Un futuro para su guerrero hombre lobo 🌙 Kookmin Adap.

Summary

Durante décadas, Jeon Jungkook ha estado convencido que Kyungsoo es su pareja. Es doloroso para él saber que Kyungsoo pertenece a alguien más y siempre estará fuera de su alcance. Pero cuando el hijo de Kyungsoo, Seokjin, necesita de manera desesperada la ayuda de Jungkook, Jungkook no duda y corre en su ayuda. No espera que su visita a la Manada Lone Wolf le dirija hacia su verdadera pareja destinada. Park Jimin Sólo le lleva un momento -el momento en que los ojos de Jungkook se encuentran con los de Jimin- para darse cuenta de que se ha equivocado por completo. Finalmente su corazón encuentra a su verdadero, ya no destrozado por el autoengaño y la pena. Pero las cosas no van a ser fáciles para Jungkook. Nunca lo son. Jimin viene a Willow Cove en un intento por esconderse de su pasado. Buscando refugio en la pequeña ciudad que su madre una vez llamó hogar, encuentra un amor que no estaba buscando y se ve empujado a un mundo para el que no está preparado. Entre la brillante llama de la pasión, el desesperado deseo de entender y las incertidumbres que les aquejan, los dos hombres tienen su trabajo interrumpido por ellas. ¿Puede Jimin abrir su corazón a su poco probable compañero a pesar de todas sus dudas? ¿Puede Jungkook finalmente construir un futuro para él y su nueva familia? - Adaptaciones sin fines de lucro ADAPTACIONES SIN FINES DE LUCROS LW 6

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Jungkook 1 ↔️ Yixing 4

Jimin ↔️Jumyeon

Chansoo #4 Yoonseok #2 2jae#5 Namjin#2 YungBam #5.1

—Pero Kyungsoo... Esto es completamente innecesario. Nunca quise dejarte.

Kyungsoo ni miró a Jungkook mientras añadía dos prendas más en su bolsa. Una de ellas era un delgado jersey —justo el tamaño correcto para un niño pequeño— y el corazón de Jungkook se contrajo. —Kyungsoo, por favor...

Finalmente, su viejo amigo se volvió hacia él. Sus ojos eran tortuosos y culpables cuando se encontró con la mirada de Jungkook. — Quiero quedarme, Kook. Sólo Dios sabe que Seokjin te ama y yo... Bueno, eres muy querido para mí.

Dudó y tragó considerablemente, pero Jungkook escuchó lo que no dijo, lo que significaba la pausa que Kyungsoo hizo en su discurso. Kyungsoo no lo amaba, no como hombre, no más allá del vínculo de amistad que compartían. No como Jungkook quería.

Dolía, pero Jungkook sabía que podría aprender a aceptarlo si sólo Kyungsoo estuviese de acuerdo en quedarse. —Kyungsoo, entiendo tu punto, y respeto tu decisión. Pero nada de eso significa que tengas que irte.

Kyungsoo se mordió el labio inferior, y a pesar de sí mismo, Jungkook fue atraído por el inconsciente gesto, hipnotizado por la vista de la voluminosa boca. Kyungsoo ya había descubierto su pequeño secreto.

—Ojalá pudiese darte lo que necesitas, Kook —dijo el humano, su respiración atragantándose como si estuviese reprimiendo sus lágrimas—. Ojalá pudieraserlo que quieres, pero no lo soy. Y sé que te preocupas por Seokjin y por mí. Si no fuese por ti, ni siquiera podríamos estar vivos. Te debo más de lo que pueda expresar, pero te mereces más que gratitud, más que la amistad que puedo ofrecer. Lo mínimo que puedo hacer es darte un poco de espacio para encontrar lo que realmente necesitas.

Jungkook sabía muy bien lo que el humano quería decir, pero había buscado una pareja la mayor parte de cuatro siglos. A lo largo de todos sus años, nunca había experimentado una verdadera atracción hacia cualquier persona... hasta que había conocido a Kyungsoo.

Pero Kyungsoo ya tenía una pareja, un hombre lobo llamado Chanyeol. La esperanza de Jungkook había sido que Kyungsoo escuchase algo sobre la traición de Chanyeol que le permitiese intervenir, pero Kyungsoo amaba al padre de su hijo y la presión que Jungkook había puesto en él ahora le haría perder lo más cercano que tenía a una familia.

No podía pedir más de Kyungsoo. Hacerlo podría romper su relación por completo y Jungkook no podía arriesgarse a eso.

Tragando alrededor del nudo en su garganta, Jungkook asintió. —Al menos prométeme que te mantendrás en contacto. Me preocuparía si no supiese que te pasó a ti y a Seokjin.

La expresión de su amigo se suavizó de manera considerable. —Por supuesto, Kook. Encontraré una manera de dejarte saber como nos van las cosas. Y no estés tan preocupado. Me has entrenado muy bien.

Eso era cierto y proporcionó cierta medida de confort para Jungkook. Había estado horrorizado cuando se había tropezado con el entonces embarazado humano en un sucio baño cerca de la frontera canadiense. A pesar de su valor y determinación, Kyungsoo había estado desamparado. Ya no. Jungkook se había asegurado de que Kyungsoo fuese capaz de defenderse a sí mismo y a su hijo si alguna vez necesitase hacerlo.

Eso no hacía más fácil para él dejar ir a Kyungsoo y Seokjin. —¿Cuándo te irás? —preguntó, apenas apañándoselas para evitar el temblor en su tono de voz.

—Esta noche. Hay un autobús que quiero−

—No seas ridículo. —Interrumpió Jungkook a su amigo—. Toma el coche.

