Parte 1A: No Somos Quién Tu Crees Que Somos

“Y en un barrio a las afueras de Goyang, Seúl, un hombre y una mujer fueron asesinados esta mañana durante lo que se cree que ha sido un allanamiento de morada. Roger Kim fue visto por última vez saliendo de SK Group a las 2 y su mujer, Naiby, una hora antes saliendo de un supermercado.
La policía relaciona el doble homicidio al reciente incremento de robos en el área, aunque éste caso parece ser el primero con estas fatalidades. Sus dos hijas, Jennie y Hyuna no han sufrido ningún ataque.”
Lee So-jeong baraja los papeles en su escritorio, aclarándose la garganta. La expresión sombría en su cara parece desaparecer a medida que se gira hacia la cámara 3.
“Otis-la-nutria es el último titular de hoy. Abandonado por su madre y encontrado rebuscando entre los contenedores de basura de la familia Hwang, Otis ha demostrado que si no puedes a maestrar a un perro enseñándole un truco, ¡enséñaselo a otro! Otis quedó segundo en el Show de Perros de Seúl, de este año tras un año de lucha por parte de la familia Hwang para que pudiera formar parte. Bien hecho Otis, desde Noticias 9 te saludamos.”
“Roger y Naiby Kim eran conocidos como unos ciudadanos de alta clase de Seúl, una ciudad que ellos amaban y que hoy le rinde homenaje a la pareja asesinada. Hace tan solo dos días fueron encontrados en su casa; Roger había sido apuñalado unas 35 veces en el tórax; Naiby fue estrangulada en su propia cocina. Afectados de hasta Busan han viajado hasta Seúl, para dar sus condolencias a la familia, que inicialmente se creía que habían estado asesinados a causa de un allanamiento de morada. Sin embargo, la policía ha desestimado cualquier relación entre el asesino y la serie de robatorios. En cambio, están demandando cualquier tipo de información sobre la hija pequeña de la pareja asesinada, Jennie Kim.”
“El caso que se está llevando a cabo sobre el asesinato de la pareja Kim se profundiza al haberse dado por desaparecidas tres chicas adolescentes junto con la hija pequeña del matrimonio Kim, Jennie. Kim Jisoo, Rosé Park y Lalisa Manoban no han sido vistas desde el día del asesinato. Todas excepto Manoban eran conocidas como amigas de los Kim, y ciudadanos preocupados están buscando a éstas desaparecidas adolescentes. Algunos creen que han sido víctimas de una red de traficantes de sexo de origen desconocido. La policía aún no ha confirmado nada sobre estas declaraciones.”
El tema de hoy: Cuando los adolescentes matan. Padres quedan avisados de que algunas de las imágenes y temas que hoy vamos a mostrar son desagradables y no recomendadas para menores de 12 años.
Lee So-jeong mira a la cámara 3.
“Roger y Naiby Kim fueron una vez una pareja honesta y creyente viviendo una vida sencilla en lapequeña área de Goyang, Seúl. Fuentes cercanas a la pareja dicen que los Kim’s se divorciaron, aunque estaban trabajando en la reconciliación de su matrimonio. Jóvenes de corazón y constantemente aportando ayudas financieras a la Iglesia Protestante de Seúl, la tragedia cayó sobre ellos el 16 de abril, justo cuatro días antes del cumpleaños de su hija mayor.”
Una imagen de Hyuna, rubia y sonriente, aparece. Es guapa, sana y lleva un uniforme de animadora de la Universidad de Columbia. Luego, una de Naiby Kim con aplomo, acicalada y sonriendo a algo fuera del marco de la fotografía.
“Naiby pasó la mañana del 16 de Abril en la Iglesia Protestante, antes de ir a comprar comida y dirigirse hacia su hogar. En resumen, un día normal para la madre de dos chicas adolescentes.”
Una imagen de Roger Kim, con gafas de sol, una gran sonrisa y apoyándose a la barandilla de un yate.
“El mánager del Banco de Goyang, Roger Kim, era apreciado y trabajador. Sus compañeros declararon que durante el día del asesinato parecía agitado, y se fue de su oficina temprano alegando que se encontraba mal. Parando a repostar gasolina, el cajero citó que estaba muy agitado, como si tuviese sitios más importantes en los que estar. A partir de aquí, Roger Kim no se volvió a ver con vida”.
Cuatro imágenes de cuatro chicas adolescentes. Ninguna de ellas sonriendo.
“Jennie Kim y sus compañeras animadoras — Kim Jisoo y Rosé Park — fueron vistas por última vez saliendo del Instituto Private of Goyan, en un vehiculo identificado como pertaneciente a la cuarta chica desaparecida — Lalisa Manoban. Vecinos afirman haber visto aparcado el vehiculo a fuera de la residencia Kim hasta las tres y media de la tarde. Kwon Yong Ji explico a la policía ’Ese coche con esas chicas se alejó de la casa como si Satán estuviese persiguiéndolas’. Las chicas aún no se han encontrado.”
Imagen: Un cuerpo cubierto en una sábana blanca recostado en la moqueta del suelo. Manchas de sangre visibles en toda el área del Tórax.
“La policía ha confirmado que Roger Kim fue apuñalado 27 veces en el pecho y 16 veces en la espalda. El Sheriff Will Brewster ha confirmado hoy también que Roger Kim fue apuñalado en el pecho por una mujer, de un peso aproximado de 50 kg y en la espalda por una segunda persona de constitución similar.”
Imagen: Jennie Kim en su uniforme de animadora, sonriendo a la cámara.
“Naiby Kim fue estrangulada por un tercer asaltante, también con la misma constitución que las dos personas anteriormente mencionadas. Además, el Sheriff Brewster ha confirmado hoy que falta ropa y pertinencias de cada una de las casas donde viven las chicas. Sus padres han evitado cualquier declaración”
Lee So-jeong mira profundamente a la cámara.
