INVICTUS

Summary

Las casualidades del destino son impredecibles. Normalmente no sabemos qué nos depara el día. Nos concentramos tanto en cualquier cosa que, en ocasiones, dejamos de lado lo verdaderamente importante: disfrutar la vida. Hasta que, tal vez, un accidente nos hace saber la fragilidad de nuestro entorno. Jimin y Jungkook tuvieron la gracia de conocerse y sentir que nada fue importante hasta que sus ojos se cruzaron. Aunque la vida los haga luchar por mantenerse respirando dentro del holocausto que un virus traerá al mundo. Historia completamente de mi autoría, se pide por favor respetar el trabajo de todas las que tratamos de crear historias del ship que más amamos, sin afectar al artista, claro, ya que recordemos es ficción. Por lo tanto, no adapten, copien o pasen a PDF. Gracias.

Status
Complete
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo Uno. El virus.

El destino nos cruzó y el mundo cambió, aunque por besar tus labios, por mí todo podría irse al carajo.


Jimin despertó como todos los días a las cinco con cuarenta y tres para su clase de infectología, dio un giro en la cama molesto al recordar que aquel día no la tendría. Estaba por terminar su quinto año en la carrera de medicina, por lo que él y su mejor amigo debían aplicar a algún internado en un par de semanas. Por dicho motivo, aún seguía recostado tratando de conciliar el sueño nuevamente, se removió en su cama sin prisa. Las clases habían sido suspendidas, por lo que él aprovecharía para dormir lo que le era imposible con normalidad, ya que su carrera le exigía estudiar día y noche.

Se acomodó nuevamente, dispuesto a dormir un poco más, sintiendo el cansancio en su cuerpo, por lo que creía que no le costaría nada hacerlo. Un estruendo lo sobresaltó cuando la puerta de su alcoba fue abierta con brusquedad y un cuerpo se le fue encima.

—¿Aún no estás listo, Chim Chim?

—No iré, vete Tae, quiero dormir.

—¿Pero qué clase de amigo sería si hiciera eso?

El pelirrojo, sin abrir los ojos, contestó. —Uno muy bueno que deja descansar a su soulmate. Vete solo, por favor. Yo no quiero un internado como médico militar... suficiente tengo con mi padre y mi hermano, pensó, aunque sin poner sus pensamientos en palabras, para concluir. Paso con toda esa sangre y vísceras regadas.

—Chim, queremos ser los mejores cirujanos. Veremos vísceras regadas y peores cosas, eso te lo aseguro.

—Tal vez, pero no estaremos entre ellas cada cinco minutos en algún país en guerra. Yo me niego a eso, no iré.

—Habrá militares guapos —dijo el castaño claro.

—No me importa, ni tiempo tenemos para eso, Tae.

Taehyung suspiró con fingida tristeza. —Lo sé, moriremos vírgenes.

El pelirrojo bufó. —Sabes perfectamente que no lo somos.

Su amigo giró a mirarlo indignado, preguntándole. —¿Hace cuánto que no tenemos sexo? Hizo un conteo con sus dedos varias veces y luego habló —¡ahora lo somos!

Jimin abrió los ojos, levantando una ceja. —Debiste estudiar actuación, eres el chico más dramático que existe.

El de ojos verdes se levantó haciendo una reverencia, para después poner una cara de perrito regañado. —Chim, anda, no me dejes solo —dijo Tae con tono suplicante.

—Amigo, de verdad quiero dormir —las palabras del de ojos azules se escucharon mucho menos convincentes.

—Namjoon me pidió que le diera una oportunidad a la medicina militar como favor personal, es mi hermano, no me pude negar, sólo quiere que vaguemos por ahí escuchando, convencí a Molly, Byul y Krystal, anda, ven conmigo. El castaño hizo carita de cachorro apaleado.

El pelirrojo volvió a abrir los ojos, encontrándose otra vez con ese puchero y ojos vidriosos delante suyo. —Tae…

—Namjoon dice que después de la pandemia del COVID-19 se dieron cuenta de que los médicos militares escasean demasiado, por eso el gobierno obligó a todas las universidades del país a aceptar este día, y no sólo habrá militares, sino también de la Armada, Marina, Fuerzas especiales y Aéreas, tendremos una gran variedad de hombres fortachones que admirar.

