Capítulo 1
Nika, es una deidad conocida como el dios del sol y el guerrero de la liberación por los esclavos en los tiempos ancestrales. Desde los siglos pasados, los esclavos que eran y fueron salvados por esta deidad, se encargaron de alabarlo y darles las gracias por tener una oportunidad de ser libres y felices.
Siguió así, durante mucho tiempo. Y hoy en día los esclavos lo siguen esperando en su llegada para finalmente ser liberados. Cada uno de ellos le suplicaban o le rezaban por ser salvados por aquella deidad.
Las personas, las razas y cualquier tipo de ser vivo, varias culturas separadas entre si a lo largo del tiempo han venerado o veneran al Sol de alguna forma.
Actualmente, aquella deidad ahora es una leyenda, una leyenda muy antigua que no tenía muchos escritos. Lo único que se sabe es que aquella información es muy restringida para cualquiera, no muchas personas saben quién es el dios del sol.
El gobierno mundial cuando se enteraron de la leyenda empezó a investigar lo poco que se conocía de esa deidad. No fue difícil dar con los escritos, ya que ellos al tener tanto poder podían tener cualquier cosa que quisiera, por más escondida que este.
Lo que descubrieron en los registros históricos de él es que había una fruta del diablo quien tenía su poder, aquel que la comiera se iba a convertir en la reencarnación de Nika y podía llegar a liberar a los esclavos. El gobierno mundial no iba a dejar que eso pase, así que, empezaron la búsqueda sobre la fruta, la cual se llama fruta Hito Hito: modelo Nika de tipo zoan mítica.
Pero, los de la alta autoridad se encargaron de rebautizarla como la fruta Gomu Gomu para que nadie pudiera encontrarla. Desgraciadamente, no funciono, ya que unos de los prisioneros que fue un antiguo miembro del CP9, se lo robo junto a unos de los barcos de los piratas del pelirrojos. Desde ese entonces el capitán de ellos lo mantuvo bajo su poder por años.
Eso fue lo último que se supo, pero... ¿Qué fue lo que pensaba Nika en todo este tiempo?
900 años después del siglo vació.
Risas y parloteos se escuchaban en el país de Wano, donde se liderada la batalla de dos mas grandes personas, y también se estaba presenciado el más inigualable despertar del dios del sol, Nika.
Una leyenda poco sabida por las personas, pero no para el alto mando. Una leyenda que para los esclavos se le consideraba como una deidad, un guerrero de la liberación. Aquel que les iba a dar la libertad que ellos tanto deseaban, y que los iba a proteger vayan donde vayan.
Sin dudas alguna un hecho histórico que no se puede olvidar. pensó Robin una vez en el pasado, donde leía un libro en el acuario.
Sin embargo, ahora lo estaba presenciando en la vida real. Todos vieron como el dios del sol jugaba de manera ridícula contra el ser Kaido, es pocas palabras, movía de manera infantil y caricaturesca tanto su cuerpo como el de su enemigo, y no solo es eso, sino que también lo usaba como una cuerda para saltar mientras que el individuo reía a carcajadas.
Cada tontería que hacia el chico era como si solo estaba jugando con su enemigo, encima de una manera muy ridícula. De golpes que por alguna extraña razón sonaban más como ¡BOOM! Hacia unos objetos extraños de ataque que hace Luffy para devolverle los golpes.
Las personas no lo podían creer, ¿Qué rayos estaba pasando en este momento? ¿Por qué Luffy era tan gigante y blanco?
¿Qué es lo que esta pasando?
...
El cuartel de la Marina en este momento estaba hecho un desastre, marinos que iban de un lado a otro corriendo, empujándose entre sí accidentalmente. Los pasos apresurados que golpeaban contra el suelo se escuchaban por todos los pasillos del cuartel, los pocos marinos que no sabían lo que pasaban. Miraban confundidos la ola de marinos que se movía, preguntándose mentalmente qué es lo que pasaba.
Uno de esos pocos marinos era Coby, quién trataba de pegarse a la pared desesperadamente para que no lo pasen a llevar. Era la primera vez que veía este tipo de situaciones, de este tipo de magnitud. Ya que antes no veías, pero no tanto como ahora, sabía la razón por la cual hacían tanto escándalo.
La única manera de saberlo era preguntarle a su mejor amigo, Helmeppo. Quien parecía saber la situación, a juzgar por como se veía. Tenía la piel un poco pálida, con el cabello desordenado, junto con el uniforme un poco desprolijo, su expresión no era normal, era como si hubiera visto algo horrible, algo que no quería ver.
Con la preocupación reflejada en el rostro fue hacia él, tratando de pasar contra los marines que chocaban entre si desesperados o que provocaban empujones fuertes. Sus orejas hacían oídos sordos para no escuchar en lo que decía los demás, solo tenía un solo objetivo fijo y era llegar hasta su amigo.
El muchacho Rosado llego hasta el, su mirada se mantuvo fija en el rostro de su amigo, quien intentaba de todo no tener que mirar al frente, sus ojos estaban ocultos por sus gafas negras por lo cual para el marine se le hacía muy difícil saber que le pasaba a su amigo.
Su mano llego a parar en el hombro de Helmeppo, procesando moverlo levemente mientras que lo llamaba. El chico rubio reacciono por un salto, mirando rápidamente al frente, descubriendo que era ese chico que lo había recibido como un amigo dese el principio.
De pronto, toda la expresión de la cara se le cambio al darse cuenta de lo que estaba pasando desde que había recibido la orden de ir al país aislado de Wano, Helmeppo no sabía de porque era, hasta que lo descubrió. Supuestamente era para capturar al sombrero de paja, no le sorprendía que ese idiota haya hecho algo que hizo llamar la atención del marine, otra vez.
Sin embargo, lo que si le sorprendió fue la cantidad de marines que iban hacia allá. Incluso en unos e los barcos juro ver a unos de los almirantes, sabía que la tripulación de los sombreros de paja era una de las más buscadas el mundo. Por otro lado, lo que desconcertó más a él fue la mirada de casi la mayoría de los marines, como si estuviera miedo a algo, un horror que no veía en los marines desde hace mucho tiempo.
