Capítulo 1
Confió en usted, Heichō…
Era el primer pensamiento que tenía antes de levantarse y el último pensamiento que tenía antes de acostarse, eran las palabras que eran su razón de ser todos los días. Con aquellas palabras en su mente, abrió los ojos debido al sol de la mañana que golpeaba ligeramente su rostro, se restregó los ojos con la mano mientras emitía un ligero y se estiraba ligeramente indicando que ya se estaba despertando. Cuando quitó todo rastro de sueño de su persona enfocó mejor su vista en la habitación y su vista se posó en la cama de alado percatándose de que se encontraba vacía.
— Petra ya no está… -soltó en un suspiro.
Se levantó de la cama para poder desvestirse y colocarse su uniforme, una vez que se colocó el uniforme perteneciente al cuerpo militar de exploración se dirigió al baño, se miró en el espejo con seriedad al ver lo desalineada que estaba, así que se lavó el rostro, se lavó los dientes y cepilló su cabello.
Cuando estuvo lista volvió a sentarse en su cama pensando en lo que ha pasado en los últimos meses de su vida, se unió al cuerpo militar en la división de exploración para hacer expediciones de reconocimiento fuera de la muralla y pocos meses después la asignaron al escuadrón del capitán Levi.
—Hey, mocosa — Exclamó alguien desde el piso de abajo.
Y en momentos como este se arrepentía en grande.
Apenas bajó, fue recibida con un puñetazo en la boca del estómago. Se inclinó debido al dolor que le provocó eso, era oficial.
Su relación con Levi definitivamente era la peor.
—¿Esto es limpió para ti? –Su voz era aterradora y su mirada también.
Y se ponía peor.
—¿Hay algo que le moleste, Heichō? –Preguntó sin interés —He limpiado todo lo que pidió, sólo falta el…
La tomó por el cabello y estampó su cara contra el suelo.
Si hablamos de limpieza, es realmente estricto.
— No trapeaste –Reclamó el hombre más bajo.
Para Kuchel ese no parecía un motivo para ponerse así, consideraba que su capitán era un exagerado.
—Decidí dejarlo para luego, debido a que todos pasan por aquí, ensuciándolo de nuevo, señor -Se escusó tratando de convencer al capitán –Cuando los demás hayan terminado sus labores de limpieza, lo haré.
El capitán la soltó del cabello, Kuchel se levantó y se acomodó nuevamente el cabello, Levi la miró de arriba abajo examinándola buscando algo porque regañarla ahora, pero en realidad no encontró nada más para regañarla además de su manera de limpiar.
El hombre pelinegro solo chasqueó la lengua con fastidio.
— Veté a ayudar a Petra –Ordenó al quedarse sin nada más que decir –Es la que más se tarda y entre más se tarde, más te tardarás en limpiar esto.
Kuchel asintió y salió huyendo de ahí, no quería darle tiempo de enojarse por otra cosa. Subió la escalera rápidamente y buscó a su compañera para poder ayudarla.
La encontró en una habitación barriendo. La chica parecía concentrada, pero en realidad ella había escuchado todo lo que pasó abajo.
—¿Ahora qué hiciste, Kuchel? –Regaño la pelirroja apenas la vio entrar.
— Nada malo –dijo en voz baja procurando que no ser escuchada por el capitán –Se enoja por nada.
Ante esa respuesta Petra soltó un suspiro mientras rodaba los ojos en señal del fastidio.
—Eso parece…—Se recargo en la escoba —Curiosamente solo lo hace contigo contigo.
— Eso no me hace sentir mejor.
Se puede oír que alguien se acerca, posiblemente él. Las chicas se asustaron y se movieron con rapidez buscando algo que hacer para no ser regañadas. Petra retomó su labor de barrer mientras que Kuchel agarró un trapo corrió a limpiar una ventana.
Levi entró en la habitación con una expresión más seria de la normal, inspeccionó el lugar y a ambas chicas. Las vio unos minutos y camino nuevamente a la puerta.
— Dejen de cotillear –las regañó y salió finalmente.
Kuchel siguió limpiando. Su compañera se acercó a ella y le dio leves golpecitos en la espalda.