El de ojos zafiro suspiró resignado. — Eres el peor, pero iré, aunque te digo de una vez, no haré mi internado en la milicia.

—Yo tampoco, pero no quería herir los sentimientos de Namjoon, él siempre me ha cuidado desde que nuestros padres murieron, por él estoy aquí y se ha esforzado por ser un oficial de la marina, deberías haber visto el orgullo con el que me dijo que dentro de dos meses lo promoverían a teniente coronel comandante, no me preguntes qué es porque no tengo idea.

—Es uno de los puestos importantes de la fuerza armada.

—Oh sí, lo olvidaba que tu familia es...

—Tae...

—Lo sé, lo siento, no hablaremos de ellos, pero de verdad no me gustaría entristecer a Nam, sabes que él es...

—Cariño, entiendo, Nam es un gran hermano y hombre.

Taehyung le sonrió con picardía. —Si no mal recuerdo, tenías un crush con mi hermano.

—Eso fue hace años, ya pasó.

—Tus palabras dicen que pasó, pero tus mejillas dicen que aún te gustaría que mi hermano te dé tan duro que no puedas caminar en una semana.

—Deja de decir tonterías y vete a cambiar antes de que me arrepienta.

—A la orden, mi comandante. Taehyung hizo un saludo oficial, llevando la mano derecha, doblada por el codo, hasta el lateral de su gorra imaginaria.

—Eso es de la policía, por Dios, vete.

—Apresúrate, deseo desayunar antes. El castaño salió riéndose, dejando al más bajo para que se cambiara.

Después de casi dos horas, ambos chicos salían sumamente arreglados, aunque con jeans y tenis para estar más cómodos, cargando con una mochila cada uno. Entraron a la cafetería de la universidad, observando el alboroto que parecía apoderarse de todo el lugar. Aunque eran las 8:20 de la mañana, los militares ya comenzaban a colocar sus stands y algunos desayunaban en la cafetería.

En cuanto ambos entraron, miraron hacia la barra de bebidas, donde un chico los saludó con la mano sonriendo.

—Hey, Kim. Dijo enérgicamente para después mirar a Jimin y hablarle con suavidad: —Preciosura, es un placer verte como siempre, te reservé una mesa.

El pelirrojo le regaló una pequeña sonrisa, levantando la mano. —Hola, Jackson, gracias.

Ambos chicos se dirigieron a la mesa más cercana a la barra de bebidas al fondo, alejada de los demás. Cuando iban pasando por una de las mesas, Jimin chocó sin querer con la espalda de un hombre alto con un traje negro. El traje se destacaba por el bordado de un escudo en el brazo izquierdo y la bandera de Corea del Sur en el derecho. El pelirrojo sintió que había chocado con una dura pared, por lo que se sobó la nariz y se disculpó, ya que iba distraído jugando con su amigo.

—Lo siento.

Una voz molesta le hizo frenar su disculpa.

—Ten cuidado, chico. ¿Acaso eres ciego?

—¡Oye! Pues tú, ¿quién te crees? Chim se disculpó —respondió Taehyung, molesto.

Jimin colocó una mano en el brazo de su amigo, notando que el chico que había reclamado daba un paso hacia ellos.

—Mocosos deben respetarnos, nosotros...

Otra voz fuerte y varonil hizo retroceder al joven.

—¡Yugyeom, basta!

El mencionado dio un paso hacia atrás e hizo un saludo. —Capitán.

Los ojos zafiros de Jimin aterrizaron en los negros de quien el joven llamó capitán, al sentir la insistente mirada, siendo recibido por una sonrisa sagaz.

—Jeon Jungkook. Dijo el de cabellos brunos, tendiéndole una mano.

El pelirrojo miró su mano y sin tomarla le reprochó. —No eres un buen capitán, si tus hombres se atreven a molestar civiles. Tomó el brazo de su amigo para continuar su camino, escuchando una leve risa.

