Chapter 1
"No importa que tan difícil o imposible sea, no le pierdas la vista a tu objetivo"
La escasa inteligencia de Luffy es inversamente proporcional a su valentía, es decir, se trata de una persona muy poco inteligente y que apenas conoce el miedo. Eso lo ha conllevado a colocar constantemente a su tripulación en situaciones peligrosas.
Y es algo qué su tripulación a tenido que aprender a sobrellevar, saben que a pesar de qué Luffy es una persona mayor, siempre actuará como un niño pequeño, sorprendisendose de las cosas más simples, siendo incapaz de cavar dos hoyos sin llenar uno con la tierra del otro. O, en su caso, maravillandose con cualquier criatura extraña, monstruo o cualquier individuo que se salga de lo normal. Lo que hará que Luffy le pida inmediatamente qué se una a él.
O también puede terminar pidiendo a Sanji que lo cocine para él.
Lo que sea más lógico para él en esos momentos.
Así que cuando su intrépido Capitán les dijo antes de cruzar la Red Line qué tenía dos objetivos claros, jamás creyeron qué estaba hablando con la verdad. -No es que ellos no confiaran en él, simplemente apenas lo conocían así qué no sabían el peso de las palabras de Luffy-
"Recluta a Newgate y conviertete en el Rey de los Piratas"
Simple, sencillo y sin complicaciones, a palabras de Luffy, demasiado fácil.
Fue en su estadía en el East Blue, que había escuchado hablar sobre un valiente y poderoso hombre en una pequeña taberna en la ciudad de Loguetown. - sin mencionar que sabía de la existencia de este antes de zarpar, por las cartas de Ace entendía que se trataba de su nuevo capitán-.
Pero su interés por ese hombre incrementó cuando sin querer fue a parar al Bar Gold Roger.
Es un bar situado entre las calles de Loguetown, donde una vez fue visitado por el Rey de los Piratas en su comienzo. El encargado llamado Raoul quien le sirvió a él, también sirvió a Luffy cuando llegó al pueblo. El hombre vió el mismo espíritu que Gold Roger en Luffy, así qué no pudiendo guardarse sus comentarios, decidió narrarle al adolescente algunas historias de el Rey de los piratas. Maravillado y emocionado por las palabras del viejo Raoul , Luffy prestó todo su atención al encargado.
Fue entonces qué el hombre decidió tocar otro tema, hablándole a Luffy sobre cierto hombre que rivalizaba con Roger.
Edward Newgate apodado Shirohige, había sido el protagonista de distintas historias en la que Raoul provocaba en la cara del niño ilusión y respeto. Para Luffy, que una leyenda como Barba blanca siguiera con vida había sido un insentivo. Ese hombre debería pertenecer a su tripulación, era fuerte, tenaz, valiente y admirable, un digno hombre para ocupar el puesto de nakama a su lado, como Rey de los piratas que sería, -por qué sí, Luffy estaba convencido de qué obtendría ese título- no podía pedir nada más.
Todo aquello lo llevó a la situación en la que se encontraba ahora, con el Sunny anclado aun lado del Moby Dick y con la mirada desafiante de Shirohige colocada en él. Luffy no podía explicar de dónde provenía la sensación de debilidad en su cuerpo, sus nakamas estaban esforzándose para mantenerse de pié, incluso Brook, el esqueleto a pesar de no poseer carne que lo mantuviera con peso, sentía una sobre carga en sus hombros.
La situación era tensa, demasiado. Pero todo parecía estar bien, ninguno de los nakamas de Newgate los había atacado así que todo pintaba para bien. Claro, sin mencionar los constantes gritos histéricos de Usoop y Chopper, Luffy le daba algo de crédito a su nakama cobarde, había soportado una semana sin colapsar a pesar del pánico en el que se encontraba.
Una semana, y Luffy no se había movido del lugar en el que se encontraba parado frente al imponente Yonkōu desde que llegó. A decir verdad nadie se había movido, ninguno de los dos capitanes estaba dispuesto a ceder.
