entretener. Aborda contenido sexual lésbico +18 (g!p), lenguaje vulgar y subido de tono.
Recuerda que esto es ficción y no tiene nada que ver nada con la vida real de los idols.
Jennie bottom, Jisoo top. (one shot, capítulo único)

❝Dame todo lo que tengas cuando veas esta vagina bien húmeda.❞

Jennie ha estado planeando durante un tiempo la cena de su aniversario con Jisoo, muy emocionada compró los implementos para preparar la comida favorita de la mayor, se puso un vestido nuevo sólo para lucirlo frente a sus ojos, y una diminuta lencería para cerrar la noche con broche de oro, pero ¿Qué hizo la mayor? Cancelar la pequeña sorpresa de la que aún no era participe, dejando a la morena con los crespos hechos y todo esto para alguien que le toma más importancia a su trabajo que a su vida misma.
“—Lo siento mucho cariño, no podré llegar a tiempo para la cena, por favor no me esperes, ¡Te amo!”
Fue lo que dijo para después escuchar unas cuantas risas y colgar.
¿Ni siquiera se acordó de su cuarto aniversario?
¿Qué era más importante que celebrar con su novia una fecha tan importante?
Jennie suspiró pesadamente apretando el aparato entre sus dedos soltando una cantidad de maldiciones al aire, desquitándose con la nada.
Sabe que su novia mantiene una agenda muy ocupada, hubiese podido hacerse de la vista gorda ante la cancelación de la cena y celebrarlo otro día, pero no. Lo que más la tenía con los pelos de punta era el maldito hecho de no haberse acordado de su aniversario, de no haber recordado un día tan especial para ambas.
—Esto no se va a quedar así, Kim Jisoo.

El reloj marcaba las 9:00 p.m. en punto.
Jennie escuchó la puerta ser abierta para posterior oír los tacones altos de la mayor dentro de la casa con cada paso que daba. Se quedó justo dentro de la habitación que ambas compartían esperando el ingreso de la mayor a ella, pero no daba rastro.
El departamento estaba en total oscuridad, en silencio absoluto. Jisoo suspiró decepcionada al no encontrar a la morena en el sofá viendo alguna serie o película en Netflix cómo solía hallarla cada que llegaba del trabajo.
Se quitó los tacones que ya empezaban a tallarle los talones, dejó su cartera sobre la mesa y se recostó sobre el sofá dejándose vencer por el sueño.
“Átame como si no lo supiera, es un juego de roles y yo llevo puesto un disfraz.”
Jennie mentiría si dijera que no estaba orgullosa al ver que la primera fase de su plan había concluido con éxito, fue cómo un juego infantil haberse escondido a tiempo para que Jisoo no notara su presencia en casa. Caminó silenciosamente hacía la sala de estar llegando justo al frente de la pelirroja de puntillas donde dejó caer la bata de la pequeña lencería de encaje que llevaba puesta. Se agachó hasta quedar a la altura del rostro de Jisoo, sonrió en sus adentros cuando la contraria soltó un pequeño ronquido, suele tener el sueño pesado cuando está cansada, pero la morena se aseguraría que esta noche estuviese más que despierta.
—Había estado esperando el momento perfecto para esto, pero lo arruinaste mi amor —murmuró besando suavemente los labios de la pelirroja —, espero que disfrutes esta tortura tanto cómo yo lo haré.
Tomó las esposas que traía consigo y ató las manos de la mayor al igual que sus pies al nivelador del sofá juntos dejándola completamente inmóvil.
Se alejó cuando la más baja comenzó a moverse incómoda por la aprensión en sus extremidades, despertando lentamente se alarmó al darse cuenta de que estaba atada mientras una silueta delgada se movía a su alrededor. Se removió en un intento de zafarse de las ataduras, pero fue en vano porque terminó lastimándose. Soltó un bufido exasperado y se quedó quieta esperando el siguiente movimiento de la silueta misteriosa.