—Pues tú eres un maleducado, te recuerdo que el que me golpeó fuiste tú.

—Y yo te recuerdo que me disculpé con cortesía, pero tu troglodita se lanzó contra nosotros.

—Bien dicho, Jimin. Instó Tae.

Yugyeom fulminó al castaño con la mirada quien le sacó la lengua, Jimin le dio una última mirada al capitán, para tomar la mano de su amigo y jalarlo.

—Vámonos, Tae.

Jungkook se colocó frente a él, quedando muy cerca del pelirrojo. —¿Podrías ser menos hostil y mostrarme tu facultad, Jimin? El uniformado le dio un guiño.

El pelirrojo se burló. —No, gracias, me molestan los militares con cerebros de pájaro como ustedes, ahora déjanos pasar.

—¿Sucede algo?

Ambos chicos se giraron para ver a Namjoon con su típico uniforme blanco, parado en la puerta de la cafetería, los dos chicos hablaron al unísono, pasando entre los demás para lanzarse a los brazos del moreno.

—¡Nam! Gritaron ambos chicos con voz alegre.

El más alto los recibió con notada felicidad, tomando a cada chico con uno de sus brazos, Jungkook miró la escena para darle una orden a sus subordinados.

—La fiesta terminó, chicos. Nos vamos.

Uno a uno los demás empezaron a salir, hasta que la voz de Namjoon lo hizo girarse.

—Capitán Jeon, es una vergüenza que un miembro del equipo de élite especial acose a dos chicos universitarios.

—Mayor Kim, prefiero guardarme mis comentarios, ya que está muy lejos de su territorio y sus subordinados.

—No vale la pena —le dijo Jimin, retando con la mirada a Jungkook —vamos, estoy seguro de que debes irte pronto.

—Así es, pequeño. Namjoon le sonrió, despeinando sus cabellos rojos. —Sólo quería asegurarme de que ustedes dos se dieran una oportunidad y conocieran lo noble que sería hacer su internado como médicos militares en la marina.

Jungkook interrumpió. —Los mejores somos los Berets Negros, deberían pensarlo, chicos.

Namjoon puso los ojos en blanco, tomando a cada chico por la espalda. —No le hagan caso, vengan, les invito un café.

Ambos chicos siguieron al moreno a la mesa que Jackson les había reservado. Jungkook dio otra sonrisa de lado cuando sus ojos conectaron con los azules de Jimin.

—Nos volveremos a ver, Jimin, lo presiento.

Dijo en un susurro que hizo girar la cara al pelirrojo, fingiendo que no entendió. Dio otra mirada a la puerta. Viendo al azabache junto a su equipo alejarse, sonrió involuntariamente, hasta que la voz de Taehyung en su oído lo hizo saltar.

—Está muy bueno, ¿verdad? Sólo mira esa espalda. Hoy puedo ir al departamento de Jin y Hoseok, si así lo quieres.

—Eso no pasará, Tae.

—Pero puede pasar, esas oportunidades solo llegan una vez en la vida y se ve que ese chico podría arrancarte la ropa y darte una...

—¡Tae!

—Es la verdad, amigo, deberías aprovechar lo que Dios puso en tu camino.

Jimin sonrió moviendo la cabeza, dando otra mirada por donde Jungkook se había ido, suspiró para poner su atención en el café helado que Namjoon colocaba frente a él y Taehyung.

—Por cierto, Jimin, tuve una reunión con tu hermano y tu padre el día de ayer. Me pidieron que por favor les tomes las llamadas.

La sonrisa de Jimin se desvaneció, dejando una mueca acartonada en su rostro.

—¡Nam! Tae echó un vistazo a su alrededor para asegurarse de que nadie estuviera escuchando. —Sabes que a Chim no le gusta hablar de ellos, respeta. Le dijo el menor con tono reprobatorio.

Namjoon levantó las manos, observando la tensión en el cuerpo del menor. —Lo siento, iré por mi café.

El castaño suspiró, acariciando el rostro de su amigo. —Tranquilo, Chim, si no deseas hablar con ellos, es comprensible, sólo recuerda que ellos son tu familia.