“Les advertimos que estas cuatro chicas son peligrosas y buscadas por asesinato. Si usted tiene cualquier información le pedimos por favor que llame al número en pantalla. Repito, estas cuatro adolescentes pueden parecer inocentes, pero son muy peligrosas. El Sheriff Brewster no ha podido presentar ninguna evidencia, aunque ha afirmado que ’No hay duda de que estas cuatro están involucradas en el caso Kim’. No se acerquen a ellas. Si usted le parece ver a dos chicas morenas y dos rubias llame a la policía inmediatamente. Están buscadas por sospechosas en este doble homicidio.”
“Park Jimin, ¿es verdad que saliste con Jennie y Lalisa Manoban?”
“Eh, si. Salí con ellas. No a la vez ni eso eh, porque eso sería raro, o bueno, sería tremendo. Pero ni de broma pasaría, ellas dos se odian”
“¿Así que había tensión entre ellas dos?"
“Seh, se podría decir asi. Quiero decir, al final eran algo así como amigas, la última vez que las vi iban hacia el coche de Lisa y pensé… bueno, no pensé que fueran a…” Jimin calla, pareciendo muy molesto. Y un poco resfriado.
Un chico bien arreglado está de pie delante una fila de taquillas, agarrando su bandolera y sonriendo hacia la cámara.
“Estuve en el baile con las cuatro y he de decir que no estoy para nada sorprendido de todo esto”
“¿Alguna vez mostraron algún indicio de que eran capaces de asesinar?”
“Absolutamente, Jennie y Jisoo eran las animadoras más temidas de todo el instituto. Hasta que entraron en danza . Entonces ellas eran solo…, ya sabes, es difícil tenerle miedo a alguien que pasa tanto tiempo cantando y bailando. En especial Lisa”.
“¿Y Rosé Park?, ¿Cuál era su rol?”
“Animadora, pero bueno… no estaba del todo ahí. No quiero decir que era estúpida, pero vamos, ella me dijo que tenía las manos como las de un bebe…”
“¿Y qué hay sobre la amistad entre Jennie Kim y Lalisa Manoban?”
“¿Qué amistad? Lisa estaba desesperada por tener la atención de Jennie, y Jennie era… A ver, Lisa y yo estuvimos a punto de ser amigos, una vez, y estoy tan aliviado de que eso no llegó nunca a pasar que podría ponerme a saltar y citar al Señor. Y no soy religioso. Pero, ¿lo que hicieron a los Kim? Espantoso."
“¿Aún así dices que no te sorprendió?
“Para nada. Si tuviera que escoger a alguien para cometer un asesinato, habría un empate entre Jennie Kim, Kim Jisoo y Lalisa Manoban. Bueno, no, primero creería que Jennie y Jisoo matarían a Lisa, pero al ver que Lisa no es la víctima… Fijo que ella fue quien empuñó el arma."
Una chica delgada en una chaqueta de color lila chillón y unas sapatillas con un estampado de leopardo delante del piano.
“Aquí es donde pasaba. Cada Martes, Miercoles y Viernes nos sentábamos aquí y el Sr. Teddy nos daba canciones para bailar, y Jennie siempre estaba leyendo un libro o simplemente, no interesada en lo que estuviéramos haciendo.”
“¿No le gustaba la danza?
“Si que le gustaba cuando era un fantástico número grupal. Pero por las tardes era como si ella sólo estuviera aquí en lugar de estar en otro sitio. Quiero decir… ok no me juzguen, pero ella y yo éramos amigas en segundo. Ella vivió en mi casa porque sus padres la echaron y no tenía ningún sitio donde ir, y la pobre chica estaba embarazada con el hijo de un imbécil, aunque fingió que el bebé era de un chico aún más imbécil…”
“¿Jennie Kim estaba embarazada?
“¿No lo sabías? Si, estuvo embarazada pero dio el bebe en adopción. A la madre de Lisa, June.”
"¿Es consciente la policía de esta conexión?"
“Si no lo están, es que han estado viviendo bajo un puente o algo”
“Y durante el tiempo en tu casa, ¿Cómo se comportaba Jennie Kim?”
“Como cualquier embarazada, y después de que Ella naciera ella volvió a vivir con su madre. ¿Cómo que usted no sabía esto?"
Un chico con el ceño fruncido y un cuerpazo fuma un cigarrillo en el campo de fútbol del instituto.
“Sí, las conocía”
“¿Es verdad que tuviste un hijo con Jennie Kim?”
“¿A ti qué te importa?”
Un hombre cuarentón con un chaleco sacudia su cabeza. Sus brazos, cruzados, aprietan su cuerpo. Tiene lágrimas en sus ojos.
“Esas chicas eran… Nunca las creí capaces de hacer algo así. Bromeamos… Quiero decir, los chicos bromeaban, que Jisoo era el demonio y que Lisa podía ser muy, pero que muy aterradora a veces… ¿Pero asesinas?”
“¿Te llevabas bien con las chicas?”
“Yo creía que sí. De verdad creía que estaba tocando a estos chicos, enseñándoles sobre tener sueños y esperanzas… ¿Fue por algo que hice?, ¿Fue por algo que no dije?”
“¿Cuál crees que es la conexión entre Jennie Kim y Lalisa Manoban?”
“¿Conexión? Salieron con el mismo chico, Jimin. Bueno, en verdad con los dos mismos chicos, Park Jimin y Kim Jong In… pero ellas dos se odiaban. Completamente. Nunca las junté porque pensé que llevaría a algo peor… Algún tipo de violencia. Aunque ellas dos se juntaron una vez para cantar una canción y… ¿Las uní yo? ¿Fue por mi culpa que ellas dos se juntaron e hicieron esto?”
“Kim Jisoo y Rosé Park. ¿Se llevabas bien con ellas?”
“Lo intenté. Dios si lo intente… Pero ellas eran de Yang. Perdón, Entrenador Yang. Primero eran animadoras y el club iba en Segundo lugar. O almenos a mi me daba esa impresión”
Un hombre alto en un traje deportivo a conjunto se apoya en su escritorio y dedica una mirada feroz a la cámara.
