1 - Los lunes no son tan malos cuando él está cerca
POV ___
La primera vez que hable con él fue por error. O por casualidad. O por culpa de la fotocopiadora rota.
Pero desde entonces, Jeongin empezó a aparecer en mi vida con una frecuencia que no sabía si es coincidencia o destino.
Tenía los auriculares colgando del cuello, una libreta arrugada bajo el brazo y los lentes un poco caídos, como si no le importara que se le resbalaran. Parecía distraído. Pero cuando me vio, sonrió.
—¿También estás esperando que esta cosa se apiade de nuestras almas universitarias? —dijo, dándole un toquecito a la máquina.
Asentí. Y por alguna razón, él se rió. No como si fuera graciosa, sino como si le hubiera alegrado el día sin querer.
Desde ese momento, empezó a aparecer. En la cafetería. En el mismo pasillo, aunque su facultad estuviera dos edificios más allá. En los mensajes, que primero eran por cosas de la uni, y luego por nada en particular.
No estudiamos lo mismo. Él está en algo técnico, yo en algo más humanista. Pero eso nunca fue un obstáculo. Al contrario, él me escucha hablar de mis lecturas eternas con un interés que ni mis compañeros tienen, y yo finjó entender sus fórmulas solo para verlo explicar con las manos.
Jeongin no es de hablar mucho, pero cuando lo hace, dice justo lo que tiene que decir. Tiene esa forma de mirarte que a veces incomoda porque... bueno, porque siento que me ve más de lo que debería.
Y cuando me acomoda los lentes —porque siempre se me caen— lo hace con una suavidad que no debería notar, pero lo hago.
No se desde cuándo somos amigos. Solo pasó. Como los cambios de estación que nadie anuncia.
Lo que ella tampoco sabía, todavía, es que él la mira distinto cuando no la ve.
Y que en su libreta, la que siempre lleva encima, hay un rincón con cosas que le inspira, pero que aún no se atreve a mostrar.