Chapter 1
Desde la antigüedad han existido los reinos, las monarquías, el liderazgo por parte de una sola persona. Contrario a lo que muchos piensan existen cientos de reinos, muchas familias reales, muchos príncipes, muchas princesas.
En la antigüedad cada reino criaba a sus herederos de manera individual, eso cambio hace 100 años aproximadamente cuando por decisión unánime todos los reyes decidieron crear la escuela "la siguiente generación", un nombre que te mostraba el propósito que tenía esta escuela.
La siguiente generación enseñaba a todos lo mismo hasta el medio día, luego entraban los profesores de cada reino, personas mandadas por los reyes para enseñar cosas exactas que querían que sus hijos aprendieran para según ellos "ser buenos líderes".
Al inicio de "la siguiente generación" muchos reyes se mantuvieron expectantes, no creían que saliera bien, después de todo varios tenían choques con otros reinos, pero la escuela no tolero este comportamiento de ninguna manera y todo siguió su curso con normalidad, eso fue hace 100 años, ahora es el inicio de la nueva generación, más del 80% de príncipes se encuentras inscritos este año por lo que todos afirmar que este es el nuevo comienzo de la nueva generación.
Hoy es el día en el que los alumnos de la siguiente generación deben mudarse a la academia, sin duda aburrido para el príncipe en el que nos concentramos.
—alteza, debe despertar—anunciaba con voz calmada la más joven de las sirvientas, Anika
—retírate de mi cuarto, tengo sueño aún—murmuro el siguiente sucesor del reino
—su majestad, su familia lo esta esperando para desayunar—el menor suspiro antes de empujar la manta de seda fuera de su cuerpo
—diles que enseguida bajo—fue todo lo que menciono levantándose de la cama y caminando hacia su baño, la mujer no pudo evitar recorrer con sus ojos las espalda del príncipe antes de marcharse.
El adolescente de cabellos obscuros comenzó a tomar su ropa, necesitaba una ducha, este día iba a ser una molestia de pies a cabeza.
Entro a tina con calma, ya había tenido muchos percances con la bañera como para saber que no debe apresurarse si no quiere un mal golpe. Igual que todos los días su tina se encontraba a una temperatura agradable para su cuerpo, le daban ganas de relajarse y no salir de ese lugar, es una lastima que su hermano no tenga la misma idea.
—apresúrate, padre te esta esperando abajo para desayunar—dijo su hermano sin importar que estuviera tomando un baño
—no voy a apresurar mi baño por un desayuno, ya te había dicho que dejes de entrar cuando me baño—recrimino a su gemelo con tranquilidad sabiendo que jamás haría caso
—no me regañes hoy, estoy triste—la sonrisa del joven flaqueo al pronunciar esas palabras
—¿es porque me voy?—un pequeño sonido fue la única respuesta que obtuvo de su parte—no debes estar triste, iras en un año, el tiempo pasara rápido, aunque es una tontería que a los hermanos gemelos no los dejen ingresar al mismo tiempo, pero no podemos hacer nada en contra de eso, son sus normas, aún así intentare hablar contigo el mayor tiempo posible, estarás bien sin tu hermano mayor—sonrió con gentileza
—solo eres mayor que yo por 8 minutos—a pesar de su respuesta sus ojos se llenaron de lagrimas, nunca se habían separado, no importaba que solo fuera un año, era mucho para el menor
—deja de llorar, te veras mal y tu ya eres suficientemente feo por ti mismo—aunque nacieron siendo gemelos no tenían parecido alguno, un caso de gemelos dicigóticos, algo raro en el largo historial de gemelos de la familia de su padre
—¿Por qué no puedes ser amable conmigo?—pregunto con molestia el gemelo de cabellos castaños claros y lacios
—porque llorarías más y no me gusta verte llorar—esas palabras solo hicieron llorar al menor
—¡apresúrate a bañarte para que te pueda abrazar!—exclamo con apuro, el mayor lo observaba con una sonrisa
—sal de mi baño para que me pueda apresurar—pidió, el castaño salió sin oponer resistencia esta vez.
Con cuidado deslizo el jabón por sus brazos, a través de sus hombros, por sobre su pecho, se sentía bien, era la sensación más relajante que podía sentir en su día a día, un momento de paz que era solo para el, pero hoy no iba a ser posible, hoy debía cuidar a su hermano, no dejarlo llorar, por lo menos hasta que el se marchara de ese lugar que debería ser su hogar.
Varios minutos después finalmente bajo al comedor, vestido con un pantalón negro, una camisa color berenjena y sus tenis negros de siempre. Mientras el joven bajaba las escaleras podía escuchar a su padre hablar sobre su impuntualidad y su falta de respeto.
