Capítulo 1
Jimin lo había preparado todo con esmero para la nueva casa. Ahora su mente no estaba en el pasado, sino en el destino que se abría ante él: una vida nueva que lo llevaría por fin al presente, lejos de todo el dolor que lo había consumido
La vivienda era inmensa, protegida por muchos guardias y un estricto sistema de seguridad. Los padres de Jungkook habían decidido quedarse a su lado; si su hijo se había marchado, solo les quedaba su pequeño Kookie
El niño ya cumplía cuatro años, crecía rápido y era la ternura hecha persona. Ellos querían dejarlo todo atrás y marcharse de vacaciones los cinco, para sanar juntos, pero Jimin no se negó
Jungkook era cada día más inquieto, demasiado para un solo hombre, y Jimin no podría con todo. Pero, sobre todo, temían dejarlo solo en aquella casa enorme, sin la seguridad suficiente… y aislado
Aun así, respetaron su espacio: necesitaba recomponerse tras la vida caótica y el golpe más cruel: la pérdida del bebé que esperaba junto a Jungkook. Eso fue, sin duda, lo que más le partió el alma
Solo necesitaba un tiempo a solas para comprender quién era ahora, qué vida construiría
Pasaron los días de prisa y ahora tenía un propósito claro: la nueva empresa. Estaba al borde de la quiebra cuando la compraron, inyectaron capital y comenzó a resurgir, y todo se debía a la mente brillante de Jimin
Aquella oportunidad le vino como enviada del cielo: alejarse de todo lo que le recordaba al pasado, perderse entre números y proyectos, olvidar. Eso era lo que más anhelaba, al menos, eso se decía a sí mismo; creía que podría hacerlo
—Hijo… ¿seguro que no vienes con nosotros? —preguntó su madre, con la esperanza temblando en la voz
—Madre, no… ya te lo he dicho. Necesito hacerlo a mi manera —respondió Jimin, firme en su decisión, aunque el pecho le dolía
—Está bien… pero prométeme que contestarás cuando te llamemos. ¿Lo harás? —Ella sabía que costaría, pero necesitaba escucharlo
—Lo prometo. Ustedes son lo único que tengo, lo único que él me dejó, lo juro —Sus palabras eran cercanas, pero en su mirada se notaba la distancia, como si viviera en un mundo que solo él conocía.
Lejos de allí, Jungkook permanecía en silencio, perdido en pensamientos que no lograba ordenar, igual que desde hacía meses
Hacía un año que una mujer bondadosa lo encontró en una carretera, solo y desorientado. Estaba gravemente herido; ella lo llevó con personas de confianza para atenderlo, lo examinó un médico y la policía revisó todos los registros, pero no hallaron nada: ni nombre, ni familia, ni quién era
Sin embargo, allí conoció a Min Yoongi, un oficial de policía que se convirtió en su gran amigo. Y así, entre amistad y cuidado, comenzó su nueva vida
Vivía con la mujer que lo rescató y, desde hacía un mes, compartía su vida con Yoongi; formaban una pareja hermosa, llena de cariño. Le pusieron el nombre de Alexis Paredes, adoptando el apellido de la anciana para hacerlo pasar como su nieto
Yoongi estaba radiante: por fin tenía a Jungkook junto a él, y para él. Nadie los separaría jamás, nadie en este mundo, Jimin era solo un recuerdo lejano, algo que pertenecía al pasado
Muy pronto, él sería el señor Paredes
—Cariño, vas a llegar tarde al trabajo —dijo la anciana, apareciendo en la puerta
—¡Abuela! Ya te he dicho que no me asustes así —se quejó él, todavía intentando reunir sus ideas dispersas
—Perdóname, cielo, pero si te quedas así, se te irá el autobús —le advirtió ella con ternura. Él se dio un suave golpe en la frente, tratando de reaccionar
—Ya lo sé, abuela, ya voy. No te preocupes —Y así, con paso firme aunque con el corazón revuelto, Jungkook partió hacia lo que se suponía sería la mejor etapa de su vida. Sin saber que el destino tenía otros planes, mucho más grandes de lo que imaginaba
El destino no había terminado con ellos. Volvería a unirlos, moviendo sus piezas a favor de ambos… aunque esta vez, los problemas serían mucho mayores








