Neon Blood

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Summary

En el año 1985, Love una actriz de cine para adultos conoció a Xanthos Fox, el dueño de una empresa de servicios financieros en acceso, en una noche de inicios del otoño en la ciudad de Los Angeles, en medio del cine, la música, el miedo al SIDA, la homofobia, el sexo y los asesinos seriales. Y misteriosamente un replicador del Night Stalker que ataca a las prostitutas dejando notas misteriosas e indescifrables para la policía, ¿Será el nuevo Jack el Destripador o un Ted Bundy?

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Octubre de 1985, Los Ángeles.

La noche cae sobre la ciudad como un velo de seda negra, cubriendo las calles de un manto de misterio y glamour. El neón de los anuncios publicitarios y las luces de los coches iluminan el cielo, creando un espectáculo de colores y luces que no tiene fin.

En este escenario urbano, donde el crimen y la corrupción se esconden en las sombras, una ciudad vibrante y llena de vida que late con intensidad. Desde el bullicio de Sunset Boulevard hasta el lujo de Beverly Hills, cada rincón de la ciudad tiene su propia historia que contar.

En esta noche de octubre, el aire está lleno de la música de Prince y Madonna, y el olor a gasolina y humo de los coches que recorren el centro de la ciudad. La ciudad es un lugar donde los sueños se hacen realidad, pero también donde las pesadillas pueden acechar en cada esquina.

En el corazón de la ciudad, en el bullicioso distrito de Hollywood, un coche negro se deslizaba silenciosamente por la calle. El motor del coche era casi inaudible, y las luces del tablero de instrumentos iluminaban el rostro del conductor, un hombre de unos 33 años con una mirada gris intensa y un cabello oscuro que caía sobre su frente.

La reunión y los asuntos importantes de Xanthos habían demorado más de lo esperado, mientras estaba al volante bostezaba de vez en cuando, temía chocar por su ensoñamiento, desaceleró, cosa que lo frustro más. En las coloridas calles nocturnas de la ciudad de Los Angeles, nadie se aburria y más los viernes, a esa hora aún había gente en los bares, en las calles, drogándose en los callejones o prostituyendo en una esquina, nadie tenía permitido aburrirse, excepto el, quien tenía la mirada fija en el exterior del vidrio, solo esperando llegar pronto a su casa en Beverly Hill’s; mientras su auto pasaba por Hollywood Boulevard, vio a dios en tacones blancos afuera de un bar, freno en seco, sin embargo, ni eso distrajo su atención de la preciosa rubia que tenía delante suyo; titubeo al ver como ella se tambaleaba; su ropa, maquillaje y cabello eran bonitos, pero no tanto como para ignorar el hecho de que la joven no estaba en sus cinco sentidos.


- No creo que sea adecuado acercarme a una desconocida en la calle -pensó para si mismo ya con el pie fuera del freno y dispuesto a dejar ir a la hermosura que tenía delante.


Iba a ignorarla, fingir que nunca la había visto, el seguiría su vida, y ella ni siquiera notaría su presencia. Mientras apagaba su Bentley Mulsanne, y abría la puerta del conductor, se puso sus llaves en su gabardina tan oscura como su auto, era la primera vez que pisaba la calle del paseo de la fama, cuánto más se acercaba a la rubia, más miraba sus propias manos y se trataba de convencer a si mismo de que no Valia la pena pisar ese lugar de mala muerte por una cara bonita y un cuerpo hermoso. Al final pensó:


- No puedo -no dio un paso más.


En el momento en el que el se iba a dar la vuelta para irse, la joven se tropezó, cayendo fuera de la banqueta, se apresuró a ayudarla, ganándole más su instinto de protección.


- ¡¿Estas bien?! -pregunta, al mismo tiempo que le extiende sus brazos y le levanta del suelo.


La joven estaba tan borracha y aturdida que apenas se percató de que ya estaba de pie.


-Estoy bien..., gracias -responde una voz dulce y llamativa.


La rubia paso sus manos por su vestido de brillos, asegurándose de no tener ningún daño en la tela, cuando confirmo que su vestuario seguía igual de intacto, sus ojos azules rodeados de rímel negra y delineador en muchas cantidades, se fijaron en el rostro del hombre frente a ella.


- Y tú... ¿Quién eres? -cuestiona mientras se escapaba una sonrisa de sus labios, al darse cuenta de que el no era nada feo, aún que a su mente vino la posibilidad de que fuera efecto de el Vodka y las Margaritas que tomo.


-Me llamo Xanthos, ¿Y tú?


