Asradi (CanutexThorfinn)

Summary

Tras ver morir a su padre y transformarse en una sirena en territorio enemigo, Thorfinn cae en un ciclo de odio y rencor que hace sufrir a su alma de asradi, una antigua raza de seres marinos. Sin nadie en quién confiar ni donde resguardarse, conoce a Canute, príncipe de Dinamarca, en un ambiente lleno de sufrimiento y sangre, debe protegerle, pero contra todo pronóstico, ambos terminarán enredados en demasiadas guerras internas.

Genre
Fantasy/Drama
Author
BAAA
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

El sonido del mar.

A veces, cuando los marinos veían el mar, podían notar como si este buscara devorar hasta lo más profundo de sus seres. Otras veces, podían captar a lo lejos, el sonido de los monstruos, devorando alguna embarcación que no había podido salir de la tormenta.

Entretanto, la gran mayoría de los hombres que iban en proa, terminaban saltando a altamar durante las tranquilas noches de las frías aguas del norte, muchos aseguraban, tras haber sido rescatados por compañeros, que las voces del mar, esas que son hermosas y melodiosas, les rogaban saltar como si quisieran endulzar el oído, conquistar la mente y saborear el corazón.

Para los vikingos, esas hermosas voces pertenecían a las “Asradi”, las hermosas mujeres con cola de pez, que se negaban fielmente a aparecer frente a los hombres durante cualquier hora del día, -incluso de la noche- y que solo asomaban sus delicados rostros fuera del agua, los días de luna llena y solo si la altamar estaba quieta.

Askeladd creía que esas historias eran meros cuentos para niños y hombres lo suficientemente imbéciles como para creer que, en lo profundo del mar, realmente habría mujeres tan hermosas como las valkirias que se interesarían por simples hombres mortales.

Así que, cuando vio la cola de colores azules y violetas unida al torso blanquecino del hijo de ese vikingo llamado Thor’s y las escamas traslucidas en partes segregadas del cuerpo del chico, la mirada de odio del niño paso casi desapercibida, y los ojos de espanto y asombro de su tripulación quedaron ínfimos ante la de él.

El chico de cabello rubio se movió de forma brusca para atacar a Askeladd, pero entre varios trataron de retenerle, consiguiendo arañazos de parte del infante que, a muy duras penas lograba formular palabras que no sonaran como gemidos de dolor.

Uste… Ustedes, ¡Mataron a… Mataron a papá! – repetía incesantemente, tratando de zafarse de los brazos de los marinos, mientras sollozaba y bramaba palabras de odio en contra de los humanos.

Uno de sus hombres, -el que había encontrado al polizón del buque- había recibido varios arañazos del muchacho y ya estaba sangrando con cierta abundancia, otros ya estaban mostrando señales de agotamiento debido a la lucha que presentaba y al sonido de la voz del muchacho.

Los matare… ¡Les juro que los matare! – Askeladd parecía no inmutarse por nada de lo que decía el hijo de Thor´s, observo la luna llena en la altura del cielo, la mar calmada.

¿Cuál es tu nombre, muchacho? – el rubio más pequeño arremetió con mucha más fuerza, pero no pudo mover más allá a los hombres que, para mala suerte suya, estaban comenzando a recuperar sus fuerzas.

¡Te mataré! ¡Mataste a mi pap… ¡ - la patada en su estómago impidió que otro sonido más que lamentos salieran de su boca, el tritón cayó a piso sin la necesidad que nadie le sostuviera contra el mismo.

Te hice una pregunta, pececito – los dientes del niño rechinaron al tiempo que le miraba desde el suelo.

… - no soltó ni una sola palabra.

Mira niño, lo de tu padre no fue personal, ¿Cómo era que se llamaba? – el chico iba a arremeter nuevamente, pero otra patada, ahora en la quijada, le hizo votar sangre y sostener su rostro – deja terminar de hablar antes de atacar, te quedarás aquí, si quieres respetar, aunque sea un poco el sacrificio de tu padre, no pongas resistencia.

