Capítulo 1
—Mi amor por ti es y será eterno... mi amada esposa.
Bal era un joven y valiente guerrero que había sobresalido en un sin fin de batallas antes de lograrse el gran imperio al que pertenecía.
Su valor y disciplina era reconocidos por todos los que lo conocían, incluso por el propio emperador y por infinidad de mujeres que le deseaban.
Con un físico imponente de 1.80 metros de altura, piel morena como el barro en su etapa de moldear, ojos cafés y grandes, decorados en su entorno con pintura negra, asemejando las manchas de un jaguar.
En su oído izquierdo tenía tres aretes de color verde, motivo de su rango en la cuestión militar. Su condición a sus 25 años era como la de un fuerte oso, un abdomen poderoso con la cuadrícula bien definida, mostraba arriba su patí.
Su cabello largo y negro que brillaba como una pantera con el cabello mojado. Adornado con un paliacate de color verde. Piernas largas y fuertes que también estaban al descubierto, dejando ver al mundo entero su atletismo y fortaleza.
En su cintura llevaba un jul, esta había sido su máxima protección en más de una batalla. Gracias a su puntería al lanzarlas era un arma letal para todos los que se cruzaban en su camino.
Su armamento no terminaba ahí, además llevaba una lanza en su espalda amarrada con mecate, con la punta hecha de obsidiana negra que llevaba el nombre b’aj. Un arma que solo los grandes guerreros usaban, pues era una piedra que no solo era una herramienta física, sino una espiritual. Se decía que no cualquiera podría sostener.
Era un guerrero hecho y derecho que se convertía en hombre.
Estaba recién casado con la hermosa Itza que era la hija menor del emperador Kauchitl Mecao. El gobernante que había logrado la paz en su pueblo y en toda la zona. Guerras que habían durado mucho tiempo, ocasionando muchas bajas y poco crecimiento en otras ramas como las ciencias.
Pero ahora había varios meses de tranquilidad y fue gracias a esto que pudo permitir el matrimonio de su hija, haciendo los festejos debidos para un evento así. Lo permitió también por haber sido elegido el gran guerrero y héroe de batallas importantes.
Con la paz, las batallas se terminaron pero no los enemigos.
Esta pareja de enamorados, era envidiada por varias personas que deseaban tanto estar con ella como con él. Muchos de ellos hicieron hasta lo imposible por ver terminada su relación.
Pero cada obstác*l*, cada prueba que pasaban los unía más y más, fortaleciendo el gran amor que se tenían.
El mal no terminó ahí, sus enemigos hicieron un último intento para separarlos, el cuál era asesinarlos.
El complot se hizo cuando con falsas noticias los llevaron a cada uno a un punto diferente y ahí ocurrió lo inevitable.
Esta maldad fue guiada y encabezada por Mat’Same, la bruja más cruel y poderosa de la época.
*** ACTUALIDAD ***
—Madam Citlali dígame, ¿Puede ver en mi futuro una pareja estable?
Berenice había recurrido a una vidente y tarotista, para solucionar su problema de falta de pareja. Lo hizo por recomendación de su amiga Lorena al saber que con ella había tenido muy buenos resultados en sus relaciones pasadas.
—Me interesaría conocer a un buen hombre, que me quiera y respete. Además que tengamos una relación muy estable y duradera.
—Espera, espera, vamos a preguntar a las cartas para ver tu destino, seguro encontraremos un buen hombre para ti.
La esoterísta tenía un vestuario muy peculiar. Llevaba una bata delgada de color blanco, rosarios y cadenas colgados en su pecho. Un pantalón blanco y unas sandalias con muchas piedras decorándolas. Una banda en su cabeza de color rojo que amarraba su cabello café. En su rostro a la altura de la frente se colocó un estiker color azul con brillantes. Era una señora de aproximadamente cincuenta años y en sus manos, se podían reflejar las arrugas que esta edad trae consigo cuando no se cuidan bien. En ellas podían verse cuatro anillos muy ostentosos con piedras que equilibran la energía del cuerpo y permiten la sincronización de los chakras. Además de ayudar a la economía y abundancia—Ummm...esto es muy, muy raro para la tirada que hemos hecho. —Dijo después de haber barajeado las cartas y colocar tres de ellas en la mesa en forma de línea.
La primera que sacó fue el colgado invertido, la segunda fue la sacerdotisa al derecho y la tercera la torre invertida.
—Creo que en verdad hay un gran bloqueo en la parte del amor señorita, pero esto no es algo nuevo, parece ser que viene de una vida pasada, algo muy antiguo.
—¿A qué se refiere con eso exactamente?
—La teoría de la reencarnación nos dice que ya hemos vivido en este mundo antes, con otro nombre y otra personalidad. Al morir vamos a un lugar donde somos purificados para poder ser enviados nuevamente al mundo, a vivir una vez más.
—Pero, ¿Eso cómo es que me ayuda a mi en el amor? —Seguía muy intrigada y preocupada por su situación actual.
—Necesito sacar más cartas para tener claridad en esto. —Quitó de la mesa las tres anteriores y sacó nuevamente tres cartas haciendo una línea, pero ahora en forma vertical. —La primera fue el diablo, la segunda el ermitaño invertido y la última fue la muerte invertida. —No entiendo nada de esto, es como si tu vida amorosa no existiera.