Hasta que se enteró que fue una orden del gobierno mundial. Pensó que era unas de las razones por la cual los marines tenían mucho miedo. No obstante, había algo aquí que no encajaba, que no entendía. Y eso la manera en la que corrían hacia los barcos, sin un orden de por medio, y por más que encontraba repuestas en sus puntos de vistas, no las encontrabas.
Tiempo después, estuvo atrapado en una red de los marines a su alrededor. Todos hablaban, todos gritaban, todos susurraban, había muchas voces que no se callaban, le aturdían los oídos al escucharlos más fuertes que antes. Sin embargo, una mención de un nombre le llamo la atención, “Nika”.
¿Quién era él? ¿Quién es este tal Nika?
— ¡Helmeppo-san!
El rubio alzo la cabeza para mirar fijamente a la persona que estaba ahí, su mejor amigo, Coby. El cual mantiene una mirada llena de preocupación hacia él, aquello hizo que su cerebro hiciera “clic”. Su cuerpo automáticamente se enderezo y miro a su amigo con seriedad.
Coby por un momento se sentía muy confundido, sabía que estaba pasando algo, la manera en la que se movían todos los marinos se lo decía. Cuando estaba a punto de abrir su boca para preguntarle a su amigo qué es lo que estaba pasando, este lo interrumpió y le contestó lo siguiente;
— Coby, sé que no sabes lo que está pasando. Pero, lo único que te voy a decir y es lo único que sé, es que todo esto está provocado por el pirata ese mugiwara. — el chico rosado miró levemente sorprendida a su amigo. Para que después sonría de una manera dulce, si esto era provocado por la persona que lo había salvado hace años, no le estaba sorprendiendo para nada. Era de esperarse, pensó Coby.
— Ah... solo era eso. — murmuró despreocupado, tratando de que las personas a su alrededor No lo escucharán. Helmeppo solamente soltó un suspiro, era de esperarse ese tipo de reacciones de parte de su amigo cuando se trataba de este pirata.
— Si, bueno. Cuando se trata de él, las personas siempre hacen este tipo de cosas. — El rubio miró como su amigo asistía con la cabeza, estando de acuerdo con él con esa afirmación. — pero... no te parece raro.
—¿Raro? — preguntó.
— Si, hoy todos están muy inquietos, como si estuvieran asustados con algo o con alguien, especialmente el almirante que nos acompañan. Él también está como... angustiado. — la voz de Helmeppo bajada cada vez que pronunciaba las palabras hasta convertirlo en una bola de murmullos, no deseaba que nadie los escuchara y se metieran en problemas por ello. — aparentemente me enteré de que el gobierno mundial mandó una orden de qué te hay que ir al país de Wano. El almirante de la flota estuvo de acuerdo con eso, sabes muy bien como él y el odio que le tiene a los piratas, no vas a aprovechar este tipo de cosas. Pero, lo que no entiendo es por qué están tan asustados, sé que mugiwara no tiene la mejor reputación para ellos, pero no creí que fuera para tanto.
Helmeppo miró a lo lejos a los marinos que estaban preparados para llegar al barco, como estos aún seguían alterados de lo que estaba pasando, corriendo y agarrando las armas y balas de cañón que necesitaban para ir al país donde le ordenaron. La mayoría de ellos estaban en posiciones en los barcos, preparar para partir. Pero él estaba seguro de que iban a demorar más, saliendo de la forma en la que está bien preparado inapropiadamente.
Para ellos, como Marina preparados profesionalmente por un superior, ya estaban acostumbradas a este tipo de rutinas. Pero viste lo que estaban viendo ya era demasiado.
¿Qué es lo que estaba pasando para que todo el mundo esté tan loco?
Mentalmente eso se lo preguntaba el chico Rubio, quién cambió su capa de visión hasta llegar a donde estaba su amigo. Quién miraba fijamente a dos marinos de caminar rápidamente hacia unos de los barcos, y juzgando por sus apariencias y sus alturas, eran jóvenes, más jóvenes que ellos dos juntos. El chico de cabello rosado frunció el ceño molesto, le molestaba mucho que esa misión fuera tan importante que no le importaban para nada que llevaran a dos tipos que parecían tener la edad de unos adolescentes.
Además, por la etiqueta que tenían en sus uniformes, le explicaba claramente cuál era el rango de esos dos chicos. El de un aprendiz, el cual estaba prohibido que, hasta que demuestre que se merezca subir de Rango pudiera pelear en una batalla. Sin embargo, eso no era lo correcto, esas dos personas que son aprendices no sabían mucho de la realidad del mundo en la que estaban enfrentando, no sabían nada de lo que era liderar y ganar una batalla, ni siquiera sabía lo que era tener en vista a la guerra.
Además de ser aprendiz, ellos solamente tenían varios trabajos que solamente les correspondía a ellos. Mente no tenían que enviarlos a una pelea de manera muy de golpe, y por la cual capaz y sin esperanzas no la iban a poner ganar, y la posibilidad más horrenda que existía era que no podían llegar a salir vivos de ahí.
Una pequeña calidez invadió su hombro, llamando su atención. Despegó rápidamente la mirada que tenía ante esos dos marinos y miró hacia atrás encontrándose con la mirada de su amigo, transmitiéndole en ella que se calmara. Coby solo respondió relajando sus hombros.
Helmeppo bufo y siguió contando;
— También me enteré de que no solamente iban atrás de mugiwada, sino que también iban detrás de un sujeto llamado Nika.
— ¿Nika?
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¿Por qué ese nombre se le hacía tan familiar?
...
Muchas risas, parloteos y de más cantidad de sonidos se escuchaban en las tierras lejanas de un país aislado del mundo. Sin embargo, aquella persona o aquel ser superior que veía con sus ojos rosados brillantes toda el área como si estuviera jugando, le divertía mucho ver lo que veía, ver el mundo humano otra vez y un poco más moderno que el de los Antes.
Pero, lo que más le divirtió fue la pelea que tuvo con Kaido. A pesar de lo poco que le duró la pelea, fue demasiado divertido para él, bastante diría él.
Luego de que concluyera la pelea, sintió de pronto, como una ola de presencias humanas diminutas, tanto débiles como también había muy fuertes. La vista del dios del sol se reflejó muchas diminutas personas que lo veían desde abajo, la mayoría de ellos estaban celebrando de la Victoria, diciendo su nombre como si fuera una celebridad. Con esa voz de la victoria en su boca, puedo escuchar visiblemente preguntas de las personas con las cuales él había viajado durante mucho tiempo, ese tipo de preguntas estaban llenas de preocupación, preguntando de qué es lo que había pasado en ese mismo instante.