Askeladd dio media vuelta y camino en dirección a la salida del sótano, uno de los hombres preguntó.

Askeladd, ¿estás seguro? El muchacho no ha comido en días y todavía nos queda llegar a Dinamarca. – se giró sin muchas ganas, el tritón seguía en el piso, mirándole con odio.

Déjalo, da igual si llega vivo a tierra o no, en cuyo caso, las escamas de sirena se venden a buen precio en el mercado negro. – todos los hombres comenzaron a subir hacia el exterior del barco, Thorfinn busco levantarse como pudo pero fue detenido constantemente por su extremidad de pez.

No… ¡Ey, no, vuelvan! ¡dije que los mataré! ¡no se atrevan a irse! ¡Cobardes!, ¡me voy a vengar! ¡Malditos bastardos! – el último grito retumbo en el buque antes de que cerraran finalmente la puerta, no fue necesario poner el pestillo, dudaban que un pez pudiera caminar.

La oscuridad rodeo su pequeña figura indefensa, la cola empezaba a sentirse adolorida por la sequedad del aire, pero no podía hacer más, solo mirar por la ventana y sollozar, finalmente solo era eso, un niño asustado.

La mar estaba quieta, la luna brillaba en su máxima potencia y en el sótano del barco, Thorfinn, hijo de Thor’s, resguardaba del frío y la ausencia de alimento.

¿Cómo había ocurrido todo esto? ¿por qué estaba sufriendo una perdida tan grande a su corta edad, como lo era la de un padre, en un oscuro y lúgubre sótano?

Ni siquiera podría caminar de aquí hasta que la luna bajara, y en cualquier caso, se sentía muy débil para volver a su forma humana, era su primera luna llena, su madre había prometido entregarle el collar de coral si realmente resultaba ser un heredero de la sangre Asradi.

Ahora por lo menos sabía que se la debía.

El sonido de las gaviotas y el barullo de la gente le hizo abrir los ojos de golpe, fuera del barco se veían muchas sombras pasar, el olor a pescado era tan fuerte que incluso podía traspasar la madera.

Una luz le llego de golpe, seguido de un montón de pescado podrido y agua salada, un hombre gordinflón le miraba desde arriba, el cabello era rubio y traía en las manos el balde con agua que había caído sobre él.

¿Aún estas vivo? ¡Askellad me debe dos monedas de oro! Que suerte pececito.

¿Dónde estoy? – pregunto a duras penas, con la boca seca

Dinamarca muchacho, ¿te quedaste como pez? Sino vuelves a ser humano, el jefe dio la orden de colgarte en la proa a modo de trofeo.

Dina… marca? – sujetó su cabeza por el dolor que el nauseabundo olor le daba.

La mismísima, chico, ahora, si puedes dejar de ser un mitad pez y volver a ser humano, podemos contratarte como un útil esclavo, a ver si aparte de saber nadar sabes atender en otros ámbitos.

Nunca trabajaría para unas basuras como ustedes. – las garras de sus manos se veían filosas al brillo de la luz que lograba entrar.

Sí, sí, sí, como digas, ahora levántate y sal de este lugar, huele a mierda.

El hombre se fue dejando la puerta abierta sin más, podía oír de mejor manera las voces en el puerto, las gaviotas, el sonido del mar suave.

Sin comida no podía volver a su forma original, y no había más alimento que aquellos peces en estado de vencimiento.

Los observo de reojo y sintió nauseas venirle, cerró los ojos con pesades y se tapó la nariz, agarro un pez, el más pequeño y lo ingirió casi regurgitándolo de inmediato, aguanto sus revoltijos y tragó.

Pasaron unos minutos antes de sentir la cola partirse a la mitad y eliminar las escamas en un mar de contracciones y dolor por la posición que tenía durante días.