“Sólo tengo una cosa que decir a Kim, Jisoo y Rosé : descuidadas. Al menos tuvisteis la decencia de cometer asesinato después de dejar las animadoras antes de la competición más importante de sus vidas. Por ello, no maldigo sus nombres. Bien. Las perdono. Pero tengan una cosa clara: Nunca podran haber asesinado a sus padres si aún estuvieran en mi equipo. Sencillamente no hubieran tenido tiempo para hacerlo. Es pura ciencia. Adolescentes con horarios rigurosos y con un permiso de cuatro horas para dormir no matan a gente. Están demasiado cansados. Se lo digo a la gente una y otra vez: No dejen que vuestros hijos sean unos vagos. Sus manos inútiles les matarán. Pregúntaselo a los Kim. Oh, ¿No pueden? Eso es porque su valiosa actividad extracurricular de evitar un hijo vago y consecuente fallo los ha matado.”
El chico rebelde tira su cigarrillo.
“Si, me lié con las cuatro. ¿Y qué? No hay para tanto. No hice nada, no sabía nada. Carajo, No había besado a ninguna de ellas en meses. Sí, soy el padre de Ella, ¿Y?, Ella pertenece a otra persona.”
“¿Que les dirías a las chicas si tuvieras delante?”
“No. Nada. Excepto… No espera, Sí que les diría una cosa. Esto va para Jennie, Jisoo y Rachel: Estoy fumando por su culpa. Eso es todo lo que tengo que decir”
El chico escupe, entonces se enciende otro cigarrillo y se aleja de la cámara.
“Otis esta en forma, eso seguro. Ha quedado primero en el Circuito Canino de Busan Anual. ¡Desde Noticias 9 queremos saludarte de nuevo!”
Gwon Ji , el nuevo presentador de las noticias de la noche de Noticias 9 se aclara la garganta y cambia de expresión hacia una más sombría.
“Mientras que la nación llora la pérdida de Roger y Naiby Kim, las cuatro adolescentes buscadas por uno de los más burtales asesinatos en Goyang siguen escapando de la policía. Fuentes han llamado de todo el país, aunque encontrar la localización de estas chicas está resultando ser algo difícil.”
“Acabamos de recibir noticias muy impactantes. 3 hombres de 40 años fueron encontrados muertos en un área de servicio en el sur de Seúl, en la madrugada de ayer. Posiblemente apuñalados, golpeados y atropellados por un vehículo del tamaño de un coche. Los hombres siguen sin identificar.
Todavía no se puede probar una conexión entre este asesinato y el caso Kim. Un testigo de la policía, Dennis Jackson, un camionero de paso, de Busan, afirmó ver dos mujeres entrar en el área de servicio mientras que él abandonaba el área. Fuentes no identificadas afirman haber visto otras dos mujeres esperando cerca del coche. La policía recuerda tener máxima precaución: estas chicas pueden ser adolescentes, pero son peligrosas”.
+++
El sol se había puesto hacía horas. No habían cenado ni tampoco habían dicho una palabra desde que salieron de Goyang. La autopista se construía delante de ellas como un camino sin final hacia… Bueno, de eso aún no estaban seguras. Y tampoco estaban hablando entre ellas.
Rosé Park miró a Kim Jisoo con el ceño fruncido. Quería alargar su brazo y tocar a la chica. De verdad que quería. Sin embargo, tenía sangre seca en ambas manos y primero quería lavarlas. La sangre era como una barrera entre ellas. Ella no quería tocarla, o que Jisoo la tocara. Primero quería estar limpia.
Kim Jisoo ni siquiera se había dado cuenta de la sangre en sus manos, o de la mirada de Rosé hacia ella. Tan solo miraba a la ventana, viendo nada más que una difuminación de su propia cara sobrepuesta sobre demasiado negro. No sabía dónde estaban pero
no había luces ni casas iluminadas. Solo campos inmensos y una noche interminable.
Lalisa Manoban era quien conducía, intentado desesperadamente concentrarse en conducir el coche en línea recta. Si seguía conduciendo, seguirían pudiendo ir a algún lugar. Si seguía conduciendo, seguirían moviéndose. No tenían por qué parar, o hablar, o pensar sobre lo que habían hecho. Ella era muy buena en concentrándose e incluso mejor en ignorar las cosas que no quería afrontar.
En el asiento del pasajero, mordiéndose el labio y mirando insípidamente por el parabrisas, Jennie Kim también estaba cubierta de sangre. Sus manos, su ropa, incluso su cuello. Su pelo castaño y sucio caía en sus hombros, con las puntas torcidas y oscuras, como si también hubiera sangre ahí.
Todas necesitaban una ducha y dormir profunda y relajadamente. Necesitaban un cielo seguro y un sitio para reagruparse, mentalmente, con todas ellas. Pero, por supuesto, no había ningún sitio al que ir. Sólo avanzaban en la oscuridad, siguiendo la carretera que las llevaba lejos de algo terrible, y hacia algo completamente desconocido.
“Necesitamos echar gasolina”
La voz de Lisa era baja y suave, aunque el impacto del sonido fue como si hubieran golpeado algo. Jennie saltó ligeramente y Jisoo mató con la mirada la parte trasera de la cabeza de Lisa. Rosé se aclaró la garganta, incapaz de soportarlo más.
“Necesito lavarme las manos”
Jisoo frunció el ceño mirando sus propias manos, apenas capaz de verlas en la oscuridad del coche.
“Necesitamos..” Pero no pudo finalizar la frase, porque acabar una frase como esa la llevaba a pensar en cosas de las que aún no estaba preparada para pensar.
“Ne… Necesitamos… No estamos seguras en un motel, así que… No sé qué…” Lisa apretó incluso más fuerte el volante y aunque ella mirara su pasajera, simplemente no podía.
