Judas’ Bones

Summary

En un mundo donde el poder se trafica en gramos y la vida se despacha en frascos sellados, la lealtad y el amor están a la venta. Y ahora, un mafioso con complejo de dios está dispuesto a todo para recuperar a su amada traidora: Yashiro Hone, una drogadicta hundida en el consumo, incapaz de escapar del dolor… y de la muerte. Yashiro ha logrado huir, esconderse entre sombras, temerosa de ser encontrada por un pasado que no deja de perseguirla. Pero cuando Katsuki Bakugō reaparece en su vida, cargado de rencor, secretos y con la intención de destruir a su falso profeta, ella se ve obligada a cuestionar su fe y devoción hacia su más grande amor: la Sangre de Cristo. El mundo es crudo, como la carne, y rojo, como la sangre del Cristo Rey. Si la bebes, si la comes, recibirás dones divinos. Pero nada es gratis. Este reino está gobernado por un dios mafioso, y su religión no perdona. Porque esta mafia solo puede caer en manos de quien esté dispuesto a traicionar a su dios. ¿Podrán Yashiro y Katsuki romper sus cadenas divinas, o morirán en la cruz por sus pecados?

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5
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n/a
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18+

Prólogo.

Ecos que atormentan mentes, agujas que penetran piel.

Yashiro Hone.


Mi propio cuerpo intenta matarme, mi mente es su secuaz.

Tiro con fuerza de la liga que rodea mi bíceps, uso la boca y la mano que tengo libre para asegurar el nudo jalando los extremos, impidiendo que la sangre siga su camino. Doy un par de golpes con los dedos en el pliegue del codo, buscando la vena.

Gimo y me retuerzo cuando un dolor agonizante golpea mi cuerpo. Los huesos moviéndose furiosos me traicionan intentando quebrantar mi piel, mis músculos protestan.

"TRAIDORA" grita una voz en mi interior, una voz masculina, profunda y llena de ira. Alzo la mirada, en un rincón me observa una presencia, sus ojos azules hacen eco en mi mente y me obligan a bajar la mirada, oscilante, aprensiva.

Con la mano temblorosa tomo la jeringa llena de desesperación. La observo, el líquido en su interior, rojo y espeso parece sonreírme con malicia.

Sollozo impaciente, pues la sombra se acerca. Las luces de la habitación se tornan rojas y distingo las venas con una negrura vivaz mientras mi mano tiembla, prisionera de la voz que me maldice internamente y el dolor que gobierna mi cuerpo. Entonces, la aguja atraviesa la piel liberando su carga en un río ardiente que se esparce por mi torrente sanguíneo.

El alivio es inmediato, mi cuerpo y mente dejan de atentar contra mí misma. La niebla del dolor se disipa, la sombra que me atormentaba también, y las voces de mi cabeza cesan en cuanto la jeringa queda vacía. La retiro, la descarto. Doblo el brazo sobre sí mismo y dejo caer mi cuerpo sobre la cama mientras deshago el nudo de la liga en mi brazo, con la vista fija en el techo.

Solo entonces, pienso en el porqué de mi existencia, y maldigo esta sociedad. Aquí, no todos los humanos nacemos iguales, hay quienes anhelan haber nacido con un don brutalmente fuerte para saciar sus deseos y cumplir sus metas, pero hablando en lo personal, yo maldigo tener uno; pues donde unos encuentran anhelos, otros encontramos condena.

Todos quieren ser héroes, otros nacimos siendo ya villanos, y esos dos extremos contrariados han sostenido guerras violentas divididos por la moral, los deseos y el poder. Desde pequeño, si eres material de lucha, te obligan a decidir a qué bando pertenecer. Al menos muchos eligen, porque otros, nacemos sin opciones.

¿Y yo? Hubiese elegido cualquier cosa, menos esto.

Aunque... Siempre soñé con ser médico forense.

Pero en este mundo donde todo es negro o blanco, no comprenden la basta cantidad de matices grises que tiñen la línea que divide el bien y el mal. Y no los culpo, pues eso ya no importa, porque ahora, nada es blanco ni negro.

Tampoco es gris.

Es rojo.

Rojo sangre.

Rojo agonizante.

Rojo, como los ojos de Katsuki.

Un eco del pasado me golpea. Giro sobre la cama y abrazo mis piernas, buscando un ancla, un refugio. Mareada, ruedo y caigo de la cama con un golpe seco contra el cemento. Mi mirada se pierde en la penumbra bajo el mueble, cierro los ojos, tratando de huir.

Escucho gritos. Me llaman. Me exigen.

¿Soy culpable? ¿Soy inocente?

Tal vez ninguna de las dos.