La luz del sol le golpeo en la cara de sopetón cuando se asomó, ojeó apenas la visión del barco en la superficie, los hombres caminaban de aquí para allá, conversando, riendo, la rabia había menguado debido al hambre, pero seguía viva.

Sentía sus pulmones acostumbrarse nuevamente al aire del exterior, las gaviotas aleteaban sobre su cabeza y los hombres le observaban, de vez en cuando, riendo y soltando comentarios sobre las mujeres que les acompañarían durante la noche, y los banquetes que se darían.

Se le movían las tripas debido al hambre, pero trato de hacerse el fuerte, observó a lo lejos una figura conocida; Askellad, quien estaba de espaldas, estaba dando órdenes, se dio la media vuelta y se miraron, Thorfinn le fulminó y el contrario permaneció estoico.

¿Decidiste salir? Qué suerte que tienes piernas, vuelve con tu mamá, ya que eres un pez se te debería ser fácil llegar hasta allá, ¿no? – la sonrisa burlona le descoloco y le hizo sentir la sangre hervir.

Le iba a atacar, maldecir y gritar que era un bastardo, pero el aroma de la comida le hizo sostener su estómago de dolor.

¿Tienes hambre pececito? ¡Que alguien alimente a este pobre niño! – el tono jocoso hizo reír a todos.

¡Pobre niño! ¿Te perdiste? ¿Dónde esta tu mami? Ajajaja. – las risotadas de los hombres solo le hicieron ahogar un gruñido.

Cállense malditos, ¡Apenas pueda los asesinare! – les dirigió una sórdida mirada a todos los presentes que seguían moviéndose de un lado a otro, cuando una mano le hizo ponerse alerta de golpe.

Si sigues tirando tanto odio por todos lados, alguien terminará tomándote en serio, y no sé si quieres pelear con alguien que ha matado mucha más gente que tú. – un hombre gigante, más grande que Askellad le había tendido un trozo de pan.

No necesito sus migajas, ¡Jamás aceptaré algo de quienes mataron a mi papá! – El hombre solo le observo en silencio.

Me llamo Björn, ¿Cómo te llamas tú? – ignorando completamente lo que le dijo, Björn le sonrió esperando nada a cambio.

Se contrajo y apretó con fuerza los dientes, un sonrojo debido a la ira contenida le subió al rostro.

Thorfinn… hijo de Thor’s – murmuro apenas.

¡Thorfinn, hijo de Thor’s! ¡Bienvenido a la banda de Askellad! Será un placer trabajar contigo – una sonrisa de oreja a oreja le prosiguió. Todos, a excepción de Askellad, habían girado a verlos cuando Björn soltó el fuerte aviso. Thorfinn se crispo del susto. – ahora muchacho, aliméntate, que una semana en altamar sin comida puede pegar fuerte, sobre todo a un niño.

Ya te dije que… -le interrumpieron.

Y Askellad quiere hablar contigo, muchacho, yo que tú, escucho lo que tiene por decir. – sin dejarle hacer ningún comentario de queja, Björn le dejo para acercarse a Askellad.

Un último sonido de su estómago le pidió dar un mordisco a ese pan, Thorfinn cerro los ojos y mordió el trozo de comida, luego de eso, se encerró en la parte baja del barco.

Cuando la noche ya había tocado el barco, Thorfinn asomó la nariz por la puerta que daba a la superficie, había pensado toda la tarde, qué podía querer Askellad de él, ¿amenazarle con asesinar a su familia si no se entregaba como ofrenda para algún sacrificio? ¿anunciarle que le vendería por pedacitos en el mercado negro? ¿o entero?, aunque lo dudaba porque un tritón entero daría menos ganancias, ¿o más? No lo sabía, jamás había estado en ese lugar, pero sospechaba que el mercado negro sería un lugar horrible.

