Germen
Antes que el tiempo mismo existiera, precediendo todo y nada a la vez, una masa primordial era lo único que existía, la cual era pasado y futuro, grande y diminuta, luz y oscuridad, o en otras palabras la dualidad en si.
Esta masa caótica de nombre Menoas se dividió en dos partes igual de grandes y poderosas, a las cuales ahora llamamos orden y caos, representaban los opuestos, pero a diferencias de Menoas, quien representaba que los opuestos creaban un todo, estas representaban simplemente una fracción del todo, fracciones que se volvieron a fragmentar en partes iguales.
De esta forma nacieron los primeros dioses, de parte del orden nacieron Furush, padre del tiempo y los 4 vientos, quién desde el día de su concepción quedó cautivado por la belleza de su hermana, Mid-drat la tierra misma, quien desde su concepción presento una enorme belleza pese a no ser más que una verde pradera enorme.
Por el lado del caos nació el mar y la guerra Osh-Zarr, un dios de una fuerza enorme, la cual se veía reflejada desde su primer instante de vida en sus grandes músculos. Osh-Zarr nació acompañado de las tinieblas, aquello a lo que se teme, Desnobi la diosa que usa las sombras como vestiduras quien cubría el enorme vacío que había dejado Menoas al dividirse, diosa caracterizada por un cabello morado tan largo como un velo de novia, el cual fue adornado por sus hijos e hijas, a los cuales concedió por mano propia, las estrellas.
Cuando el tiempo era joven, la tierra virgen y el hombre no era más que una vaga idea en la cabeza de Furush, Osh-Zarr cautivado por la belleza de la tierra la envolvió con sus azules mares, de forma que ni siquiera el más mínimo fragmento de Mid-Drat pudiera escapar de las abusivas manos del mar, quedando así sumergida en su totalidad por la posesiva mano del dios del mar.
Mientras la tierra era abusada en todos los sentidos posibles sin el más mínimo descaro, desde la cúpula celeste a la cuál llamamos cielo, un par de ojos se apiadaron de ella, sin embargo, en la cabeza de aquel dios de ojos morados había una idea que lo atormentaba desde que abrió sus ojos por primera vez, crear seres por su mano propia a quienes llamar hijos, quienes tendrían vidas, pero ocupaban un mundo donde nacer.
Impulsado por sus ideas y su creciente afecto hacia la desdichada tierra, Furush se adentró en el abismo en búsqueda de ayuda, entro en lo desconocido, lugar donde habitaba Desnobi, quién sentada en un trono echo de tinieblas recibió a su opuesto, orden y caos yacían en el mismo lugar coexistiendo.
Aquel oscuro palacio echo de sombras no seguía algún orden simplemente era caótico nada parecía tener sentido, algunas puertas llevaban al techo del palacio, otras hacia paredes, algunas ventanas incluso dejaban ver el mar mismo, era casi como si cada puerta y ventana fuera un portal a un lugar aleatorio del universo.
Desnobi escucho las plegarias del inexperto tiempo, quién llegó implorando por ayuda, si bien quería crear un mundo acorde a sus ideas, su prioridad era liberar a Mid-Drat de las garras de Osh-Zarr quien ante los ojos del viento no era digno en el menor de los sentidos de tener a la diosa más fértil como indefensa, y estaba dispuesto a hacer lo que sea por la liberación de aquella a la que amaba.
Para su fortuna aquella que vestía la penumbra como vestido de noche acepto sus plegarias, de forma que de la unión de ambos nacieron los primeros hijos del tiempo. Hijos que adornarían el vacío cielo de nuestro mundo un par de mellizos, quienes servirían como ojos para el ahora padre tiempo.
Sol y luna nacieron de la unión entre el orden y el caos, varón y mujer. Sigish y Briuma, mientras Furush los crio en la cúpula celeste, Osh-Zarr había dado vida a todo tipo de criaturas marinas, desde los más pequeños peces hasta atrocidades con cola de tiburón, cuerpo de tortuga y cabeza de serpiente con unas aletas delanteras planas pero con 4 garras, donde tenían 3 en la aleta y un especie de pulgar, seres más grandes que cualquier hombre, pero más pequeños que los dioses, criaturas que fueron bautizadas bajo el nombre de gigantoseidon quienes fueron la primera especie en hacer monumentos bajo el mar, altares para su padre y su madre, civilización que se acento en las profundidades del océano.
Ante los ojos del dios de la guerra, su mundo no podía ser mejor, tenía compañía, alguien con quién sentía que había forjado una familia, tenía una civilización echa a sus ideales que lo adoraban como creador. Pero ignorando por completo que su relación más que un matrimonio parecía ser la de un amo y criada, puesto que el único que recibía placeres era el mismo mar.
Pero nada es para siempre, el caos lleva al orden y está fue la primera vez, los hijos de Furush habían crecido totalmente, y junto al sol planeo acabar con la tiranía del mar sobre Mid-Drat en un solo movimiento. No obstante antes de realizar cualquier agresión aviso tres veces a Osh-Zarr que si no la dejaba ir las consecuencias serían horrendas, pero este solamente hizo oídos sordos.
Con el destino del mar ya tejido por su propia mano, Furush no tuvo mas alternativa que darle a Sigish una señal, la cuál consistía en una corriente de aire circular, con la cuál marcaría el punto donde el sol atacaría, y así fue.
Con una corriente de aire circular que para nosotros sería devastadora, Sigish se paró sobre los cielos para así empezar a brillar con un fervor tan intenso que el mundo se tiñó de colores tan cálidos que con solo verlos podría dejar ciego a un mortal.
Bajo este calor tan intenso, Osh-Zarr no pudo defenderse, no había lugar donde esconderse, el sol iluminaba con la misma intensidad al mundo. Finalmente, después de un tiempo tan largo para nosotros, pero pequeño para los dioses, Osh-Zarr fue vencido y la tierra tuvo su primer respiro después de un periodo sumamente largo incluso para los dioses.
El dios de los mares perdió una buena parte de su tamaño, de forma que en lugar de cubrir totalmente a la tierra como hacía en un inicio, conforme el tiempo paso nacieron las islas, después poco a poco se formaron masas de tierra enromes, y una vez el agua bajo por completo, del vapor que salió de esta dolorosa tortura, Furush formo a las nemes, las nubes quiénes servirán como mensajeros y recordatorio hacia Osh-Zarr de lo que perdió por no escuchar su advertencia.
A la par que en los cielos las nubes nacían, en la tierra pasaba algo similar, gracias a como Osh-Zarr perdió tamaño varias partes de el se quedaron atrapadas en la tierra, creando así lagos y ríos. La creación no termino ahí, puesto que de la unión de mar y tierra nació la primera humanidad, el hombre de Barro.