Prólogo
Jeon Jungkook detestaba las reuniones familiares.
No lo malentiendan, él no detesta su familia, (no a toda), pero definitivamente si cualquier otra persona se veía obligada a convivir todos los sábados con esos desastres andantes que compartían sangre con él, entenderían que sus motivos para detestar esas reuniones eran totalmente válidos.
Si pudiera elegir, los vería solo un par de veces al año, pero nadie de la familia podía faltar a esas reuniones, porque para ellos era como una terrible ofensa.
Ni siquiera hacían algo en específico. A veces organizaban juegos, comidas o simplemente se reunían para criticar y quejarse de algo (o alguien).
Desde que tenía memoria se llevaba aquella tediosa costumbre, que por cierto era más incómoda cuando sus algunos familiares invitaban a sus parejas que cambiaban cada mes.
Claro que esto cambió cuando lo conoció a él.
El chico más jodidamente encantador y sexy que había conocido.
El chico que ponía dolorosamente erecta su polla con solo una mirada, y cuyo nombre gemía al masturbarse.
El novio de su prima.
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—Les quiero presentar a mi querido novio Jimin. Espero que lo reciban muy bien.
Fue la única explicación de su prima Somi cuando llegó un sábado tomando la mano de un chico de cabello negro y piel blanca, visiblemente suave en la parte de su camisa desabotonada hasta el esternón.
Juró que nunca había querido marcar tanto la piel de alguien como quería hacerlo con su cuello.
Aunque cuando vió su trasero decidió que esa era la parte que más le gustaría ver arruinada de mordidas y marcas rojas.
Sí, ni siquiera se sentía culpable de desearlo; sabía muy bien que Park Jimin lo deseaba de la misma manera.
Lo notó desde la primera vez que se presentaron, miró directamente esos ojos oscuros y etéreos, junto con esa sonrisa de lado, al mismo tiempo que imaginaba esa sonrisa amable convertida en nada más que gemidos y balbuceos necesitados.
Y lo reafirmó durante la comida; cuando posó “accidentalmente” su pierna entre las del chico sentado frente a él, y la única reacción que mostró fue un sonrojo acompañado de una pequeña sonrisa divertida, apretando sutilmente sus muslos.
Jungkook se mostró con una sonrisa cínica y decidió que tendría al pequeño Park abriendo esas firmes piernas para él.
Definitivamente su imaginación no iba a ser suficiente, se había dado cuenta de que no iba a poder estar tranquilo hasta que no viera el culo de ese chico lleno de su semen.
Ahora realmente serían entretenidas las reuniones familiares…