Entonces, ¿qué? ¿Le vendería a algún hombre para que lo usará como esclavo?

A lo lejos, se veían las luces de las casas en el pueblo, mientras que, más cercano al barco, podía ver las llamas de las fogatas de los mercenarios, alcanzo a ver al líder de estos entrando en la única carpa con luz dentro.

Descendió del barco con cuidado, la luna en lo alto empezaba a menguar, lo que significaba algo positivo, ya que no tendría que temer convertirse en pescado cocido esa noche, podría correr si era necesario.

Entonces, una idea loca paso por su cabeza, quizás, si ese hombre estaba dormido… podría acabar con su vida y vengar a su padre.

A cambio de un poco de energía, sus dedos se tornaron un tono azulado y en las puntas, unas garras medianas pero filosas se asomaron, listas para su cometido.

Entro a la carpa con cuidado, el hombre yacía dormido de cara a la pared, para su suerte, alzo las armas filosas que tenía en los dedos, un golpe certero, e incluso aunque lograra esquivarlo… podría maldecirlo para toda la vida si lograba sacarle sangre.

La piel pálida brillaba cada vez más, debido a su poco manejo del hibridismo entre ambas especies.

Solo debía arremeter, con fuerza y lo lograría…

Pero entonces, bajo su mano sin ser capaz de hacerle daño, tenía miedo, el cuerpo le tiritaba debido a lo que conllevaba matar a alguien, incluso haciendo uso de métodos no tan letales.

Buena elección, si hubieras atacado te habría rebanado el brazo y ya no valdrías lo mismo, muchacho. – la voz le hiso retroceder y ponerse en posición de ataque, Askellad seguía mirando la pared, giro apenas la cabeza y vio el rostro compungido del chico.

¿Cómo sabías…

Eres muy obvio, niño.

Se levanto con tranquilidad de la cama, ambos rubios quedaron de frente, Askellad hizo un ademán para que Thorfinn tomará asiento en la silla detrás de él.

Quisiera hacer un trato contigo, hijo de Thor’s – la sonrisa misteriosa le siguió y un brillo astuto en los ojos del hombre hizo que sintiera que había algo que no le gustaría.

No tengo nada que tratar contigo – arrugó el rostro haciendo una mueca de desagrado.

¿Ni siquiera cuando eso significa que te ayude a vengarte de quién mando a matar a tu padre? – Thorfinn abrió los ojos con fuerza.

¿Qué quie…? - fue interrumpido.

Yo di la orden de que le cayeran las flechas, pero no fui yo el que guardaba odio contra él, ¿no quieres saber quién fue?

Thorfinn entrecerró los ojos sin creer en todo lo que le decía, algo tenía que haber detrás, era demasiada extraña esta situación, incluso para un niño de 6 años, casi 7.

¿A cambio de qué? – La sonrisa de Askellad le hizo temblar de miedo, algo malo iba a decirle.

¿Qué tanto estas dispuesto a dar por tu venganza? ¿sangre?, ¿tu vida entera?, ¿tus días de juventud o más?, ¿tu cuerpo?, ¿tu alma?... dime… ¿hasta dónde serás capas? – El infante no pudo comprender qué quería decir el hombre, realmente no lograba entender, daría todo, ¿no?

Todo lo necesario, vengaré a mi padre, a como de lugar.

Entonces, es todo lo que necesitamos, muchacho…

No quiero trabajar con ustedes. – intuyendo lo que le diría, le interrumpió.

No tienes otra opción tampoco, es eso o convertirte en el caviar de alguien con gustos alimenticios exóticos. – el rostro de Thorfinn se torno de varios tonos rojos de la ira.

¡Tú…! - una mano en alto le detuvo de seguir hablando.

Ah… - suspiro - Por eso no me gusta tratar con mocosos – hablo más para él que para el contrario – escucha, Thorfinn… las cosas son sencillas, te marchas a tu casita y te olvidas de tu estúpida venganza o te quedas, y puedes aceptar trabajar aquí o transformarte en esclavo.