Sintió un peso sobre sus piernas y un pequeño roce sobre su pelvis por la zona casi descubierta de la otra persona, y unas manos deslizarse dentro de su camisa arañando su piel. —Hey, ¿Qué crees que haces? —preguntó molesta ante la intrusión en su cuerpo por dichas manos.
—Shh... Soy yo, tu novia. —murmuró la pelinegra en su oído. Dejó de moverse y con la mirada trato de buscar hacía donde se había ido la morena cuando ya no sintió el peso de la morena sobre su cuerpo.
—¿Qué carajo Jen- —la mandíbula de Jisoo prácticamente cayó al suelo cuando las luces de la sala fueron encendidas y vio a su novia dirigirse a ella en una diminuta lencería que a duras penas y lograba cubrir sus partes íntimas?
—Jennie... —tragó saliva cuando la azabache se posicionó en su regazo nuevamente y la miró con una sonrisa coqueta. —¿Quieres jugar conmigo? —preguntó inocentemente empezando a menear sus caderas sobre la creciente erección de la mayor.
—¿J-Jugar? —tartamudeó nerviosa mirando a la menor quién no borraba la sonrisa maliciosa de su rostro. —Sí. Jugar. —respondió y acercó su rostro al de la pelirroja, remojó sus labios para después estamparlos con los de la mayor quién aún en shock hacía lo posible por seguirle el ritmo. Gimió cuando la lengua de la morena se introdujo en su cavidad bucal y exploró cada rincón de su boca de manera desesperada. Gruñó cuando se dio cuenta que aún estaba atada y la pelinegra rio entre el beso separándose para mirar lujuriosa a la más baja.
—Es algo muy sencillo. —comenzó a explicar. —Si lo logras te dejaré hacer conmigo lo que quieras conmigo esta noche, si yo gano, tendrás que irte de vacaciones una semana conmigo a un crucero por el Caribe, donde sólo te concentrarás en mí y me pagarás todas las noches en las que no te pude tener a mi lado, y el hecho de que hayas olvidado nuestro aniversario, ¿Aceptas?
La sonrisa del rostro de la mayor se borró, en un instante se puso rígida y se maldijo internamente. —¿Qué? ¿Aniversario dijiste? —preguntó con la esperanza de haber oído mal, pero la expresión de tristeza de la menor que rápidamente cambió la hizo querer desear que un rayo la partiese a la mitad en ese momento.
—Sí, hoy es nuestro aniversario Jisoo. Lo olvidaste.
—Jen yo-
—No vale la pena explicar lo inexplicable, para eso es el juego, ¿no? Te estoy dando una oportunidad de que remedies las cosas, así que entonces, ¿aceptas? —preguntó nuevamente.
—Sí. Acepto.
La morena sonrió porque sabía que este juego lo tenía sumamente calculado y en sus planes no estaba perder.
—Te explicaré. Si logras librarte de las esposas antes de que me venga justo en frente de ti, ganas, pero si no lo logras y me corro antes yo gano y partimos mañana mismo al crucero y no me importa si tienes trabajo importante que hacer, ¿Entendido? —la pelirroja asintió.
—Bien, mucha suerte, mi amor. —un sonoro beso al aire resonó entre las cuatro paredes. La morena tomó las llaves de la mesa y las dejó sobre los pies de la mayor.
—Oye, eso es injusto. No tengo mucha ventaja, fácilmente puedo perder.
—Lo tomas o lo dejas, tú decides.
Jisoo resopló viendo a la morena alejarse recorriendo cada movimiento al ver cómo dejaba caer su cuerpo sobre el sillón frente a ella. Jennie sonríe antes de llevar una de sus manos a la pequeña tanga de encaje que cubría su vagina y la deslizó tortuosamente por sus piernas escuchando un gemido ahogado por parte de la mayor.
—Mierda... —la escucha murmurar mientras la ve apresurarse a tomar las llaves.
