Capítulo 1 Investigacion
- ¿Pueden enviar una patrulla a la calle Las Lomas, La Paz? Es en el departamento 409.
Según las investigaciones, una joven de 19 años se inyectó metanfetamina y quedó inconsciente junto a un muchacho de 21 años.
- No sé qué pasó, le toqué la puerta y no respondía, la señorita se drogaba con otro joven, pero ella no necesitaba las drogas... era muy amable con nosotros.
Las ambulancias llegaron y se llevaron a los dos jóvenes inconscientes, se les realizaron procedimientos médicos para determinar la causa del desmayo.
- ¿Dónde estoy...? -susurró mientras abría lentamente los ojos.
El tiempo se detuvo, las estrellas en el cielo giraban en cámara lenta y los relojes de arena corrían sin control, como si el concepto del tiempo hubiera colapsado.
¿Qué era este mundo? ¿El universo?
Un lugar donde se podía viajar a cualquier dimensión... excepto a la propia.
- Esto es... diferente.
- ¿Diferente, humana?
El ruido de los relojes se detuvo, las estrellas dejaron de girar y el tiempo quedó suspendido, una voz resonó en el aire.
- Hace mucho que no veo a otro ser, eres... misteriosa.
- ¿Quién eres?
- Aquí el tiempo surge, corre y se detiene, son líneas temporales que yo manejo a mi voluntad.
- ¿Y mi realidad?
- Temo que no regresarás.
- ¿¡Qué!?
- De todas las líneas temporales, ¿por qué elegirías la peor?
- ¡No es la peor! Prefiero estar en mi dimensión antes que en cualquiera de estas.
- Qué mal por ti... porque no regresarás hasta dentro de seis meses.
Me sentí devastada.
¿Qué significa esto? ¿Cómo vuelvo?
- Piensa lo que quieras, pero estarás aquí hasta la fecha límite.
- Ya veremos -lo miré fijamente y le señalé la cara con el dedo.
Después de aquel encuentro con el dios enigmático, decidí explorar una realidad alterna para olvidar lo sucedido, allí las personas eran iguales a las de mi siglo, pero el mundo a su alrededor había cambiado, viajé al futuro, al pasado... solo me faltaba mi presente.
- Esa humana es muy terca y rara -dijo una voz en la distancia.
- Sí, parecía desesperada por regresar a su realidad.
- Qué mal por ella, vigílala Sirieth, no quiero que se te escape nada.
- Como ordene, mi rey.
No había salidas, no entendía qué quería decir con “la peor línea temporal”.
Lo último que recordaba era...
- ¿Lo probamos?
Mis recuerdos estaban borrosos.
- Fue porque mi dios los borró.
- ¿Otra voz?
Me giré y vi una criatura celestial con la forma de un zorro, su pelaje era blanco como la nieve. ¿Un animal que hablaba?
- Esta criatura tiene nombre -dijo, apareciendo repentinamente a mis espaldas.
- ¿Teletransportación? Hace unos segundos estabas volando a mi alrededor.
- Es porque soy un ser astral, creado por mi señor... el dios del tiempo.
- Entonces dale un mensaje a tu creador, dile que me regrese a mi línea temporal -crucé los brazos.
- Él tiene sus razones, seguro que tu realidad era horrible.
- No entienden nada...
- Las drog-
De repente, el dios apareció y atrapó bruscamente al zorro, tapándole la boca.
- Discúlpalo, estos seres ya no tienen respeto, deberías volver, aquí también existe la noche... y el peligro.
- Volveré cuando me regreses a donde pertenezco.
- Vaya, qué paciencia tengo contigo... -levantó la mano y de repente un lazo celeste me envolvió con fuerza, inmovilizándome, era como el de la mujer maravilla.
- ¡Suéltame! Por favor... -forcejeé, pero era inútil.
- Te estoy advirtiendo de los peligros, no quiero que te pase nada, protejo a mis aliados... y a mis amigos.
- Qué noble mi señor -dijo la criatura con una risa traviesa.
- Y tú... podrías conocer más sobre mi mundo, también quiero aprender sobre los humanos.
Tal vez me estaba comportando como una loca.
Llegamos a donde todo había comenzado, el dios se sentó a mi lado.
- Tengo razones para no enviarte de vuelta.
- ¿Y cuáles son?
- Tu vida... era mala -agachó la cabeza.
- ¿Mala? ¿¡Y quién eres tú para decidir eso por mí!?
- Sé que solo soy un ser sobrenatural, pero quiero ayudarte, te vi a punto de caer, por favor humana... deja que te ayude y que aprenda de ti.
- No soy especial, pero si realmente quieres conocer a los humanos... está bien.
- Yo también te enseñaré cosas irreales, humana -sonrió con sinceridad, transmitiéndome paz.
- No me llames humana. Me llamo Zarina.
- Un lindo nombre, yo soy Gabriel, espero que podamos ser amigos.
- Igualmente Gabriel.
Pero no me rendiré.
Amigos...

