Confesión 1
No creo que sea necesario que sepas cómo soy físicamente, ni una biografía detallada de cómo, dónde o por qué nací. Sin embargo, te contaré lo más importante para que no te quedes fuera de contexto. A lo largo de esto, te iré revelando más de mi historia. No soy un escritor profesional, ni un amante de la lectura, y mucho menos alguien que destaque en la escuela, pero voy a hacer mi mejor esfuerzo para que esto no te resulte difícil de leer.
Tengo 19 años, no soy muy alto ni muy atractivo, de complexión media. Nací en algún lugar de México, y como muchas familias mexicanas, la mía decidió mudarse a otra ciudad en busca de una vida mejor. Siempre he sido tímido, aunque esa timidez desaparece cuando entro en confianza. No tengo muchos amigos, y a veces siento que las personas no me aceptan simplemente por ser yo. Sí, suena a cliché, pero es la verdad. No bebo, no fumo y no me drogo. ¿Cómo lo logro? No lo sé, a veces yo mismo me hago esa pregunta.
Mi relación con mis padres es bastante buena. Claro, como en toda familia, hay discusiones, pero más allá de eso, no podría haber pedido unos mejores padres. Sin embargo, por más buena que sea nuestra relación, no siempre siento que puedo contarles todo.
Como has visto, soy un chico bastante normal, con una vida y una familia normales. Pero tengo un secreto que me atormenta día tras día. Un secreto por el que ruego cada noche que nadie descubra. Es difícil vivir en una sociedad en la que, si no eres como ellos, te consideran “enfermo”, “raro” o incluso “loco”. Ya debes tener una idea de lo que es, pero si no lo has adivinado, te lo diré: soy gay. Esta es la primera vez que lo digo, o mejor dicho, lo escribo. Y aunque no sé quién está leyendo esto, al ponerlo en palabras me siento un poco más libre... aunque también con algo de miedo.
Es complicado abrirme con mis padres, por miedo a que esa relación tan bonita que tenemos desaparezca. ¿Es una tontería? Quizás. Tal vez me acepten tal y como soy, y me digan: “Así te queremos, hijo”. Pero en México, el pensamiento de las personas es tan machista y cerrado que, si se enteran de que eres homosexual, te gritan “joto”, “maricón” y otras palabras que no vale la pena repetir. ¿Por qué las personas no pueden simplemente respetar a los demás y dejarnos ser libres?