El viaje por la carretera de la universidad
[ Pero, ¿¡Tienes la misma edad que mi hija?! ]
[ Manhwa]
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"¿Naruto? ¿Ya estás listo? Tenemos que movernos antes de que llegue la hora punta."
—SĂ, mamá —gritĂł Naruto, haciendo una mueca mientras se estiraba debajo de la cama, intentando agarrar con los dedos los cables de repuesto que quedaban fuera de su alcance. Metiendo el cuerpo por el pequeño hueco, finalmente agarrĂł los cables y se liberĂł, con aspecto algo desgastado. Los arrojĂł a la caja de cartĂłn, ya a rebosar, que estaba junto a la puerta de su habitaciĂłn, junto al resto de los dispositivos que querĂa llevarse.
Naruto se sacudiĂł el polvo y las pelusas de la camisa y los pantalones, tomándose un breve momento para mirar a su alrededor, sorprendido por lo vacĂa que se veĂa su habitaciĂłn, sin el desorden ni las decoraciones Ăşnicas que la habĂan hecho tan familiar para Ă©l. El resto de sus cosas esenciales ya estaban guardadas en el auto de sus padres, empacadas y listas para su viaje a la universidad. Su emociĂłn por escapar de casa fue rápidamente reemplazada por un toque de nostalgia, recuerdos del tiempo que habĂa pasado con sus amigos, dĂas lluviosos pasados con su consola de juegos. Dejar atrás el hogar de su infancia no fue tan sencillo como habĂa creĂdo al principio, pero el encanto de liberarse de reglas y toques de queda atenuĂł cualquier preocupaciĂłn restante. Con una Ăşltima mirada, Naruto se acercĂł a la caja y la recuperĂł, bajando corriendo las escaleras y saliendo a la sala, mirando a su alrededor en busca de su madre.
ÂżMamá? ÂżCreĂa que habĂas dicho que tenĂamos que irnos ya? Esta caja me está matando —gruñó Naruto, levantando la rodilla para evitar que la caja se deslizara más hacia abajo, preocupado por cĂłmo las esquinas del frágil cartĂłn empezaban a abultarse—. Y creo que va a explotar si no encuentro dĂłnde ponerla pronto.
"Lo estamos, cariño, solo dame un minuto", respondió ella, moviéndose por la sala de estar, fuera de la vista de Naruto.
Girándose la muñeca, Naruto mirĂł su reloj y observĂł el paso de los segundos. No le sorprendiĂł que un minuto se convirtiera en dos, y pronto se alargara a más de diez, antes de que finalmente oyera a su madre acercarse. Naruto extendiĂł la mano hacia el pestillo de la puerta y lo abriĂł, listo para salir y deshacerse de la pesada caja, pero la apariciĂłn de su madre en la puerta de la sala fue suficiente para ignorar el dolor que le recorrĂa los brazos.
Sooyeon Jung siempre habĂa deslumbrado, incluso a finales de sus cuarenta. MedĂa poco menos de un metro ochenta y poseĂa un fĂsico escultural que le habrĂa ganado un lugar en cualquier pasarela, con una lisa melena castaña clara, con reflejos color miel que caĂa en espiral sobre sus esbeltos hombros y le caĂa por la espalda. Naruto no ignoraba la belleza de su madre; habĂa sido una constante fuente de vergĂĽenza a lo largo de los años. Sus amigos se burlaban constantemente de Ă©l sobre las cosas que les gustarĂa hacerle si alguna vez tuvieran la oportunidad, un problema que solo se agravaba por su propensiĂłn a usar atuendos que realzaban su figura. Nunca pudo estar seguro de si ella sabĂa el efecto que sus atuendos tenĂan en sus amigos, pero sin duda Ă©l sentĂa el resultado.
Pero su apariciĂłn en la puerta elevĂł su estilo tĂpicamente atrevido a un nivel superior, sorprendiendo incluso a Naruto. A juego con la temporada de verano, su madre habĂa optado por unos Daisy Dukes que se ajustaban a sus caderas como si hubieran sido pintados, dejando sus piernas tonificadas expuestas al resplandor matutino que se filtraba por las ventanas. Llevaba una blusa de tartán de manga corta que habĂa atado firmemente alrededor de su vientre, asegurándose de que se ajustara perfectamente a la curva de sus pechos. Un par de sus tacones de plataforma Louboutin negros favoritos la elevaban mucho más allá del metro ochenta, amplificando sus tonificadas piernas y obligando a que su trasero se viera más pronunciado. Naruto luchĂł y no pudo evitar mirar fijamente, algo que a ella no le pasĂł desapercibido.
"ÂżSupongo que es bastante llamativo?", riĂł Sooyeon, dándose la vuelta para mostrar la espalda, pateando la pierna hacia atrás con alegrĂa.
—SĂ, un poco —tosiĂł Naruto, parpadeando con fuerza para apartar la mirada de ella, esforzándose por encontrar el techo blanco y liso lo más interesante posible—. ÂżPor quĂ© vas vestida asĂ, exactamente?