Lo cual le parecía muy divertido y emocionante. ¡Vaya! ¡Los humanos habían cambiado mucho! ¡Eso era emocionante!
Pero, por más egoísta que esto le iba a sonar no le interesaba ahora mucho de lo que había pasado. En su pecho, sintió como sus latidos se aceleraban sintiendo el intenso deseo de explorar este mundo, de cómo había cambiado estos siglos que no estuvo. Además, no tenía nada de qué preocuparse en ese lugar, ese Kaido estaba en el suelo, inconsciente y derrotado, creía mucho que volviera a levantarse de sí mismo después de haber jugado con él un buen rato.
Así que, ignorando el festejo de los humanos tanto como de las preguntas que le hacía la tripulación de este chico, empezó a saltar contra el suelo, transformando al instante en una gomosa y elástica. Saltó sobre ella, provocando que saliera sonidos de un trampolín, llegó hasta la otra punta de la isla. Su punto de vista cambió cuando visualizó el océano junto con las estrelladas brillantes del manto negro de la noche. la luna, que estaba alta y llena, alumbraba en su camino un resplandor que se reflejaba contra el océano, haciéndolo mucho más hermoso de lo que ya estaba.
Se dejó deslumbrar un poco por la naturaleza Marina con la mezcla del mundo. Antes de que volviera a reír y seguir con sus saltos grandes hasta donde lo llevaría a conocer lugares desconocidos para él.
Estaba emocionado.
...
Coby y Helmeppo se encontraban en la oficina del hombre que los había entrenado duramente durante años. Helmeppo estaba dejando que su hombre soporte todo el peso contra una de las paredes. Mientras que, Coby, él estaba sentado en una de las sillas donde estaba cerca del escritorio de su superior, dejó que tranquilamente su espalda se recostara contra el respaldo de la silla.
A pesar de lo que estaba pasando ahí afuera. Garp, el héroe de la marina, los había llamado a los dos. El marino que fue enviado para ese recado no dijo la razón de por qué los quería en su oficina, por lo cual, no tuvieron más opción que ir hacia allá para saber qué era lo que quería.
Ahora mismo ellos estaban ahí, esperando a que el hombre apareciera en esa puerta. El silencio en ese lugar solo provocaba que escucharan solo los ruidos monstruosos de los marinos. Sus gritos, sus órdenes, los pasos apresurados, las armas siendo recargadas o cualquier tipo de cosas que hacían se escuchaba en toda la isla. Los dos chicos que escuchaban todo, aún se preguntaba mentalmente de qué es lo que había pasado, y a pesar de que sabían unas de las razones, no entendiendo porque estaba muy alterados.
Helmeppo pensaba que solo estaban así por lo que había hecho El pirata mugiwara, el idiota de ese pirata siempre contaba una forma para llamar la atención de la marina. Ya sea de una pequeña impresión u una grande que impresionaban a las personas, siempre tenía ese peculiar don que lo hacía muy especial para todas las razas de este mendo.
Por lo cual pensó que por la otra razón en la que los marines estaban así era por el otro tipo. Sin embargo, en su cabeza le recreo otras dudas, era tan fuerte este tipo para que hicieran todo esto, para acabarlo o... desaparecerlo.
No le interesaba mucho que digamos, pero de lo que había aprendido Helmeppo de todo esto desde que entró a la marine es que no tenía que juzgar a las personas, ya sea piratas o marines. Porque sabía que ambos lados poseen tanto lo bueno como malo, que había tanto como personas buenas como malas en ambos bandos. Y el mismo sabe que su mejor amigo, Coby, pensaba igual que el en ese tipo de cosas.
Después de todo los dos habían presenciados ese tipo de cosas en ese pirata y en su propio padre. Por más que les costaba admitirlo era así, claro, que eso significa que no lo iba a expresar en frente de todo el mundo, ni mucho menos en ese maldito pirata.
Todos los pensamientos que estaba rodeaban en su cabeza desaparecieron al escuchar un chillido de la puerta que se estaba abriendo, su oído se agudizó cuando escucho unos grandes pasos y luego el portazo contra la puerta, cerrándola a la espalda de la persona que había ingresado a la habitación.
Helmeppo soltó un suspiro mientras que abre sus ojos, viendo como su amigo se daba media vuelta para ver a la persona que había entrado. Se despego de la pared, y camino lentamente hacia quedar al lado de su amigo. Los dos hicieron el saludo típico cuando tenían al frente a un superior, en este caso, Garp, el héroe de la marine.
De pronto, las carcajadas del hombre viejo se escuchaban en toda la oficina, lo único que hicieron los chicos fue suspirar.
— Me alegra verlos, mocosos. — Dijo Garp de una manera animada, como si todo lo que estaba pasando ahí afuera no le estaba preocupando nada, aunque eso ya era una costumbre en él. — Veo que ya se están enterando de lo que está pasando. Ese chico... siempre con lo mismo. Aun que es divertido. — Garp soltó otra carcajada para que después mantenga su mirada a la vista de Coby. — ¿No es así, mocoso?
Coby salto de sorpresa al ver como su superior lo miraba fijamente, se preguntó de es lo que estaba pasando para que lo mire de esa forma. Aunque claro, la intención de la pregunta tenía que ver con el hombre que lo había salvado hace años atrás. Por lo cual, para no sonar tan obvio la emoción que sentía, solo hizo un leve movimiento con la cabeza, estando de acuerdo con él
— Por cierto, señor. ¿Qué es lo que está pasando ahí afuera? Se que fue a causa de Mugiwada, pero es que... los marines se están comportando de una manera muy extraña. — La voz de Helmeppo se escuchó a los oídos del Vicealmirante, los ojos interesados del hombre fueron a pasar por su otro estudiante. El vicealmirante se calló un poco mientras que pensaba en las palabras de su estudiante, el chico rubio decide hablar de la otra cosa para saber si su superior sabia de algo detrás de todo lo que está pasando. — También escuche que iban a capturar a otra persona, capaz era eso a lo que los marines tienen miedo. — Helmeppo decide mirar al hombre para ver su expresión, la cual no había cambiado mucho. Aparte de la gran gigantesca sonrisa que se pasó en sus labios que hizo que los os chicos se mirada entre si confundidos.
