Banquete de Vergüenza
La cena de compromiso como un festín de humillación calculada.
El gran salón de los Min resplandecía bajo arañas de cristal de Bohemia, iluminando mesas dispuestas en forma de U, donde los invitados—hombres con trajes de seda italiana y mujeres con joyas que valían más que las tierras de los Kim—observaban a Taehyung como si fuera un animal exótico en exhibición.
—“¡Ah, el famosodoncelde los Kim!”—exclamó la esposa del Ministro de Comercio, abanicándose con aire burlón—“Dicen que eres solo un doncel de adorno.”
Una risa cortante recorrió la mesa. Taehyung, sentado al lado de Oscuro, apretó la copa de cristal tallado entre sus dedos.
Taehyung iba contestar pero en eso fue interrumpido por Minho, que le clavó las uñas en el muslo bajo la mesa.
—“Cállate. No estás aquí para pensar.”—susurró con dulzura venenosa antes de alzar la voz—“Mi prometido es modesto. Aunque, claro, con su historial familiar, poco más puede ser.”
todos se rieron sin excepción alguna y taehyung no pudo hacer mas que tragarse su enojo.
El Patriarca Min, desde la cabecera, alzó su copa.
—“Un brindis por el futuro esposo de mi hijo. ¡Que los Kim, al menos, aporten belleza nuestro linaje!”
Las risas estallaron como cristales rotos. El padre de Taehyung, en lugar de defenderlo, rió y brindó.
Minho, disfrutando el espectáculo, tomó la copa de Taehyung y la vertió lentamente sobre su plato de porcelana Ming.
—“Come. Sé que en tu casa no ven caviar seguido.”
Los invitados contuvieron risas. Taehyung miró el caviar negro esparcido como lodo sobre el oro de la vajilla.
—“Gracias por tu generosidad"—dijo, tomando la cuchara—“Aunque me pregunto si sabrás distinguir el caviar de la mierda cuando te la sirvan a ti.”
Minho se puso lívido.
En el balcón privado, lejos de las miradas, Minho lo empujó contra la balaustrada de mármol.
—“¿Crees que eres listo, doncel?”—le escupió, torciéndole la muñeca—“Mañana, cuando te mudes aquí, aprenderás tu lugar. De rodillas.”
Taehyung no gritó. Sonrió.
—“Las rodillas se doblan, Minho. Pero la dignidad no.”
Minho lo soltó como si quemara.
—“Veremos cuánto dura esa dignidad cuando tu familia muera de hambre por tu orgullo.”
Después de eso Minho se fue dejándolo solo y taehyung no tuvo mas remedio que ir detrás de el pues si no su familia empezaría a hablar o preguntar donde se había metido y eso era un problema peor.
Al final de la noche, la madre de Taehyung lo arrastró a un rincón.
A la mañana siguiente.
Seúl, Penthouse de los Min – Presente
El ascensor de cristal sube hasta el último piso de la torre más exclusiva de Gangnam. Kim Taehyung, de 24 años, ajusta el cuello de su camisa blanca, sintiendo el peso de las miradas de los guardias. No es bienvenido aquí. Es un invitado obligado.
La puerta se abre a un salón iluminado por luces frías, donde Minho, heredero del imperio Min Corp, espera con una sonrisa que no llega a sus ojos.
—“Ahí está mi prometido”— dice, levantando una copa de whisky. Los invitados —ejecutivos, socios, hijos de otras familias poderosas— ríen como si fuera un chiste.
Taehyung no sonríe.
—“No es un compromiso, Minho. Es un contrato”— responde, clavando la mirada en el documento sobre la mesa de mármol.
Su padre, sentado en un rincón con las manos temblorosas, evita su mirada.
—“Firma, Taehyung. Las deudas de la familia Kim se pagarán solo si aceptas”— dice el patriarca Min, empujando la pluma hacia él.
Taehyung mira a su hermano, a su madre...Ninguno lo defiende.
Respira hondo. Firma.
Minho estalla en risas y le da una palmada en la mejilla, como a un perro.
—“Desde hoy, eres mío.”
Cuando Minho se alejó, la madre de Taehyung se acercó, corrigiéndole la postura.
—“No lo provoques. Nuestro futuro depende de esto.”
Taehyung miró a su familia: su padre bebiendo para ahogar la vergüenza, su hermano sonriendo mientras conversaba con los Min.
Ninguno lo defendió.