La jaula del cachorro

Summary

La Jaula del Cachorro sigue la historia de Dogday, el líder de los Smiling Critters, quien ha vivido encerrado en la fábrica Playtime Co. Durante la primera temporada, conoce a Catnap, un nuevo y misterioso integrante con una presencia intimidante. A pesar de su relación tensa y llena de conflictos, Dogday poco a poco desarrolla un lazo con él, influenciado por el síndrome de Estocolmo. A lo largo de la historia, enfrentan peligros en la fábrica, descubren verdades ocultas y luchan por su supervivencia mientras su relación evoluciona de forma compleja y agridulce.

Genre
Other/Scifi
Author
Angie
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo 1: un nuevo integrante.


Años antes..



En la fábrica Playtame Co., donde la magia de la vida de los juguetes se fusionaba con la inocencia de los huérfanos, la Guardería era un lugar especial. Los Smiling Critters, seres animales antropomórficos, tenían un propósito: cuidar y proteger a los niños, siempre acompañándolos en sus momentos de juego y aprendizaje.


Dogday, el carismático líder de los Smiling Critters, era conocido por su sonrisa constante y su habilidad para hacer sentir a todos bienvenidos. Cuando Catnap llegó, algo en él llamó la atención de Dogday, pero también sintió una ligera preocupación. Catnap no parecía estar tan interesado en socializar. De hecho, su silencio y su aire distante era como un muro invisible que lo separaba de los demás.


Dogday no era alguien que se dejara intimidar por los silencios, por lo que se acercó a él bajo el gran árbol en el centro de la Guardería, un lugar que siempre había sido testigo de las primeras conversaciones y las primeras amistades.


Dogday: "Hola, amigo✨. Soy Dogday. ¿Cómo te llamas?"


Catnap lo observó por un momento, casi como si estuviera decidiendo si valía la pena responder. Sus ojos, se encontraban con los de Dogday, pero no dijo una palabra. El silencio se alargó y Dogday, sin perder su amabilidad, se sentó al lado de él, sin presionar.


Dogday: (sonriendo suavemente) "No hablas mucho, ¿eh?" (una risa ligera, pero amable). "Está bien, no todos somos habladores, yo suelo hablar más de lo necesario a veces."


Catnap, al escuchar su voz cálida, sintió una pequeña chispa de confianza. Aunque normalmente prefería mantener su distancia, algo en Dogday lo hacía sentirse menos incómodo.


Catnap: (finalmente, con voz baja y casi imperceptible) "S-soy... soy Catnap..."


Un silencio pesado, pero no incómodo, se apoderó del ambiente. Dogday, sin embargo, no se molestó en romperlo de inmediato. Sabía que a veces la gente, o los Smiling Critters, necesitaban su tiempo.


Dogday: "¡Qué buen nombre! Seguro que eres tan astuto como un gato."


Catnap, sin sonreír, asintió ligeramente, aunque su mirada permaneció en el suelo. No le gustaba mostrar sus emociones, pero algo en ese momento le hizo sentir que, tal vez, solo tal vez, podría intentar confiar en Dogday.


El líder de los Smiling Critters, sin prisa, siguió conversando con él, respetando su espacio pero sin dejar que el silencio lo hiciera sentir solo. Pronto, esa conexión silenciosa, tan llena de sutilezas, creció más fuerte, y Catnap comenzó a confiar, al menos un poco, en aquellos que lo rodeaban.


El viento soplaba suavemente entre las hojas del gran árbol, esparciendo el aroma de la madera y de los Smiling Critters. Dogday mantenía su característico brillo en los ojos, aunque esta vez había algo más en su expresión: un atisbo de melancolía.


Dogday: "Tranquilo, no te haré daño, ¿ves?✨"


Catnap lo miró con seriedad, sus ojos reflejaban una desconfianza que no podía ocultar. No retrocedió, pero tampoco respondió. Su postura rígida revelaba que no estaba acostumbrado a la calidez con la que Dogday le hablaba.


Dogday: "Mmmh… ¿Por qué no vas con el resto de los Critters?"


Catnap desvió la mirada hacia donde los demás Smiling Critters jugaban. Se veían felices, riendo y compartiendo momentos como si no hubiera preocupaciones en el mundo. Sin embargo, él no se sentía parte de ellos.


Catnap: "… Yo no… confío mucho en las personas…"


Dogday ladeó la cabeza con curiosidad, su cola se movió ligeramente con el viento.


Dogday: "Oh… Pero no todas las personas son malas, ¿sabes? Muchas son amables, como yo✨."


Catnap bajó un poco la mirada, su expresión se tornó más seria.


Catnap: "… Lo sé… pero no estoy muy seguro de eso…"


Dogday levantó una ceja, notando que sus palabras llevaban un peso especial.


Dogday: "¿Mmh?"


Catnap respiró hondo y, en un gesto poco común en él, sacudió la cabeza. Miró de nuevo hacia los Smiling Critters que jugaban a lo lejos, sus sonrisas brillaban en la cálida luz de la fábrica. Luego, habló con voz baja, pero firme.


Catnap: "… Sí sabes que todos ellos antes… eran niños humanos, ¿verdad?"


Dogday sintió un pequeño escalofrío recorrer su cuerpo. Su sonrisa, que siempre se mantenía viva, se desvaneció un poco. Miró a Catnap con una expresión más serena, menos juguetona.


Dogday: "Sí… lo sé… Fue un proceso doloroso…"


El aire pareció tornarse más denso entre ambos. Durante un momento, solo se escuchó el eco de las risas de los otros Smiling Critters.


Dogday: "Pero de igual forma… disfrutamos nuestra vida ahora."


