One
¿Qué estamos haciendo?
A veces se preguntaba que clase de relación tan... curiosa era la que mantenían. El contrario no parecía estar disgustado por como las cosas sucedían, pero aún así, una clase extraña de tristeza inundaba el cálido ambiente, como si aquello dejara ser un acto placentero que demostraba cariño y afecto, pasando a uno que, pese a complacerlos a ambos, los llenaba de necesidad y repulsión, al menos, así era para él.
—Satur.
El chico debajo suyo mantenía una mirada vacía, como si nada de aquello estuviera sucediendo, pero a su vez, esas mejillas teñidas de un rojo claro, denotaban su complicidad en el acto.
—Bible... sigue tocando.
Un tono dulce, palabras que para él eran comunes, no era la primera vez que intimaba con alguien y tampoco sería la última, pero aquel encuentro era simplemente tan... inesperado, tan raro.
—¿No duele?
Sus manos se adentraron en el contrario, recorriendo su interior con cuidado, sintiendo la suavidad y calidez del mismo, aquello creaba pequeños espasmos y jadeos en su acompañante, un rostro tan hermoso y agradable, que casi parecía que el lugar por el que sus manos viajaban era otro.
—Ya te dije... que no...
Worakamon Satur, acostumbrados a llamarlo simplemente por "Jeff". Era su mejor amigo desde que estaban en primaria y ahora ya llevaban dos años en la universidad, habían decidido permanecer juntos, desde ir a la misma preparatoria, hasta la misma carrera en la universidad. Siempre estaban unidos y ambos eran muy sociables, así que su reputación era bastante buena, en especial la de Jeff; un chico cálido, confiable y amigable, nunca se negaba hacer lo que estuviera a su alcance para ayudar, era uno de los mejores de su clase y además tenía un buen rostro.
Wichapas Sumettikul: Bible, por su lado, también era de buena apariencia y cuerpo, era el tipo al cuál llamabas si necesitabas cargar alguna cosa pesada, era muy bueno cuando de idiomas se trataba, era un "traductor viviente" manejando el inglés, un poco de español, y claramente, su lengua natal; Tailandes. Este llevaba años guardando sentimientos por su mejor amigo, desde la secundaria para ser precisos. Nunca se los declaró a Jeff debido a que este mismo siempre estaba más preocupado por obtener notas altas que por buscar una relación sentimental con alguien, y él respetaría eso.
Cuando empezaron a estudiar actuación, Satur se soltó más, encontrando relaciones de una noche tanto con hombres como con mujeres, sin embargo, Bible solía ignorar este hecho. Con sólo imaginar a otra persona rozar la piel de su amigo hacia doler parte de su alma.
Aquella noche, mientras se preparaba para irse a casa luego de un par de ensayos para una cuestión que le pidieron, sus oídos no pudieron ignorar un par de sonidos extraños que provenían de una de las salas, al aproximarse a indagar, sus ojos se toparon con su compañero de piso sobre uno de sus compañeros de estudio, intercambiando respiraciones agitadas y besos para nada tranquilos en aquel cuarto oscuro; su paciencia había llegado a su fin.
—¡Jeff Satur!
—¿Bible..?
Su nombre escapó en un jadeo de los labios ajenos, aquello lo irritó ciertamente, después de todo, Satur se encontraba encima de otro hombre, mismo que acababa de hablarle para que se retirara, y en su ira, de hecho, decidió dar dos pasos hacia atrás, marchándose del lugar, ya que él no tenía derecho a decirle nada, él no podía controlar lo que Jeff hiciera con su vida.
—¡Bible Sumettikul!
La ropa del contrario se encontraba desordenada, mal puesta, al igual que su cabello, no podía verlo así; no quería verlo así.
—Vuelve, no es bueno que queden a la mitad.
—Entonces hazlo tú.
Las palabras golpearon su rostro, ¿Qué hiciera que?, ¿Se había golpeado la cabeza? Seguramente escuchó incorrectamente.
—No estoy jugando, Wichapas, se que lo escuchaste.
Una cosa llevo a la otra, lo que aún no entiende, es el momento en que su encuentro se torno de esta manera tan particular.
—No.. ah.. tienes porque... contenerte.. ugh..
Sus manos siguieron explorando el interior ajeno, sintiendo su propio rostro tornarse rojizo al ver aquellas expresiones en el contrario, aún pese a estar sosteniendo sus adentros: literalmente.
