What if...?

Summary

¿Qué pasaría si Obi Wan se hubiera pasado al aldo oscuro en vez de Anakin? Una historia alternativa a la primera trilogia de Star wars. Que la fuerza los acompañe

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

El inicio

El llamado de la condesa Satine hacia Obi Wan Kenobi, despertó las dudas dentro del consejo. El maestro yoda negó la ayuda, al igual que el resto de los maestros. Obi Wan se encontraba solo, no tenía el respaldo de nadie, solo estaba él para salvarla. Por fin pudo comprender un poco más a Anakin, que le ofreció la nave y los medios como también la cobertura para ir a rescatarla.

Se había convertido en su amigo además de Padawan y un gran caballero Jedi.

Llegó de incógnito a Mandalore, logró conseguir una armadura de la guardia letal, engañó a todos y llegó a la celda, antes de entrar la contempló, miraba a través del vidrio de la prisión a la única persona que alguna vez lo hizo dudar de su camino, la única que consiguió que sintiera la paz absoluta en sus brazos. La única mujer a la que amó. Satine la gobernante de Mandalore sentada en el suelo de espaldas, se veía gotas de sangre en el suelo, podía percibir su dolor a través de la celda, se sentía humillada y traicionada, sola. Una idealista en el final de sus días. Detuvo el impulso de entrar y estrecharla en sus brazos porque temía lo que podía volver a despertar en él. Confío en la fuerza, serenó su mente y entró.

El sonido de la puerta le dió a Satine el sabor de la muerte.

-Ya, cumple con tu deber y mátame.

Ordenó.

-No vengo a matarte mi querida Satine.

Al escuchar el sonido de la voz de Obi Wan todas sus esperanzas se recuperaron. Saltó a abrazarlo.

-Obi Wan, vinistes por mí, ¿Solo?

-Mientras permanezca neutral el consejo Jedi no permite intervención, esto es un favor, como amigos.

-Casi pierdo las esperanzas. Escapemos.

-Tengo una nave del otro lado, escondida para regresar a Coruscant, concentremos en salir de aquí.

Escaparon por los ascensores de emergencia pero fueron emboscados por Savage y Maul, y una guarnición completa de la guardia letal, fueron llevados al salón del trono, los vitreaux con el rostro de Satine de fondo reflejaban la seriedad de la situación, la duquesa colgada por la fuerza de Maul, no había peor dolor para ella que ser humillada de esa manera y delante de todos sus antiguos colaboradores.

-Mi querido Obi Wan, al fin llegas, pero ¿Estás solo? ¿Dónde están tus amigos?

-Ya Maul, si no nos liberas todo el ejército clon vendrá y no podrás con ellos.

-Ah.... pero eso no es lo que quiero Obi Wan, yo solo quería que sepas todo el sufrimiento que me has causado. Tómalo como una especie de retribución.

-Conozco de dónde viene, he estado en tu aldea con las hermanas de la noche, sé que has padecido, puedo ayudarte con tu dolor. No es tarde todavía.

-Si que me ayudarás, porque lo entenderás, si matar a tu maestro no fue suficiente ¿Qué tal asesinar al amor de tu vida?

Un escalofrío recorrió toda la espalda de Obi Wan, sintió de repente gran impotencia y miedo, no quería perderla, no quería que le pasará lo mismo que a Qui gon, no quería volver a atravesar por el duelo de alguien amado. No quería perderla. Se concentró todo lo que pudo, se obligó a mantener la calma, de alguna manera tenía que solucionarlo.

Miró a Satine, Maul la mantenía flotando en el aire sujeta por el cuello por el lado oscuro de la fuerza, sufriendo, sus ojos lo mantenía firme en su sendero. Susurraba.

-No te rindas...

Sus palabras lo mantuvieron calmo y sereno.

-Maul, mátame si quieres pero no me podrás doblegar.

-No te quiero asesinar, solo quiero que sufras.

Las palabras crearon un escalofrío que apenas podía controlado por todo su cuerpo y terminó de congelar su corazón cuando el sable negro atravesó el cuerpo suspendido de Satine. Fue en ese segundo dónde todo dentro suyo cambió. El dolor lo invadió, no había nada que pudiera hacer para controlarlo, lo superó, el cuerpo de Satine cayó al suelo ante la mirada jactanciosa de Maul que se regocijaba con el sufrimiento.

La mano de Satine tocó su mejilla. Dándole la última caricia.

-Siempre te he amado Obi Wan.

Con su último aliento, Satine selló su destino. El dolor le ganó a la ira, y el sufrimiento que tenía. Se congeló su corazón, y su razonamiento. No pudo controlarse, ni detenerse.