La imagen frente a el, era perfecta a sus ojos, los ojos de la rubia, le recordaban a los conejos que vivían en una tienda de mascotas cerca su casa de la infancia , su piel era tan blanca y rosa como la del pabellón de esos mamíferos.


-Me llamó Love Sweet -una risita sale de sus labios, las expresiones en el rostro de el, la causaban risa a la chica sin razón.


-¿Ese es tu verdadero nombre? -pregunta aún más maravillado.


-Es mi nombre Artístico -Love enreda uno de sus mechones en su dedo anular, jugando a coquetear como su estuviera en la secundaria.


-¿Eres actriz?


Las risas se volvieron en carcajadas suaves y continúas, confundiendo más a Xanthos.


-Si, se podría decir que si, ¿Y tú, a qué te dedicas, guapo? -sus mejillas ya estaban muy ruborizadas por el alcohol, lo cuál no dejaba distinguir si la rubia tenía el mismo interés que el joven hacia ella.


- Soy dueño de una empresa de servicios financieros.


- Eso suena aburrido -comenta Love.


- Lo es, comparado con ser actriz, estoy pegado a un escritorio todo el día, y tu eres lo más bello que eh visto en toda la semana -su mano que antes cosquilleaba, se relaja al tener contacto con las mejillas rojas de Love.


Su brazo derecho rodeo la cintura de la rubia, acorralándola, mientras su mano izquierda se deslizó hasta la nuca de Love, agarrándola del cabello de manera positiva; estaba dispuesto a recibir una cachetada, contal de probar y arruinar mas ese labial rojo cereza, del que no quedaba mucho del pigmento, ese mismo desastre provocaba más deseó en el, podía sentir el hedor a alcohol barato de su boca, sin embargo eso no lo detuvo a besarla, algo que ella corresponde rodeándolo del cuello para profundizar el beso.


- Te gustaría... -antes de finalizar la noche con una invitación a su casa, la rubia lo empuja, soltándose de su agarré.


Está acción confunde más a Xanthos, a su mente le vino la posibilidad de que no le gustará el y solo allá correspondido el beso por todo el alcohol en su sistema. Love se tapo la boca y agachó la cabeza. cuando el sintió que sus zapatos y su pantalón se habían humedecido, lo entendió.


- Lo lamento mucho -dice Love mientras hace más arcadas, tratando de contener el líquido de su estómago.


Xanthos estaba perplejo, hace años que no había besado a una mujer, y cuando tiene suerte le vomitaban en cima, más que molesto, estaba asqueado, a su mente le vino la idea de que el le había provocado eso, que posiblemente no le gustaba.


- ¿Estas bien? -cuestiona mientras le da palmas en la espalda.


- Si..., lo siento de verdad, te lo pagaré -mete una mano dentro de su escote cuadrado, sacando un billete de entre sus senos, y lo coloca en su mano.


- De verdad no tienes que hacer esto, no fue nada -responde mientras aún trataba de asquearse menos.


Al mirar el billete con atención, se percata de que ni de broma podría reemplazar sus zapatos ni su pantalón, el calzado había sido un regalo de navidad y eran hechos a su medida, no le importaban de forma sentimental, pero lamentaba tener que tirarlos cuando eran perfectos.


- Oye pero..., esto es un billete de dos dólares -cuando volvió su atención a la rubia, está se encontraba a 20 metros de distancia.


Estaba escapando para no pagarle; entonces Xanthos corrió tras ella, no había enojo ni siquiera una necesidad de hacerla pagarle, solo quería que no se escapara de el; le sorprendía como Love no tenía dificultades para correr con tacones, él temía que se lastimara el pie. Cuando se encontraba a menos de tres metros de lo que deseaba, la rubia cruza la calle sin fijarse, la luz de un vehículo hace que se detenga y la ciega, un auto se aproximaba a ella, y no podía reaccionar.


A Xanthos se le congelo la sangre, estaba a punto de perder lo que más quería en ese momento, sus brazos y sus piernas se movieron más rápido que su cerebro, logró agárrala con fuerza y ponerla a salvó en la banqueta, el conductor del auto les gritó algunas maldiciones, sin embargo el hombre solo escuchaba la respiración agitada de ella, tenia un brazo al rededor de su torso y otro cubriendo su boca.


- ¿!En que estabas pensando!?, ¡pudiste haberte matado, no creo que tengas más de 30 en esta tierra! -le grita al oído bastante alterado, ocultando el gran miedo que sintió. - Será mejor que te lleve a tu casa, antes de que te mates, ¿Por dónde vives?