Catnap lo miró con intensidad.


Catnap: "¿De verdad lo crees?"


Dogday no respondió de inmediato. Su cola dejó de moverse y su mirada se perdió un poco en el horizonte. Sabía que su existencia, la de todos los Smiling Critters, era el resultado de un proceso que muchos considerarían aterrador. Niños que, por una razón u otra, dejaron atrás su humanidad para convertirse en lo que eran ahora. Algunos recordaban más que otros, pero el sentimiento de nostalgia jamás desaparecía por completo.


Finalmente, Dogday tomó aire (aunque no lo necesitara) y sonrió de nuevo, aunque esta vez su sonrisa no era solo de alegría, sino de comprensión.


Dogday: "Sí, lo creo. Tal vez no fue lo que esperábamos… pero nos tenemos los unos a los otros. Y mientras estemos juntos, nuestra vida puede seguir siendo buena."


Catnap observó a Dogday con atención. Podía notar que sus palabras eran sinceras, pero aún así… había algo en todo esto que no terminaba de convencerlo.


Catnap: "… Tal vez."


Dogday rió suavemente y le dio un par de palmadas en la espalda.


Dogday: "¡Eso es suficiente por hoy! Un ‘tal vez’ es mejor que un ‘no’."


El felino no respondió, pero por primera vez en mucho tiempo, no sintió la necesidad de alejarse de alguien.


Quizás, solo quizás, Dogday tenía razón.


La brisa continuaba acariciando el árbol bajo el cual se encontraban, pero ahora el aire parecía más denso, como si ambos Smiling Critters estuvieran compartiendo una verdad profunda, algo que nunca se había dicho entre ellos.


Catnap: "Y tú... ¿Recuerdas tu nombre en tu vida humana?"


Dogday se quedó en silencio por un momento, sus ojos miraron al cielo, buscando las palabras. Sabía que había cosas que se habían perdido al convertirse en Smiling Critter, pero hablar de esas cosas le resultaba incómodo, aunque Catnap no lo percibiera.


Dogday: "... No... Recuerdo ciertos momentos, pero nada más... Son como fragmentos, flashes de lo que solía ser."


Catnap asintió, como si comprendiera el sentimiento. Aunque, en su caso, parecía que su memoria era algo más clara.


Catnap: "... Yo sí lo hago... Creo que también sé el tuyo..."


Dogday lo miró curioso, sin poder evitar sonreír.


Dogday: "¿En serio? ¿Cuál es el tuyo y el mío?"


Catnap, sintiendo un leve rubor recorrer su rostro, dudó por un momento. Hablar de su vida humana era algo que siempre había evitado, como si el nombre que llevaba antes de ser Catnap fuera una parte distante de él, algo que había dejado atrás. Pero esa vez, por alguna razón, decidió compartirlo.


Catnap: "... T-Theo... Theodore..."


El nombre flotó en el aire entre ellos, cargado de significado, de recuerdos perdidos. Dogday lo miró en silencio, procesando lo que acababa de escuchar.


Dogday: "Uhh✨... Theodore... Es un buen nombre."


Catnap, aunque aún con algo de incomodidad, se sintió aliviado al ver que Dogday no lo juzgaba.


Dogday: "¿Y el mío?"


Catnap lo miró un poco más, pensando. Recordar los nombres humanos no era algo que hiciera a menudo, pero había algo en Dogday que lo hacía recordar.


Catnap: "... Creo que es... William."


Dogday se quedó quieto por un momento, como si las piezas de un rompecabezas empezaran a encajar. Su mente, normalmente tan llena de energía y optimismo, por un segundo se tornó pensativa.


Dogday: "Ah, cierto, ahora lo recuerdo✨... William..."


Una sonrisa nostálgica apareció en su rostro, pero se desvaneció rápidamente. No le gustaba pensar demasiado en su vida humana, aunque el nombre resonaba como un eco lejano, una parte de su historia que no podía negar.


Dogday: "Pero... ¿cómo supiste que era mi nombre?"


Catnap lo miró por un momento, evaluando cómo responder. No estaba acostumbrado a compartir detalles personales, pero había algo en Dogday que lo hacía sentir que estaba en un lugar seguro.


Catnap: "Mmh... Solo lo escuché por ahí... Y creí que era el tuyo..."


Dogday arqueó una ceja, sorprendido, pero sin parecer molesto.


Dogday: "Ah, entonces… ¿me espías, eh?"


Catnap, quien rara vez sonreía, dejó escapar una pequeña mueca, como una chispa fugaz de diversión.


Catnap: "No… No es eso..."


Un silencio cómodo se instaló entre ellos. Aunque Catnap no lo dijera abiertamente, Dogday notaba que comenzaba a abrirse, aunque fuera solo un poco. En el fondo, ambos compartían algo más allá de sus recuerdos humanos, algo más profundo, aunque no sabían bien qué era aún.


Dogday: "Bueno, Theo... ¿te parece si te presento al resto de los Critters? Sé que no confías mucho en ellos, pero... nunca sabes, podrías encontrar a alguien que también quiera hablar en silencio. Alguien como tú."


Catnap lo miró de reojo. No era el tipo de invitación que esperaba, pero algo en la manera en que Dogday le hablaba le daba curiosidad. Tal vez, solo tal vez, estaba listo para intentarlo.


Catnap: "... Tal vez..."


Y así, sin grandes promesas, sin palabras de más, ambos comenzaron a caminar hacia el grupo de Smiling Critters, sabiendo que, de alguna forma, estaban empezando a comprenderse mejor que nunca.


~Fin del capítulo~

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