ÂżPorque es verano? ÂżPorque nos vamos a la universidad? Vamos, Naruto, todavĂa no estoy lista para volverme una vieja cascarrabias solo porque te vas. A veces, solo quiero sentirme un poco... sexy. Con tu papá metido en el trabajo precisamente hoy, me da una excusa para ser un poco provocativa —dijo Sooyeon con una sonrisa burlona al ver el rubor en las mejillas de su hijo—. Siempre es agradable que me miren de vez en cuando.
—Demasiada información —dijo Naruto con voz entrecortada, estirando la mano hacia atrás para abrir la puerta principal y sintiendo algo de alivio en forma de una rara brisa fresca del aire veraniego—. Creo que tenemos que darnos prisa, de lo contrario, vamos a pasar las próximas horas arrastrándonos en un atasco.
"ÂżCambiamos de tema?", bromeĂł Sooyeon, sacando las llaves del bolso y alborotando el pelo de Naruto con picardĂa mientras salĂa pavoneándose. "Vamos, mi pequeño y entusiasta lobo, vamos a la universidad".
Naruto lo siguió, cerrando la puerta con el pie. Oyó el rápido chirrido del Mercedes negro de su madre cuando lo abrió a distancia, y el maletero se abrió automáticamente. Tuvo que mover y reorganizar un poco las cajas que ya estaban dentro para hacer espacio, pero con algo de fuerza logró hacer espacio suficiente para guardar la última caja, para alivio de sus brazos doloridos. Rodeando el coche, Naruto se preparó para abrir la puerta del copiloto, pero encontró a su madre con un pie ya plantado en el espacio para los pies, apoyando un brazo en el techo.
—Eh... ¿qué pasa? —preguntó Naruto—. Creà que me llevabas.
"Es tu primer dĂa de universidad, Naruto, no tienes otra oportunidad de causar una buena primera impresiĂłn. Tienes que causar una buena impresiĂłn al llegar, presentarte con estilo", Sooyeon hizo tintinear las llaves y se las lanzĂł a Naruto, quien apenas logrĂł atraparlas. "Creo que a las chicas les podrĂa interesar un hombre que llegue en un Mercedes nuevo. QuiĂ©n sabe, quizá consigas un par de nĂşmeros de telĂ©fono".
"Gracias, mamá", respondiĂł Naruto con una sonrisa de entusiasmo. Sin perder tiempo, corriĂł al asiento del conductor y se deslizĂł con reverencia, entrelazando los dedos sobre el volante forrado en cuero. Introdujo la llave en el contacto y la girĂł brevemente, escuchando el rugido del motor al arrancar, realzado por la suave presiĂłn de su pie en el pedal. "ÂżSabes que papá me matarĂa si supiera que estoy a punto de dar una vuelta con esto?"
"Menos mal que está trabajando. Espera un segundo", dijo Sooyeon, acomodándose en el asiento del copiloto, inclinándose para alcanzar la consola central. Antes de que Naruto pudiera soltar el freno, accionó un par de interruptores, haciendo que el techo se deslizara hacia atrás, desapareciendo en su carcasa protectora, exponiéndolo al sol abrasador. Sooyeon sacó unas gafas de sol de diseño de la guantera, se las puso y le dedicó a Naruto una sonrisa deslumbrante, visiblemente emocionada por las vibraciones del potente motor. "No se me ocurre nada mejor que ir a toda velocidad por la autopista con la capota bajada, pero nunca he tenido la oportunidad de hacerlo. Vamos, cariño, veamos de qué es capaz este coche. ¡Pisa el acelerador!"
"No hace falta que me lo digas dos veces", rió Naruto mientras soltaba el freno, bajando el pie en un instante y haciendo que el coche saliera volando del camino de entrada hacia la calle residencial, cortando la tranquila mañana de septiembre con el chirrido de los neumáticos del Mercedes.
Evitando dejarse llevar por la emociĂłn inicial de ponerse al volante del coche de su madre, Naruto se asegurĂł de ser más cauteloso al recorrer el pueblo. HabĂa visto a sus amigos detenidos suficientes veces por la más mĂnima razĂłn como para saber lo excesivamente entusiasta que podĂa ser la policĂa local. De nuevo, una oleada de nostalgia lo invadiĂł al pasar por los lugares emblemáticos que habĂan sido parte de su infancia. No era la Ăşltima vez que abandonaba su pueblo, pero no se sentĂa tan lejos.
Por suerte, Naruto no tuvo que esperar mucho para poder dirigir el coche hacia la rampa de entrada, y se encontrĂł conduciendo por la autopista, lo que le permitiĂł abrirse paso con el Mercedes, animado por la risa encantada de su madre. Naruto escuchĂł el viento soplar a su lado, todavĂa asombrado de que su madre confiara en Ă©l lo suficiente como para poner a prueba una compra tan cara. Era muy distinto de los cacharros de segunda mano destartalados que solĂa usar con sus amigos, sobre todo despuĂ©s de haber recorrido más de ocho kilĂłmetros sin tener que parar por algĂşn fallo mecánico.