Giro su mano, tomando uno de sus intestinos y torciendolo de forma en que pudiera sostenerlo mejor, como si se tratase de una cuerda, ayudándose de este, se dio paso por la entrada del mayor, quién anteriormente le había exigido no ser cuidadoso; por ende, jalando del contrario, introdujo su miembro sin anterior preparación, cosa que parece, complació bastante a su acompañante.
¿Cómo es que esto estaba pasando? Quiere decir, ¿es posible que Jeff siga respirando y actuando con normalidad aún cuando sus tripas están fuera de su cuerpo? Aún así, le parecía que este no era el momento adecuado para bombardear al contrario de preguntas.
—... Jeffy...
Soltó un gruñido, mientras su mano viajaba hasta el cabello del nombrado, acariciando este con cuidado, su mano restante, recorría el interior del abdomen de Jeff, mismo que se estremecía y arqueaba con cada toque, disfrutando aquello aún más de lo que parecía, se aferraba desesperadamente a Bible buscando su calor, soportando las corrientes de placer que inundaban su cuerpo con cada movimiento en su parte baja gracias al menor.
—¡!
Satur dio un leve sobresalto, arqueandose hacia adentro al sentir una presión en su pecho. El rojo algo anaranjado de sus mejillas se intensificó, buscando con desespero los labios del más alto, entrecerrando sus ojos por la oleada que acababa de sentir.
—Bi.. Bible... Justo ahí.. aprieta ahí...
El nombrado, por su parte, parecía sorprendido y asustado por la petición del contrario, dudando en si debería o no seguirla, después de todo, por mera curiosidad había dejado un rastro de huellas hasta llegar al corazón de Worakamon, tocando este delicadamente con su mano izquierda.
—Bible...
Imploro, su tono era desesperado, a pesar de su rostro relativamente tranquilo, Wichapas no podía evitar sentir pequeños escalofríos, a pesar de la rara situación, adoraba tener al contrario bajo suyo, jadeando su nombre con aquella voz que tanto anhelaba.
A estas alturas ya no le importaba que tan desquiciado pudiera ser aquel encuentro carnal, solo podía observar esos ojos oscuros que lo atraían sin importar cuanto corriera, hundiéndolo en un lago del que nunca tuvo la verdadera intención de escapar, mientras Jeff le diera la oportunidad, nunca podría mirar hacia otro lado, tocar a otra persona ni llamar otro nombre. Mientras se tratase de él, no abría otro chico que diera vuelta su corazón con tan solo cruzar miradas, no habría otro planeta con anillos tan hermosos como los suyos sin importar quién dijera lo contrario, no abría un dios a quien quisiera rezarle sino es a él, y solo a él.
Así que, mientras movía sus caderas hacia el contrario, con el estima suficiente para complacerlo, apretó el corazón de Jeff llevando al cuerpo de este un placer casi prohibido, haciendo que el pelinegro no pudiera contenerse más, cayendo en la cama una vez había llegado al orgasmo.
—Ah.. mierda...
Llevo su mano a su cabello, echando este hacia atrás mientras observaba al mayor tratando de tomar aire, sujetando sus intestinos con poca fuerza debido al cansancio.
—Bible..
Atendió a su nombre, sin embargo, sus ojos solo fueron presentes de una sonrisa, una que le hacía querer besar al contrario, abrazarlo y decirle una y otra vez que lo amaba.
—Eres un idiota Jeff.
Se inclinó hacia este, escondiendo su rostro en el espacio que había en el hombro de Worakamo, apoyando su cabeza con el colchón, acariciando el cabello del mayor con una de sus manos, sintiendo como a su vez, el contrario lo abrazaba por encima de los hombros.
—Me gustas tanto...
Susurro, creando una sonrisa complicada de describir en Jeff, que mal que no pudo verla debido a su posición.
8:39 am.
Su cabeza dolía. Aquel sueño había sido perturbante en todos los sentidos ¿que clase de sueño húmedo-retorcido había sido ese?
—Bible...
Volteó a su lado, no era raro que Jeff durmiera en su cama, sin embargo, no era común que durmiera sin ropa, además, aquellos chupones y mordidas morada, dibujadas casualmente en los lugares donde recordaba haber dejado marcas en su "sueño", le daban el mayor mal presentimiento de su vida.
—¿Qué? ¿Te comió la lengua el gato?