— Es el mismo. — respondió de golpe. Los muchachos lo miraron con más confusión.
— ¿Qué? — preguntaron al mismo tiempo.
— Es el mismo sujeto al cual vamos a capturar, pero este es diferente. Este tipo es... un dios. — el suspenso en la sala se hizo presente, creando así una atmósfera en la que ninguno e los chicos estaban acostumbrados a sentir, y muchos menos en una mención de un posible dios.
Helmeppo sentía como una capa de frio se filtraba en su frente hasta bajar hacia abajo lentamente, unas gotas de sudor pequeñas empezaron a bajar hasta su cuello. La mención de ese dios lo puso nervioso, demasiado nervioso para su bien. Sus manos empezaron a temblar y su respiración se empezó a agitar de una manera un poco acelerada. No sentía miedo, ese era claro para él, si no que más bien sentía algo, como si su interior se hubiera removido como lo hacen las olas del mar y chocaban de una manera brusca hacia las rocas. Ese sentimiento lo relacionaba más como el nerviosismo o la ansiedad, ya que no sabía que era lo que sentía.
Por otro lado, Coby sentía todo lo contrario a lo que sentía ajenamente su amigo el rubio. Su pecho se removió por miles de emociones que lo dejaron por un momento mareado, pero lo que más presenciaba y reconocía era la nostalgia y el anheló. Se quedo un poco confundido por lo que sentía en este momento, no sabía porque o que es lo que es lo que estaba sintiendo. Solamente sabía que a causa de ese dios o que igualmente se llamaba Nika, sentía todo esto lo que estaba causando.
Pero... ¿Por qué sentía esto? ¿Por qué lo hacía con esa persona que el mismo no conocía? ¿Quién era él?
Acaso el... ¿Lo conocía? No, estaba seguro de que no lo conocía. Nunca en su vida había conoció a un dios, ni mucho menos con un nombre llamado Nika.
¿Qué es lo que estaba pasando?
— Ese dios es... Luffy. — Soltó de golpe.
Un silencio se presenció en la sala, Garp levanto la cabeza y miro a la cara de los chicos, analizando las expresiones de ellos dos. Viendo como los ojos estaban saliendo de sus cuencas, sus bocas se abren hasta el suelo con la lengua para afuera, formado una extraña forma en ellas.
— ¡EEEEEEEEHHHHHHHHH!
Helmeppo se cayó de cola para atrás.
— ¿¡Qué!? ¿¡Cómo-como es eso-eso posible!? — grito alarmado por la nueva noticia. ¡Como era posible que el mundo haya cambiado tanto! ¡Acaso ese idiota no podia estar quieto un solo día!
El hombre solo respondió con una carcajada muy fuerte, divertido por las reacciones de sus estudiantes.
— Espere... — Murmuro Coby, aun procesando la información que le dijo su superior. — ¡Eso quiere-eso quiere decir...! ¡Quiere decir que LUFFY-SAN ES UN DIOS! ¡Incre-
¡BOOM!
Una fuerte explosión se escuchó en toda la isla, provocando que las tres personas que estaban en la sala saltarán en sus lugares asustados, el chico de cabello rosado tapó sus oídos automáticamente, sin embargo, no pudo evitar qué sus orejas se aturdieran. Sentía como su cabeza daba vueltas, rápidamente su mano se apoyó contra el respaldo de la silla, tratando de reponerse rápidamente.
Por suerte para el chico, ninguna de las dos personas presente que estaban ahí se dio cuenta de lo que había pasado con él. Ya que estaban prestando más atención a la ventana, donde se veía afuera una gran cantidad de humo que se dificultaba a las dos personas que estaban ahí ver lo que había pasado. Garp intentó agudizar su vista tratando de ver a la persona que había causado tal explosión.
Sin embargo, lo que más le llamó la atención a las dos personas que estaban intentando ver a través de la ventana no era la explosión, sino la figura que estaba a lo alto de la luna, provocando que se le remarcará bastante a la persona que estaba volando en los cielos.
No sabía quién era, Pero lo que sí sabían era que esa persona se estaba riendo a carcajadas como si fuera lo más divertido del mundo. Como si no tuviera preocupación alguna en este mundo, era raro, nunca habían visto a una persona que se riera tanto. No obstante, esa risa que, por alguna tenga razón provocaba en la mayoría de las personas que estaban ahí sintieran mucha inseguridad, como si sus instintos dijeran que esa persona era extremadamente peligrosa.
Que no debían meterse con él, pero, la mayoría de las personas que sintieron eso decidieron ignorar esa advertencia. Ya que ellos eran marinos y tenían que cumplir con un deber, y eso era arrestar a la persona que el gobierno había mandado a capturar y matar.
En todo este revoltijo de inseguridades y peleas, donde solamente existía el miedo a una pelea que posiblemente iban a terminar matándolos a todos ellos. La única persona que no se sentía así, era la persona que se estaba recuperando del pitido de los oídos, que al recuperar su audición y escuchar aquella risa, sintió como su corazón se sentía demasiado completo.
Cómo si esa persona que se estaba riendo a carcajadas era una persona... que lo hacía sentir demasiado protegido y completo.
...
Monkey D. Luffy permanecía en un espacio totalmente oscuro, no sentía nada, no escuchaba ni sentía el olor del mar, no sentía un contacto cálido y caliente al cual aferrarse. Incluso no sentía los dolores que había sentido cuando pensó que estaba siendo derrotado por algo o alguien, tampoco escuchaba los gritos y los jadeos de una pelea que escuchaba a su alrededor cada vez que agudizaba el oído.
Literalmente no sentía nada de eso, lo único que podía llegar a sentir en ese espacio oscuro era como la oscuridad lo abrazaba completamente. Intentando todo lo imposible para aferrarse a él, como si le estuviera consumiendo lentamente en ese vacío. Lo más extraño de todo eso es que no sabía cómo había terminado ahí, lo único que se acordaba era de la pelea que tenía contra Kaido para liberar al país de Wano.
Solamente había desactivado el Gear 4 y luego cayo a una profunda oscuridad.