Kuchel POV
Desde que ingresé al cuerpo militar y me asignaron a este escuadrón, el capitán Levi, ha tenido un trato diferente hacia mí. No hablo del tipo de trato amable, me refiero a uno increíblemente violento, incluso pareciera resentimiento o incluso odio. Era completamente extraño porque todo el tiempo que lo “conozco” había comprobado su rara naturaleza, en realidad con los demás se mostraba amable cuando se requería serlo y también era firme, pero justo, eso solo era con los demás porque conmigo era todo lo contrario. Siempre que estaba cerca mío, se ponía extrañamente incómodo y terminaba regañándome o alejándose como si tuviera alguna enfermedad contagiosa.
—Oí, mocosa –Su voz interrumpió sus pensamientos.
Eso me molestaba un poco, a los demás los llamaba por su nombre, pero a mi simplemente me decía mocosa, duele, para eso tengo un puto nombre. Ay Dios... ya se me están pegando sus malas palabras.
Fin Kuchel POV
Emitió un gruñido molesto al darse cuenta de eso, así que dejó de limpiar esa ventana para poder ir a la habitación contigua para intentar distraerse de esos pensamientos, pero dio un pequeño respingo de susto porque encontró a su capitán muy concentrado barriendo la habitación.
Al sentir que ya no estaba solo en esa habitación dirigió su vista a quien había entrado y solo chasqueó la lengua con fastidio para luego continuar su labor.
—Vendrá Erwin, me ha dicho que te avise, según él, tú sabes porqué —Informó de mala gana — ¿a qué se refiere?, ¿te va a coger o qué?, es muy grande para ti... Ya sabes.
Es cierto que algunas veces el capitán usa un lenguaje demasiado vulgar, algunas veces dice las cosas en doble sentido, dice insultos realmente fuertes o incluso hace insinuaciones sexuales, estaba acostumbrada a eso, pero no le gustó lo que dijo ahora.
Eso verdaderamente la ofendió.
—¡De ninguna manera! —Exclamó molesta, intentó mantener su mirada furiosa, pero casi de inmediato se arrepintió al ver que él ponía una mirada todavía más seria que daba escalofríos.
Últimamente tenía más cuidado con lo que decía frente a los demás solo por eso. Aunque seguía siendo muy directa.
—No me alces la voz de nuevo, o mi puño estará en otra parte esta vez. — Escupió — ¿Comprendes?
Kuchel quería mantenerse firme, en otras ocasiones no daría su brazo a torcer fácilmente, pero realmente no quería ser golpeada nuevamente, así que ella dejó de intentar mantener su mirada para agachar la cabeza en modo de vergüenza y resignación.
—Sí, señor. Lo siento, pero… el comandante es alguien importante para mí, es por eso que siempre me avisa cuando va a llegar porque le gusta cuando preparo un platillo especial para él, por favor no vuelva a insinuar algo como eso… por favor –decidió usar un tono calmado para no atentar contra su suerte y aumentar más el enojo del pelinegro.
Este solo se la quedó viendo, primero le levanta la voz y ahora parece una mocosa asustada, en verdad que esa chica no era más que una molestia en el trasero.
—Entonces haz lo que te pide tu superior, olvida lo demás —Le dio la espalda.
En el momento que le dio la espalda continuó con su labor de barrer la habitación, Kuchel solo salió de la habitación para poder prepararse para recibir al comandante y cuando estuvo lo suficientemente lejos de la habitación en la que se encontraba Levi finalmente soltó un suspiro de alivio.
Aunque el capitán sea arisco con todos, era muy diferente cuando se trataba de obedecer una orden proveniente de los superiores, la cumplía sin rechistar.
Ahora las cosas no podían ser más incómodas, Erwin había llegado como lo se lo había informado, solo que esta vez había una persona más presente.
—¿Qué tal te va con Kuchel? — pregunta Erwin tranquilamente. Parecía cansado, y eso la menor podía notarlo. Se sintió mal por eso.
Trato de atenderle lo mejor que pudo en su estancia, y Erwin lo agradeció como el caballero que era.