Maul percibió el cambio dentro del corazón de Obi Wan, pero no llegó a reaccionar a tiempo, el Jedi atrajo su sable del cinturón de Bo Katan, lo encendió en el aire y decapitó a Maul de un solo movimiento que seguía riendo mientras su cabeza rodaba por el suelo. Al fin había vengado al asesino de su maestro y de Satine. Y al contrario de lo que le enseñaron se sentía muy bien. La oscuridad dentro suyo era tan reconfortante. Y también insaciable. Crecía y crecía dentro suyo la sed de venganza contra todos, pero mayor era la sed por la destrucción de todo lo que alguna vez amó.

El sable volvió a sus manos, liberó sus esposas y se abalanzó sobre Savage, el aprendiz resistió sólo un poco los ataques, la guardia letal comenzó a dispararle a Obi wan, que repelía los disparos con un campo de fuerza mientras seguía combatiendo con el sable. Le cortó el brazo que sostenía la espada al aprendiz, cayó rendido, Obi wan no mostró piedad. Atravesó el pecho de Savage y quedó a la espera de escuchar cuando se detenía su corazón sonó muy diferente al de Satine. Disfrutó escuchar cómo se detenía el corazón de Savage como si fuera un concierto. Un concierto de venganza.

Bo Katan al ver la actitud tan diferente de Obi Wan retrocedió volando con el jet pack y cubriendo su retirada con disparos de blaster que el jedi repelió con el campo de fuerza. Nunca había visto tal demostración del poder de la fuerza, diezmó a los dos Sith en pocos movimientos y mantenía un campo de energía a su alrededor protegiendo incluso el cuerpo sin vida de Satine. Esto la conmovió en el fondo. Esa demostración de amor incluso después de caída. Obi wan derrotó a todos lo que se pusieron delante. Al dejar el palacio mandaloriano libre de la rebelión, se acercó al balcón.

-La Duquesa Satine ha dado su vida por ustedes. ¡Honrenla!

Inmediatamente una escolta protocolar se hizo cargo y comenzaron a organizar el velorio de Satine, debían llamar a muchos regentes, gobernadores y príncipes a palacio. Tardarían varias días en prepararlo. Obi Wan no tenía tiempo, debía regresar rápido al consejo, pidió como favor quedarse a sola con Satine para despedirse de ella. De manera apropiada. Lo condujeron a una sala pequeña y refrigerada dónde depositaron el cuerpo ya lavado y cubierto solo con una túnica sencilla sobre un altar.

-Me querido Satine, sé que es tarde, pero siempre te he amado y si me lo hubieras dicho hace años, yo.... Tal vez, lo hubiera pensando. Hubiera pensado en salir de la orden jedi y quedarme contigo. Que la fuerza te acompañe, ya nos volveremos a ver mi amor.

Se permitió acercarse lo suficiente solo para posarse sobres sus todavía tibios labios. Había desaparecido, toda esa impetuosidad y autoridad que emanaba y tanto amaba. Todo se había reducido a nada. Al menos el pueblo la honraría como la soberana que fue.

El comunicador suena. Debe ir en misión para rescatar al senador Palpatine que fue tomamos prisionero por el Gral Grievous en el sistema Utapar. Se encontraría con Anakin a mitad de camino. Subió a su nave, sólo con sus pensamientos, un pequeño remordimiento lo interpeló, matar a Maul se había convertido en necesario, pero Savage se había rendido. No, se los merecían, por matar al amor de su vida. Ignoró esa culpa. incluso la justifico. Ignoró toda la situación lo único que le preocupaba era que no volvería a ver a Satine nunca más.

Anakin le envió las coordenadas, el droide astrogó y enseguida arribó a la nave de asalto Anakin noto algo extraño en su maestro. Un sentimiento conocido por él.

- ¿Sucede algo maestro?

-Nada, Anakin.

- ¿Y la Duquesa Satine? Creí que vendría con ella.

-Falleció en manos de Maul.

La respuesta sepulcral paralizo a Anakin al punto de no respirar. El dolor que sentía su maestro lo atravesó a pesar de la distancia.

-Lo lamento mucho maestro, se cuánta estima le tenías.

-Gracias Anakin, ahora dime qué haremos.

Idearon un plan para rescatar al canciller Palpatine, que al ser liberado se quedó fijo mirando a Obi Wan.

-Todo en orden maestro

-Si. Senador, ya volvemos a Coruscant.

-Me preguntaba si había tenido un cambio.

-Ninguno.

El canciller estaba enterado de todo lo que ocurría era su trabajo. Decidió resolver esta perturbación que sentía dentro de Obi Wan y que tanto interés le generaba de repente.

-Lamento lo de su amiga, la duquesa Satine.

El corazón de Obi Wan se contrajo del dolor, y con ello volvió el dolor y sufrimiento por la perdida.

El canciller sintió el cambio dentro de Obi Wan las fichas de su tablero se movían de manera extraña, ¿Y si se había equivocado con Anakin? ¿Y Si Obi Wan era en realidad el elegido? No, debía ser Anakin era más poderoso que Obi Wan. Anakin también podía sentir el cambio en el interior.

-Maestro, que sucedió....

-Anakin, por favor, déjame sólo. Ahora no puedo

-Anakin, debes arrestarlo, ha matado a Maul.