No sabía cuánto tiempo había pasado, sin embargo, su respiración tranquila le indicaba de que aún estaba vivo, lo cual era lo menos que le preocupaba ahora. Ya que su mente solo tenía la imagen de sus amigos, de sus nakamas, de las personas que lo acompañaron en su vida y de... el, aquel muchacho marine.
Inconscientemente, el pirata soltó un bufido feliz, mientras que su labio se alzaba levemente hacia arriba, formado una pequeña sonrisa en su rostro. Ni siquiera en una situación como esta dejaba de pensar en él, que ironía.
No podía... nunca lograba sacar esa imagen de el en su cabeza, especialmente de su cara, su cabello rosado, el uniforme blanco que era a la única persona que no le disgustaba ver, pero que al mismo tiempo amaba como lo envolvía para proteger ese corazón tan cariñoso que tenía.
Pero, lo que más Disfrutaba ver era esa sonrisa alegre y dulce que siempre tenía en su rostro. Esa sonrisa que un lado provocaba una inmensa felicidad y que, por otro lado, solamente deseaba que esa sonrisa fuera solo suya, que le sonría solo a él y no a los demás, como lo hacía con su amigo ese rubio.
No le gustaba, ni mucho menos le agradaba, pero no era quien para ordenarle a Coby con quien y quien no puede estar con él. Y por más posesivo y egoísta que fuera, que sintiera todo esto, no tenia ni siquiera tener ningún derecho de decidir de cualquier viva. Ni mucho menos de la persona que el más quería en secreto, por mas que ellos fueran de otros bandos muy diferente, el pirata siempre iba a buscar una manera para estar unos minutos con él.
Coby... ¿Dónde estás? Hace mucho que no te veo... te extraño. Quiero... verte...
Oye...
¿Qué?
Oye...
¿Qué es eso?
Oye... Humano...
¿De dónde sale esa voz?
Despierta y... levántate...
De pronto Luffy abrió sus ojos de golpe, captando lo primero que ve es una neblina negra desde arriba. Su postura y la manera en la que se sentía suponía que estaba acostado mientras que flotaba en este abismo oscuro. Su cuerpo por suerte lo sentía, sentía el calor que salía de el, sus articulaciones y la manera en la que movía los dedos de sus manos le daban una idea de que su cuerpo estaba completamente bien.
Eso era extraño, a pesar de los golpes que había recibido en esa batalla, se le dificultaba un poco mover su cuerpo gomoso como acostumbraba a hacerlo. Y ahora que empezó a mover sus brazos al igual que sus piernas se dio cuenta que no lo sentía como antes. Pero no le dio tanta importancia, primero tenía que saber dónde estaba, como había llegado ahí, y como puede salir de ahí apara ver a sus amigos, si ellos estaban bien.
Uhh... despertaste...
Otra vez esa voz.
— ¿Ah? ¿Quién eres?, MUESTRATE. — Ordeno el pirata con una voz molesta y serena, mientras que, se levantó lentamente y se estiró para liberar los músculos tensionados. Al hacerlo, una serie de chasquidos y crujidos se escucharon en todo su cuerpo, como si hubiera estado dormido durante mucho tiempo.
Empezó a mirar lentamente para los lados, sus orbes analizaban los espacios oscuros que había ahí, era muy obvio que alguien estaba hablando con él, pero no tenía idea de quién era ni de dónde provino la voz. Sin embargo, cuando se da cuenta de que la voz pertenece a alguien con una tonada muy similar a la suya, el pirata se calma un poco y mira alrededor con curiosidad, tratando de descifrar a quién pertenece esa voz tan parecida.
Qué bueno que despertaste...
¿Qué?
— ¿Quién eres? OYE. — Pregunta Luffy con voz fuerte y seria, mientras se levanta lentamente y se frota el cuello con suavidad para aliviar las contracturas que tenía debido a su largo sueño.
Después de unos segundos de estar buscando a los alrededores, decidido miro para arriba, viendo como múltiples nieblas oscuras estaban entrelazadas entre sí. Estaba confundido, que clase de lugar era este, no lo conocía y menos cuando se escucho a la voz hablarle.
De repente, desde arriba pudo observar como una luz diminuta se movía de una manera escandalosa, como si quisiera iluminar todo lo que había ahí. Era una luz que, con los segundos se estaba haciendo un poco más grande que antes, al igual que se estaba volviendo muy brillante que le causaba un poco de dolor.
La luz se seguía acercando y cada vez estaba más brillante, la silueta del ser estaba cada vez más cerca, se estaba percatando de que tenía una apariencia casi idéntica a la suyo, estaba flotando y se reía de la misma manera en la que él se reía. Luffy no podía creer lo que estaba viendo, no podía creer que alguien se parece a él y que también ría de la misma manera que lo hace él.
Luffy se estaba sintiendo cada vez más confundido y con la cabeza girando. Su mente estaba luchando por procesar toda la información que estaba viendo y sintiendo.
Hasta que, de pronto, toda la visión del pirata se volvió blanca, provocando que sus ojos se cierren de golpe mientras que volteaba su cabeza para atrás. Luego, levanto su brazo hacia arriba, casi cerca y más elevado a la altura de sus ojos, los abrió un poco, viendo desde al frente de él la apariencia que tiene.
No se equivocó cuando insinuó que se parece a él, solamente que con la deferencia de que este tipo tenía cabello y ropa blanco, excepto por la banda morada que tenía enrollada en su cintura, dejando que la punta de la banda se deje caer a la altura de sus rodillas. Alrededor de su cuello había una especie de bufanda, solamente que este era una especie de una nube blanca y transparente, que volada entre sus hombros hasta arriba de su cabello. El cual parece que se estaba moviendo en llamas, unas llamas muy leves que terminaban en algunos remolinos, al igual que su ropa flotaba levemente.
Su rostro era igual, solo que su expresión era una mezcla rara entre alegra y un poco de salvajismo. Sus cejas eran igual a la ropa y cabello, blancas, que al final de ellas estaba unos remolinos que terminaban casi en su cien. Sus ojos brillaban en ese tono rosado puro y brillante, como si fuera unas minis bombillas en un pasillo. Esos mismos ojos que lo estaban mirando fijamente, para que luego suelte una risa que resonó el lugar.