“Empecemos por echar gasolina”. Finalmente dijo Jisoo, y como un bienvenido quinto pasajero, el silencio las envolvió otra vez.
No era exactamente ideal, pero Jennie se limpió con la manguera de lavar el coche de todas maneras. Habían conseguido desbloquearlo y mientras Lisa había ido dentro de la tienda para distraer al dependiente, ella junto con Jisoo y Rosé habían intentado desesperadamente limpiarse.
Ella y Jisoo se habían desnudado quedándose solo en ropa interior. Escondidas detrás de la gasolinera, estaban casi completamente fuera de vista. Jennie sabía que si se quedaba un segundo más con esa ropa puesta vomitaría. Por todas partes.
“Tengo la llave del baño, si quieren…” Lisa apareció por la esquina del edificio, echando miradas hacia el coche y a la autopista como si estuviera esperando a que algo apareciera delante de ella de repente.
“N-No, Manoban. Solo… ¿Puedes acercarme algo de ropa del coche? No creí que… No puedo…”
Era la primera vez que hablaba desde que dejaron Goyang. Su voz sonaba extraña. Dios, todo era extraño.
Lisa solo asintió, volviendo rápidamente hacia el coche con su cabeza baja, mirando el suelo.
“¡Y a mí!” espetó Jisoo. Sus manos temblaban a medida que las limpiaba con la manguera.
Rosé examinó sus manos, limpias finalmente, antes de notar manchas de sangre en su camiseta bajo la luz del fluorescente de la gasolinera. Se quitó la camiseta rápidamente y la lanzó al suelo encima de la pila de desechada y ensangrentada ropa delante de ella.
“¡Y a mí también!” Chilló ausentemente, antes de cubrir su boca con ambas manos. “Perdón”.
Murmuró a través de ellas, aunque Jennie y Jisoo aún estaban ocupadas intentando limpiarse ellas mismas con el pequeño chorro de agua que salía de la manguera.
Lisa volvió hacia ellas, aún con cabizbaja, cargando una pequeña bolsa. La soltó delante de los pies de las otras chicas para luego dejarse caer y buscar dentro de ella. Sin mediar palabra, le alcanzó a Rosé una toalla y un jersey cuando la chica se había limpiado las manos y le había pasado la toalla a Jisoo.
“No quise gritar”. Dijo Rosé en voz baja. Llevaba un jersey con un caballo de tiovivo y tenía un aspecto tímido. Era raro que sus amigas estuvieran calladas, sobretodo Lisa. No le gustaba. Prefería que le echaran una bronca a que todo el mundo estuviera tan callado.
“El chico de la tienda está tocado. De qué, no sabría decirtelo. Así que no pasa nada Rosé. Chilla todo lo que quieras”
Lisa se levantó e intento sonreír, pero no mucho. Casi lo suficiente como para que el final de sus labios se movieran un poco. Jisoo cogió la bolsa con una mano y sacando un par de shorts y un par de camisetas de tirantes.
“Al menos esto es mío”. Murmuró, pasando la bolsa a Jennie quien se había secado lo mejor que pudo.
Lisa apenas miró lo que se había puesto. Tejanos y una camiseta con un dibujo de una gatita con un gorro al lado de un perro con el mismo gorro. La gatita estaba cogiendo un hueso, dando la sensación de que se estaba a punto de desmayar. El perro felizmente tenía sus patas alzadas al aire.
“¡Esa es mi camiseta! Me encanta”. Exclamó Rosé, sonriendo por un momento antes de recordar el porqué de que sonreír ahora mismo no era lo correcto.
Volvieron al coche en completo silencio.
“¿Tenemos tijeras?” Preguntó Jennie suavemente, atándose su cinturón de seguridad y evitando mirar a cualquiera.
“Guantera”. Contestó Lisa, su voz igual de suave.
Encendió el coche y se alejó de la gasolinera. A medida que cogían velociad por la autopista, con ropa limpia y manos limpias, Jisoo cogió la mano de Rosé tan fuerte como podía. Bajaron las ventanillas y dejaron que entrara aire en el coche, que se llevó el fuerte olor a…
Rosé apretó la mano de Jisoo con la misma fuerza. La enfermiza y molesta sensación en su estómago parecía más soportable ahora.
A lo largo de la estela que dejaban en la autopista se iban esparciendo mechones de pelo castaño manchados en sangre, y el único sonido en el coche eran las tijeras cortando en las manos de Jennie. Esa noche no durmieron. Ni siquiera estaban cansadas.
A 80 kilómetros de Goyang, Lisa cedió el volante a Jisoo y se colocó en la parte trasera del coche. Rosé insistió en quedarse al lado de la pelinegra, especialmente teniendo en cuenta que Lisa o Jennie no se agarraban las manos. Ya que la carretera había dejado de ser su centro de atención, Lisa se encontró observando a Jennie.
Jennie Kim. Su pesadilla durante años. Su adversaria. Ladrona de novios e infiel por naturaleza. Dios, hubo un tiempo en que quería ser su amiga fuera como fuera. Ella creía que si podía hacerse amiga de su enemiga, entonces ya no habría más enemiga. Y por supuesto, ellas no eran tan distintas.
Incluso habían cometido un asesinato ahora. Intentó no hiperventilar, respirando furiosamente a través de su nariz de la manera más silenciosa posible. Ahí estaba esa horrible palabra: Asesinato. Ella era una asesina.
Ni loca iba a vomitar por la ventana del coche. De ninguna manera.
Apartó la mirada de Jennie. Pensó en la carrera de Boa y empezó a nombrar su filmografía en orden cronológico ya que necesitaba algo en lo que ocuparse. Algo familiar. Algo que para nada se relacionaba con la situación actual.
En el asiento delantero, Jisoo encontró la carretera extrañamente calmada. Vaya mierda de día. En serio, esto era la peor cosa que le podría haber pasado. Lo peor. Pero Rosé estaba a su lado, y agarrando su mano, y eso era suficiente para seguir adelante. De momento.
