La Sirvienta Del Príncipe Maegor (Maegor Targaryen

Summary

“Si tan solo pudiera mostrarle todo mi enojo, príncipe... Realmente lo desprecio”. La niña que nació con una maldición: El rostro congelado, no puede llorar o sonreír. Evalys Dunkh, una pequeña muchacha traída de las tierras del dominio para servir en la lavandería real, un gran golpe de suerte en realidad, el futuro le sonríe entre cueros por pulir y ropa interior por restregar. Si algo ama Evalys son las aves, hermosos animales que pueden surcar los cielos, los envida, ese tarde en el establo oyó el chillido de un pájaro herido y no dudó en intervenir, ese error la llevó a sufrir años de cautiverio bajo las crueles manos de un príncipe desalmado. Maegor Targaryen, hijo de la primera esposa y reina Visenya Targaryen, la única con vida luego de la caída de Meraxes en Dorne, el único gran defecto: No posee un dragón. Un Targaryen sin dragón es un jinete vacío y patético, el joven príncipe solo puede desquitar su frustración continua arremetiendo contra cualquiera inocente que se cruce en su camino, esa sirvienta ya probó el acero y aún así su rostro no cambió de expresión, así el príncipe halló un nuevo juguete del que nunca se cansa.

Status
Ongoing
Chapters
21
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Ir a King's Landing.


“Para las mujeres solo hay dos opciones: Ser esposas o ser prostitutas. Soy afortunada al poder viajar a un lugar como King's Landing donde tendré trabajo y comida”.


El mundo es cruel, lo supo desde pequeña cuando aún no podía ver todo el paisaje a su alrededor, gracias a un grupo de dirigidos por una anciana la cual visitó su condado en el domino pudo tener un segundo aire: ¡Fue seleccionada!


“Sí, la que parece que tuviera tres días de fallecida, ella, exacto”, había pedido la anciana y sacaron de la multitud a una joven con una cara estoica.


Proveniente de la granja Dunkh, Evalys fue recogida, las mujeres del dominio comparten un cierto carisma propio de su tierra, son jóvenes con rostros atractivos y cuerpos bien formados a temprana edad. No muy alejado de ello, Evalys de la granja Dunkh fue considerada de niña una pequeña flor hasta que sus padres se dieron cuenta que algo andaba mal con la niña: “No importa lo que ocurra, ella jamás cambia de expresión”, dolor, angustia, felicidad, todo es un gran vacío.


Se extendió el rumor de un hechizo y con ellos los futuros pretendientes que presumía se esfumaron, la joven que una vez fue agradable ahora se marchitó en una flor seca que todos afirman: “Da miedo”.


A sus diecisiete años aún no estaba casada, ninguna suegra quería llevar a una mujer hechizada a su casa, ¿y si es maldición y les trae perdición a sus familias? ¿Sus hijos nacerán como ella? Creyó quedarse todo su vida a alimentar a los cerdos hasta que esta comitiva llegó al pueblo y los ojos perspicaces de la anciana se posaron el ella.


—¡Adiós!


Sus hermanos pequeños sacudían sus manos en signo de despedida, ella también lo hizo aunque de una manera más simple, poco a poco la granja Dunkh fue perdiendose en la lejanía.


La joven iba detrás de la carreta con sus manos juntas y su espalda recta, aunque no lo parezca está feliz. Otras se acomodaron a su costado muy incómodas por el estrecho espacio y el largo camino por recorrer, un hombre iba sobre un caballo vigilando el sendero siempre atento.


—¿Y a esa que le pasa? —preguntó una muchacha, tenía unos rizos castaños bien cuidados.


—Es la tonta de la granja Dunkh, también fue elegida —respondió otra, ambas le echaron una mirada de repudio.


Entre las mujeres normalmente solo había pena y lástima hacia ella, aunque entre las más jóvenes como estás chicas que no pasan los trece años, también existe una cierta malicia.


Las voces solo son eso, voces. A Evalys le importa, pero no le importa tanto como para perder los estribos, ella jamás pierde el control y aunque quisiera no puede hacerlo.


Los días pasaban lento y las noches en el camino rápidas, conforme sabía más de las muchachas más ellas comenzaron a propasarse con la impacible Evalys.


Así transcurrió su viaje hasta poder ver una mañana una figura gigante en la lejanía, se paró y quiso levantarse se su posición cuando sintió un empujón que casi la tira de la carreta, volteó y era una de las jóvenes que la miraban con asco.


—¡Deja a la tonta! —exclamó el hombre deteniendo la intimidación —. Hemos llegado a  King's Landing —sentenció enseñando a la poca distancia un estructura impresionante, Evalys avanzó sorprendida por un lugar tan grande y alto.


Lo primero que pensó al ver la impresionante ciudad fue: «¿Por qué huele tanto a mierda?».