Shirohige quería que Luffy y su variada y extravagante tripulación se uniera a él, llamarlos hijos y divertirse con ese niño todas las mañanas, tardes y noches. Y Luffy quería que Newgate desistiera de su título de capitán y se uniera a él, tendrían aventuras juntos y llegarían al One Piece, conviertiense en el Rey Pirata y en el proceso cumpliendo los sueños de sus nakamas.
- ¿Cuánto más van a durar así? - Izou preguntó mientras tallaba el puente de su nariz, el hermano menor de Ace era malditamente terco, lo peor de todo era qué su padre también lo era. Al ritmo que llevaban se harían viejos y alguien más se haría del One Piece.
- Hasta que Oyaji acepte unirse a Luffy. - Fue la respuesta de Ace. Portgas había desistido de la búsqueda de Barbanegra cuando recibió una llamada de Marco, el fénix llamó alterado informándole que había otro estupido novato tras Oyaji tratando de reclutarlo, y cuando Marco le describió al imbécil que protaginizaba aquella estupidez, su sangre se congeló y su rostro se tornó de un tono blanquecino, casi enfermo.
Solo Luffy podía ser el único detrás de aquella estupidez. Diciendole a Marco qué la persona qué estaba en el Moby Dick no era otra más que su hermano menor, dio indicaciones exactas para que nadie pusiera un dedo sobre él o su andrajoso sombrero.
Si esos bastardos - refiriéndose a sus hermanos en el Moby Dick de la forma más cariñosa que pudo encontrar - le hacían algo a su pequeño e imprudente hermano menor, Ace se encargaría de reducirlos a todos a cenizas.
Así qué con la amenza latente del pecoso, nadie se opuso al pequeño humano de goma, tenían que esperar la llegada de Ace y esperar que Portgas hiciera entrar en razón a su hermano menor y lo alejara lo más rápido posible del Moby Dick.
Así que cuando Ace llegó al Moby Dick al tercer día y trató de e razonar con Luffy, se rindió a los 5 minutos. Exclamando qué debería rediseñar el tatuaje en su espalda y añadirle un sombrero de paja, dejando con la boca abierta a sus hermanos por pensar en la sola probalidad de qué su padre se uniera a un novato como su hermano menor. Ace solo se encogió de hombros y sugirió que vieran el descenlase de todo.
- ¿Por qué lo dices con tanta seguridad? ¿En serio crees qué Oyaji se unirá a paja? - Izou sonaba molesto, quizá la falta de sueño esa semana lo tenía de mal humor. No entendía el por qué todos no se relajaban e iban a hacer sus rutinas cotidianas, estaba claro que Luffy no atacaría a Oyaji y viceversa.
Ace soltó un suspiro, la pregunta de Izou carecía de lógica, o ese era el pensamiento de Ace. Así qué, con una mano en su cadera, con un pie estirado y descansando su peso en el otro decidió responder:
- Luffy es terco.
- Oyaji también lo es.
- Lo sé, pero Luffy lo es más. Me insistió por meses para que yo fuera su amigo, trate de matarlo y no se rindió. Logró su objetivo y mírame ahora, soy su hermano mayor. -
Fácil, sencillo y sin complicaciones. Cómo Luffy había pensado que era. Con la respuesta de Ace, Izou sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. - ¿Eso significa qué puede estar meses ahí hasta qué Oyaji acepte unirse a él?
Ace dio un asentamiento energético, así que dio la vuelta y se encaminó a la proa del barco. La ballena del Moby Dick era realmente cómoda y él estaba nesecitando unas horas de sueño.
Zoro ya estaba cansado de esto, estaba claro que no los llevaría a nada. Desde el tiempo que estuvo en este lugar había notado muchas cosas.
Cómo el hecho de qué los comandantes de cada división tendían a hacer un ridícula papeleo, la hora de su desayuno, las tareas repartidas como obligaciones. Algo que personalmente encontraba ridículo. Él sistema que manejaban los barba blanca para organizarse era tedioso y molesto para el espadachín. Según él, todos deverian ayudar por qué así lo desean, en las tareas qué ellos crean pudrentes hacer no por una absurda obligación.