—Me está desanimando más de lo que debería animarme ¿No cree?—Dijo ella con una expresión de molestia. —Yo ya se que mi vida amorosa no está bien, no duro en mis relaciones ni tampoco he encontrado a alguien que me haga sentir bien. ¡Es tan complicado!
—Lo único que por ahora puedo hacer por ti es regalarte este amuleto con el que podrás atraer el amor. —La esoterísta intentaba dar una solución al no ver esperanzas para su consultante. —Siento mucho no poder ayudarte más pero creo que hoy no estoy muy conectada. Intenta lo del amuleto y me dices que pasa, de ser necesario haremos un tipo de sesión diferente, esta vez sin cartas.
Berenice tomó el amuleto que le entregaban, era uno muy bonito aunque muy ostentoso. Color cobre casi en su totalidad, tenía forma circular con varios grabados en su interior. El listón que lo acompañaba era color negro semilargo que al ponérselo quedó a la altura del plexo solar.
—Se siente muy extraño. —Dijo al colocárselo. —Es como si tuviera mucha energía dentro o como si estuviera vivo, creo que tardaré en acostumbrarme a usarlo ¿No tiene otro más sencillo?
—Ese amuleto es muy antiguo, trae mucha fortuna consigo. —Hablaba emocionada, como si ella misma recibiera el favor. —La energía que está guardada ahí es del mismo Dios del amor que en pueblos antiguos hacía favores a las parejas.
—Pues con los ánimos que me ha dado no creo que ni ese Dios me ayude entonces.
La esoterista la acompañó a la salida de la habitación que estaba dividida por una puerta color blanco. Al abrirla pudieron salir a la sala de espera donde su amiga aguardaba.
—Hola amiga, ¿Cómo te fue? —La examinó en su rostro y se respondió ella misma. —No me contestes… ya veo que mal. ¿Por qué?
—Pues creo que ni estas artes esotéricas me pueden ayudar a solucionar mi problema en el amor, creo que es mejor resignarme en que me quedaré sola.
—No subestime el destino y el poder del amor, el haber perdido una batalla no significa que la guerra no pueda ganarse. —La tarotista seguía con actitud positiva. —Vamos a dar oportunidad que el amuleto haga lo suyo, ten confianza.
—Si esto fuera una guerra, con tantas batallas que he perdido sería una necia al seguir peleando.
—¡Ay amiga! Tú nunca perderás el sentido del humor. —Su amiga Lorena se acercó para tomarla de la mano. —No te preocupes, te invito a comer. Ya verás que te sentirás mucho mejor. —Caminaron hacia la salida. —Muchas gracias por todo señora, ya regresaré yo en la semana para que me haga una buena lectura.
Berenice salió muy acelerada y triste del lugar donde la señora que le leyó el tarot. En su rostro podía verse que no tenía ganas de nada más que de ir a su casa a encerrarse.
—Amiga tranquila, espérame no es necesario que vayas así de rápido. —Intentaba alcanzarla acelerando el paso ella también.
—Por favor no me sigas, quiero ir a casa y estar sola. —No quería ni mirarla a la cara.
—Pero podemos ir a comer, no puedes desanimarte así.
—¿Y cómo debería de estar?, ¿para esto me trajiste, para que alguien más se burlara de mi situación amorosa? Está vez fuiste demasiado lejos.
—Yo no me estoy burlando ni hice que nadie más lo hiciera. —Intentaba sujetarla del brazo para hablarle a los ojos pero ella se resistía y seguía caminando. —No se que te haya dicho la señora porque no me has platicado, lo único que puedo decirte es que yo sí creo en esas cosas porque me ha ayudado mucho a mi, yo te ofrecí eso para darte alguna solución.
—¡No mientas! Tú tendrías pareja con o sin ayuda de esa señora. —La miró muy molesta. —Es más, estás con dos personas en este momento y no sabes por cuál decidirte.
—Yo creo que mi vida personal no debe ser el tema ahora, te estás poniendo muy pesada sin motivo.
—¿Pesada?,¿quién es la que me trajo aquí diciendo que encontraría una solución para el amor? —Su mirada y todo su rostro mostraba una auténtica decepción y enojo. —Solo vine a que se burlaran de mí. Sabes perfectamente que estoy pasando por un momento horrible de soledad. El hecho que te contara que quería encontrar pareja y lo mal que me ha ido, no era para que montaras esta broma. —Comenzó a llorar mientras su voz se quebraba. —No se en qué momento se me ocurrió hacerte caso, yo ni siquiera creo en estas cosas.
—Pues eso es un punto a tu favor, si no crees en esas cosas como le dices ¿Por qué te tomas tan enserio lo que la señora dijo?
—Porque de algún modo me recordó lo que estoy pasando, me duele no poder estar bien con alguien. Las decepciones que he tenido, la falta de pareja, todo eso me dolió y más porque mi única amiga me lo recordó de la peor forma posible.
—Amiga estás exagerando como no tienes idea, yo no lo planeé así. Nos conocemos desde hace mucho tiempo, yo no te haría eso.
—Sabes qué, no lo sé. —Comenzó a caminar. —Solo se que quiero ir a casa y encerrarme, te veo después. Se fue de ahí sin dar oportunidad a su amiga de solucionar el mal momento.
Se fue con la única intención de olvidar lo que sucedió.