—Vaya, así que... tu fuiste que se comió la fruta del diablo.— La voz que salió de ese ser era igual que la de él, con un poco de burla que influye en su voz. Luffy sintió como los ojos de ese ser lo recorrieron desde arriba hacia abajo, analizando cada parte de él. —Eres interesante... ¡Shishishishi! ¿Quién lo diría? Un pirata que desea ser el rey de ellos se comió mi fruta. ¡Shishishishishishi!
Luffy miro como el ser se empezaba a reír, por alguna extraña razón sabía que no se estaba burlando de él. Pero, la información que tiene en su cerebro lo había procesado, y eso se suplió por la curiosidad que profesaba ante la persona desconocida.
— ¿Quién- — Luffy estaba a punto de preguntar, su voz sale como un susurro casi como la calma de una marea. Hasta que el tipo del frente dejo de reír y lo miro con esos ojos que le recordaba a cierta persona. — ”Sus ojos tienen el mismo color de su cabello.”— pensó. El tipo del frente voló más hacia donde estaba y le respondió.
—MMm... eres fuerte. Pero no tanto, sin embargo, creo que en un futuro lo serás.— Los brazos de esa entidad se los coloco detrás de su cabeza, apoyándola como si fuera una almohada. Su expresión cambio a una pensativa y sus ojos se voltearon hacia arriba, mientras que movía ligeramente la cabeza. Luego miro hacia done estaba Luffy, quien se quedaba quiero, pero con la guardia alta, lo que provoco una risa de parte de la deidad. —Shishishishishi... tranquilo, no te voy a hacer nada. Solamente quería conocer a la persona quien tiene mi fruta. Por cierto, no te dije mi nombre... shishi... mi nombre es Nika, soy el dios del sol, mucho gusto humano Luffy.
¿Dios? Espera... ¿Como sabia su nombre?
— ¿Cómo es que...? — Luffy abrió su boca para preguntar, sin embargo, fue detenido por Nika.
—Que como se tu nombre. Eso es muy fácil de responder... lo se desde el día en que comiste la fruta.— Nika se inclinó más para atrás, como si se estuviera acostando en una cama. —Y si te digo la verdad... fue mucho mas interesante de lo que creía. Sinceramente, no le presto todo el poder a cualquier persona que haya comido mi fruta, solo lo hago con las personas que se lo merecen. Y tú,— Señalo con el dedo hacia el pirata. —Eres unas de las pocas personas que se lo gano en grande. ¡Felicidades! Shishishishishi.— el dios del sol alzo los brazos arriba, como si estuviera festejando un cumpleaños.
Luffy solo lo miro, mientras que en su mente procesaba toda la información que le respondió aquel ser llamado Nika. Por un momento, se olvido de que estaba en un lugar desconocido, con una persona que dice que es dios. Su cerebro se trabo y empezó a funcionar volviendo procesar por la información que le quedaba, hasta que. Luffy salió de su trance tan rápido, que ni siquiera el dios del sol le pudo responder, ya que estaba gritando a todo pulmón
— ¿¡EEEEEEEEEEEEHHHHHHH!? ¿¡ERES UN DIOS!?
El grito que pego el pirata se escuchó por todo el lugar un poco oscuro, resonando como un eco. Nika salto de su lugar con sorpresa, sus ojos rápidamente se dirigieron hacia el pirata, mirándolo con mucha intriga y confusión. Luffy se echó para atrás mientras que miraba a la persona frente a él con sorpresa, sus ojos estaban muy abiertos, tanto que hasta que se le salió de las cuencas, su boca estaba demasiado abierta, tanto que hasta la mandíbula estaba en el piso con la lengua estirada.
Al ver ese tipo de reacciones en ese humano, solamente provocó que Nika se echará a reír con unas carcajadas demasiado fuertes. Hacía demasiado tiempo que no se había reído de esa manera, ni que fuera por la causa de un ser humano. Esto era algo realmente increíble de ver.
— ¿¡ERES UN DIOS!? — volvió a preguntar, sin poder creer aún de lo que había escuchado. Su expresión en la cara había cambiado completamente a pesar de que había gritado, ahora mismo estaba emocionado e impresionado de que había una figura muy importante al frente de él.
—Si.— respondió Nika con una simple respuesta, mientras que miraba con pura cómica y caricaturesca tranquilidad.
Por unos segundos, el dios del sol vio como la expresión del pirata de una impactado y impresionado a uno asombrado y emocionado, incluso juraba que se le salían estrellas en sus ojos, al igual que en casi todo alrededor de su cara. Nika sonrió para así mismo, mientras que pensaba en lo divertido que era este humano.
— ¡SUGOOOOIII! — Luffy miro al dios con una gran sonrisa, riéndose entre dientes. — ¡Ya tengo ganas de decírselos a mis nakamas, a los demás, a Tama... y también a Coby! ¡No puedo esperar a decirle! ¡De seguro va a estar encantado! ¡NO PUE-
Una gran ráfaga de aire entro en todo el lugar, golpeando de una manera brusca en la cara de Luffy. El pirata se tuvo que obligar a cerrar sus ojos por la ventisca tan repentina que sintió, el ambiente del lugar lo encontró extrañamente tenso, lo siente cuando el aire del mismo ambiente pesara su cuerpo, al mismo tiempo, le costaba un poco respirar. Su postura inconscientemente se puso en guardia mientras que sentía como sus bellos se erizaban como un animal cuando estaban en peligro, sin embargo, se tenia que tranquilizar y saber que es lo que estaba pasando y por qué el ambiente había cambiado tan de repente.
Luffy abrió sus ojos lentamente, estaba desconcertado por la manera en la que había cambiado todo el ambiente. Cuando pudo enfocar bien su vista, lo único que pudo visualizar en frente de el es la cara del dios del sol. La diferencia es que la expresión que tenía era algo sombría, con sus cuencas muy redondas y en sus ojos, el color rosado de ellos estaba mezclado con un tinte rojo.
Cuando iba a abrir la boca para hablar, la voz de aquella deidad lo interrumpió.
—¿Cómo es que lo conoces?— Le pregunto, mirándolo fijo a los ojos. Luffy sintió como un pequeño escalofrió recorre por su espalda, provocando que sus bellos se erizaran mas. La voz de aquella deidad no era para nada amigable como le había hablado antes, ahora sonaba muy diferente, una voz firme, que a su vez no tenía ningún rastro de alegría, como si lo de antes nunca hubiera pasado nada.