El primer gemido de Jennie sale cómo una melodía para los oídos de la pelirroja. Sube la vista y no puede evitar que su polla se remueva entre sus pantalones ante la caliente vista de su novia deslizando sus dedos sobre sus pliegues húmedos. Uno de sus dedos se dirigió a su entrada simulando pequeñas embestidas hasta que logró entrar en su interior perdiéndose de la vista de la mayor, con su dedo pulgar Jennie agitó su hinchado clítoris por la falta de atención.
—Mgh, Jisoo-ah, piensa en todas las veces que tuve que masturbarme cuando tú no estabas sólo porque te la pasas trabajando hasta tarde. —dijo entre jadeos ingresando a su cavidad un segundo dedo de una sola estocada. —Piensa en todo lo que podrías hacerme si logras quitarte esas esposas. —rió ronco cuando la mayor se detuvo a escucharla con detenimiento. —Piensa que esta noche yo podría ser tu pequeña prisionera, y tu una gran policía que podría castigarme por ser una niña mala, por masturbarme frente a ti y estarlo disfrutando. —no solo la mayor ya se encontraba excitada por esas palabras que en parte la hicieron sentir mal, la morena sentía que en cualquier momento podría correrse solamente con pensar en la polla de su novia empujando contra su intimidad con brusquedad mientras suplicaba por más.
—¿Eso quieres Jennie? Qué te folle sin compasión toda la noche, ¿Quieres desquitarte conmigo por ser una novia mala y olvidar nuestro aniversario? —gruñó Jisoo mirando a la morena quién gimió de solo pensarlo, y respondió: —Sí eso quiero, pero no estoy dispuesta a perder. —gimió llevando su mano libre a sus pechos, deslizó su mano entre el encaje que los cubría y se permitió pellizcarse los pezones con fuerza acelerando las embestidas de sus dedos en su intimidad.
—Uh, me voy a correr y aún no logras quitarte esa mierda. No pensé que te dejarías ganar tan fácil con lo competitiva que eres cariño. —la morena sabía que se estaba metiendo en terreno peligroso cuando observó a su novia llevarse las llaves a la boca con agilidad y ver cómo las incrustaba sobre el seguro de las esposas de sus manos.
—Si alguien va a perder el juego esta noche no seré yo. —apretó el fino metal contra sus dientes y con fuerza giró la cabeza dos veces sintiendo el sabor del metal deslizarse por sus papilas gustativas, el sonido de un “clic” alertó a Jennie, cuando vio las esposas que mantenían presa a la mayor caer al suelo.
—Agh mi amor, me corro, mgh... —fingió estar alcanzando su punto mientras sus finos dedos seguían estrujando en su interior, Jisoo escupió las llaves y rápidamente se despojó de las esposas que ataban sus pies. Sonrió victoriosa levantándose del sofá para acercarse a la morena y verla que aún trabajaba dentro de su vagina.
—Tal parece que yo soy la ganadora de este juego.
La mayor se inclinó ante la morena y alejó las manos de su cuerpo, tomándola entre sus brazos bruscamente. La pegó a su cuerpo haciéndole sentir la erección que sobresalía de sus pantalones, tomó el mentón de la menor y la obligó a mirar sus labios.
—Ahora es mi turno de jugar, bebé. —susurró causándole un escalofrió a la pelinegra. Jennie sonrió y miró a la mayor. —¿Por qué no juegas con mi coño? Estoy segura de que te divertirás demasiado, el también estaría muy contento de ser probado por ti.
—Te voy a joder tan bien la vagina que desearás no tener nadie más aparte de mi para que lo haga. —Jennie gimió ante tales palabras. La mayor la jaló hacía la habitación de al lado y al entrar y cerrar la puerta tras ella, empujó con fuerza a la morena sobre la cama escuchando cómo un jadeo salía de sus labios.
“Ahora hazme venir si quieres ver esta vagina bien húmeda.”