—Ya me ha dado problemas con su técnica de limpieza. — Bufó.
Siempre que podía buscaba una excusa para quejarse de ella y degradarla, nunca sabía porque de todas las personas que existen en el diminuto mundo de las murallas y habiendo muchas personas aún más deficientes en la legión de reconocimiento ¿Por qué se ensaña tanto con ella?
Es algo que nunca entenderá.
Y al parecer Erwin tampoco lo haría.
—Pero si ella es muy buena en eso. —Dijo el comandante completamente sorprendido y algo extrañado de que Levi tuviera esa actitud más arisca de lo normal con un nuevo miembro de su escuadrón —Tal vez te falta acostumbrarte, después de todo, es nueva.
Decir que se sentía muy incómoda era decir muy poco, siempre se sentiría raro de que hablaran de ella como si no estuviese presente, aunque Erwin trataba de no hacerlo incómodo para ella elogiando sus cualidades de limpieza para que Levi no fuera tan duro con ella.
Kuchel intentaba no mostrar cómo se sentía por esa conversación, fingía no escucharlos e intentaba atenderlos de la mejor manera posible estando ella sola con ellos.
Sus compañeros estaban ocupados haciendo sus labores de limpieza así que no podían ayudarla a salir de esa situación, nunca esperó decir esto, pero realmente esperaba que incluso la pedante existencia de Auruo la sacara de ahí. Decidió continuar su labor al atender a sus dos superiores y llevó a la mesa dos platos de comida,
Esa acción tomó al capitán con sorpresa ya que no se esperaba que ella también le sirviera ese platillo. Erwin se mostró complacido al tenerlo enfrente y procedió a probar un bocado, al hacerlo el comandante embozó una pequeña sonrisa, volteó a ver a la jovencita para agradecerle.
—Muchas gracias, está delicioso como siempre –agradeció el comandante.
Kuchel sonrió con sinceridad, aunque se contenía para no hacerlo como niña feliz por ver una mariposa, pero le ponía muy feliz que esa persona tan importante para ella la elogiara. Lo que si no pudo evitar fue que un ligero rubor cubriera sus mejillas.
—¿Se le ofrece algo más? ¿un poco más de agua? –ofreció la menor.
— Estoy bien, gracias… -negó el rubio con educación.
¿Cuál era el escándalo por ese platillo? El pelinegro decidió sacarse la curiosidad probando ese platillo y ciertamente no sabía nada mal, volteó a ver a la mocosa y no le gustó lo que se presentaba frente a sus ojos.
En un acto que ni siquiera el comandante de la legión se esperó, el capitán había tirado el plato de comida al suelo de un manotazo.
La chica soltó un pequeño gritillo al quemarse con una salpicadura de la comida.
— Levi — Resonó la impotente voz del comandante Erwin en toda la cocina.
Levi no era así… no lograba comprender que sucedía con el bajito. Él solía ser agradecido y no desperdiciaría la comida.
— Asqueroso —Murmuró el capitán Levi, refiriéndose a “la comida”.
Erwin Frunció el ceño.
Su expresión cambio al ver que cierto bajito intentaba no dirigir su mirada hacia ellos.
Supongo que realmente no hay forma de agradarle a este hombre...
Apenado por lo que pasó Erwin intentó disculparse por eso.
—Ku- —Kuchel no dejó que el comandante terminara de hablar así que recogió el plato del suelo y buscó algo para limpiar. El comportamiento extremadamente amable de la chica irritaba demasiado a Levi.
Ese gesto de limpiar no era por que Kuchel fuera una joven educada, sino que lo hacía por el hecho de que sabía que el desastre le molestaría más a Levi lo cual provocaría que le fuera peor.
Un poco más nerviosa regresó con un trapo para limpiar y quitó del suelo la comida que había tirado el capitán
—No hay problema comandante –dijo Kuchel mientras terminaba de limpiar.
Erwin no quitaba la mirada de reproche y firmeza dirigida al capitán, puede que no le ayude en nada a Kuchel, pero tenía que decir algo al respecto.