Para alguien que usualmente se la pasa dormido en el día, -su trabajo de vigilante nocturno lo dejaba agotado- todas esas tareas resultaban molesta. Incluso, el barco se mantenía constantemente limpio gracias a Sanji, a demás de que todos tenian sus respectivas áreas y se encargaban de ellas sin problemas o necesidad de mandarlos. Incluso Luffy ayudaba un poco en las tareas del barco, había veces en las qué el capitán tomaba una escoba y limpiaba el césped del Sunny y la Proa.
Su mirada nuevamente se enfocó en su capitán, su ojo tembló y supo que sí su paciencia ya estaba al límite la de sus nakamas había terminado hace mucho tiempo, exceptuando a Robin, la mujer tal parecia que poseía una paciencia infinita si se trataba de Luffy.
- Luffy, deberías rendirte. Está claro que el viejo no se unirá a la banda. - Con un bostezo Zoro se estiró, luego se tiró al suelo del Moby Dick con toda la intención de dormir.
- Luffy, deberías escuchar a Zoro, es imposible qué Shirohige-san acepte ser parte de la tripulación. Él ya tiene una. - Comentó Usopp que en un momento de lucidez dejo de gritar sobre sus posibilidades de vida estando en esa nave. Luffy frunció sus cejas al escucharlos.
- ¡Escuchen chicos! No importa que tan difícil o imposible sea, no le pierdan la vista a su objetivo. - Luffy miró de re ojo a sus nakamas, estos tragaron en seco. Conocían esa mirada y supieron que estaban jodidos. - Quiero que Newgate se una a mi tripulación por qué es un tipo asombroso y fuerte, es digno de ser el nakama de el Rey de los piratas. Así qué, - Alzó su mano y señaló al hombre sentado frente a él. - Tienes 48 horas para unirte a mí.
- Me niego. - Respondió Shirohige con una sonrisa burlona.
- Me niego a qué te nigues. - Fue la respuesta de Luffy, la sonrisa confianzuda surco su rostro.
- Únete a mi tripulación mocoso y te llamaré hijo. - Ofreció tendiendo su mano, Ace miró interesado la escena desde la proa del barco.
Luffy imitó la acción de su contario.
- No quiero un padre, según el abuelo tengo uno asombroso que es un Dragón. Así que únete a mi tripulación y buscaremos aventuras, encontremos peleas que nuestros propios puños nunca hubieran podido alcanzar y juntos encontraremos el tesoro más grande del mundo, el One Piece, seremos la mejor tripulación y yo me convertiré en Rey de los Piratas, Zoro será el mejor espadachin del mundo, Nami dibujara el mapa más grande el mundo, Usopp se convertirá en el guerrero más valiente de los mares, Sanji encontrará el All Blue, Franky navegará su barco de ensueños, Robin encontrara la verdad del siglo vacío, Chopper la cura para todas las enfermedades y Brook demostrará que ni la muerte es capaz de romper su promesa con Laboon.
Shirohige miró interesado al joven frente a él.
- Son sueños demasiado ambiciosos los que tienes ahí chico. ¿Estás seguro de lo que estás diciendo? - Cuestionó y por primera vez Shirohige pudo ver la enorme fuerza de voluntad y espíritu que el mocoso poseía. Así que cuadro sus hombros, enderezó su sombrero y afilo su mirada, con la voz de un capitán, e incluso podía jurar que con la voz de un rey Luffy respondió.
- Por supuesto que sí, mi tripulación todo lo puede.
Y los chicos detrás de él, le devolvieron esa misma sonrisa que su capitán poseía en él.
- Está bien, acepto.
—...
- ¿QUEEEEE?
- Shishishi, no te arrepentirás Osan. - Dijo divertido, Shirohige negó ante el festejo del más pequeño.
- Eres igual a él. - Comentó Shirohige mientras cerraba sus ojos, necesitaba un buen sueño.