A pesar de estar distraĂdo conduciendo y de ser cauteloso al maniobrar con los camiones pesados que los acompañaban, Naruto se vio envuelto en una conversaciĂłn intermitente con su madre, centrada principalmente en lo que le esperaba el año siguiente, basándose en su propia experiencia universitaria. Fue una conversaciĂłn informativa, a la que Naruto solo le prestĂł atenciĂłn a medias mientras zigzagueaba entre los carriles, atento a las grandes señales de tráfico y consultando constantemente el sistema de navegaciĂłn para no equivocarse de ruta.
Sin embargo, eso cambiĂł por completo cuando la observĂł de reojo mientras ella manipulaba el mecanismo lateral de su asiento, usándolo para retraerlo todo lo posible a lo largo de su riel, dándole espacio suficiente para levantar sus largas piernas y apoyarlas sobre el tablero, cruzándolas por los tobillos. Golpeaba suavemente los talones en el aire, absorta en su propio mundo, mientras contemplaba el paisaje urbano que envolvĂa la autopista, tamborileando con sus uñas impecables contra el panel de vinilo de la puerta.
Un breve silencio se apoderĂł de ellos al acercarse a la mitad del viaje, lo que permitiĂł a Naruto disfrutar plenamente de la sensaciĂłn de estar al volante de un vehĂculo tan potente. Sin embargo, eso no impidiĂł que sus ojos se desviaran de vez en cuando, observando el brillo de las piernas de su madre, recorriĂ©ndolas hasta sus muslos casi al descubierto. NegĂł con la cabeza sutilmente, recordándose lo intrĂnsecamente incorrecto que era mirar a su madre de esa manera, por muy tentadora que fuera a sabiendas.
Naruto siempre habĂa reconocido lo atractiva que era su madre; estaba muy acostumbrado a que atrajera miradas allá donde iba, e incluso recordaba uno de sus partidos de sĂłftbol donde los padres presentes pasaban más tiempo mirándola a ella que a sus propios hijos. Era una realidad que habĂa aceptado hacĂa tiempo, desarrollando una piel gruesa para amortiguar el impacto de los comentarios lascivos de los chicos de su escuela, aprendiendo a responder con pullas igualmente agudas. Pero que fuera tan rápido para acallar sus fantasĂas indecentes no significaba que no compartiera esos pensamientos; al menos hasta cierto punto.
—Entonces, ¿sigues con Hinata? —Naruto salió de sus pensamientos y se giró para ver a su madre mirándolo, con las gafas de sol tan bajas que le dejaban ver sus ojos color avellana.
ÂżQuĂ©? —balbuceĂł Naruto, casi perdiendo el control al volver la vista hacia la carretera, presa del pánico ante la posibilidad de que lo hubieran pillado mirando—. PerdĂłn, estaba un poco distraĂdo.
"Ajá, ya lo noté", Sooyeon le guiñó un ojo, llevándose las manos a la rodilla. "Hablaba de Hinata, ustedes dos salieron juntos durante los dos últimos meses de la preparatoria. ¿Siguen saliendo? ¿O ya decidieron no tener una relación a distancia?"
"Ah, bueno, más o menos rompimos", respondiĂł Naruto con torpeza. "IntentĂ© salir con ella. Pero nunca pasĂł de besuquearnos en el asiento trasero de mi coche y tocarla cuando la cosa se ponĂa fea. Me costĂł un poco descubrir que se estaba reservando para el matrimonio; resulta que su familia era un poco más conservadora de lo que pensĂ©. No me enterĂ© de que su padre era diácono hasta el dĂa que rompimos".
"ÂżMe estás diciendo que has tenido una sequĂa estos Ăşltimos meses?" Sooyeon soltĂł un jadeo burlĂłn. "Y yo que pensaba que os estabais volviendo locos cada vez que estabais encerrados en tu habitaciĂłn."
"SĂ", dijo Naruto con cierta timidez. "ResultĂł que cuando dijo que querĂa subir a estudiar conmigo, lo decĂa en el sentido literal".
—¡Caramba, Naruto! Debes de estar terriblemente reprimido —bromeĂł Sooyeon—. Pasar una semana sin sexo a tu edad me habrĂa vuelto loca. Debes estar a punto de reventar.
"Está bien. Además, como dijiste, debe haber muchĂsimas chicas en la universidad para elegir", dijo Naruto encogiĂ©ndose de hombros, y de nuevo su mirada se desviĂł hacia el asiento del copiloto. "He tenido tanta paciencia, asĂ que supongo que puedo esperar unas horas más. O dĂas. O semanas".
"¿En serio?", preguntó Sooyeon con evidente escepticismo. "¿Por eso llevas casi media hora mirándome las piernas?"
—¿Qué? No lo estaba —Naruto palideció, sintiendo como si su peor pesadilla se hubiera hecho realidad—. De verdad que no. Solo estaba... No sé qué estaba haciendo.
—Puedes dejar de ponerte nervioso, Naruto, no tienes que preocuparte —lo consolĂł Sooyeon, bajando los pies del tablero y colocándolos en el reposapiĂ©s. Se removiĂł en el asiento y se acercĂł a Naruto, poniĂ©ndole una mano en el hombro—. Es natural, has pasado tanto tiempo sin ningĂşn tipo de alivio fĂsico, que era inevitable que empezaras a fijarte en la mujer más disponible de tu vida.