Jimin lo miró. —Ellos prefirieron su deber militar a nuestra familia, no estuvieron conmigo cuando mi madre casi me mata, sólo me abandonaron en ese internado.

—Bo-sum te enviaba tarjetas de cumpleaños, regalos y dinero a tu cuenta. Además, si no hubieras llegado al internado, nunca nos hubiéramos conocido y tal vez seguiría siendo ese ser solitario que odia al mundo.

Jimin sonrió sinceramente. —Nuestra amistad es lo mejor que me ha pasado, Kim. Y tal vez tienes razón, sin la falta de atención de mi padre y hermano, no hubiera tenido la mejor niñez en tu casa.

—Ni tendrías un crush con mi hermano.

— ¡Shhh! El pelirrojo empujó un poco a su amigo, observando al moreno tomar asiento.

—¿De qué hablan?

—Cosas de pasivos, hermanito.

—¡Taehyung! El rostro de Jimin se enrojeció de inmediato, al igual que el de Namjoon, quien casi se ahoga con el café.

—Son todo un caso, chiquillos. Ahora díganme, ¿le darán una oportunidad a la milicia?

Ambos chicos se vieron entre sí, para responder en una sola voz. —No y comenzaron a reír.

—Oh vamos, chicos, sólo denle una sola oportunidad por mí.

Jimin se perdió por un instante en sus hoyuelos, así como en esos rasgos varoniles, el castaño lo movió un poco.

—Sí, bueno, iremos a ver lo que ofrecen, pero no prometo nada.

—Yo tampoco. Dijo Tae, sorbiendo su café helado. Además, prometimos ir juntos al internado, ¿verdad, Chim?

—Así es el dúo dinámico en cirugía.

Namjoon los miraba con orgullo. —Serán los más grandes cirujanos que este país haya tenido.

El teléfono del mayor comenzó a sonar, interrumpiendo su charla con los menores.

—Mayor Kim, ¿diga? La expresión del moreno cambió de inmediato, levantándose, dándoles un asentimiento a los chicos.

Jimin se extrañó al escuchar la conversación antes de que Namjoon se retirara de la mesa, cuando la mujer mencionó “Ambulatio mortua”.

Tae se levantó haciéndole señas a tres chicas que se acercaban sonriendo. —Molly, Byul, Krystal, ¿por qué demoraron tanto?

La castaña con cabello lacio y largo respondió. —Porque cierta chica se quedó dormida, ¿verdad Byul?

La más bajita de cabello rosa, hizo un puchero. —Lo siento, tenía mucho sueño, pero como siempre Krystal es mala conmigo, Chim. Abrazó al pelirrojo, mientras las dos chicas restantes se cruzaban de brazos.

—Byul siempre llega tarde a donde sea.

—Como Jimin, Molly. Dijo Tae burlándose.

—En mi defensa diré...

—No hay, no existe. Respondió la castaña.

Jimin hizo un puchero que hizo reír a todas, cuando apareció Namjoon con un semblante serio, las tres mujeres abrieron la boca al verlo, para después morderse los labios. Jimin las miró mal, dirigiéndose al moreno.

—¿Sucede algo, Nam?

—Debo irme, el deber me llama.

—¿Todo bien? Preguntó Tae al ver el cambio en su hermano.

—Sí, no se preocupen, hace algunos días hubo un accidente en uno de los laboratorios y hubo algunos heridos. Algunos miembros de la infantería están actuando un tanto extraño, así que debo ir. Los invitaré a cenar mañana y me dirán qué les pareció el servicio militar. Miró a las chicas haciendo una pequeña reverencia. —Señoritas. Para salir de ahí con rapidez.

—¿Quién es ese Adonis? Preguntó la más alta.

—Es mi hermano, Molly, respondió Tae con una sonrisa —pero es de Jimin, así que aléjense las tres.

—Aish, por qué ustedes siempre se quedan con los mejores. Dijo con un puchero la teñida de rosa.