Jennie estaba detrás suyo y eso también le ayudaba. Su mejor amiga estaba con ella. Todo se arreglaría. Rechazó cada pensamiento que intentaba forzar la entrada en su cabeza porque resulta que todos querían señalar que, eh ¿hola?, habían cometido asesinato y estaban huyendo de la ley.
Nunca volvería a ver a su familia de nuevo, nunca iría a la universidad, o ya nunca se podría convertir en la primera Presidente mujer y lesbia…
Há, buen intento. Sigue soñando.
Ella tenía sus mejores amigas. Era todo lo que importaba. Todo. Rosé y Jennie eran todo lo que ella necesitaba. Ah sí, y aparentemente Lisa.
Jennie se despertó de repente, sentándose y respirando fuertemente. Notaba sus ojos como si estuvieran siendo empujados de su cara. Sus sueños habían estado… Dios, horrorosos. Sus padres estaban muertos y ella había sido quien…
“¿Jennie?”
Giró la cabeza hacia la voz, y ahí estaba Lalisa Manoban mirándola con sus grandes ojos de Bambi. Vale. No fue un sueño.
Lisa frotó la espalda de Jennie hasta que la chica empezó a respirar normal otra vez. Era una sensación extraña. Quería quitar su mano, pero siempre se quedaba en la espalda de Jennie dibujando círculos hasta que la castaña se apartó.
El sol había salido. Estaban fuera de la autopista, escondidas entre los árboles y Jisoo y Rosé aún seguían durmiendo en los asientos delanteros.
“Deberíamos…” Empezó Jennie, pero su garganta estaba tan seca que las palabras apenas salían de su boca.
Lisa se sentó recta y sigilosamente abrió la puerta del coche para salir fuera. Después de convencerlas, las dormilonas se habían colocado en la parte posterior del coche y se habían vuelto a dormir abrazadas la una con la otra. Jennie conducía, aunque Lisa protestó, y dirigió el coche de vuelta hacia la autopista.
“Necesitamos deshacernos de este coche”. Dijo Lisa al cabo de un rato. Su cerebro finalmente se había recuperado lo suficiente para pensar cosas lógicas. Además, Jennie era quién conducía así que le podía sacar este tema ya que su shock tendría que haber terminado ya.
“Tenemos que desayunar”. Contestó Lisa, buscando alguna señal o salida hacia una ciudad.
“Mmm, quiero bacon”. Murmuró Rosé adormecida desde detrás. Jisoo olió su pelo, murmurando palabras que parecían sonar a un ’Me gusta’.
Terminaron parando en un McDonald’s al lado de la autopista. Cada chica intentando ignorar sus corazones palpitando fuertemente cuando los empleados les sonreían felizmente. Jisoo estaba, otra vez, ignorando las voces en su cabeza diciéndole que un equipo del S.W.A.T. aparecería por el techo dentro de un momento u otro antes de que pudiera terminar de hacerse las cejas. Rosé estaba nerviosa
hasta que tuvo su plato combinado de bacon, salchicha y huevos en su boca. A partir de ahí su mundo era una delicia. Nunca más tendría que sufrir la tortura de seguir la dieta de la Entrenadora.
Jennie pidió bacon y un rollito de huevo con extra de bacon además de un batido de chocolate. Sorprendentemente asesinar a sus padres le había dado un hambre de muerte, aunque aceptaba que quizá la repentina libertad que sentía tenía algo que ver con ella.
Lisa mantuvo su boca cerrada y bebía de su zumo de naranja. Le parecía que estaba un poco fuera de lugar señalar la global crueldad con la que mataban animales inocentes. Sin embargo, planeo un discurso para más adelante, con el nombre de ’Sólo Porque Haya Asesinado No Significa Que Sea Una Completa Inmoral: Un Apoyo Incondicional A La Vida Vegetariana’.
Jisoo eructó, bajó la ventanilla y lanzó los restos de basura a la autopista. Rosé hizo lo mismo y Lisa empezó a resoplar y a moverse en su silla para mirar a ambas.
“¿Estas de coña? En serio, estas de coña ¿No? ¿No entiendes que la fauna salvaje esta atraía por la sal y grasa de tu envoltorio y se acercara a la autopista para cogerlo? ¡Acabas de poner en peligro sus vidas! Sin mencionar el futuro de nuestro planeta. No me puedo creer que vosotras seáis así de inmaduras. Jennie para el coche porque ahora mismo damos la vuelta y recogemos…”
“¡Oh, Joder Manoban! ¿Te centras en el hecho de que acabamos de lanzar basura por la ventana? ¿En serio? Ten un poco de perspecti…”
“Madre mía, ¿Acabo de matar a animales inocentes? ¡Chu, tenemos que volver!”
“No vamos a parar…”
“Ya es suficiente con que te hayas comido el equivalente a un cerdo…”
“¿Nos acabas de llamar cerdas?”
“¿se quieren callar?”
“¡Por el amor de Dios! ¿Acabamos de matar a los padres de Jennie y tu nos estás dando una charla por esta mierda?"
El silencio invadió el coche tan pronto como la palabra ’matar’ salió de los labios de Jisoo Ni siquiera lo notó hasta que dejó de hablar y su cara palideció de golpe.
Lisa se estremeció. ¿Qué había pasado con todo eso de esperar a un momento más apropiado? ¿Cuál era su problema? Normal que nunca hubiera tenido amigos. No podía mantener su boca cerrada. Rosé miró a la nuca de Jennie, con temor. Esto era tan, tan triste. Los nudillos de Jennie se emblanquecieron alrededor del volante. Ya no se fingía más.
“Si, los matamos, ¿No?” Y fue como si la presa se acabase de abrir.