—No es asĂ. Al menos, no lo creo —respondiĂł Naruto, frustrado por la repentina ausencia de cualquier pensamiento racional—. No pude evitarlo. Lo admito, todo el asunto —o la falta de algo— con Hinata me ha dejado más necesitado que de costumbre. Me he pasado casi toda la vida viendo a la gente babear por ti, quizá simplemente no pude evitar mirar. Lo siento.
"EscĂşchame, Naruto Jung, no tienes nada de quĂ© disculparte. Si acaso, soy yo la culpable de atraer esas miradas tuyas", sonriĂł Sooyeon con cariño, contenta de oĂr una risa discreta de su hijo. "SĂ© que puedo ser atrevida con mis modales. Pero, a decir verdad, no me avergĂĽenzo. Desde que tenĂa tu edad sĂ© lo atractiva que soy y nunca he intentado ocultarlo. ÂżPor quĂ© deberĂa? Si la gente me va a mirar sin importar lo que lleve puesto, puedo ponerme lo que me apetezca. Simplemente estabas siguiendo tus instintos naturales, mirando a una mujer que quiere ser mirada. ÂżDe acuerdo?"
—Supongo que tienes razón —asintió Naruto bruscamente, sintiendo la mano de su madre recorrer su brazo, hasta que poco a poco se apoyó en su regazo, peligrosamente cerca de la hendidura entre sus muslos—. Para ser sincero, me sorprende que te sientas tan cómodo. Cuando me pillaste mirándote, pensé que me ibas a empujar delante de un camión a toda velocidad.
"Eso serĂa difĂcil, ya que eres el conductor y aĂşn llevas puesto el cinturĂłn de seguridad", bromeĂł Sooyeon, arrastrándose aĂşn más hacia Naruto, hasta que se sentĂł justo al borde de su asiento, presionando la cadera contra la consola central. "Además, Âżquizás me gusta tener toda la atenciĂłn de un hombre tan joven y corpulento? Una mujer necesita alimentar su ego de vez en cuando, sobre todo si está al borde del enorme 40. La pregunta es, Âżalguna vez tuviste pensamientos sobre mĂ que fueran más allá de una simple mirada apreciativa? ÂżAlguna vez imaginaste estas piernas sedosas pasando un rato en el aire, con cierto joven encajado entre ellas?"
"No deberĂa decirlo", empezĂł Naruto, consciente de que esos pensamientos lo habĂan estado atormentando Ăşltimamente, y que la ausencia de Isabella solo consolidaba sus deseos inapropiados por su madre.
"Pero puedes, estamos solos, cariño", continuĂł Sooyeon, deslizando la mano por la curva de su muslo y rozando la parte delantera de sus pantalones. "Soy la Ăşnica persona en este planeta en quien puedes confiar sin miedo a ser juzgado ni a que traicionen tu confianza. Lo que digas, siempre quedará entre nosotros. Entonces, Âżalguna vez estos pensamientos tuyos han sido más... fĂsicos? ÂżMmm? ÂżTe has preguntado alguna vez si podrĂas hacer algo más que mirar fijamente?"
"A veces", admitiĂł Naruto, recordando la cantidad de fantasĂas que tuvo durante sus momentos más desesperados, mientras su mente se desviaba hacia imágenes de su madre ligera de ropa, retorciĂ©ndose mientras un hombre que no era su padre la penetraba sin parar, gimiendo mientras la empujaba hasta un orgasmo estremecedor. Pero en las Ăşltimas semanas, el hombre sin rostro habĂa empezado a adquirir una apariencia distintiva, una que Naruto reconociĂł al instante como la suya. Fue una revelaciĂłn desgarradora para Ă©l, pero que provocĂł una respuesta emocional sin igual. "Empezaron más o menos cuando rompĂ con Hinata. IntentĂ© detenerlas, pero no importaba a quiĂ©n intentara imaginar, mis fantasĂas seguĂan evocando pensamientos sobre ti".
"ÂżVes? Tu mente se dirigiĂł de inmediato a la siguiente mujer en tu vida que ocupara esas fantasĂas. Todas esas cosas que creĂas que harĂas algĂşn dĂa con Hinata, de repente descubriste que yo habĂa ocupado su lugar", dijo Sooyeon con complicidad, colocando la palma de la mano sobre la entrepierna de Naruto, emitiendo un sonido que Ă©l nunca la habĂa oĂdo hacer al sentir su creciente tienda de campaña. "ÂżQuĂ© te imaginabas haciendo, cariño? SĂ© sincera, no quiero que sientas que tienes que esperar nada a cambio."
"Yo, eh... Bueno, lo de siempre. Tenerte..." La mirada de Naruto bajĂł hasta su entrepierna, temblando cuando los dedos de su madre empezaron a recorrer su tienda, golpeando la cremallera estirada. Con la concentraciĂłn dividida entre conducir y las acciones de su madre, a Naruto le resultaba casi imposible formular frases adecuadas; su mente se convirtiĂł en un hervidero de pensamientos e ideas caĂłticos. "ÂżSabes?"