Rechinó los dientes, molesto, era un niño, claro que quería estar en su casa, pero con sus padres, no podía volver y ver a su madre sufrir por la pérdida de su padre.

Acepto – el susurro salió apenas

¿Qué dijiste? No te oigo – pero, aunque Askellad le había oído, le incito a que lo dijera más fuerte.

¡Que sí, maldición! – el rubio más alto se levantó con rapidez, sorprendiendo al niño.

¡Perfecto! Será un placer trabajar contigo – la sonrisa le hizo odiarle aún más.

Askellad se dirigió a un escritorio repleto de cosas y papeles, entre todos, tomó una carta con un sello rojo.

Tu primera orden, chico, será capturar la cabeza del enemigo, tráeme la cabeza de un inglés y te daré la primera pista del culpable.

¡Dijiste que me dirías quién era! ¡mentiroso!

Claro muchacho, pero decírtelo de inmediato sería estupido – Thorfinn se lanzo contra él sin pensarlo, pero le esquivo sin mucha complejidad y seguido de eso, le golpeo en el rostro, tumbándolo. – ten cuidado, no vayas a terminar muerto antes de siquiera lograr la primera pista.

El hombre salió de la habitación sin mirar atrás, dando por terminada la conversación y dejando al niño con mil preguntas, Thorfinn apenas pudo mirar sus pies al marchar.

Ahora estaba condenado a matar a un ser humano por órdenes de quien más odiaba.

El canto de la sirena

El tiempo paso con cierta rapidez hasta que alcanzaron la siguiente salida, el sótano del barco de su padre se había transformado en su único lugar seguro, observar la daga que le había dejado en ese baúl era su consuelo y aquello que le daba fuerzas día con día.

Los días en el buque eran tediosos y llenos de cosas, al inicio se había negado a aceptar la comida que le entregaban los hombres y prefería cazar pescados por su cuenta, hasta que no pudo con el hambre y decidió aceptar el pequeño trozo de carne.

Pronto tuvieron que desembarcar en una playa en terreno enemigo, el bosque cubría todo el camino y Thorfinn se sentía absolutamente abrumado, ni siquiera sabía agarrar una espada bien, así que, con todas sus fuerzas se vio obligado a practicar, para no morir en el primer intento.

Atacarían el primer poblado que vieran, y las cosas se pusieron aún más complejas cuando, lamentablemente, le pidieron que fuera de infiltrado.

No puedo y no quiero – le refuto al líder de la banda

No te estoy preguntando, Thorfinn – la mirada sería le obligo a callar.

Así fue como termino en aquel pueblito, haciéndose pasar por un niño perdido.

La gente le trato con cordialidad, incluso aunque no le entendían, ni él a ellos.

Pronto sería luna llena, por lo que, si atacarían debían hacerlo pronto, de lo contrario, este asalto no terminaría bien para Thorfinn.

Solo entrar a esa estúpida casa y deshacerme de alguno de esos tipos, eso será suficiente para que Askellad me dé una pista.

La cabeza le daba vueltas tratando de pensar qué hacer, ya estaba listo, sabía que era una aldea sencilla, no habían soldados enemigos, solo viejos, mujeres y uno que otro niño.

Pero algo en su corazón le impedía dar la señal…

Pasaron dos días antes de que pudiera dar la señal, quemaría el granero del pueblo que ese encontraba escondido en una parte del bosque, la gente le había tendido una mano y le habían alimentado, además de darle un baño y, aunque no se entendían entre ellos, le habían tratado de meter conversa, estaba sintiendo un dolor en la parte baja del estómago pensando en traicionar a esa gente.

La luz del sol estaba marcando las 6 de la tarde cuando se armo de valor para incendiar el granero.