Luffy permaneció en silencio, de su boca no podía soltar palabras, sentía que alguien se lo hubiera sellado de alguna manera. Sabia que no tenia que permanecer callado, la mirada intensa y penetrante que tenía Nika en él se lo decía. Sin embargo, no entendía de por qué se puso de esa manera tan cambiante.
— ¿Qué? — Pregunto confundido. Era lo único que había podido salir de su boca después de tal cambio de escena. Pero, al observar la cara del dios, se dio cuenta de que no era la repuesta que el esperaba, se le notaba por la manera en la que retorcía su cara, haciéndolo ver más mucho más serio y con un rastro de enojo.
—No me respondiste a mi pregunta, ¿Cómo es que conoces a Coby? ¿De dónde lo conoces? —Nika no entendía lo que estaba pasando. Un momento a otro, le estaba ordenando a ese humano, (el cual antes se había familiarizado bastante bien) de dónde conocía a ese humano que creía que ya no iba a aparecer en su vida.
Luffy se quedó callado mientras que su mente trataba de procesar la información, pero cuando escuchó el nombre de la persona que el quería mucho, su cerebro automáticamente hizo una especie de cortocircuito, como si ya estuviera programado de cada vez que escuchaba ese nombre. Una pequeña molestia mezclada con un poco de ira se esparció en todo su pecho, como si fuera una pequeña electricidad que fue retumbando y sintiendo en su interior. Miro al dios mientras que en su mente se preguntaba de como este ser conocía a Coby, a su COBY.
— ¿¡Cómo lo conoces tú!? El es mi amigo de la marine, lo conocí en un barco pirata de una vieja gorda que lo mantenía cautivo. — La molestia no se hizo esperar en la voz de Luffy, no le gustaba para nada que esa persona pregunte de esa manera de donde Conoce a su amigo. Y más con esa mirada que mantiene sobre él, como si le exigiera una respuesta. Luffy no le importaba para nada que esa persona fuera un dios, ni mucho menos que se pareciera a él en la apariencia, el podía llegar a pelear con todas sus fuerzas contra el sí le llegara a hacer algo a ese chico. — además... ¿Por qué me lo preguntas? Acaso... ¿Lo quieres lastimar? ¡No te voy a dejar que lo hagas! ¡No voy a dejar que le hagas daño! SI TE ATREVES A HACERLO¡TE MATARE!
Nika endureció su mirada, enojado por las palabras de ese ser humano. Sin embargo, se tenía que tranquilizar, él no sabía nada de lo que había sucedido hace más de 900 años atrás, es más, él ni siquiera había nacido en esa época llena de dolor y tristeza.
—Yo lo conozco... porque ese tal Coby fue una vez... mi amante.
—...
—...
—...
—...
El silencio se instaló en el lugar, creando un ambiente mucho más tenso que antes. Ninguna de las dos personas se limitaba a hablar después de soltar de golpe la declaración que salió de la boca del dios del sol, era como si la boca de aquel pirata se hubiera sellado. Nika espero pacientemente, mientras que cerraba los ojos, dejando a Luffy con la duda existencial del planeta.
Luffy estaba en paralizado, sin poder creer de lo que había escuchado. Sus oídos se aturdieron por un momento, no pudo escuchar nada después de todo, era como si quisiera no escucha lo que venía después.
Sus ojos que casi salían de sus cuencas se fijaron en el dios, quien aún mantenía la misma mirada que de hace rato. Los dos mantuvieron las miradas, uno sorprendido e impactado y el otro con la seriedad y un poco de enojo a su persona.
Al dios del sol no le estaba gustando demasiado de que su antiguo amante este acompañado mucho tiempo con las personas, sabía que no todos eran iguales. Pero que se podía esperar de estas personas, y más de las personas que tenían esa clase de mirada cuando se les nombran a la persona que a ellos mismos les gusta.
Él no era tonto, el conocí esa mirada, era la misma cuando lo conoció a él. A esa persona que en poco tiempo se convirtió en lo más importante para el, sin embargo, no se puede mantener una relación amorosa entre un humano y un dios. Especialmente sabiendo que la vida de un ser humano era demasiado corta para el mismo, incluso para un dios que había aceptado estar enamorado de un humano.
Por esa razón, Nika había aprovechado cada segundo de lo que quedaba de vida de Coby para estar con él, hasta en los últimos segundos. Recordar como el humano moría no fue un gran momento para el, unas sabiendo que no lo iba a volver a ver, eso el mismo lo creía hasta que la mención de ese nombre apareció en ese humano que había comido su fruta.
No le agradaba bastante ahora, ni muchos menos por la manera en la que insinuó de que si iba a serle daño a la persona que el seguía amando desde hace mucho tiempo.
—Te voy a ser una pregunta... ¿A ti te gusta ese chico?— Nika intentaba por todos los medios disimular sus celos, especialmente sabiendo de que la persona que estaba al frente también le gustaba la misma persona que él quería. Igual no lo juzgaba, Coby siempre tuvo ese encantó especial para encantar a las personas, especialmente de aquellas personas que eran de bandos muy diferentes.
No le parecía tan extraño ver a la persona que tenía al frente estar enamorado de Coby, por más que muy tonto no se dé cuenta de eso.
Los ojos rosados casi rojizos cubiertos por las emociones negativas que estaba cargando su pecho, se fijaron atentamente a la expresión que tenía el capitán de los sombreros de paja. El cual no se veía mucho, El joven humano cubría la mitad de su rostro con el sombrero de paja que tenía portado en su cabeza. Lo que sí puedo alcanzar a ver fue la mezcla de la piel un poco morada con un fuerte rojo entre sus mejillas, hasta llegar hasta los óvulos de sus orejas. La línea de su boca se desalineó, que seguramente te has formado toda su cara en una mueca que expresaba lo avergonzado que estaba por esta situación.