"ÂżChupándote la polla?", exclamĂł otra risa melodiosa al ver a Naruto ruborizarse de forma más intensa que jamás habĂa visto. Su dedo Ăndice rozĂł la cremallera antes de bajarla lo suficiente como para que la polla dura que se escondĂa bajo la tela se liberara lentamente. "De nuevo, no tienes que avergonzarte por tener estos pensamientos. ÂżHubo algo más? ÂżAlguna vez imaginaste que hiciĂ©ramos algo más que juegos previos?"
"S-sĂ", murmurĂł Naruto, luchando por mantener la vista fija en el asfalto cuando sintiĂł los dedos de su madre cerrarse alrededor de su miembro palpitante, extrayendo las primeras gotas de lĂquido preseminal. El miedo a ser descubierto se disipĂł en un instante, ayudado por las suaves caricias de la mano de su madre, que usaba su semen para lubricar su miembro hasta que brillĂł. "Me preguntaba cĂłmo habrĂa sido... follarte. Ser quien pudiera deslizarse dentro de ti, cuando quisiera."
—Dios mĂo —ronroneĂł Sooyeon, acercándose dolorosamente a Naruto, asegurándose de que la distancia fuera lo suficientemente corta como para que Ă©l oliera su perfume. Su mano se arremolinaba con cada embestida, apretando su grueso miembro con sus delicados dedos, rozando su escroto, empujando a Naruto más y más profundamente cada vez—. ÂżSeguro que eso es lo que quieres? ÂżMeterle esta deliciosa polla enorme a tu madre? ÂżDe verdad podrĂas atreverte a hacer algo asĂ?
"Creo..." Naruto casi choca con una camioneta que intentaba incorporarse a su carril, ganándose una lluvia de improperios y un dedo medio de su conductor.
PodĂa sentir su lujuria desbordarse, afectando severamente su capacidad para mantener el coche en lĂnea recta. SabĂa que ella lo deseaba, no habĂa duda, no despuĂ©s de haber llegado al extremo de masturbarlo amorosamente de forma tan abierta. Y no podĂa negar su propio deseo por su madre, con fantasĂas que se remontaban a tiempos remotos que lo impulsaban, gritándole que aprovechara la oportunidad que alguna vez le habĂa parecido completamente inimaginable.
Pero pronto se presentĂł una oportunidad al llegar a la Ăşltima rampa de salida, a las afueras de la ciudad universitaria. A lo lejos, divisĂł una gasolinera abandonada, que parecĂa no haber estado en uso desde principios de siglo. Grafitis y escombros cubrĂan la pequeña explanada; sus ventanas hacĂa tiempo que habĂan sido destrozadas por las piedras que les lanzaban los chicos del lugar. Una pequeña tienda de cemento apenas se mantenĂa en pie tras años de maltrato por parte de los lugareños y la erosiĂłn causada por el clima, rodeada por la maleza y las enredaderas espinosas que habĂan brotado del asfalto agrietado y trepado por las paredes pintadas con aerosol de vivos colores. Era un lugar completamente sĂłrdido, acorde con el plan igualmente sĂłrdido que se estaba formando en la mente de Naruto, obsesionado por la lujuria.
"ÂżQuĂ© haces?", preguntĂł Sooyeon, observándolos mientras se alejaban de la carretera principal, rodando hacia la explanada llena de baches, con sacudidas mientras la suspensiĂłn luchaba por lidiar con la gran cantidad de baches y grietas que habĂan desgarrado el asfalto en pedazos y segmentos irregulares.
—Esto —Naruto se desabrochĂł el cinturĂłn de seguridad y se abalanzĂł hacia su madre, golpeando sus labios contra los de ella, aturdido al descubrir que se sentĂan tan suaves como siempre habĂa esperado.
Tras la sorpresa inicial, Sooyeon respondiĂł rápidamente con un beso igualmente frenĂ©tico, acurrucándose contra la puerta mientras Naruto se abalanzaba sobre ella, separándole las piernas para encajarse entre ellas. Madre e hijo chocaron con avidez, succionando y chocando sus lenguas en una lucha por el dominio, una lucha que Sooyeon cediĂł voluntariamente a un Naruto poseĂdo. Sooyeon mantuvo su mano alrededor del pene supurante de Naruto, aprovechando el ángulo incĂłmodo para persistir en su embestida, gimiendo al sentir la punta caliente golpear sus muslos, estimulando desesperadamente sus Daisy Dukes.
"Espera, más despacio, cariño", le instĂł Sooyeon, respirando entrecortadamente mientras ponĂa una mano sobre el pecho de Naruto, temblando de pura lujuria al sentir el tembloroso pene de su hijo contra sus shorts vaqueros. "Tenemos que pensar en lo que hacemos. Un juego ligero es una cosa, pero llegar al extremo de follar es algo muy distinto. Tienes que estar seguro de que esto es lo que quieres".
—Lo es —Naruto bajĂł la cabeza y la besĂł en el cuello, intentando desabrocharle los pantalones cortos, gruñendo con impaciencia cuando los botones no se abrĂan—. CrĂ©eme, no hay nada en la Tierra que desee más que esto.