La mayor rápidamente va hacía la morena y separa sus piernas posicionándose entre ellas, con fiereza arrancó la diminuta lencería y la arrojó a un lado vislumbrando el fino cuerpo de su novia bajo su disposición entre la oscuridad. Se veía tan sumisa y apetecible de esa forma.
El calor se extiende a través del cuerpo de la morena cuando Jisoo pone su rostro al nivel de su intimidad sintiendo el aliento de la mayor contra su expuesto coño.
Jennie reprime un suspiro cuando la mayor da una lamida sobre su centro, enviándole corrientes eléctricas por todo su cuerpo.
—No te reprimas, esto es lo que querías, ¿No es así? Ahora déjame escuchar tu linda voz, déjame saber que te encanta cómo juego con tu lindo coño, cariño.
Sin esperar una respuesta Jisoo entierra su rostro en la vagina de la castaña introduciendo su lengua dentro de ella saboreando cada interior de su ser, Jennie echa su cabeza hacía atrás sintiendo la humedad en su interior. Su lengua sale y entra por varios segundos, saboreando el coño de su novia completamente a su merced.
Dos de sus dedos se deslizan por su apertura jugando un poco con ella, y sin hacerse esperar más la penetra de una sola estocada, irguiendo sus dedos mientras toca su punto dulce repetidas veces, siendo la morena una ola de jadeos; lleva su pulgar hacía su cavidad y pellizca con fuerza su clítoris, masajeándolo para acelerar su orgasmo, pero la mayor se lo impide y quita su mano escuchando un bufido por parte de la azabache. Jisoo introduce un tercer dedo ocasionado que la menor presione sus piernas sobre sus hombros, sus caderas se removían inquietas en busca de más profundidad con los dedos de la mayor, esta lo nota y con más rudeza da los últimos golpes ocasionando el tan anhelado orgasmo de la menor.
Jisoo se separa de ella mientras ve el pequeño cuerpo de su novia temblar suavemente por el cúmulo de emociones que la inundó segundos atrás.
La mayor la obliga a sentarse quedando el rostro de la azabache casi a la altura de su cintura, Jennie baja la vista sorprendida ante la erección oculta de su novia, Jisoo toma su rostro y lo inclina hacia arriba viendo el desastre que ha causado en la menor. Su maquillaje corrido por las lágrimas de placer que soltó momentos atrás eran constancia de que ella había hecho eso y una sonrisa ladina adornó su orgullo.
“La pondré de rodillas y le daré algo en que creer.”
—Ponte de rodillas. —demandó la mayor. Jennie tragó seco y asintió ubicándose sobe sus rodillas justo cómo se lo ordenó su novia.
—¿Quieres chuparme la polla? —la morena asiente con sus pupilas dilatadas. La mayor desliza su pulgar sobre los labios de la azabache abriendo su boca para introducir su dedo dentro de la cavidad bocal de la otra dándole a saborear sus mismos fluidos. —Limpia este desastre primero. —Jennie gime chupando sus fluidos, dejando la mano de la pelirroja con pequeños rastros de saliva que se encargó de limpiar ella misma con su camisa cuando terminó lo pedido.
—Ya puedes hacerlo.
Mientras observaba a su novia, Jennie desabrochó el botón del pantalón que traía consigo la mayor bajándolos hasta los tobillos al igual que sus bóxers. Su erección fue liberada y Jisoo soltó un suspiro de alivio tomando su longitud entre sus manos alineándolo sobre los labios de la morena.
Jennie le da paso al pene de la mayor y levantando su mano envuelve la base de su pene. Con su mismo líquido preseminal sobresaliente la frota de arriba hacia abajo en lentos movimientos estimulándola antes de acercar su boca de nuevo y envolverla alrededor de la punta succionándolo suavemente hasta tener toda la longitud dentro de su boca, le da una mirada a Jisoo y comienza con un rápido vaivén con su cabeza sobre la polla de su novia.