—No es culpa del Heichō, tal vez agregué algo que no es de su agrado — Kuchel sonrió fingiendo estar apenada. Miro a Levi por unos segundos y este la vio mal. — En ese caso... Lo siento, Levi-Heichō.
Hipócrita… — Pensó Levi mirando aquella sonrisa falsa. — Lo haces a propósito…
No era estúpida, lo que había hecho el capitán fue solo una excusa para maltratarla, tenía que ponerse de su lado, aunque sea por esa vez ya que si se ponía de lado de Erwin cuando esté se fuera de su visita nadie la al final de la ira del capitán.
No recibió ninguna contestación por su comentario, aunque al ver las manos del capitán que se habían puesto blancas por tenerlas apretadas en puños la puso nerviosa de lo que pasaría después. Terminó su labor de limpiar y se disculpó con Erwin para retirarse a buscar ropa limpia.
De camino a la habitación miró su quemadura, no era tan grave, pero sí que le dolía. Después de cambiarse por ropa limpia Petra apareció con un paño húmedo, y algunas hierbas. Esto sorprendió a la chica.
Petra se acercó a ella.
— Esto te ayudará — Dijo tratando sus quemaduras, soló la de la mano había dolido.
—¿Cómo supiste?
— Los gritos se escuchan hasta afuera — Soltó nerviosa: al escuchar lo enojado que estaba el capitán.
Y de verdad que se escuchaban potentes los gritos.
— Cállate, pedazo de mierda, vete a sacrificar tu culo de una vez. — Erwin se sorprendió al oír eso saliendo de la boca del bajito. Nunca había sido irrespetuoso con él. No respondió nada ante eso, pero Levi bajo la mirada apenado.
Que incómodo, pensaron ambas muchachas al escuchar que el capitán
— Tiene un finó vocabulario — Comentó Kuchel sarcástica al oír eso desde la planta alta.
Petra sonrió.
—Así es él, es bajito, adicto a la limpieza y muy gruñón — término de curarme — Pero no es malo, por lo que escuche, vivió una vida dura en el subterráneo, perdonalo. Aunque… es verdad que nunca lo escuché tan molesto.
—¿Subterráneo? — Kuchel ladeó un poco la cabeza — Eso no le da el derecho a hacer lo que quiera.
Kuchel entró completamente agotada y algo sucia a su habitación, Petra se había ido a dormir hace mucho, era una suerte que le dejara la vela prendida, suspiró con cansancio y sacó debajo de su colcha un pequeño libro, fue a un pequeño mueble que estaba ahí en la habitación para sacar un frasco de tinta junto con una pluma y comenzó a escribir bajo la luz tenue de la vela.
Esta noche, tuve que lavar los platos, dar de comer a los caballos y limpiar los baños por segunda vez. Entre de nuevo a la cabaña, y con temor caminé hacia la oficina de mi superior. Toqué dos veces, escuche como chasqueo la lengua del otro lado de la puerta. Sentí algo de miedo, pero aun así me quedé ahí. Soltó un “¿Qué quieres?” y yo respondí: “Solo para informar que ya está todo listo, además de que tengo un archivo mandado por la sub-comandante, Hange Zöe“.
Creí que me diría que me largué. Después de la partida de Erwin, y de que hablarán en privado, se le notó más tranquilo. Pero en el fondo parecía que su resentimiento no había bajado ni un poco. Él respondió con un simple: Pasa. “Disculpe la intromisión” - Le respondí y rápidamente deje los archivos y me di medía vuelta. No mentiré, me dolía el estómago de solo verlo. Tenía tanto temor que quería vomitar.
Camine hasta la puerta intentando huir. Él me llamo con su típico “Oí“. Mi respiración se cortó, mi piel se erizó, y mi estómago se retorció. ¿Ahora que hice?, pensé inmediatamente. Él sólo preguntó: “¿Quién los trajo?“. Me sentí más tranquila ante eso. Respondí rápido, para poder irme: “Moblit, señor”.
Detuvo su escritura y sonrió de forma boba. Suspiro y luego negó con la cabeza. No estaba bien lo que hacía.