"Cariño, cálmate un segundo", intervino Sooyeon una vez más, con el pecho agitado cuando la polla de Naruto subiĂł y se posĂł sobre su estĂłmago, manchándole el ombligo con su semen. "No podemos hacerlo aquĂ, cualquiera podrĂa pasar en coche y vernos. Dios no permita que la policĂa local aproveche este momento para pasar y mostrar interĂ©s".
"Lo sĂ©", sonriĂł Naruto, agarrando la manija de la puerta y abriĂ©ndola de un solo empujĂłn. "Por eso aparquĂ© aquĂ, hay una gasolinera abandonada con nuestros nombres escritos".
—Entonces, ¿a qué esperamos, cariño? Necesitas un buen polvo, y tu madre quiere saber si esta polla gorda tuya es tan buena como parece —rió Sooyeon sin aliento, sacando las piernas del coche y corriendo hacia la parte trasera de la gasolinera tan rápido como sus tacones le permitieron. Pero cuando estuvo a punto de tropezar, Naruto la ayudó, abrazándola y entablando otro frenético intercambio de lenguas al salir del lugar.
Naruto los llevĂł a la parte trasera del edificio y descubriĂł que estaba en mejores condiciones que la fachada principal, al menos en el sentido de que no parecĂa estar a punto de derrumbarse. Con delicadeza, depositĂł a su madre en el estrecho camino de cemento que bordeaba la parte trasera, colocándola entre un par de máquinas expendedoras averiadas, apartando algunos escombros sueltos con una patada para que pudiera apoyarse mejor. Sus manos volvieron de inmediato a sus cuerpos, acariciando cada centĂmetro de su cuerpo. Naruto la sujetĂł contra la pared mientras su mano se deslizaba bajo su blusa, ahuecando sus senos.
Sooyeon se pasó las manos por la delgada cintura y las ajustó a sus pantalones cortos. Pronto encontró el único botón que los sujetaba, el cual aflojó rápidamente sin mucho esfuerzo. Movió los muslos y dejó que la gravedad hiciera el resto del trabajo, soltándose de los cierres cuando los pantalones cortos le llegaron a los pies, sin preocuparse por la suciedad con la que entraron en contacto al tocar el suelo.
Naruto se quedĂł paralizado, fascinado por la visiĂłn del coño desnudo de su madre, sin ropa interior, con su excitaciĂłn derramándose por el interior de sus sedosas piernas. TenĂa que poseerla, hacer lo que quisiera en el corto tiempo que les quedaba antes de partir. Pero una leve cautela finalmente lo invadiĂł, deteniĂ©ndolo justo antes de realizar su deseo más tabĂş.
"¿Qué pasa, cariño?", preguntó Sooyeon, acariciando con ternura la mejilla de Naruto, rodando con los dedos la circunferencia de su miembro hinchado. "¿Estás dudando?"
"ÂżBromeas? Para nada", le asegurĂł Naruto, dándole a entender su punto apretando la mano sobre su coño, lleno de impulsos primarios al sentir sus fluidos acumulándose contra su palma, capaz de percibir el aroma de su fragante nĂ©ctar. SintiĂł una gran tentaciĂłn de penetrarla profundamente, pero se resistiĂł. "ÂżTienes protecciĂłn? Es decir... Âżal menos tomas la pĂldora?"
"No, tu padre y yo hemos estado pasando por nuestra propia Ă©poca de sequĂa, no ha habido mucha necesidad. Los dos hemos estado tan agobiados por el trabajo estos Ăşltimos meses que no hemos encontrado tiempo para tener intimidad. A veces estoy tan agotada que me despierto como un rayo en cuanto toco la almohada; la pastilla ha sido lo Ăşltimo que he pensado. Un momento", Sooyeon rebuscĂł en su bolso y rebuscĂł, dando un suspiro de alivio cuando sus dedos reaparecieron con un papel de aluminio entre ellos, que le entregĂł a un agradecido Naruto. "Eso lleva ahĂ dentro un tiempo, es el Ăşltimo. Más vale prevenir que curar".
—Genial —Naruto arrancó el papel de aluminio y sacó el látex fino.
Empujó a su madre contra la pared, levantándole una pierna del suelo, fortalecido por su disposición a cederle el control total sobre su cuerpo. Sus bocas se reencontraron, y Naruto, con la confianza suficiente para liderar la embestida, saboreó la sensación de sus suaves labios rozando los suyos. Pero en su estado de distracción, Naruto no prestó atención mientras intentaba deslizar el condón por su miembro palpitante. Sin darse cuenta, el condón se enganchó en la bragueta, abriéndole un agujero cuando Naruto finalmente logró deslizar el grueso anillo por su miembro, sin que su futuro usuario se diera cuenta.
Naruto agarrĂł la otra pierna de su madre y usĂł toda su fuerza para levantarla en el aire, presionando la parte inferior de su cuerpo debajo de ella para aliviar el peso. Se moviĂł ligeramente, hasta que sintiĂł la punta de su pene encajarse contra los labios de su madre, presionando contra sus suaves pliegues. Mantuvo la posiciĂłn por un breve instante, deseando saborear cada segundo, sin saber si alguna vez tendrĂa otra oportunidad de reclamar a su madre. Dejándola caer ligeramente, murmurĂł para sĂ mismo mientras el primer centĂmetro de su miembro viril desprotegido la penetraba, perforando su estrecha hendidura.
