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Después de una larga jornada de trabajo Layla regresaba exhausta, como era de costumbre prendía la televisión y se dejaba caer por unos momentos en el sofá.
A pesar de que la mayoría de sus amigos tenían una doble identidad, Layla nunca vio la carrera de súper heroína como algo aspiracional, ella prefirió optar por una vida más tranquila.
Después de terminar la Universidad entró a trabajar a la empresa más grande de laboratorios en toda la ciudad, ella estaba en el departamento de cultivo y desarrollo de alimentos naturales, su motivación era propiciar un gran cambio en la industria alimentaria y crear cultivos orgánicos que requirieran la menor cantidad posible de químicos y pesticidas.
Para ella era sencillo crecer todo tipo de vegetación, pero no podría hacerlo en cantidades masivas e industriales, si lograba encontrar la fórmula perfecta para los alimentos, podría ganar el suficiente dinero para poder comprar su propia casa con jardín y habitaciones de sobra, su sueño era decorar y crecer plantas a su gusto.
En la actualidad vivía en un lindo departamento de soltera, pequeño pero cálido y acogedor. Decoró con luces cálidas por todo el espacio y plantas en cada esquina, la cocina había sido pintada por Layla con un delicado color verde olivo, el comodísimo y envolvente sofa color hueso contrastaba con toda la habitación y un delicado olor a lavanda recibía a cada invitado que entraba por la puerta.
A simple vista no parecía el hogar de una persona que trabaja en un laboratorio lleno de personas con batas blancas, pero era precisamente eso por lo que Layla atesoraba su pequeño lugar en el mundo.
Su relación con Will había terminado dos años atrás, las aspiraciones de Stronghold parecían no ser compatibles con las de Layla, mientras los años pasaban la popularidad de Will crecía y con ello la presión de llevar el apellido de los más importantes héroes que hayan vivido alguna vez en todo el contienete.
El mundo de los reflectores nunca fue acorde a su personalidad. A veces se perdía en sus pensamientos sobre lo diferente que habría sido su vida si no hubiese terminado su relación con Will, ella lo veía constantemente en los titulares de los periódicos más importantes dando entrevistas para la prensa.
A pesar de la insistencia de Will por permanecer a su lado, Layla sabía que no podía arrojar sus estudios y sus aspiraciones profesionales por la borda, pasó un par de semanas triste después de la ruptura cuando las cosas empezaron a mejorar, sin embargo, dos años después, una parte de ella anhelaba con todas sus fuerzas amar a alguien de nuevo.