“Te juro que lo sient…”
“Jennie, lo sie…”
“Me siento tan, tan ma…”
“No se disculpen”. Dijo Jennie bruscamente. El coche se desvió un poco hacia la izquierda mientras ella miraba a cada una de las otras pasajeras. “No se disculpen, porque no podemos. No podemos disculparnos. Y no deberíamos. Ellos iban a… Pasó, y tenemos que aceptarlo. No hay más. Sin disculpas y sin mirar atrás. Sólo hacia delante Siempre. ¿Si?”
Jisoo se volvió a recostar en su asiento, aunque asintió cuando los ojos de Jennie encontraron los suyos en el espejo retrovisor. Rosé suspiró, luego asintió también y Lisa se mordió el labio antes de hablar.
“Necesitamos deshacernos de este coche. Apoyo totalmente la idea de tirar para adelante y afrontar las consecuencias de nuestros act…”
“¡Yo no voy a la cárcel!”
“Jisoo, déjame terminar. Las consecuencias a las que me refiero no involucran nuestra encarcelación, sino nuestra nueva vida en el anonimato. Mientras la policía no duda de nuestro papel en este crimen, que seguro que no lo hace, está en nuestro mejor interés el volvernos invisibles. Este coche está matriculado a mi nombre, y este es el mismo coche que utilizamos para conducir hacia y desde la casa de Jennie. Alguien podría habernos visto. He aquí el porqué de la necesidad de deshacernos de él lo más rápido que podamos.”
Lisa se aclaró la garganta un poco, se retorció en su asiento y volvió a mirar a las chicas en los asientos traseros.
“Tiene razón”. Dijo Jennie suavemente. Jisoo pestañeó unas cuantas veces antes de entrecerrar los ojos hacia Jennie.
“Pues… ¿Qué sugieres? ¿Andar?”
“Por supuesto que no. Eso sería ineficiente y ridículo. Lo que necesitamos hacer es encontrar un coche diferente. Uno que no sea fácilmente relacionado con nosotras.”
Jisoo supiró, cruzando sus brazos.
“Mira, entiendo lo que quieres decir. Pero ahora mismo no podemos encontrar un coche que no pueda ser relacionado con nosotras, porque tenemos 17 años y tendriamos que robar uno”
“Muchos coches son robados cada día”
“¿Lo dices en serio, Manoban? ¿Un coche es robado muy cerca de Goyang el día después de que un grupo de adolescentes maten a dos personas y tú crees que podemos seguir conduciendo hasta la fin del mundo sin ser encontradas?”
“Bueno, necesito pensar”
“Todas necesitamos pensar”
Las palabras de Jennie fueron las últimas durante un buen rato.
Hace una semana, Lisa había estado contemplando sus preferencias para la universidad y había estado ideando una lista de canciones para las Nacionales.
Jisoo había estado debatiéndose si pedirle a Rosé o no si vivir juntas en una misma residencia del campus de la universidad, porque a pesar de haber solucionado muchos problemas, las cosas aún estaban un poco tensas entre ellas. Aparentemente, ahora mismo sólo eran amigas.
Jennie había estado intentando sonreír a sus amigas a medida que ellas hablaban sobre universidades y respectivos futuros, todo ello mientras ella dejaba sus solicitudes de universidad abandonadas en su escritorio para ignorarlas el máximo tiempo posible.
Y Rosé había estado alimentando a los patos e imaginándose vestidos para ella y Jisoo que combinaran juntos para cuando se casaran. Se moría de ganas de ser como Michelle Obama.
Sin embargo, ahora las cuatro chicas tenían la misma idea en la cabeza: Cómo evitar una vida en prisión por asesinato y volverse invisibles.
“Mira, seguiremos con el coche de Manoban e intentaremos llegar lo más lejos que podamos. No vamos a ponernos en plan fuga-de-adolescentescriminales y empezar a robar coches.” Jisoo movió la mano despectivamente. “Probablemente ni nos están buscando, así que ponernos en plan Gran Theft Auto sería algo típico de Jimin.”
“¿Perdona?” Lisa giró el cuello en dirección a Jisoo con su ceño fruncido y con su contestación en la punta de la lengua.
“Algo estúpido, Jirafa” Lisa se encontraba en un dilema. ¿Defender su idea de cambiar de coche o defender el amor de su vida?
“Primero, Jisoo. Mientras entiendo lo que quieres decir sobre añadir actos criminales en nuestra lista, voy a recordarte que Gran Theft Auto no es tan grave como el asesinato, así que tus preocupaciones son, sinceramente, irrelevantes. Además, cuanto más lejos de Goyang lleguemos, mejor. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Sin embargo, dentro de poco toda la nación nos estará buscando y, mientras que no me arrepiento de haber escogido este coche para que fuera el regalo de mis 17 años, un Volkswagen NewBeettle dorado con las letras ’GLDSTR’ grabadas en la matrícula no es exactamente difícil de…”
“Tiene razón. Lo siento, Jisoo, de verdad. No tienes ni idea de lo que me duele decir esto, pero Manoban tiene razón.” La voz de Jennie era suave.
Cómo todas la escucharon por encima del minidiscurso de Lisa, no lo lograban entender. Incluida Lisa. Pero era tan agradable que Jennie estuviera de su parte que por ello se calló. Durante un segundo.
“Y segundo. Jimin no es un…”
“Lo es.”
“Lo siento Lisa, pero Chu tiene toda la razón”
“Me dejó en un entierro”
“A ver, tiene sus momentos. Sin embargo llamarlo un…”
“¿No rompió contigo por liarte con Kai? ¿Y luego él se lio con Jennie mientras ella estaba con Jin? Sabes cómo le llamamos a esto, ¿No, Jirafa? Ser un imbécil”
“Hay que concederle eso, Manoban”
“Jisoo sabe quién es un imbécil y quién no, Lisa. Lo sabe muy bien”
“Yo… Él fue muy… Mira, cuando él se enfada…”
“Se comporta como un imbécil”
Jennie soltó la mano derecha del volante y la echó para atrás de manera que la palma de su mano estaba mirando al asiento trasero. Jisoo se inclinó y chocó los cinco con ella. Rosé aplaudió.