"¿Estás lista?" susurró Naruto, apenas conteniendo el impulso de lanzarla sobre él.
"Nunca he estado tan preparada, cariño", respondiĂł Sooyeon, sujetando a Naruto por los hombros, preparándose para la descarga que vendrĂa. "Hazlo. ¡FOLLLATE A TU MADRE!"
Naruto no necesitĂł otra orden, bajándola poco a poco, compartiendo un grito de Ă©xtasis mientras se adaptaban el uno al otro, sus voces disimuladas por el tráfico que pasaba a toda velocidad. La bajĂł con firmeza, introduciendo su miembro poco a poco, estirando sus paredes maternales hasta el lĂmite, apretando los dientes mientras ella se contraĂa a su alrededor. No tardĂł mucho en tenerla completamente erguida, sin darse cuenta, forzando su punta desnuda lo suficiente para que besara la abertura de su cĂ©rvix, presionando sus testĂculos llenos de semen contra sus labios inferiores.
—¡Dios mĂo, quĂ© grande eres! Hinata fue una completa ingenua al rechazar esto para ser la novia virginal —gimiĂł Sooyeon, apoyándose en la pared para incorporarse lentamente y luego volver a bajar, marcando poco a poco el ritmo de su celo—. Vamos, Naruto, no te contengas. DĂ©jame sentir lo que puedes hacer, enséñame lo que dos meses sin estar con una mujer le hacen a un hombre.
Naruto aceptĂł el reto y se adaptĂł a su propio ritmo, elevando sus caderas con facilidad, escuchando los gritos escalonados que emanaban de los perfectos labios rubĂ de su madre, henchido de orgullo al saber que Ă©l era el responsable de los preciosos sonidos que ella producĂa. La sujetĂł con fuerza, intentando guardar fuerzas para lo que vendrĂa, evitando alcanzar la máxima potencia antes de que llegara el momento. La sensaciĂłn de su coño deslizándose a lo largo de su miembro era diferente a todo lo que habĂa sentido con las chicas con las que habĂa estado en el pasado; su estrecho canal lo apretaba con fuerza, negándose a dejarlo caer ni por un instante. Ella lo agarrĂł por completo mientras entraba y salĂa, estimulándolo mucho más allá de su lĂmite habitual.
La pareja supo aprovechar el impulso, balanceándose, asegurándose de que ninguno de los dos cargara con la carga de su angustioso apareamiento. Se besaron sin parar, separándose solo para tomar aire fresco. Naruto se balanceaba sobre las puntas de los pies, balanceándose con toda la fuerza posible con cada embestida, casi lanzando a Sooyeon por los aires cada vez, reajustando su agarre sobre sus muslos lechozos para evitar que rebotara con demasiada fuerza mientras la follaba contra la pared.
La niebla de lujuria descendiĂł, envolviĂ©ndolos a ambos en una manta que hizo inexistente el mundo más allá de la gasolinera en ruinas. Naruto mirĂł fijamente a su madre, fascinado por el brillo en ella mientras ella le devolvĂa la mirada. Incluso en medio de sus gruñidos y jadeos, aĂşn compartĂan un entendimiento, un consentimiento para pasar de embestidas tentativas a choques primarios que requerĂan ejercicios de fuerza que agotaban rápidamente su resistencia. Naruto sintiĂł que sus piernas se doblaban bajo la fuerza de sus oscilaciones, sufriendo por el anhelo de mantener a su madre gimiendo elevada.
¡No pares, sigue! Sooyeon cerró los ojos, enroscando sus piernas alrededor de la cintura de Naruto, aferrándose con todas sus fuerzas mientras cada golpe salvaje remataba al anterior, sumiéndola en un trance orgásmico, flexionando los dedos de los pies al entregarse. "Por favor, cariño, dame todo lo que llevas dentro".
¡QuĂ© bien! ¡Estás tan apretada, mamá! —gruñó Naruto, sintiendo un hormigueo familiar en sus testĂculos hinchados—. Creo que estoy cerca, no puedo aguantar mucho más.
"Entonces creo que es hora de terminar, no queremos que tengas un accidente antes de llegar a tu dormitorio. Sabes que quieres hacerlo, no puedes resistirte", Sooyeon apoyĂł la barbilla en el hombro de Naruto, mordisqueando su lĂłbulo de la oreja con picardĂa, hablando con una voz que era más que seductora. "¡CĂłrrete dentro de tu madre, cariño!"
"¡TĂłmala!" rugiĂł Naruto, levantándose una Ăşltima vez, hundiendo la punta de su pene contra la abertura del cĂ©rvix de su madre, formando un sello hermĂ©tico que aseguraba que ni una gota de lo que lo llenaba saliera hasta que se rompiera. Con un jadeo gutural, Naruto rociĂł su semen viril directamente en lo más profundo de su madre, enviando una gruesa y otra gruesa corriente de su fluido viscoso por su cuerpo, felizmente inconsciente de que cada gota era absorbida rápidamente por su vulnerable cĂ©rvix. La abrazĂł con cariño, contento de esperar a que el proceso terminara, inseminando a su madre detrás del viejo y sucio garaje. "Eso fue... espectacular. Nunca me habĂa corrido tanto."