Tal vez ambas.

De pronto, una mano acaricia mi cabello, cálida, familiar.

—Déjalo todo.

Abro los ojos, mi corazón se detiene cuando veo a Katsuki recostado junto a mí. Su voz es un susurro envolvente, el rojo de sus ojos es la violencia de un amor destruido y encarnado en una mirada.

—Déjalo todo. Hazlo por nosotros. Hazlo por amor.

Su presencia se siente real, su mano se posa sobre mi cabello, acaricia con su pulgar mi mejilla. Puedo sentir su tacto.

¿Es esto una alucinación? ¿O ya me encontraste?

Un aire de amor estremece mi espina dorsal suplicándome hablar, pero estoy demasiado drogada como para ser capaz de decir algo.

Se acerca a mí, siento su aliento acariciando mi oreja en un susurro.

—Por favor, Huesos... Déjalo todo.

Tiemblo. Sus palabras generan el mismo efecto que en el ayer, y me abrazo a mí misma, sosteniéndome con las pocas fuerzas que me quedan. Anhelo ir con él, marcharme y desaparecer a su lado, pero igual que antes, no puedo hacerlo.

Siempre, mis miedos han pesado más que mi amor. ¿Y eso? Eso no define nada.

Siento que se levanta, abro los ojos para verlo de pie, mirándome desde arriba con decepción, incluso, ira.

La misma mirada que tenía la última vez que lo vi.

No te vayas...

Pero igual que siempre, soy incapaz de pedirle que se quede.

Se da la vuelta, no me puedo girar para verlo, así que solo escucho sus pasos alejarse. Se detiene. Siento su mirada sobre mí, juzgándome, despidiéndose.

—Entonces, muere.

La puerta se cierra con un golpe seco. Gimo, negando con fuerza. Cierro los puños en sí, las uñas penetran mi carne.

Katsuki... regresa.

Recuérdame quién soy, o voy a desaparecer.

"Esto es lo que eres" escucho la voz de Daino en mi interior, un pequeño susurro lejano de mi consciente.

Las lágrimas contenidas por demasiado tiempo se liberan. Me retuerzo en la tristeza de aquél que pierde lo amado, hundiéndome en ese abismo sin fondo.

Pronto, me encuentro cayendo en el vacío. No vuelo, he perdido mis alas.

Me hundo.

El vacío me consume, arrastrándome a un frío abrasador.

Y entonces, todo se vuelve negro.

Mi nombre es Yashiro Hone, y hoy es mi cumpleaños, nací un miércoles santo hace 21 años en Musutafu, Japón, y desde entonces, mi cuerpo ha estado intentado matarme.

Lamento que me conozcan de esta manera, tendida en el suelo de este viejo edificio en la ciudad de Nueva York, hundida en la precariedad; pero estoy muy drogada como para preocuparme por primeras impresiones. Probablemente, también sea culpa de las drogas que les puedo hablar de esta manera, pues francamente, creo que estoy enloqueciendo. Pero me agrada tener algo de compañía, al menos así, puedo evitar sentir que estoy desapareciendo.

Advertencias.

•Se recomienda discreción. Dentro de este libro encontrarás contenido para mayores de edad, tales como violencia, palabras altisonantes, énfasis al canibalismo, contenido sexual y alusión al consumo de drogas. Todo esto esto está hecho con el debido respeto y en base a la trama narrativa de la historia, JAMÁS se busca romantizar estas situaciones, y aunque al principio se tratan como contenido de entretenimiento, van tomando el camino correspondiente que tienen junto a sus consecuencias.

•Cabe aclarar que cualquier mención hacia la religión está practicada con todo el respeto propio a sus creencias.

•Éste libro no se ha terminado, mientras está en proceso de publicación puede sufrir ciertas alteraciones de edición en busca de mejorar la experiencia de lectura.

Derechos de autor.

•La trama de la historia es completamente mía, queda prohibida su copia, continuación o adaptación sin previa consulta y sus respectivos créditos correspondientes. Sin embargo, aunque varios de personajes de este libro son de mi total autoría, otros tantos no me pertenecen, y se resguardan todos los derechos reservados a su respectivo autor: Kōhei Horikoshi.

•Los medios visuales empleados no han sido elaborados de mi, fueron tomados de Internet y editados para hacer uso de ellos. Todos los derechos reservados a sus respectivos dibujantes.

•A lo largo de las narraciones están integradas letras de canciones, únicamente las he tomado como inspiración colocándolas como frases o pensamientos de los personajes, sin embargo, aquí les dejo una playlist donde pueden encontrar esa música que me inspiró a escribir este libro, aclarando que no son mías y tienen sus propios creadores.