“Igualmente, apreciaría el que tu no hablaras de él de esa forma porque…”
“Me importa una mierda lo que tu aprecies”
“¿Cómo te atreves…?”
“¿Cómo me atrevo a qué, gigante? Has de darte cuenta de una cosa, ¿Vale? Esto ya no es tu pequeño y querido Club, y no me voy a callar y tragarme tus tonterías. Estas con nosotras, Manoban, ¿O no te has dado cuenta de que estas metida en una fuga con tres persona que una vez disfrutaron de simplemente hacer de tu vida un infierno? Eso fue hasta que cantar y bailar como un trineo lleno de homosexuales se convirtió en nuestra única actividad”
“Pero Chu, tú eres homosexual”
“Y estoy orgullosa de ello, Rosie. Las lesbianas son increíbles. Sin embargo, nuestra queridísima Man aquí necesita un toque de atención. Ya no manda más. No hay capitán para escapar de la escena de un crimen, y aún si lo hubiese, no votaría por ella.”
“¿Sabes qué, Jisoo? Acepto que el comportamiento de Jimin puede parecer estúpido algunas veces, pero al menos él no es un cabrón como tú.”
La mandíbula de Jennie tocó el suelo, y miró de reojo a Lisa rápidamente. Lisa tenía los brazos cruzados y estaba mirando hacia delante. Detrás de ellas, Jisoo aún tenía la boca abierta como si fuera a decir algo, aunque no salió nada de su boca. Rosé parpadeó, mirando a Lisa y a una sorprendida Jisoo como si hubiera una bola de tenis invisible yendo de un lado para otro.
Jennie apretó su mandíbula intentando no sonreír, porque en serio, nunca antes había escuchado a Lisa insultar a alguien, y en particular con esa palabra. A Kim Jisoo. Al final no pudo evitarlo y resopló por la nariz. Era tremendo. Se arriesgó a mirar por encima del hombro a Jisoo y el resoplo se volvió en una risilla.
Lisa miró a Jennie sorprendida, manteniendo su cara neutral en anticipo de las manos de la pelinegra intentando estrangularla en cualquier momento. Jennie siguió riendo y de pronto Jisoo se unió a ella. Rosé, aliviada, empezó también a reír.
“¿Qué es tan divertido?” Soltó Lisa, luchando por mantenerse igual de indignada y enfadada de la misma forma que momentos antes había estado.
“¡¿Qué?”
“Tu… sus… Caras…” Jennie balbuceó.
“¡Manoban acaba de llamarme cabrona!” Jisoo bramó a carcajadas desde el asiento trasero. Jennie, con sus hombros temblando mientras mantenía los ojos fijos en la carretera, volvió a colocar su mano para que Jisoo le chocara los cinco otra vez.
“¿Cómo puede ser que sea divertido insultar a Jisoo?”
“¡Dilo otra vez Manoban!” Chilló Jisoo, desplomada contra la puerta y riéndose.
“¿Decir qué exactamente?”
“De ninguna manera eso vuelve a pasar, Jisoo. Poder volver a escuchar a la Señorita-Virgen versión 2020 decir eso es casi imposible”
“No entiendo porqué todo esto es tan divertido. Siempre he defendido la libertad de expresión y a parte, no soy como la Señorita Cristiana aquí presente a mi izquierda”
“Si claro, Manoban. Porque una cristiana que acaba de matar a sus padres ha de ser súper estrecha para decir cabrona.”
“También he participado, no veo porqué…”
“Por favor, todas estuvimos ahí. Tu no hiciste una mierda”
“¿No hice una m…? Debo recordarte quién dijo que la madre de Jennie estaba en la…” La risa de Jennie paró de repente.
’ Les he dicho que no vamos a hablar de eso “. Dijo en voz baja. La risa de la parte trasera también se detuvo. Volvían a estar en silencio.
Después de unos momentos, Jennie encendió el intermitente derecho para salir en la próxima salida hacia el Distrito Geumjeong, Busan. No habían hablado sobre dónde parar, o hacia dónde ir y sólo habían dejado a Jennie conducir sin hacer el más mínimo comentario.
“¿Por qué nos desviamos, Jen?” Jisoo se inclinó, mirando por el parabrisas.
“Necesitamos provisiones” Murmuró Jennie.
Rachel se movió incómodamente en su asiento.
“No creo que eso…” Empezó, pero se detuvo cuando Jennie encendió la radio sin aviso.
“…oyente, Maria, con una historia sobre un corazón roto. Esta canción va para…” Sin mirar, cambió de emisora. “…Backstreet’s back, alright!…”
“¡Me encanta esta canción!” Chilló Rosé, haciendo puchero cuando Jennie volvió a cambiar de emisora.
“…El asesinato de la pareja Kim ha conmovido a todos los habitantes de Goyang. La policía insiste en que la gente no abra las puertas de su casa a nadie desconocido e invierta en altas medidas de seguridad. La policía demanda a los habitantes que en caso de ver a personas sospechosas no se le acerquen y llamen directamente…” Jennie apagó la radio.
Todas suspiraron aliviadas. No las estaban buscando. Aún.
“Bueno, entonces está claro. Nos quedamos el coche y conseguimos provisiones.” Dijo Jisoo triunfalmente, apretando sus rodillas a la parte trasera del asiento de Lisa con una sonrisilla.
“Qué cabrona eres.” Murmuró Lisa poniendo sus ojos en blanco y esta vez, se unió a la risa colectiva que inundó el coche.
“Necesitamos racionar nuestro dinero ya que el uso de tarjetas de crédito está descartado. Además necesitaremos el dinero suficiente para echar gasolina…”
“Ni siquiera nos están buscando” Cortó Jisoo, poniendo sus ojos en blanco y marchándose. Rosé y Jennie la siguieron y pronto, Lisa se quedó sola en medio del Wall-Mart de Belleville.