"No hay nada que se compare con el toque de una madre", respondiĂł Sooyeon con una sonrisa cansada, agradeciendo a Naruto cuando pudo dejarla caer de nuevo sobre sus pies, todavĂa disfrutando la sensaciĂłn de su pene desinflado moviĂ©ndose suavemente en su tĂşnel.
"Tienes razĂłn, pensĂ© que me iba a desmayar antes de que todo terminara", exhalĂł Naruto, dándole a su cuerpo el tiempo necesario para recuperarse. Sooyeon aprovechĂł rápidamente la euforia poscoital para atraer a Naruto a otro beso, uno más tierno que los anteriores. Se perdieron en el momento, que fue interrumpido bruscamente por el ensordecedor estruendo de una sirena de policĂa. "¡Mierda!"
"Rápido, arréglate", ordenó Sooyeon.
"Lo sĂ©", Naruto extrajo su polla de las profundidades de su madre, sin prestar atenciĂłn a la condiciĂłn del condĂłn mientras se apresuraba a quitárselo, tirándolo mientras volvĂa a meter su polla flácida en sus pantalones y se subĂa la cremallera.
Sooyeon retrocediĂł y se inclinĂł, volviendo a ponerse sus Daisy Dukes, sellando sin querer el semen de su hijo en su sexo empapado. "Espera aquĂ."
"¿Para qué?" Naruto vio a su madre acercarse a la esquina del edificio, asomando la cabeza. "¿Qué ves?"
"Falsa alarma. Alguien está llevando a la policĂa a una persecuciĂłn por la ciudad", riĂł Sooyeon aliviada, observando la patrulla policial que perseguĂa a toda velocidad a una motocicleta, desapareciendo en el horizonte. Girando sobre sus talones, Sooyeon regresĂł a Naruto con los brazos cruzados, con un sensual balanceo de caderas al impactar sus tacones contra el viejo hormigĂłn. "Estuviste excepcional, Naruto, hacĂa años que no me sentĂa asĂ. ÂżListo para volver a la carretera?"
—Sà —Naruto se quedĂł quieto al ver a su madre acercarse, oliendo la mezcla de su perfume y el penetrante aroma a sexo que flotaba en el aire—. ÂżFue algo aislado? No quiero parecer necesitado. Lo que hicimos estuvo muy mal, lo sĂ©. Pero se sintiĂł tan bien, como si estuviĂ©ramos destinados a hacerlo. DeberĂa arrepentirme, pero ahora solo puedo pensar en repetirlo. Pero no si daña nuestra relaciĂłn.
"Cariño, ese fue el mejor sexo que he tenido en mi vida. Si crees que voy a renunciar a la primera vez por las normas sociales, piénsalo de nuevo", Sooyeon se acercó y abrazó a Naruto con un abrazo maternal, dándole un breve beso en los labios, separándose antes de que se convirtiera en algo más. "Te amo, y por mucho que hagamos el amor no cambiará lo que siento por ti. ¿De acuerdo?"
—De acuerdo —sonrió Naruto, reacio a separarse, solo cuando una mirada a su reloj le recordó la hora—. ¡Rayos, vamos tarde!
—Entonces es hora de dejar este lugar en el polvo y llevarte a la universidad —Sooyeon le acarició la mejilla.
La pareja saliĂł de la parte trasera de la estaciĂłn y regresĂł al coche, ambos mucho más cansados que antes de aparcar. Naruto abriĂł las puertas y se dejĂł caer en el asiento del conductor, feliz de poder descansar las piernas despuĂ©s de lo que las habĂa sometido. Sooyeon se uniĂł a Ă©l, usando el retrovisor para arreglarse, pasando un tubo de lápiz labial brillante por sus labios carnosos y apartando los pelos sueltos.
"Entonces, me voy a la universidad", dijo Naruto, poniendo el coche en marcha. "Muchos cambios este año".
"Eso es lo que yo llamarĂa un eufemismo", dijo Sooyeon con una sonrisa, levantando las piernas para volver a colocar sus tacones en el tablero, dejando que el abundante semen de su hijo se derramara más profundamente en su cuerpo. "Eso es lo mejor de la universidad: descubrir cosas nuevas que nunca creĂste posibles. Vamos, si llegamos a tiempo, quizá me anime a despedirme con estilo. Me pregunto si las camas de los dormitorios serán tan cĂłmodas como las recuerdo".
"Te lo juro", dijo Naruto y se apresuró a regresar a la carretera, esperando con gran ilusión lo que le deparara el resto del año.
Aunque poco sabĂan los dos que algo nuevo se estaba formado en el interior de Sooyeon gracias al descuido de ambos aunque su relaciĂłn empezaba a tomar un giro a lo que los volverĂa adictos y nunca lo dejarĂan.
FĂn









espero el siguiente cap