El mayor rió, observando a su compañero de cuarto absorto en sus pensamientos, como si acabará de despertar de la resaca, no pudo evitar mirarlo durante unos minutos antes de soltar una carcajada, para luego acercarse sigilosamente hacia la cara del contrario, plantando un beso en los labios de este. La luz solar los iluminaba claramente, dejando ver todas y cada una de las marcas en la pálida piel de Satur; no eran pocas.
Bible salió de su trance casi al instante, regalándole una expresión de incredulidad al mayor, quién negó con la cabeza antes de hablar.
—¿Acaso olvidaste lo que ocurrió anoche?
Su tono desvergonzado, sin intención alguna de esconder los detalles.
—Yo aun recuerdo cada rincón que recorrieron tus manos
Observo el cuerpo del mayor, desde su abdomen hasta su pecho, una fisura en proceso de sanación relucía claramente, levemente roja, uno que otro toque de morado, hermosamente iluminada por la luz que atravesaba la ventana, ya no podía hacer la vista gorda, aquello realmente había pasado.
—Tú cuerpo... ¿esta bien?
El azabache asintió, su sonrisa ahora más relajada, calma, como si el mundo exterior fuera simplemente una ilusión y lo único real era aquel cuarto en el que se encontraban.
—Debes tener muchas preguntas.
Recostó su cabeza en el pecho del menor, posicionando su cuerpo sobre el de Bible, mientras aclaraba las dudas que seguro recorrían la cabeza de este desde anoche.
—Es curioso, soy así desde que tengo memoria.
« Cuando cumplía los seis, tuve un accidente en el que mi pierna se partió, sin embargo, tardo menos de lo normal en sanar, luego de eso hubo muchos otros incidentes donde mis heridas se curaban a pasos gigantescos. Mamá siempre trato de ocultarlo, y cuando crecí empece a hacerlo también, después de todo, ¿que crees que pasaría si descubren que las células de mi cuerpo se regeneran en pocas horas? »
Soltó un suspiro antes de seguir.
—Cuando entre a la adolescencia, y... ya sabes, empecé a "descubrir mi cuerpo"... Mierda, Bible esto es embarazoso ¿sí?
La vergüenza subió hasta su rostro, dejándolo rojizo al recordar sus días como adolescente hormonal.
« Digamos que, descubrí un leve gusto al tratarse de los cortes profundos.. por eso fue que evite tener pareja durante tanto tiempo, en general, evite tocarme a mi mismo lo más que pudiera. Solo cuando entramos a la carrera decidí empezar a buscar chapes de una noche, pero no terminaban de satisfacerme, además, no podía sacarte de mi cabeza, me gustabas desde que estábamos en preparatoria. »
Un tono rojo se coloreo poco a poco en las mejillas de Bible al escuchar esa última parte.
—Digamos que no soy completamente humano, o al menos eso parece.
Jeff enderezó su cuerpo, mientras observaba por fuera de la ventana, un celeste casi tan hermoso como el hombre que tenía frente suyo. Y a los ojos de Bible, el contrario parecía un angel, una figura con un aire etéreo.
—Quiero decir, no es normal que una persona siga con vida después de abrir su torso ¿no lo crees?
Ambos emitieron una risa, nada demasiado alto. Satur extendió su mano hasta la de Bible, entrelazando sus dedos con delicadeza y algo de dulzura.
—Aún si me rompo los huesos, se recomponen... Bible, Wichapas Sumettikul, aún sabiendo la cosa extraña que soy, aún conociendo mis fetiches, aún después de escondertelo durante tanto tiempo, ¿aún así te sigo gustando?
Agacho su cabeza poco después de decir aquello. Bible suspiró, acomodándose en la cama para quedar sentado, aún sosteniendo al mayor entre sus brazos. Sus manos que ceñian la espalda de este pasaron ahora a sujetar sus mejillas, obligándolo a mantener los ojos fijos en él.
—No importa como te veas, no importa lo que te gusta, no importa si no eres humano. Tus manos siguen siendo tuyas, tu rostros sigue siendo tuyo, tus ojos siguen siendo los más hermosos que me a regalado el universo, mientras voltees a verme cuando llame a tu nombre, mientras sigas siendo "Jeff", en esta vida y en las que vienen, siempre vas a gustarme, siempre voy a estar enamorado de tí.
—Ya no puedes escapar de mi, Bible.
—Tú tampoco, Jeff.