Sin embargo, cuando iba en camino al lugar, una escena le hizo esconderse tras los arboles, dos soldados ingleses amedrentando a una mujer y un anciano en la entrada del pueblo.

Vamos hombre, los soldados que protegen tu pobre hogar tienen hambre y sed, ¿por qué simplemente no dejan que pasemos y descansemos?

Señor, ya le hemos dicho, apenas estamos sobreviviendo con lo que hay, no tenemos suficiente para ustedes, pero… pero si caminan un poco más encontraran un pueblo más grande, cinco millas más al norte.

¡cinco millas! ¿quieres matarnos de hambre? Eres solo un campesino, deberías estar entregando todo, incluso estamos perdonando a sus mujeres, que podrían servir a hombres tan caballerosos y valientes como nosotros – la pelea empezaba a escalar cada vez más, entre los gritos y los intentos de ambos de detener a los hombres.

No paso mucho tiempo antes de que el soldado que había amenazado al hombre mayor atravesase su pecho con la espada, la mujer pego un grito y luego fue sometida contra el suelo mientras le levantaban la falda.

Una masa de hombres salió del bosque, Thorfinn cubrió su boca con la mano mientras sujetaba con la otra la daga de su padre oculta entre su ropa, todo paso demasiado rápido, sangre y gritos.

El chico no entendia como era posible que los que se suponen eran aliados traicionaran así a su gente.

Sigilosamente corrió en dirección al granero, los hombres aún se encontraban agraviando a las mujeres del pueblo y asesinando a quienes se entrometían entre ellos y las provisiones.

El pecho le ardía, sentía el viento en la cara mientras trataba de llegar con más fuerza hasta el edificio.

El no era un joven de tierra, le sería más sencillo si estuviera en el mar. Cuando diviso el lugar preparo todo para prender el fuego.

Se escondió por detrás, entro por el techo y tiro a la paja la antorcha, fue cuestión de minutos para que el fuego comiera el granero y dejase salir un humo de color negro.

Pronto el edificio estaba convertido en una bola de fuego.

Las llamas enormes le hacían retroceder mientras sentía su cuerpo repeler todo lo que fuera calor, lo odiaba, detestaba eso.

Los hombres de Askellad pronto rodearon el pueblo, Thorfinn se devolvía tratando de aguantar el terror en su corazón.

Cuando llego, fue interceptado por una mujer que corría por su vida, detrás de ella, uno de los hombres ingleses la perseguía tratando de abrochar su pantalón.

El niño y ella cayeron al encontrarse de golpe, el hombre saco una daga y asesino a la mujer de un solo corte.

¡Ah! Maldita perra – el hombre tomo por el cabello a la mujer y luego de observarla la dejo caer – era guapa pero una estúpida.

Thorfinn temblaba en el piso viendo el tono rojizo manchar el pasto, aguantando las ganas de gritar y llorar. Ella le había dado un trozo de pan en la mañana y le había sonreído.

Y él la había asesinado sin miramientos.

El soldado, prestando atención en el menor, notó la mirada de odio y miedo, arrugo el seño y escupió con rabia.

¡¿Qué te crees mocoso de mierda?! – el chico no alcanzo a cubrirse de la patada y salio disparado contra un árbol. Escupió sangre luego de morderse el labio por el golpe.

Thorfinn trato de amortiguar los golpes que vinieron después, pero el hombre le tomó del cabello sin dejarle moverse.

Eres un mocoso, pero gracias a ti pude atrapar a esa zorra, lamentablemente, no alcance a disfrutar de ella lo suficiente antes de matarla. – la ira arremetió contra su corazón, las emociones se arremolinaron y los ojos le brillaron con fuerza, la sangre Asradi había tomado posesión de su mente y estaba usando su instinto para someter a ese hombre.