Todos rieron un poco ante la ocurrencia de la chica. Después de algunas horas de plática, café y algunos bocadillos, los cinco chicos salieron de la cafetería despidiéndose de Jackson, para dirigirse a los stands donde los militares daban información a los jóvenes médicos sobre cómo sería hacer sus internados en la milicia.

Inmediatamente, sus amigas fueron abordadas por algunos chicos del ejército. Jimin se sentía un tanto nervioso al recordar aquella mirada profunda de aquel azabache, pensando en dónde estaría, ya que realmente deseaba volver a verlo y tal vez dejaría sus prejuicios atrás por una vez, para tener esa aventura de un día que, como Taehyung le decía, tanto necesitaba. Se echó a reír un poco cuando el castaño le dio un codazo.

—¡Chim? Mira allá.

El pelirrojo siguió la trayectoria del dedo de su amigo, notando a uno de sus dos amigos mayores, Hoseok, con un chico pálido de cabello menta. Se notaba que ambos coqueteaban.

—Oye, pero no, Hoseok, ya está haciendo sus prácticas junto con Jin en el Centro Médico de Asan.

—Pues yo dudo que esté con ese guapo pálido por las residencias.

Dijo Taehyung burlesco al más bajo, que también reía suavemente por las palabras del castaño hasta que en un stand adelante de donde se encontraba su amigo coqueteando descaradamente, notó a Jungkook con varias chicas a su alrededor, sonriendo.

—Imbécil. Murmuró en tono inaudible, para después comenzar a caminar —es el stand de la armada, donde Nam quiere que ingresemos. Vamos, el castaño asintió, para avisarle a sus tres amigas que se adelantarían.

Al llegar junto a Hoseok, Taehyung sonrió al reconocer a Min Yoongi, el oficial de su hermano, por lo que lo saludó con entusiasmo.

—Hola, Yoon.

El pálido le devolvió la sonrisa dándole un abrazo. —Pequeño Kim, ¿vienes a inscribirte?

—Bueno, prometimos darle una oportunidad, ¿verdad, Chim?

Los ojos gatunos de Yoongi se clavaron en el pelirrojo. —¡Jimin! Lanzándose a abrazarlo, lo cargó dándole una vuelta en el aire.

—Ustedes son... Preguntó Hoseok, un poco en shock.

—¡No! Respondió Jimin, notando la desilusión en la voz de su amigo.

—Él es como otro hermano, para nosotros, ¿verdad Yoon?

El pálido sonrió. —Sí, quien los consentía a espaldas de Namjoon.

Los tres rieron, Jimin observó de reojo al azabache, quien lo miraba seriamente, por lo que se colgó del hombro del pálido para hablar un tanto jocoso. —Podrá parecer muy serio Hobi, pero él cocinaba para nosotros cuando llegábamos del internado y Namjoon tenía que irse.

—Sí, yo fui como su niñera.

Los tres rieron nuevamente cuando la sedosa pero varonil voz de Jungkook interrumpió el momento. —Puedo ofrecerles un tríptico de las fuerzas especiales. Chicos, les apuesto a que es cien por ciento mejor que la armada.

Yoongi movió la cabeza. Sabía cuándo el comandante de las fuerzas especiales buscaba atención, por lo que le dio una miradita al pelirrojo, quien no despegaba los ojos del pelinegro, riéndose un poco. —Difiero, capitán Jeon.

—¿Le parece bien que sea él quien lo juzgue o le molesta que acapare a su novio?

El pálido hizo una mueca, para dirigirse al menor. —¿Quieres saber un poco más de los Berets Negros?

Jimin se sentía hipnotizado por esa sonrisa, así que asintió y tomó la mano que le ofrecían. —Sí, claro, veamos qué prometen.

—Capitán Jeon. Le habló Yoongi.

El mencionado se acercó al más bajo. —Dígame, teniente.

—Él no es mi novio, pero es como mi hermano. Si lo lastima, lo hago eunuco, ¿estamos claros?

Jungkook sonrió con alegría por las palabras de Min. —Muy claros, teniente.