Love tardo en contestar estaba muy ida y no podía asimilar que estuvo a unos segundos de la muerte. Segundos después de calmarse, retira la mano de Xanthos de su boca y responde:


- Rento una habitación en el hotel Cecil.


-¿Estas jugando, verdad? -frunce el ceño y endurece su agarré, evitando que la joven se girara para verlo a la cara.


- No, comparto un cuarto con una amiga -dice al mismo tiempo que se toca la frente mareada y con posibilidad de volver a vomitar.


- ¿No has leído las noticias?, El Night Stalker se hospedaba ahí.


- ¿Y?, ya lo atraparon, no me da miedo que Richard Ramirez entre a mi cuarto y me corté la garganta -menciona mientras se rie divertida por la seriedad del hombre, sin percatarse de que la mano que antes estaba obstruyendo su boca, ahora está en su cuello, apretándolo.


- ¿Así?, y si viniera un loco y te estrangule, hasta romperte el cuello, ¿Esos bonitos ojos al fin tendrían miedo? -Su agarré se volvió más fuerte.


La rubia antes tranquila se tensó.


- ¡¡Oh!, mas fuerte, papi! -Responde con una sonrisa astuta y divertida, acción que confundió a Xanthos.


El la soltó completamente. Love se sobó el cuello con algo de dolor.


- No es la primera vez que me ahorcan.


-Estoy muy confundido ahora -su mirada se fija en sus manos tan quieras e inmóviles como el resto de su cuerpo.


-Soy una actriz, pero una actriz de cine para adultos -responde entre risas


No había expresión en el rostro de Xanthos, solo un pequeño tik en el ojo que no duro ni un minuto.


- Okey, eso es nuevo -dice apenas pudiendo formular las palabras que se enredaban en su boca.


-¿Te molesta, acaso? -lo cuestiona la rubia, sin ocultar su preocupación, de que el sea como ese tipo de hombre.


- ¡No!, claro que no -responde, desesperado de no ser catalogado una mala persona.


- No te juzgare si lo piensas, las calles están llenas de pánico satánico.


-sus manos se apoyan con fuerza en sus hombros. - ¡No lo pienso Love!. -le dice en un tono duro, al instante sus manos se abren y se aleja un paso, incómodo de su comportamiento. - Me disculpo por mi imprudencia.


- ¿Siempre eres así de rígido? -cuestiona en un tono humorístico, con el objetivo de no hacerlo sentir mal.


- ¿Solo me preocupo, no has leído las noticias verdad?, está en todos los periódicos, han encontrado cadáveres de chicas jóvenes, y creme no quieres ver las fotos.


- Escuche sobre eso, pero oye, estoy bien, además no creo que sea otro asesino serial, talvez la chicas se metieron con las personas equivocadas, todas se dedicaban a la prostitución, y solían tener dilers, yo no soy una -ahora es la rubia que apoya sus manos en sus hombros, mirándolo a los ojos.


Antes de que Xanthos le pudiera agradecer su palabras, la rubia ya se encontraba de rodillas, aún que era una posición incómoda, no se levantó, sin importarle si las piedras se estuvieran clavando en su piel.


- ¿Qué haces, Love?


Sin recibir respuesta o alguna reacción a sus palabras, escucha con el metal de la hebilla de su cinturón, se abre y al bajar la cabeza, las uñas postizas de la rubia ya le estaban quitando uno a uno los botones de su pantalón, exponiendo la tela de su bóxer, con la mano derecha, empezó a acariciar su miembro encima de la prenda, consiguiendo lo que quería, una reacción.


—Voy a pagarte por tu generosidad —menciona mientras sus dedos se aferran al elástico de su ropa interior.


A pesar de sentirse caliente, eso no permitió que se nublara su juicio, sabía que estaba mal, por varias razones, no era moral y era ilegal, hacer ese tipo de espectáculos en las calles.


— Love, no... —justo en ese momento su voz es interrumpida por el ruido insistente de una patrulla de policía.


En ese momento su primer instinto fue girarse un poco, dándole la espalda a Love y a los policías, se subió rápidamente el cierre de su pantalón, y cuando volteo a ver a su compañera rubia, ya no se encontraba en ninguna parte. Mientras los policías lo interrogaban y lo subían a la patrulla por daños a la moral, no se dejó de sentir como un estúpido, era la primera vez que lo arrestaban y todo por algo que no fue su culpa, respiraba con fuerza, contenido una risa, de ironía.