“Así que necesitamos comida. ¿Qué mas has pensado, Jen?”
Ausentemente, Jennie empezó a pasar sus dedos por la estantería de las sopas enlatadas, cogiendo unas pocas y dejándolas en el carrito de la compra que cogieron después de abandonar Lisa.
“Cosas para acampar. Manoban tiene razón sobre lo de que los Moteles no son seguros”
Jisoo suspiró antes de encogerse de hombros.
“Podríamos quedarnos en uno hasta que nos empiecen a buscar. Si es que alguna vez nos empiezan a buscar. Ya has escuchado la radio. Ellos creen que ha sido un allanamiento de morada.”
Rosé apareció delante de ellas desde otro pasillo con sus brazos llenos de chucherías. Los dejó todos en el carrito, antes de desaparecer otra vez con una sonrisa brillante.
“Si, podríamos, pero todo deja un rastro Jisoo. Todo.”
Jisoo resopló, cruzándose de brazos mientras se apoyaba en el borde del carrito. Jennie añadió un poco más de fuerza, empujando el carrito fácilmente con el peso añadido de Santana.
“Ya lo sé, no soy idiota. He visto CSI. Ya sé que ahora encuentran todo lo que quieren. Pero estamos en otro estado, no nos están buscando y las cosas se van a poner mucho más feas dentro de poco. Lo que quiero decir es que deberíamos estar cómodas mientras podamos.”
Jennie murmuró sin abrir los labios en consentimiento, añadiendo más comida enlatada en el carrito antes de girar hacia otro pasillo.
“También hay que tener en cuenta el tema de fondos financieros limitados”
“Vale, déjame preguntarte esto, Jen: Hemos hecho algo que es como, lo peor que puedes hacer, ¿No?” Jisoo mantenía sus ojos mirando al frente mientras notaba como el carro se desviaba un poco.
“Sí”. Aceptó Jennie después de un momento, revisando las estanterías a ambos lados para ver si necesitaban algo más. Tenían que conseguir navajas, y uno de esos calentadores, y bombonas de gas y tampones y…
“Así que, ¿porqué cumplir las leyes de la sociedad cuando ya hemos roto la mayor?” Jennie detuvo el carrito y Jisoo saltó de él, dándose la vuelta con sus cejas levantadas. El ceño de Jennie se frunció y entrecerró los ojos hacia la otra chica.
“Exactamente, ¿Qué estas diciendo?”
“¿Chu? ¡Chu! ¡Jennie! ¿Jennie?”
La voz de Rosé sonó desde el pasillo en el que anteriormente habían estado. Jisoo sonrió a Jennie y chilló “¡Pasillo doce, Rosie!” antes de levantar una ceja.
“¿Qué, robamos algo entonces?”
Rosé saltó hacia ellas, con más golosinas en sus brazos y las dejó todas en el carrito. Sonrió a las dos y les dio un beso a cada una en la mejilla.
“Esto no me gusta, pero estoy súper contenta de estar con ustedes chicas” Pestañeó agraciadamente, luego exclamó “¡Voy a ver dónde está Jennie !” Jisoo esperó a que Rosé se fuera antes de encogerse de hombros a Jennie. “sólo digo que no tenemos que ir mirando todos los precios y esas cosas porque ¿Hola?, peores cosas hemos hecho que conseguir dinero a la vieja usanza. Tampoco hay para tanto” Jennie negó con la cabeza.
“Vale, las cosas van a peor y nosotras robamos.”
Empezó a empujar el carro y Jisoo volvió a sentarse delante de él. “Esto sólo hace que ponerse mejor”.
“Hablando de eso, ¿Estas… Lo llevas bien?”
Era un tema delicado, obviamente. Pero Jisoo se preocupaba. No podía evitarlo. Había matado por culpa de ello. Jennie estuvo callada durante un rato, sintiendo como sus ojos quemaban mientras seguía añadiendo cosas al carrito y pensaba en alguna manera de responder.
“No lo sé” Dijo finalmente, porque de verdad que no lo sabía. “Una parte de mí está atemorizada; otra está petrificada; y otra está simplemente aliviada”
Jisoo asintió con la cabeza, suspirando cuando se encontraron con Rosé y Lisa al final del pasillo. Lisa tenía un carrito lleno de tiendas, sacos de dormir, calentadores portátiles, algunas cacerolas, artículos de aseo y lo que parecían que eran… ¿Pelucas?
“¡Vamos a disfrazarnos!” Dijo Rosé exaltada, poniendo un brazo alrededor de Lisa y apretándola suavemente.
“Tarde o temprano necesitaremos ocultarnos” Recordó Lisa, enrojeciéndose mientras Rosé la seguía agarrando. Esto era diferente, este asunto de un abrazo-de-amistad.
“De acuerdo”. Dijo Jennie, disimulando su sorpresa al ver todo lo que Lisa había conseguido.
“Larguémonos de aquí”. Jisoo agarró la mano de Rosé, quien inmediatamente soltó a Lisa para irse despreocupadamente con la morena.
“Después de ti”. Ofreció suavemente Lisa a la vez que sonreía tentativamente a Jennie.
Jennie observó a Lisa durante unos segundos, sin mostrar expresión alguna. Luego, el mínimo rastro de sonrisa apareció en su cara mientras inclinaba la cabeza.
Mientras Lisa miraba a Jennie andar delante de ella, analizaba la mirada que acababan de intercambiar una y otra vez. Fue una mirada de ¿Qué? ¿Compañerismo? ¿Camadería? ¿Respeto?
Fuera lo que fuera, le hizo sentir algo agradable en su interior. Finalmente, su enemigo había desaparecido. Vale, para ello había hecho falta hacer algo espantoso, pero… Aquí estaban.
Ni siquiera se quejó del coste total de su compra, o de los cinco CDs que Rosé había escogido para ponerlos en el coche. Los malos momentos entre Jennie y ella finalmente estaban desapareciendo. Quizá.