Kyungsoo suspiró y se frotó los ojos con cansancio. —Kook, ya me siento lo suficientemente mal por todo esto. No puedo tomar más de ti.

—Sólo es un objeto, Kyungsoo —respondió Jungkook, dirigiendo a su amigo una fija mirada—. No seas terco. Sabes que vas a necesitarlo, si no por ti, por Seokjin.

Mencionar al niño era la mejor manera de conseguir que Kyungsoo estuviese de acuerdo en casi cualquier cosa, y de manera predecible, Kyungsoo hizo exactamente eso. —Tienes razón, por supuesto. Encontraré una manera de devolvértelo, lo prometo.

Jungkook hizo un ademán a las palabras de su amigo. El coche sólo era una conveniencia. Podría comprar otro mañana si lo necesitase. —Tú tomándolo es suficiente.

Antes que Kyungsoo pudiese responder, un cachorro de lobo entró dando saltos en la habitación, ladrando alegremente. Olisqueó la pierna de Jungkook y lo miró a él y a Kyungsoo, como si sintiese la seriedad de la conversación.

Kyungsoo se rio entre dientes y agarró a su hijo. —Ugh... Estás ganando peso. Pronto podría no ser capaz de llevarte.

En respuesta, Seokjin lamió la mejilla de Kyungsoo y puso la cabeza en su hombro. Sonriendo suavemente, Jungkook rascó la oreja de Seokjin. Seokjin giró la cabeza, su cola meneándose y sus ojos bailando con alegría y afecto.

Lo siguiente que Jungkook supo fue que un bebé humano estaba saltando hacia él con un grito de felicidad. —Kook... ¡Abrazo!

Jungkook obedeció con entusiasmo, sosteniendo a Seokjin en su pecho. —Sí, sí. Lo sé. Mocoso.

Más de una década había pasado desde el nacimiento de Seokjin, y aún tenía problemas para mantenerse en su forma humana. Su nacimiento había sido bastante traumático, empeorado por el hecho que Kyungsoo había necesitado desesperadamente a Chanyeol junto a él y naturalmente el maldito hombre no había estado ahí. Pero Jungkook se había hecho cargo y se estaba recuperando. De manera lenta y segura, Seokjin estaba cada vez mejor. — ¡Alto! —gritó de nuevo.

Entendiendo la indirecta, Jungkook levantó a Seokjin sobre sus hombros y Seokjin chilló encantado, dando palmadas con las manos. Kyungsoo les sonrió de manera afectuosa, y Jungkook le devolvió la sonrisa, incluso si un ligero dolor arreciase en su pecho. ¿Seokjin lo olvidaría, olvidaría todos los juegos a los que habían jugado y los momentos que habían compartido? ¿Esos recuerdos se desvanecerían? ¿Cuánto tiempo lo mantendría Kyungsoo fuera de sus vidas?

Seokjin debió haber sentido que algo no estaba bien, porque detuvo sus gritos de alegría. Dio palmaditas en la cabeza de Kook, haciendo gestos para ser bajado de su posición elevada. Una vez más, Jungkook cumplió, aunque realmente no dejó a Seokjin fuera de sus brazos. Seokjin no pidió eso. En su lugar, abrazó el cuello de Jungkook y besó su mejilla. —Te quiero.

—También te quiero, cachorro —susurró Jungkook. Vio a Kyungsoo desviando la mirada y continuando haciendo el equipaje y se odió a sí mismo por obligar a los tres a seguir con esta separación.

Pero era demasiado tarde para cambiar las cosas, o retractarse de lo que había sido dicho y hecho. Unas horas más tarde, Kyungsoo estaba lanzando sus bolsas y las de Seokjin en el capó del coche. Seokjin ya estaba con el cinturón de seguridad puesto y parecía bastante entusiasmado por el próximo viaje. Se había desinflado un poco cuando se dio cuenta que Jungkook no iría, pero la emoción de algo nuevo ahora había tomado el control de nuevo.

Kyungsoo no estaba tan feliz. Cuando cerró el capó, se giró hacia Jungkook. Durante unos momentos, sólo se quedaron ahí de pie, delante de la casa que habían compartido, mirándose fijamente uno al otro. Fue Jungkook quien rompió el denso silencio. Tiró a Kyungsoo en sus brazos y lo abrazó con fuerza.

—Voy a echarte de menos, Kyungsoo.

El humano se permitió ser sostenido, y devolvió el abrazo a Jungkook.

—También voy a echarte de menos.

Bajo diferentes circunstancias, sólo el calor y aroma de Kyungsoo habría desencadenado una traicionera respuesta en el cuerpo de Jungkook, pero en esta ocasión, no sucedió. El dolor de la inminente separación era demasiado fuerte para permitir cualquier excitación sexual. El lobo de Jungkook lloriqueó de angustia, mientras su mitad Sidhe lamentaba su futuro y la vida que pudieron haber tenido.

Cuando finalmente rompieron el abrazo, Kyungsoo dio un paso hacia atrás y tomó una profunda respiración, mientras se abrazaba a sí mismo. — Adiós, Kook —susurró.

Jungkook no pudo devolverle la despedida. Dolía demasiado y parecía demasiado definitivo. En su lugar, contestó: —Cuidense.

Kyungsoo asintió y se deslizó en el asiento del conductor de su coche. En la parte de atrás, Seokjin se giró y dijo adiós con la mano, gritando: «Te quiero».

Esas fueron las últimas palabras que Jungkook escuchó de Kyungsoo y su hijo antes que el coche se alejase y desapareciera en la distancia.

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Dentro del folclore irlandés (también escocés) losSidheson, para efectos prácticos, hadas.