Le ordena el canciller Palpatine.

-Es eso cierto, maestro Kenobi, ha matado a un Sith. A matado a Maul.

-Puedo explicarlo...

-Anakin arrestarlo ahora o puede intentar matarnos a todos. Quiere matarme.

Demanda el canciller. Anakin agarra su sable de Luz y mira acechante a Obi Wan que niega con la cabeza.

-Anakin, no quieres hacer esto, no hagas esto.

-¡Hazlo! ¡Hazlo ahora! No ves que quiere asesinarnos y culparnos de la muerte de Maul. Quiere matarme y poner a los Jedi en el senado.

-Esas son mentiras, Anakin no lo escuches.

-Maesto Kenobi, por favor entregué su sable.

De todas las misiones de todos los combates y batallas libradas durante la guerra está era la primera vez que dudaba. No quería levantar su sable en contra de Obi Wan, su mentor, maestro y amigo. Sus sentimientos no debían interferir con el deber pero como podría lo amaba como a un padre, como a un hermano. Era su amigo.

El canciller Palpatine seguir insistiendo en matarlo. Anakin no podía pensar bien, sentía crecer el lado oscuro dentro de su maestro, necesitaba detenerlo.

-Dame el sable y ponte tú mismo las esposa, regresamos a Coruscant directo al templo Jedi, deberás explicarle al consejo lo sucedido.

Obi Wan puede sentir que Anakin solo quiere lo mejor para él y que no importa lo que suceda o se entere siempre lo iba a apoyar, confío en Anakin una vez más. Saco muy lento su sable cuando sintió que se le resbalaba de las manos, prendía e iba directo al torso de Anakin que lo esquivo con su propio sable.

Miro a Obi wan directo a los ojos.

-Porque lo hiciste, ahora deberé llevarte aunque sea por las malas. Maestro.

Obi Wan atrajo con la fuerza su sable que estaba tirado detrás de Anakin. Sintió una presencia extraña y poderosa, miro a su alrededor hasta chocarse con el rostro del canciller. Por fin todos los hechos ocurridos tenían sentido en su mente. El canciller mismo pagaba para que lo intenten asesinar y así conseguir más poder

El canciller creaba las discordias y manejaba las intrigas solo para dividir al consejo jedi.

Anakin interrumpió su pensamiento con un ataque frontal. Obi Wan lo bloqueó alto con su sable. Y retrocedió.

-Anakin, por favor no sigas.

-Maestro la única salida es con usted esposado.

-Anakin no dejes que te manipule Palpatine.

Pero el joven Jedi volvió a atacarlo.

Uno, dos y tres ataques que fueron bloqueados y esquivados por el maestro que ya conocía el estilo de su amigo de memoria

Obi Wan sabía que la intensidad de los ataques de Anakin irían en aumento y no sabría hasta donde podría sostenerlo. Utilizó su campo de fuerza y lo golpeó de lleno para dejarlo fuera de combate unos momentos y poder atrapar al verdadero culpable. El Canciller Palpatine. Anakin cayó al suelo, inconsciente, Obi Wan se dirigió al Canciller.

-Deberá acompañarme a responder algunas preguntar al consejo Jedi.

-¿Y por que debería hacerlo?

-Canciller usted es un Sith, puedo sentir el lado oscuro dentro suyo.

-Lo sientes por que tu mismo lo has utilizado al matar a tus enemigos. Si lo hubieras hecho antes Satine estaría viva, pero no te preocupes yo tengo el poder para remediarlo. Sólo si te unes a mí ahora, juntos podemos traerla de vuelta.

-Eso es una locura, no se puede.

-Si, es posible, los Sith podemos influenciar tanto hasta el punto de revivir.

Obi Wan dudó, volver a la vida a Satine, y escapar juntos a tal vez un planeta del borde exterior y alejarse de todo, de la política, de la guerra, del consejo, de todos. Solos ellos dos. Juntos. El deseo nublo su juicio.

-Arrodíllate y júrame lealtad.

Las rodillas de Obi Wan cedían de a poco, sus dudas se disipaban a medida que se inclinaba antes el Lord Sith frente suyo. Todo lo haría por Satine. Se inclinó y miró hacia abajo.

-Júrame lealtad. Jura lealtad a tu nuevo maestro Darth Sidious.

- A partir de ahora le pertenezco mi señor.

-Aceptas renunciar a tu nombre Jedi y renaces en tu nombre Sith.

-Renuncio a mi antiguo nombre, por favor maestro deme uno nuevo, con el cual seré conocido a partir de ahora.

-Levántate, a partir de ahora serás conocido como Darth Grewan, lord Sith.

Obi Wan sentía oscurecer sus pensamientos al levantarse, pero también nuevo conocimiento y poderes a su alcance, sentía aumentar su fuerza y su destreza.

-Ahora, para demostrar tu lealtad mata a ese Jedi. Mata a Anakin Skywalker.