Se dirigió al más bajo ofreciéndole su brazo, mientras Taehyung y los demás se quedaron ahí, charlando animadamente. Jimin se alejaba del brazo de aquel guapo pelinegro, pasearon por los edificios con lentitud, charlando sobre la relación con el teniente Min mientras coqueteaban sutilmente, luego de bastante tiempo regresaron e ingresaron al edificio principal del complejo de investigación que se encontraba a unos metros de donde habían partido, ya que Jimin en la caminata prometió mostrar la universidad al capitán.

—Y dígame, capitán Jeon, ¿cómo me convencerá de elegir un internado en las fuerzas especiales?

Jungkook se adelantó un poco por los pasillos. —Esta es una de las mejores universidades del país, cuenta con tecnología de punta. En el hospital de las fuerzas se sentiría como en casa.

Jimin le dio una sonrisa burlona. —Pero el hospital con tecnología de punta es Asan, capitán.

—Llámame Jungkook, Jimin.

—Bueno, Jungkook, creo que necesitarás mucho más para convencerme. El pelirrojo se acercó más a él, sin saber qué demonios le estaba pasando con aquel joven que lo ponía de esa forma.

La sonrisa de lado del pelinegro apareció, sin moverse. El más bajo trató de dar un paso hacia atrás, siendo tomado de la cintura. —¿Acaso te incomoda mi cercanía?

Jimin enredó sus brazos en el cuello del pelinegro, sin dejarse intimidar. —Claro que no, ¿y a ti, Jungkook?

El mencionado tragó grueso. —Cenemos juntos esta noche, bonito.

—Mejor comamos juntos, de pronto me dio mucha hambre.

Se mordió el labio, Jungkook no soportó más la tensión y aprisionó los labios del joven, quien le dio acceso enseguida, caminando hacia atrás dirigiéndolo al laboratorio de biología celular, sin romper el beso.

Al entrar al laboratorio, empujó a Jungkook a la silla del profesor, para subirse en su regazo a horcajadas y seguir besándolo.

—¿Nervioso, capitán?

Jungkook tomó la cintura de Jimin con fuerza. —Ni un poco.

El pelirrojo soltó una risilla, acercándose a sus labios nuevamente. Los besos subieron de nivel y, sin darse cuenta, la ropa comenzó a estorbarles, por lo que desapareció poco a poco. El pelinegro besó cada extensión de piel en el pecho del menor, entreteniéndose en los pezones que ya estaban duros por la excitación. El salón se llenó de gemidos y suspiros de placer. Jungkook ofreció dos dígitos al pelirrojo, que este chupó con audacia, salivándolos completamente, mientras rozaba su erección con la ajena, en un tortuoso vaivén.

El de cabellos brunos, giró el cuerpo de Jimin, sosteniéndolo por las caderas para comenzar a besar y mordisquear un poco sus grandes glúteos. Con las manos separó las nalgas para comenzar a besar y lamer su entrada, tratando de introducir su lengua. El pelirrojo se inclinó hacia adelante, agachándose un poco para darle una mejor visión de su hermoso trasero. Una nalgada resonó en su piel haciéndolo gemir de placer. Jungkook seguía lamiendo mientras masajeaba los grandes globos de su amante, quien gemía pidiendo ser atendido de una manera más intensa.

El de cabellos negros hizo caso a los ruegos del menor, ingresando dos dedos en su entrada y comenzando a moverlos en todas direcciones. Pasó su mano libre por la cintura de Jimin para evitar que cayera de bruces, sosteniéndolo lo acercó, alineando su falo en su entrada para penetrarlo con fuerza, soltando un gruñido.

Un jadeo salió de los labios de Jimin, pensando en que aquel hombre era demasiado grande, por lo tanto, esperó unos minutos mientras Jungkook limpiaba una lágrima de su rostro y besaba su espalda con delicadeza. Finalmente creyó entender el motivo de esas pequeñas lágrimas en el chico, por lo que preguntó.

—Jimin, ¿tú eres?

—No lo soy, Jungkook. La perdí con mi exnovio.

Aún con su respuesta, el azabache abrió la boca con sorpresa. —¿Sólo has estado con un hombre?

