You´re Losing Me (Kookmin)

Summary

La vida cambia en tan sólo un segundo. Unas veces depende de las decisiones que tomas. Otras no. La vida de JungKook cambió en el momento que decidió traicionar a JiMin. Ahora no sólo estaba divorciado de él, también lo perdería para siempre. Las oportunidades no se reciben dos veces en la vida. Las lecciones son duras. El karma es un verdugo apasionado. Y si se da cuenta a tiempo, ¿puede cambiar su destino? —Detente, me estás perdiendo. No puedo encontrar el pulso. Mi corazón ya no latirá más por ti. —Una oportunidad… sólo una oportunidad para cambiar todo. Sólo una. Devuélveme a mi Mochi. Idea completamente original y de mi autoría. No se aceptan copias ni adaptaciones. Por favor, respeta mi trabajo. Se tratarán temas que pueden resultar sensibles para el público, se recomienda discreción. No apto para menores🔞 Contenido🔞 Contenido sexual🚨 Lenguaje vulgar🚨 Amor homosexual🌈 JungKook/Mayor/Top JiMin/Menor/Bottom Mpreg👶 Todo lo que se presenta aquí es producto de mi imaginación. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Si algún tema de aquí o el ship protagónico no son de tu agrado, retírate sin hacer ningún comentario ofensivo. INICIO: 30 de marzo del 2025 FINAL: ¿?

Status
Ongoing
Chapters
20
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Prólogo


—Lo siento, señor Jeon… pero no está embarazado.

Los golpes eran duros, últimamente con frecuencia y se vuelve insoportable. Se aferra con sus manitos a la silla, con los ojos sobre el papel que dice “negativo”, siendo lo único que resalta. La visión se vuelve borrosa, pero no porque pierda el conocimiento, simplemente está llorando.

Otra vez.

Ha sido un año complicado intentando cumplir el tan ansiado sueño de convertirse en padres, pero siendo un hombre es bastante complicado. Y aun así conservó la Fe en lo más profundo de su corazón, porque seguramente Dios era tan generoso que le concedería el bendito regalo de concebir a un pequeño bebé, una parte suya… suya y de su amado esposo; JungKook.

Cada intento ha sido fallido. Cada noticia negativa que entra por sus oídos es como si le clavaran un cuchillo. No puede mirar a su esposo… no puede. Sólo se levanta de su asiento. No da las gracias. Su mente va demasiado rápido. Debe huir de ahí o se volverá loco pronto.

—Espera, Mochi…

—Vamos a casa. Ya no quiero perder más mi tiempo.

El anhelo de volverse padres era compartido, pero cada día se volvía más lejano. Para JungKook no representaba un problema, al menos no lo satanizaba demasiado, pero JiMin… él era quien salía más afectado del consultorio de su médico personal con quien codo a codo han hecho de todo para cumplir su sueño.

Tal vez ya no deberían intentarlo. Se estaban destruyendo. A veces se sentía como si se estuviesen perdiendo. El hecho de no lograrlo hacía que el rubio permaneciera en una postura funesta y melancólica que causaba lastima a todos los que lo rodeaban. Y JungKook abrazaba sus sentimientos como los suyos propios. También le dolía, pero no era como su esposo lo sentía.

Ser comprensivo era primordial. Todos los días ponía buena cara. Le hablaba bonito. Le compraba más pintura para sus cuadros. Lo llevaba a cenar. Le regalaba flores con cartas… sin embargo, hacía unos días descubrió que dichas cartas no han sido leídas.

Simplemente, JiMin se está rindiendo.

Cada cual mantenía su distancia al cruzar por el salón de su casa… mansión. El esfuerzo de JungKook en el bufete de abogados de su padre le ha rendido buenos frutos, además de que se ha consagrado como uno de los abogados más importantes y reconocidos de Corea del Sur. Aunque claro, su esposo siendo pintor y modelo, también daba sus buenas aportaciones a la economía y mantenimiento de esa mansión, misma donde han permanecido durante tres años como feliz matrimonio, pero el último mes ha sido bastante difícil, pues JiMin ya no puede disimular lo afectado que está por no poder concebir a su tan esperado bebé.

Le hunde la melancolía también, porque es frustrante no saber qué hacer al verlo tan afligido mientras mira por la ventana de su habitación compartida. Desde que salieron de la clínica ha estado silencioso y de pronto parece ya no tener nauseas. Estuvo experimentando los síntomas de un embarazado en la última semana. Esta vez la esperanza era intensa, tanta, que compraron ropa de bebé por la emoción, sin embargo, el golpe fue duro.

JiMin sólo se estaba provocando embarazos psicológicos. Y la situación era muy complicada. La recomendación del médico a JungKook fue que llevara a su esposo a un psicólogo antes de que le afectara más, y también que se mantenga a su lado. Pero y si él no se deja ayudar, ¿cómo lo hará?