—Joder... —maldice la mayor. Sus manos fueron directo al cabello de la pelinegra empuñándolo con fuerza, empujando más su rostro sobre su pene, Jennie podía sentir la punta hacerle cosquillas dentro de su garganta, agradecía no tener reflejo nauseoso para poder soportar el pene de gran magnitud de la pelirroja.
—Mhm... —gimió cuando sintió toda la punta tocar su úvula. Las embestidas no tardaron en llegar, Jisoo se encontraba follando su cara de manera ruda, su respiración era entrecortada, mantener la polla de su novia en la boca era todo un reto, tenerlo empujando con fuerza en su boca era sumamente delicioso, hasta el punto en el que la pelvis de la mayor reposó justo sobre su nariz.
Jisoo se alejó dejando su polla erecta al aire, Jennie gruñó por la perdida y miró atentamente el próximo movimiento de la mayor. —¿Quieres que te joda la boca? —Jennie asiente sin titubear. Abre la boca no muy grande dejando su cavidad a disposición de su novia, Jisoo sonríe y agarra el cuello de la morena posesivamente y la atrae hacía su polla para introducirla y comenzar a menear sus caderas sobre su boca, golpeando fuerte sobre su garganta, follando su cara tan jodidamente bien.
—¿Te gusta que te folle la boca así? —Jennie asintió. La pelirroja tomó los cachetes de su novia y presionó su polla hasta el punto de que escuchó las arcadas de Jennie asfixiándose con ella. Sin quedarse atrás, la morena tomó las bolas de la mayor y las apretó con la misma fuerza que empleaba la mayor con sus embestidas. —Oh sí... —suspiró jadeante ante el toque.
—Mgh... —jadeó la morena cuando escuchó el fuerte gemido de la mayor posterior a sentir todo el orgasmo de la pelirroja deslizarse por su garganta tragando y exprimiendo cada gota de él.
La morena se separó y un pequeño hilo de saliva aún la unía a la polla de su novia.
—Súbete a la cama con las piernas abiertas.
Jennie parpadeó varias veces y chilló ante la nueva orden de su novia. Acató lo dicho y se tumbó sobre la cama completamente desnuda y con las piernas abiertas esperando a la pelirroja.
Jisoo se terminó de desnudar completamente bajo la mirada de la morena, se acercó a la cama y se subió quedando encima de la morena, su rostro a la altura del otro.
—Te amo Jennie, y sé que una buena follada no va a compensar mi mal comportamiento así que sin importar que yo haya ganado este juego partiremos mañana mismo al crucero porque te lo mereces por soportar a esta idiota. —la azabache asintió e intentó reprimir las lágrimas fallando en el intento, Jisoo inclinó la cabeza y plantó un beso sobre su frente.
—También te amo Jisoo, no importa lo cabezota que seas.
Ambas rieron suave y se besaron. La morena enredó sus dedos sobre la larga cabellera roja de su novia incitándola a profundizar más el beso.
“Dame todo lo que tengas cuando veas esta vagina bien húmeda.”
La mayor se separó a fuerza porque la morena no estaba dispuesta a ceder y entre besos recorrió el cuerpo de la morena, humedeciendo cada parte de su cuerpo, marcándola cómo suya, dejándole claro a la azabache que le pertenecía, y Jennie no podría contrarrestar eso.
Jisoo se arrodilló casi sobre sus rodillas y atrajo a la morena hacia ella, enredando sus piernas sobre su cintura tomó su polla y jugó con ella en la entrada de la menor lubricándola antes de entrar en ella cómo si no hubiera un mañana.
—Oh cariño... —gimió la morena sintiéndose por fin llena por completo. Jisoo se apoyó sobre las rodillas contrarias y comenzó a embestir a la morena de manera ruda, la de cabellos negros se aferraba con todas sus fuerzas a las sábanas al sentir a su novia tocar fondo tan malditamente bien. La pelirroja gruñó sintiendo cómo las paredes de su novia apretaban su miembro duro dentro de ella y la obligaba a dar todo de sí.