—Sí, y la verdad, me imagino que tú te has acostado con media milicia, pero por ahora deja de hablar...

El pelirrojo se levantó y se dejó caer sobre la dura erección de Jungkook, el dolor convirtiéndose en placer lo consumía. El pelinegro colocó sus manos en las caderas del menor para ayudarlo a subir y bajar. Cerró los ojos por las sensaciones tan alucinantes que aquel cuerpo cálido y perfecto le estaba proporcionando. Ambos jadeaban. Jungkook levantó a Jimin en brazos y lo colocó en el escritorio, moviéndose más rápido llevándolo a las estrellas cada vez que sus certeros movimientos tocaban su punto más sensible.

El pelirrojo sintió su orgasmo crecer, apretando más el falo de su amante. Jungkook se inclinó sobre su cuerpo sin dejar de penetrarlo, tomando su erección y bombeándola con su mano libre. Finalmente, entre palabras ininteligibles, ambos llegaron al orgasmo juntos, aferrándose entre sí a sus sensaciones.

—Eso fue increíble, Jimin —exclamó un aturdido Jungkook.

—Lo fue... demonios... El pelirrojo recordó que, debido al grado de excitación que lo embargó, olvidó usar protección. Estudiaba medicina y era consciente de que tener relaciones sexuales sin protección era como jugar a la ruleta rusa con las enfermedades.

El azabache interrumpió sus pensamientos. —Dime que nos volveremos a ver... La verdad es...

—Tú sólo dime que te cuidas cada vez que haces esto. El más joven se levantó un tanto exaltado.

—¿Qué? No soy un puto, Jimin, no te contagiaré nada. En la milicia nos hacen pruebas periódicas y la verdad es que no creo que tú seas un promiscuo tampoco, así que ni siquiera te preguntaré.

El pelirrojo suspiró un poco arrepentido por su exabrupto. —Lo siento, pero estudio medicina, he visto demasiadas cosas y fui muy descuidado.

—No te preocupes, comprendo. Jungkook lo miraba con ojos brillantes, decidido a no dejarlo ir sin obtener su número. —Entonces qué opinas, podremos...

—¿Vernos otra vez? Jimin le dio una sonrisita, lo pensaré... Aunque podríamos ir a mi departamento y conocernos mejor, me gustaría secuestrarte un par de días. Le dio un beso en los labios, cuando un grito agudo que reflejaba el más grande terror se coló de afuera y lo hizo petrificarse por la desesperación que reflejaba.

Jungkook terminó de colocarse las botas, tomó su chaleco antibalas y se lo puso al pelirrojo.

—¿Qué?

—Soy extremadamente cuidadoso con las personas que me interesan, Jimin, ven detrás de mí. El de cabellos brunos retiró el seguro a su arma, abriendo la puerta del salón.

—Acaso no me pedirás que espere aquí.

—Jamás te pondría en ese riesgo, si alguien te encuentra solo en cuanto salga, estarías en peligro y si algo más está pasando allá afuera, sería difícil que volviera por ti, así que sígueme de cerca.

El pelirrojo asintió, comenzando a seguir al azabache. A través de las grandes puertas de cristal, se podía ver a los estudiantes corriendo en todas direcciones, seguido del fuerte estallido de armas de fuego siendo detonadas. Jungkook imaginó que podría haber un tiroteo o algo similar. Pensó en un posible ataque terrorista o de mafias. Sin embargo, cuando abrieron las puertas para salir de allí, Jimin gritó al ver a uno de sus profesores atacando a una estudiante, mordiéndole la cara y arrancándole pedazos de carne. La joven se sacudía sin poder hacer nada.

Sin pensarlo, Jimin trató de correr para buscar a Taehyung, quien estaba siendo salvado por uno de los hombres de Jungkook, que disparó a un estudiante en la cabeza. Luego tomó la mano del castaño y corrió hacia donde estaban ellos.

—Capitán, debemos salir de aquí.

Jungkook trataba de encontrar una salida sin poner en riesgo al pelirrojo y sus compañeros. No obstante, de un momento a otro, todo se convirtió en un verdadero caos.