Él… se levantó lentamente y caminó hasta mí. Tenía en sus manos un par de hojas con olor agradable. Me dijo: “Toma, prepara un té con ellas, calmará tu dolor”. Oír eso me sorprendió. ¿Ha sentido remordimiento?… en el fondo si es amable, ¿por qué me odia?, ¿hice algo malo?, respondí intentando ser amable con él, para ver si nuestra relación mejoraba: “Gracias, pero ya no me duele tanto, no debería preocuparse.” Levi pareció apenarse ante sus acciones. Posiblemente aquello lo hizo por una orden de Erwin… no lo sabía, pero si sabía que le dio pena y evito contacto visual inventando algo para desvalidar la acción: “No es gratis, trae uno para mí también”.
Tomó una pausa de su escritura para tomar un poco más de tinta, emitió un bostezo debido al cansancio que sentía, puede que no sea una hora apropiada para escribir, pero tenía que hacerlo, debía contar lo sucedido a alguien. Escuchó que Petra emitía un quejido de protesta, la sobresaltó un poco, pero al ver que su compañera seguía durmiendo se relajó y retomó su escritura.
Respondí que sí, y cuando llegue con el té, estaba dormido con la cabeza en el escritorio, su postura estaba mal, podría lastimarse. Por esa razón, puse la taza en su escritorio y caminé hasta él. Trate de enderezar su cuerpo, pero era como una roca. — Ríe un poco y toma un poco más de tinta. — Mientras lo hacía, se me escapó algo por error: ” Levi, ve a la cama”. Me dolió un poco su respuesta. No tenía idea de que estaba soñando con su amada madre. ” S-si, mamá...“, balbuceó más dormido que despierto. Era realmente tierno. Con riesgo de despertar sin mano, acaricié su cabellera e hice masajes suaves. Lo disfrutaba, lo noté debido a su expresión. Yo también sabía que era querer cariño de tus padres. Yo no los habían conocido siquiera. Más bien, no los recuerdo.
Se detuvo unos segundos para pensar un poco tratando de encontrar algún recuerdo de sus padres, pero desgraciadamente no encontró ninguna, eso la puso un poco triste.
Buscó el tacto de mi mano en su mejilla. Tan tierno... Creó que solo yo he visto al hombre más fuerte de la humanidad, de esta forma. Por eso lo he anotado. Es algo lindo de recordar para mí. Tampoco había notado lo bello que es su rostro relajado, sin cara de: te mataré. El capitán es muy guapo y también alguien muy tierno cuando estaba dormido, es una lástima que solo podría ver esa faceta suya solo cuando duerme ya que cuando llegue el alba volverá a ser lo que era antes.
Alguien que no se molesta en ocultar su desprecio por mí.
Cuando terminó de escribir lo que tenía que contar cerró su diario, guardó lo que usó para escribir, se cambió el uniforme por un camisón para dormir y dirigirse a su cama para poder descansar.
Se quedó mirando el techo por unos minutos pensando en lo que era su vida antes de enlistarse en el cuerpo militar y en lo que se convirtió después de eso. No importa lo que pasó en su niñez y no importa si su familia no la amó, lo que importa es que por fin tiene un lugar al cual pertenecer.
Con ese pensamiento en la mente cerró los ojos dejando que el sueño la consuma.
Enormes pasos, destellos brillantes, mucho sufrimiento, personas que mueren… nada de lo que pasaba en sus pesadillas que solo son un reflejo de sus peores miedos se comparan con lo que pasa en las mañanas cuando se levanta tarde.
Sintió que la movían, primero levemente para después volverse un poco más constantes y fuertes, su cara hizo una mueca ante eso, solo las ignoró y se dio la vuelta para seguir durmiendo, pero eso solo hizo que los movimientos se hicieran todavía más insistentes.
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Kuchel…
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Kuchel…
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Y ahora escuchaba que mencionaban su nombre, pero se escuchaba como si fuera un susurro que se iba escuchando un poco más cerca como una persona que se estaba acercando poco a poco.
— Kuchel —Dijo más fuerte Petra sin dejar de moverla solo que ahora un poco más asustada— ¡Despierta o sé enojara el Heichō!
