Bajo arresto

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Summary

Una historia de amor entre una policía y una criminal

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

1

La lluvia caía, empapando la ciudad. Era de noche, y solo las farolas iluminaban las calles. A lo lejos, Rosalie, la criminal más peligrosa de Granada, a pocos metros de ella la seguía Greta, la segunda mejor policía de Granada, Rosalie había escapado de la prisión por tercera vez esta semana, Greta era la única policía que aún quedaba en pie en la persecución de Rosalie, parecía dulce e inocente a primera vista, pero dentro llevaba al mismo demonio.

Después de minutos corriendo, Rosalie entro a un callejón que para sorpresa suya no había salida, pero al retroceder escucho la fría voz de Greta.

― Deja ya de jugar a tus juegos de niña pequeña, Curie, es hora de que vuelvas a donde perteneces, a prisión.

― Mierda ―murmuró Rosalie frustrada por ser atrapada.

Rosalie se giró y se encontró cara a cara con Greta, con su expresión fría y la pistola apuntándola directamente a la cabeza.

Rosalie levantó las manos en señal de rendición, pero Greta supo de inmediato que Rosalie en realidad no se rendía por el simple hecho de que Rosalie tenía una sonrisa entre divertida y juguetona en su rostro, ella tenía la habilidad de poner una expresión en los ojos y otra en la boca por lo que tenía la sonrisa mientras sus ojos mostraban falsa tristeza.

― ¿Me ves cara de idiota? ―preguntó Greta con sarcasmo, sabiendo que Rosalie estaba tramando algo.

― Tal vez ―respondió ella indiferente aún con la sonrisa, encogiéndose de hombros.

De repente, Rosalie levantó la pierna y golpeó la mano de Greta, haciendo que la pistola se cayera al suelo. Ambas se miraron, una con una expresión fría y molesta, la otra con una sonrisa juguetona, como si todo fuera parte de un juego. Las dos corrieron hacia la pistola, pero cuando Greta tocó el suelo, ya no estaba allí.

Rosalie, con su sonrisa molesta, ya estaba de pie, la pistola en sus manos, apuntando directamente a Greta. Greta suspiró con frustración, sintiendo que ahora estaba completamente a merced de su rival.

— Vamos, dispara —dijo Greta, con una sonrisa desafiante. Sabía que Rosalie sería incapaz.

Rosalie ladeó la cabeza y alzó una ceja, divertida.

— Pero si disparo ahora… ya no será divertido. —Su tono era casi burlón—. Tú eres mi policía favorita. Eres… diferente.

Rosalie se giró un momento para ver si había alguna salida, pero al girarse la pistola había desaparecido de sus manos.

— ¿No te han dicho nunca que no te distraigas?

Rosalie intentó quitarle la pistola con la mano, pero Greta la detuvo quedando sus rostros a centímetros del otro. Ahora era Greta la que sonreía y Rosalie la que estaba molesta, los roles habían cambiado.

Ambas quedaron en un silencio, no incómodo, pero tampoco amigable, Greta aún le sujetaba el brazo a Rosalie, sus caras estaban muy cerca tanto que ambas podían sentir el aire caliente de la otra cuando respiraban, mientras cada una seguía con su expresión. Parecía como si el tiempo se hubiera congelado, ambas absortas en sus pensamientos bajo la luz de la luna.

Los ojos de Rosalie bajando inconscientemente a los labios de Greta y sin darse cuenta las comisuras de sus labios se alzaron en una sonrisa traviesa apenas perceptible, esa sonrisa decía más que mil palabras. Al darse cuenta de inmediato borró su sonrisa y aparto la mirada con las mejillas levemente sonrojadas. Greta al darse cuenta se confundió y sin querer soltó el agarre del brazo de Rosalie haciendo que ella de inmediato desapareciera en la oscuridad de la noche.

Greta se quedó ahí, inmóvil, atrapada entre la sorpresa, la confusión... y algo más que no quería nombrar. Todo, menos molestia. A lo lejos cayó un rayo sacándola de su corto trance, tomó aire y se marchó rumbo a la comisaría, aún con el eco de lo ocurrido latiendo en su pecho.