Introducción :
Introducción:
“Las almas gemelas siempre se encuentran en algún universo lejano, solo así se limpia tanto dolor.
Para bien o para mal, aquí y en cualquier sitio del mundo, nos volveremos a encontrar”.
Evalys Duncan lo vio por primera vez con la llegada de las grandes celebridades a Olimpo, solo apto para las carteras de gente adinerada, no era una súper estrella o un actor de películas, sino el hijo menor de un magnate reconocido.
Ellas están entrenadas para hacer su trabajo de forma profesional, no levantan sus cabezas jamás ni hablan sin permiso, tampoco tienen permitido quedarse a solas con ningún huésped pues “no somos un servicio de damas de compañía”. Evalys rompió esa regla cuando quedó atrapada en en su habitación, él se sentó como un demonio en su trono, siempre con la copa de vino posada en la mano y esa mirada despectiva hacia el mundo.
“¿Y por qué se llama Olimpo?”, le preguntó, su voz heló la sangre de Evalys, “no he visto nada digno de un Dios griego, ¿ofrecen algún servicio especial acaso? No merecen la pena”.
Evalys se mantuvo con la cabeza gacha y sus manos sujetas entre sí con fuerza, con valor tuvo que hablar, un resentimiento desconocido emergió de su pecho y lanzó las palabras sin pensarlo, como si fuese ella misma: “Se llama Olimpo porque está repleto de gente vanidosa que se consideran a sí mismo Dioses... como usted por ejemplo”.
Entonces el mundo guardó silencio. “¡Crack!”, la copa se rompió en la mano del demonio, ella creyó que iba a matarla.
Esta es la historia de Evalys Duncan trabajando cada día y cada noche sin descanso para pagar sus deudas, cayó en desgracia a temprana edad y ahora tiene a los cazadores sobre su cuello. Él es un príncipe, a su manera, el niño más mimado de su gran casa paterna, o eso se rumorea.
Un día la estranguló tan fuerte que la hizo perder la consciencia , así su historia volvió a comenzar.