Jisoo irguió a la morena envolviéndola en sus brazos, quedando en esa posición se permitió empujar más profundamente sobre ella, Jennie la besó comenzando a dar pequeños saltos sobre la polla de su novia, ambas gruñeron en medio del beso y la morena rompió la unión dejando caer su cabeza hacía atrás sosteniéndose sobre sus piernas, Jisoo aprovechó y llevó su boca al cuello de la morena mordisqueando su piel, mientras que sus manos se dirigieron a sus pechos amasando y pellizcando sus pezones con vigor.
Dejando escapar un gemido bajo después de sentir esa corriente eléctrica sobre su pelvis, Jisoo empujó a la morena hacía abajo y la ahorcó son su brazo fuerte ganándose un gemido ahogado por parte de la azabache, levantó la palma de su mano y la estampó con fuerza sobre el trasero de la morena.
—Ahg, sí, dame más. —la mayor sonrió y siguió golpeando sus almohadas con fuerza dejándolas rojas y ardientes por cada bofetada en ellas.
El puño de la pelirroja se cerró sobre el cabello sudoroso de la menor y la jaló hacía atrás.
—Oh Dios mío... —gimió fuerte sintiendo cómo su orgasmo la alcanzaba.
—Oh Jen, córrete sobre mí. —las piernas de la morena se apretaron con fuerza sobre la cintura de la mayor, su coño asfixio la polla de la pelirroja, su orgasmo llegó cómo una cascada, humedeciendo todo a su paso, y Jisoo derramó toda su semilla dentro de ella.
La mayor plantó un beso sobre sus labios antes de alejarse y acostarse a su lado regulando ambas su respiración después de tal acción.
El ambiente se tornó silencioso al cabo de unos minutos, no era incómodo o algo parecido, sólo eran ellas y eso hacía que estuviera bien.
—El próximo año también olvidaré nuestro aniversario para repetir esto.
—Oh no, ni te atrevas Kim Jisoo, si lo haces de nuevo te corto los pezones.
—¡Ay! —exclamó la mayor al sentir un tirón en uno de sus pechos. —Oye, era una broma, de verdad lamento haberlo olvidado.
—Está bien, pero no es algo que tome a la ligera, así que tendrás que hacer mucho para ganarte mi perdón.
—¿Lo de hoy no cuenta? —un puchero adornó el rostro de la mayor y la morena rió.
—No, tendrás que hacer mucho más.
—Es lo menos que podría hacer. —Jisoo sonrió y acercó a la morena a su cuerpo atrapándola entre sus brazos.
—Jennie...
—¿Sí, cariño?
—¿Estás tomando las pastillas?
—Mmm, no. Dejé de hacerlo desde que ya no me tocabas. —murmuró bajo.
—Oh.
—No creo que pase nada, si no qu-
—No, no, la idea me parece genial, ¿Tú quieres tener un bebé conmigo, mi amor? —preguntó esperanzada ante la respuesta de su novia.
—Me encantaría. —afirmó con una sonrisa.
—¡Sí! No sé diga más, hay mucho que hacer para esperar a esa criatura. —picoteó suavemente la mejilla de la morena con suma felicidad.
—¿De verdad? —preguntó la morena con ilusión.
—No creo que haya algo más que fortalezca nuestra relación. Sería la mujer más feliz del mundo si quedas embarazada.
—Y yo sería más que feliz con cargar a nuestro bebé. —dijo acurrucándose más en los brazos de la morena. —Pero sabes Chu...
—¿Qué?
—Deberíamos aumentar las posibilidades. —murmuró en una pequeña risita.
—Pequeña gatita traviesa. —rio la mayor besando los labios de la azabache. —Estoy más que de acuerdo.

© jensoou