Pero Kuchel solo decidió ignorar nuevamente ese llamado, jaló las sabanas para cubrirse el rostro y seguir durmiendo, eso solo duró como un par de minutos cuando de repente un fuerte dolor en el estómago la obligó a sentarse debido a que el golpe que le habían dado le sacó el aire para luego sentir un jalón en su cabello que la arrastró fuera de la cama dejándola caer sin cuidado alguno en el suelo.
Prácticamente la habían aventado.
Gimió de dolor por eso, se encontraba jadeando y tosiendo un poco por el golpe inicial que comenzó todo eso mientras que el impacto de los otros la habían obligado a cerrar los ojos como un reflejo.
— ¿Piensas quedarte ahí todo el día? — Escuchó la imponente voz del capitán.
Le tomó unos cuantos segundos procesar lo que paso mientras que abría lentamente los ojos lentamente debido a la fuerte luz que invadía la habitación, eso la hizo sentirse culpable.
Ella estuvo cómodamente descansando en el calor de su cama mientras sus compañeros comenzaron sus labores desde que el sol comenzó a salir.
Había hecho mal.
— Te quiero abajo, ahora —Ordenó el capitán.
Decir que estaba enojado era decir muy poco.
—No puedo bajar así —Respondió aun jadeando. No había caído en cuenta de que hablaba con Levi aún, o tal vez sí, pero el brusco despertar y el dolor no la dejaron concentrarse del todo.
— Ven aquí —La levantó del suelo del camisón de vestir.
Ante eso Kuchel se despertó completamente, el miedo la invadió al ver la molestia en el rostro de su capitán. Forcejeó un poco para que la soltara incluso si sabía que al hacerlo le iría peor y tuvo razón ya que Levi pasó de la molestia al enojo.
Verdaderamente molesto por la rebeldía que estaba mostrando la mujer en un arranque de cólera le rasgó el camisón para dormir dejándola en ropa interior, Kuchel emitió un gritillo de sorpresa por eso.
El capitán la había soltado, con las manos libres Kuchel en un acto de reflejo se cubrió el busto con estas mismas mientras temblaba, el capitán nuevamente tenía esa inexpresión en su rostro aunque en su interior se preguntaba ¿Por qué lo hizo? Realmente solo con un buen escarmiento habría bastado.
Alejó esos pensamientos de su mente, solo fue al lugar donde ella tenía su uniforme y se lo lanzó. La joven apenas lo atrapó debido a que aún estaba temblando.
―Vístete, no me iré de aquí hasta que termines –dijo el más bajo con firmeza mientas se cruzaba de brazos.
Con las manos temblorosas, la chica comenzó a vestirse. Le dio la espalda al capitán para poder calmarse un poco tratando de olvidarse de su presencia en la habitación, se sentía más asustada cuando cerraba cada botón de su camisa porque cada que lo intentaba sus manos temblaban cada vez más al sentir la mirada de Levi incluso juraba que se escuchaba su respiración agitada por la ansiedad que le estaba causando porque si no se apresuraba le iría aun peor y ahora si no estaba segura de lo que era capaz de hacer.
Cuando terminó de vestirse respiró profundamente unas cuantas veces para tranquilizarse, se dio media vuelta para volver a encontrarse con la mirada molesta del capitán, sus manos aún temblaban por eso, pero intentaba mantenerle la mirada, aunque se estuviere muriendo de miedo.
—Te esperó en mi oficina —Escupió el hombre y salió.
Kuchel se sobresaltó al escuchar el fuerte portazo que dio el hombre bajito seguido de unos fuertes pasos que resonaban por el pasillo, sabiéndose sola soltó todo el aire que tenía acumulado y se sentó al borde de su cama jadeando por el susto que se llevó.
Normalmente solo eran comentarios de mierda o alguno que otro golpe, pero ahora atreviéndose a hacer eso…
Eso nunca lo había hecho.
La orden que le dio la puso nerviosa, pero…
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, puede que esa actitud que tiene le ha gustado, puede que…
Incluso desde antes.
CONTINUARÁ…