—Mi amor—le hablaba con voz suave—Sigo estando aquí para ti, lo sabes. Todo lo que tengas para decir yo lo puedo escuchar.

—Quiero estar solo.

Así era últimamente. Se arraigaba en sus sentimientos, creando un escudo a su alrededor que era difícil de derribar. Y a JungKook le preocupaba que su salud mental se viera afectada si no hacía algo lo antes posible. Aunque igual era de temer tener que decirle la recomendación del médico.

El silencio era incómodo y melancólico. Sólo eran unos cuantos pasos los que les separaban, pero era como si estuviesen a kilómetros de distancia. JiMin aún le daba la espalda y sentía el golpe de su rechazo. Creía que no, pero veía perfectamente cómo sobaba su vientre vacío, y eso terminaba por destruir a su corazón.

A veces sus latidos eran débiles, justo como ahora. ¿Por cuánto más?

—Mochi—le llamó con cautela e ingresó a la habitación—Deberías considerar… visitar a un psicólogo para recibir terapia…

Por fin reaccionó, pero no cómo hubiese querido. Los ojos de JiMin después de girarse para mirarlo eran de recelo, de negación, de un sentimiento funesto que incluso podía percibir a la perfección. Y de pronto lo miraba sorprendido, como si no pudiese creer lo que escuchaba. Como si le decepcionara.

— ¿Qué? ¿Ahora piensas que estoy loco?

—No pongas palabras en mi boca que yo no haya dicho—le pidió tratando de permanecer clamado—Es sólo… esto es complicado, más para ti que para mí o que para cualquiera. No quisiera que tú…

— ¿Qué me vuelva loco? —inquirió y rio sin gracia. Con sus ojos llenos de lágrimas.

—No, JiMin. Nada de eso—negó un tanto exasperado—No quiero que padezcas depresión o algo. Un buen psicólogo te ayudará a manejar esta situación. Yo sólo quiero que estés bien, que no estés triste.

Y aunque todo lo que JungKook decía era sensato, en un momento como este el efecto era todo lo contrario. JiMin lo percibía como un ataque hacia su persona, como si JungKook estuviese insinuando que se volvería loco pronto, como si no quisiera lidiar con él. Y lo único que deseaba era ser abrazado por él, pero las malditas palabras no salían, porque no quería molestarlo con sus sentimientos funestos ni tampoco quería ser tan débil. Y vaya que necesitaba sentirlo a su lado.

Maldita sea. ¡Sólo quiere un bebé! ¿Por qué no se le concede esa dicha?

— ¿Te molesta que esté triste? ¿Te incomoda?

—No es eso, mochi…

—Eso es lo que es—alzó un poco la voz—Lamento llorar todo el tiempo o que incluso ahora sienta que me estoy muriendo, pero es lo que soy… es lo que me pasa. Y ya tú mismo lo dijiste; no puedes sentirlo como yo. Por eso tú estás bien…

—No estoy bien, JiMin—se acercó y sus ojos se cristalizaron—Tu dolor es mío también. ¿Lo recuerdas? Compartimos todo. Hasta el mismo corazón latente. Tú eres yo, yo soy tú.

Eran sus votos nupciales. La frase sagrada que siempre los une o que la mayor parte del tiempo se dicen mutuamente para expresarse el mucho amor que se tienen, pero desde hacía tanto que no hacen su pequeño ritual. Es entonces que JiMin cae en la cuenta de que están alejados, muy alejados. Que la barrera que está frente a los dos está por alzarse para no ser derribada jamás. Sus pies vacilan por querer correr hacia él, pero simplemente no pasa.

—No digas que me entiendes, porque no es así—no era lo que quería decir, pero lo dijo—Y no pienso ir con un maldito psicólogo. Ahora déjame solo.

Un suspiro cansino, pero el amor podía ser más fuerte.

—No me alejes, Mochi—suplicó—Quiero estar contigo.

—Déjame solo, por favor—le dio la espalda.

—Todo va a estar bien…

—No lo está, JungKook…

—Tienes que pensar positivo.

Pero JiMin era todo menos positivo. Su corazón dolía y eso le hacía actuar de la manera menos adecuada.

— ¡Basta! ¡Basta con eso! —gritó y se giró para mirarlo con ojos iracundos— ¡No sabes cómo se siente! ¡Y tengo tanta mierda en la cabeza!—respiraba acelerado y alterado completamente— ¡El trabajo me tiene jodido! ¡Todo me tiene jodido! ¡Lárgate y déjame en paz!

Sabía lo que provocaba y la imagen de su esposo completamente derrotado le quebró lo poco que quedaba de su corazón en ese momento. Pero no se inmutó ni siquiera cuando vio que caminó hacia la salida y cerró la puerta de la habitación tras de sí.

Desde entonces la distancia se interpuso entre ellos, no importando que vivían en la misma casa. Eran como dos extraños que apenas cruzaban palabras.

Se estaban perdiendo.

Se perderían