La voz del niño parecía una melodía de cuna que invitaba al hombre a tomar veneno. Estaba hipnotizando a su presa para clavar las garras en su cuello, lamentablemente, aún era inmaduro como tritón y no fue suficiente para hipnotizarle, el hombre despertó del ensueño antes de ser asesinado por las garras negras de Thorfinn.

El chico sintió un escalofrío de miedo en la medula de su espalda, era demasiado débil, demasiado impotente contra los humanos.

Su instinto de supervivencia le hizo ocultar sus escamas que empezaban a aparecer y en un último intento, dada la sorpresa del hombre, atacó con sus garras sin poder hacer más daño que un rasguño.

En otras circunstancias habría servido para escapar, pero él era un niño, era imposible ganar ahora

¡Un monstruo! ¡maldito hijo de puta! – el puñetazo le golpeo el rostro.

Thorfinn se sentía cada vez más mareado, los golpes le hacían ver borroso y sentía el cuerpo pesado.

Maldito engendro – escupió – voy a venderte al mercado como esclavo – un silencio siguió a un golpe más y luego le observo en el suelo. – el general se va a divertir comiendo pescado después, a ver qué tal sabe la carne de una sirena, ustedes se pueden regenerar más rápido que nosotros los humanos, ¿no?

Todo se veía cada vez más oscuro, Thorfinn sentía el vacío de la inconciencia, no quería morir, tampoco quería ser esclavo, quería volver a su casa y matar a quien mando a matar a su padre.

Quería ver a su mamá, a su hermana, quería llevarles la cabeza de quien le obligaba a pasar por esto.

Bueno, ya que no pude disfrutar de una buena mujer, utilizar el cuerpo de un monstruo no debe ser tan malo – el hombre comenzó a abrir su pantalón mientras miraba al niño en el suelo.

Miles de voces en su cabeza le hicieron abrir los ojos cuando sintió un tirón en su brazo, el calor en la garganta, los ojos volviendo a ser dorados, las garras que amenazaban con transformarse en dagas, el hombre sobre él, tratando de humillarle.

La sangre de su linaje le obligo a despertar de su inconciencia para protegerle.

Así que, lleno de un fuego doloroso y el veneno del mar corriendo por sus venas, sintió la ira de sus ancestros poseerle el cuerpo y el alma, la daga del hombre estaba a su alcance, ni siquiera lo pensó, lleno de miedo, ira, dolor y sufrimiento, le ataco a la garganta.

Arremetió una y otra vez, incluso cuando el hombre estaba claramente muerto, gritaba con una voz distorsionada, la sangre manchaba su ropa y su rostro, su cabello, anteriormente limpio hasta esa tarde, volvía a mancharse con tierra.

Cuando la ira seso, la noche cubria el firmamento y las estrellas le hacían ver una imagen deprimente del ambiente, hermoso y triste.

Habría estado silencioso de no ser por los gritos y las risas de los hombres de Askellad en el pueblo, que habían conseguido la victoria incluso antes que él.

“La cabeza del inglés…” pensó.

Sus ojos habían recobrado su color original, pero su alma se sentía manchada por la sangre de un humano, sus ojos habían perdido el brillo de su infancia.

Podía sentir todo su ser cubriéndose por la sangre del hombre.

“Sucio”

“Te has manchado las manos”

“Los humanos no merecen misericordia”

“Todos merecen morir”

“Estoy sucio…”

A la mañana siguiente, cuando el fuego había calmado su intensidad y solo quedaban rastros del pueblo, Askellad y Björn se dieron cuenta de la ausencia del muchacho.

¿Alguien ha visto al muchacho? – consulto la mano derecha del líder.

¿El chico sirena? No, cuando llegamos tampoco lo vimos – comentó uno hombres.

Si, durante la batalla no se le vio, tampoco después de la victoria.

¿Lo habrán matado los ingleses? – consultó otro rubio más corpulento.

Probablemente, hermano.