—¡eligió el día de hoy para ser un irrespetuoso!, ¡hoy que podemos mostrarles a los demás reinos que somos mejores!, ¡lo criaste como un mocoso irrespetuoso Lauren!—despotricaba sin parar el patriarca de la familia
—deberías dejar de gritar padre, te quedaras afónico un día de estos—contrarresto a los insistentes berridos de su progenitor—buenos días madre—saludo a la mujer de quien su gemelo había adquirido la apariencia, Lethia, su madre
—deja de hablarle a tu padre de esa manera, Mirai—de manera impasible reprendió la mujer
—como usted diga majestad, lamento la tardanza padre—se sentó en la misma silla de siempre, su gemelo a su costado se movía impaciente por querer comer
—ya calla, debo hablar contigo sobre algo importante—
—habla entonces—sin esperar más comenzó a comer dándole acceso a su hermano para que comenzara a llenarse las mejillas de comida
—vas a entrar a la nueva generación, sabes lo que espero de ti, la perfección, no quiero tu fracaso, si eso sucede dejare de verte como a mi hijo, ¿entendido?—sus palabras fueron contundentes, una clara advertencia, algo que ya veía venir Mirai
—a diferencia de usted yo se manejar mi temperamento, le aseguro que todo saldrá bien, me graduaré y vendré a quitarle el trono, goce sus últimos años al mando, mi rey—la sonrisa en su rostro inquieto al rey quien no pudo evitar pensar en cosas en las que cualquier padre sensato lo reprendería, esperaba que su hijo falleciera antes de poder llegar al trono, le pediría perdón a los dioses por sus pensamientos pero para el su hijo es como una víbora listo para devorarte
—¿me puedo comer tu postre Mirai?—la imprudencia de Isamu calmo el ambiente
—si hermanito—
La familia comió en silencio, excepto por Isamu quien no dejaba de parlotear con Mirai quien solo lo escuchaba y asentía cada cierto tiempo dejando que se expresara con libertad, hasta que vio que dejo de comer.
—Isamu, deja de hablar y come—la imperatividad de Isamu podía jugar en su contra pero siempre estaba su hermano para enfocarlo.
—Mirai, si pasa algo en esa nueva escuela no dudes en notificarlo, nos preocupamos por tu bienestar—la mujer hablo dejando los cubiertos a un costado
—si madre, aunque sabes que puedo cuidarme solo—
—lo se, pero eres mi hijo y me preocupo por ti—sin tomar en cuenta las dulces palabras Mirai solo asintió de acuerdo con la mujer
—cuiden a mi hermano mientras no estoy, debo ir por mis maletas, ya es momento de que me vaya—era el inicio de un nuevo capitulo en la dinastía de su familia, pero sobre todo era un inicio en el mundo
Por primera vez desde su fundación más del 70% de los herederos se encontrarían en un mismo lugar y todos los reyes sentían una extraña inquietud por este hecho, ¿Qué repercusiones traerían sus hijos para perturbar de ese modo a todos los involucrados?, tal vez lo descubrirían pronto, tal vez no.
El viaje a la escuela más famosa fue cansado, aburrido y insoportable, el tener a Isamu parloteando como un loro a su lado no ayudaba en nada el soportar un viaje de tres horas con su padre también hablando sobre como debe mantener el nombre de su familia en alto, su madre como siempre ignorando a todos y concentrándose en el paisaje con ilusión.
Su madre le provocaba lastima, demasiada, conocía la historia de ella por propia voz, ella era parte de una antigua tribu, con un nombre que ya no recordaba, según la historia de su madre todo paso hace muchos años, cuando ella solo tenía 14 años, un hombre y sus tropas llegaron y sometieron a todos, era una conquista pero lo peor fue ver como estaban apunto de asesinar a su padre, ahí fue cuando ella no soporto más.
—¡espera!—grito mientras forcejeaba con uno de los hombres que la sostenía
—¿es tu hija?—pregunto el hombre al jefe de la tribu quien asintió mirando a su pequeña
—¡te propongo un trato!, ¡por favor!—imploro intentando no llorar
—te escucho—
—mi vida a cambio de que los dejes tranquilos, a todos ellos, te lo suplico—
—...de acuerdo, serás mi esposa y jamás regresaras, ¡suéltenlos!—ordeno a sus hombres quienes obedecieron sin dudar
—hija, no—susurro el hombre con impotencia mientras veía como se llevaban a su hija sin el poder hacer nada para detenerlos
Sin duda había sufrido a manos del bastardo que se hacia llamar su esposo, pero la maldita tampoco era una santa, igual que su padre no pudo proteger a su descendencia y decidió fingir que los problemas no habían ocurrido, que no vio a su hijo ser agredido de manera sexual, decidió olvidar y dejar de sentir.
—Isamu ya quédate quieto me estas dando dolor de cabeza—dijo sin pena, el mencionado lo miro con molestia antes de suspirar y recostarse en el hombro de su hermano
—eres un amargado Mirai—
Mirai ignoro las palabras de su hermano mientras jugaba con el anillo en su dedo, las pequeñas iniciales marcadas en el hacían que su corazón doliera, pero sin importar eso se aseguraría de mantener esa joya con el por el resto de sus días.
—ya llegamos, bajen—fue sacado de sus pensamientos de manera abrupta, miro a su hermano antes de bajar ambos
La mirada de ambos fue dirigida al gran edificio que se imponía frente a sus rostros, una escuela de 100 que fue creada por los reyes del pasado para preparar a las generaciones futuras, formar un mejor futuro para todos los que estuvieran dispuestos a aceptar el cambio.
—bienvenidos, soy Matteo y seré el guía de Mirai, lo lamento altezas pero ustedes solo pueden acompañar a Mirai hasta aquí, estamos fomentando la independencia y eso comienza desde este lugar—por la cara del rey este iba a armar una escena y su hijo mayor no iba a permitir eso
—reglas son reglas, nos veremos después, cuídate Isamu—despidió con un abrazo a su hermano, realizo una reverencia hacia sus padres y entro al gran edificio.