Askellad observaba a sus hombres sin muchas ganas de ser parte de la conversación, simplemente, el muchacho no había sido suficientemente fuerte, en el fondo sabía que el chico era débil, y no tenía esperanzas de verle vivo tras la misión que le había dado.

¿eh? Miren – alerto uno de los vikingos. El ruido que los hombres armaban tan temprano en la mañana se vio opacado por la cabeza sucia de Thorfinn caminando en su dirección.

Su silueta se veía a lo lejos saliendo del bosque, parecía que lo llevaba un fantasma del brazo, tenía los ojos perdidos y caminaba cansinamente.

Mira Askellad, parece que el chico si tenía el valor para ser un guerrero – todos podían notar como el pequeño cuerpo se esforzaba por caminar hacia ellos.

El silencio dominaba el ambiente, Thorfinn paso al lado de cada uno de los hombres, de su mano izquierda colgaba la cabeza del inglés y en la derecha una daga manchada de sangre, sus ojos miraban cansadamente a Askellad.

Tiró la cabeza sobre el césped frente al capitán.

La cabeza de un soldado inglés, como lo pediste – los labios del muchacho se habían agrietado y debido al esfuerzo salieron gotitas de sangre, la luna llena llegaría dentro de dos días, según lo que Askellad calculaba.

… - la mirada sobre el miembro sin cuerpo ni siquiera le causo sorpresa, elevo una sonrisa y le dijo como si se tratase del clima – buen trabajo muchacho.

Quiero mi primera pista.

Descansa primero

No, la quiero ahora.

Todos los hombres observaban la conversación con curiosidad, ver a su líder siendo tan paciente con un niño.

Mocoso, ve a descansar, obedece – Björn comentó con un trozo de carne en la mano.

Cállate – la mirada despectiva y llena de cansancio.

Es suficiente chico, tu… - no alcanzo a terminar la oración cuando Thorfinn se desmayo en el piso de tierra. Detrás de él, Askellad tenía un rostro aburrido.

Llévate al muchacho Björn, quiero desayunar tranquilo.

La luna estaba alta en el cielo cuando abrió los ojos, su contorno lleno había dejado en claro en el campamento lo que ocurriría esta noche.

Para Thorfinn las noches de luna llena comenzaban a volverse algo tortuosas, rogaba meterse al mar y cantarle a la luna, pero no lo haría, ceder a sus instintos sería condenarse a nadar de vuelta para volver con su madre.

Para una Asradi, la luna llena era momento de conexión con el mar, bailar con las hermanas y cantar a la luna, era un tiempo de vulnerable.

Así transcurrieron los días, entre sangre, lagrimas y sudor, entre el sonido de las espadas chocando y la resonancia de los gritos nocturnos, las escamas volviéndose más grandes y la cola alargándose.

Para cuando Thorfinn encontró una pista segura del asesino de su padre, tenía 16 años.

Hacía frío ese día, la mañana estaba echa un tempano, los hombres de Asklellad habían asolado un pueblo ingles a encargo y ahora disfrutaban en su campamento de las pieles y carnes que habían robado.

Björn llevaba un gran trozo de jabalí en la boca cuando abrió su carpa y le tiro una túnica café.

El jefe dice que quiere verte, que vayas de una vez. – El hombre parecía lo bastante apurado, pese a su, normalmente tranquilo andar.

¿Y esto para qué? – respondió de mala gana levantando el torso de la cama

Dijo que lo vas a necesitar. – ni siquiera le devolvió la mirada mientras salía del lugar apurado. Cuando salió de la tienda entendio por qué estaba tan apurado.

Todos los hombres corrian de aquí para allá mientras agarraban armas y se subían a los caballos, Askellad aun estaba en su tienda, esperandole.

No tenía muchas ganas de cumplir ordenes el día de hoy, pero se ahorro las ganas de cortarle la cabeza a alguien y partio derecho a donde estaba el hombre rubio más alto.

Ya le había visto cuando se percato de la presencia de dos figuras