Luffy nunca sintió vergüenza de lo que hacía ni lo que decía, en esta situación mucho menos. Lo que sí se sentía demasiado expuesto e incómodo al expresar sus pensamientos ante una persona que decía que fue el amante de su amigo. El cual no le creía para nada, y la razón de eso es que era bastante simple, un humano no podía vivir por mucho tiempo. Y si él decía que era un dios, significa que él había vivido muchos más años que un simple humano, por lo cual no le creía para nada a ese argumento que decía con tanto orgullo.
— Y que sí me gusta... eso a ti no te debe interesar mucho. Es mi vida después de todo, y si quieres preguntar por la persona que me gusta, olvídalo, yo no te voy a decir nada de eso. — Luffy frunció el seño, mirando con sus ojos negro casi rojizos al dios del sol.
—Claro que sí me interesa, después de todo estamos hablando de la persona que una vez fue mi amante y qué desgraciadamente ahora a ti te interesa.— El Dios del sol intentaba todo lo posible para calmarse, especialmente sabiendo que la persona que tenía al frente estaba hablando con toda la confianza del mundo de chico que a los dos ahora mismo le interesaba.
Luffy de repente se acercó mucho a él, y con una mano le agarró con fuerza la parte de la esquina de la tela blanca de la camisa que portaba, acercándose peligrosamente a su cara, mirándolo de una manera muy seria.
— ¡Oye! ¡Oye! En primer lugar, no te creo nada de lo que estabas diciendo de que tu y Coby era... amantes. — A Luffy nunca le costó tanto decir una palabra como esa. — Y, en segundo lugar, Coby nunca estuvo contigo.
Los ojos de Nika se camuflado por la ira, unos rojos brillosos, pero al mismo tiempo tenebrosos se asemejaron a la vista de luffy. Con un brazo, utilizo su mano para empujarlo levemente. Sin embargo, Luffy lo sintió casi como un golpe, se fue hacia atrás por la fuerza que ejerció el dios, casi perdiendo su equilibrio.
—Acaso... tu no conoces la reencarnación.— Nika suspiro, intentando tranquilizarse, lo tenía que hacer, se lo había prometido a Coby hace mucho. No obstante, decidió contarle algo, que capaz hace mucho no le contaba a nadie. —Antes de los 900 años del ciclo vacío, la esclavitud era lo más normal en esa época, incluso en los comercios que hoy en día son conocidos por vender productos populares, antes se conocían por hacer tráficos de personas a simple vista. Las personas que estaban arriban tenían todo el derecho de todo, ellos podían hacer lo que quisiera, sin pagar nada por sus acciones que no eran bien vistas por el ojo humano.
— “Lo que me esta contando me recuerda demasiado a esos tipos.” — A luffy se le vino a la cabeza un recuerdo de unas personas con unas túnicas blancas y que en sus cabezas había una especie de esfera como el de una burbuja. No le agradaba eso, por lo cual desecho ese recuerdo de su mente y sigue prestando atención.
—En cada isla del mundo, se conectaban entre si para vender productos que eran de alta calidad y al mismo tiempo que no. Y a lo me refiero con lo de calidad es a las personas que tenían algún rasgo muy diferente a lo que inusualmente no estaban acostumbrados a ver.— El Dios del Sol superó y luego volvió a tomar aire, para luego expulsarla por su nariz. —ya sea de color del pelo o el color de los ojos y algunas deformaciones en sus caras, y aunque no lo creas en esa época no estaban muy acostumbrados a ver ese tipo de personas con esas cualidades. Por lo tanto, las personas pensaban que estaban malditos o que era supuestamente el pecado que algunos habían cometido en su vida pasada, otros decían que era un castigo de Dios o las representaciones de algún tipo de ritual satánico. —el día de sol empezó a caminar alrededor de Luffy, sus pasos se movían muy lentos, tanto que hasta se podía escuchar cada uno de ellos. Una de las manos de Nika se fue a parar al hombre del pirata, el cual movió su cabeza hacia atrás y lo miró a los ojos. —uno de los tantos esclavos que había ahí, había uno que resaltaba por todos en casi todas las Islas y que llevaba la etiqueta de que era un producto de alta calidad.
Los ojos de Luffy seguían con total atención a la figura de Nika, sus oídos se agudizaban más a cada palabra que soltaba. No entendía que quería llegar con todo esto, pero desde el principio el rumbo de la historia no le estaba gustando para nada. Y menos cuando nombraba aquella palabra que no le gustaba y que había visto durante sus viajes por el océano.
—Ese esclavo se llamaba Coby, era conocido por ser un esclavo con la característica de que su cabello era rosa.
— ¿Que?—murmuró vacilado. Luffy se quedó en shock, cada parte de su cuerpo se congelo al escuchar de lo que salía de la boca de ese dios. No podía creer que la persona que había querido había sufrido toda esa esclavitud, como si fuera un objeto y no una persona que tenía el derecho de tener libertad, de tener que cumplir sus sueños. Todo lo que estaba sintiendo en este momento lo transformando y lo cambio por la inundación de sentimientos negativos, tanto la ira y el rencor se apoderando de el, su mirada se sombreo y la oculto con su sombrero de paja.
El dios del sol se dio cuenta de lo que había pasado y del cambio del estado de ánimo del humano, sabía que ese chico tenía todo el derecho de enojarse y más sabiendo que la persona que más quería en el mundo había sufrido una de las muchas cosas malas que él y el mismo Dios del sol odiaban.
Nika conocía ese sentimiento perfectamente, él siempre lo experimentó cuando su amante se encontraba en peligro o cuando alguien le hacía daño incondicionalmente. En su cabeza llena de recuerdos, había uno que le hacía recordar que por más que haya rescatado a muchos esclavos de las manos de esos tipos, supo que alguno de ellos quería más productos de este tipo de personas, ya que era uno de lo que más se vendía. Así que, no se equivocó cuando llevó a muchas personas y a su amante a una Isla misteriosa, una isla que no había sido cubierta por el gobierno y que no tenía una fijación geográfica en el mapa, era una isla perfecta para ellos. Sin embargo, ahora no tenía el poder de saber de lo que había pasado en esa isla.
No quería creer que esos tipos le habían encontrado y lo habían destruido junto con las personas que vivían ahí, en ese mismo momento él no estaba presente. Ya que él tenía el trabajo de andar por todo el mundo, no solamente lo hacía por la libertad, sino que también lo hacía por las personas que estaban siendo esclavizadas, y en ese tipo de épocas había un montón de personas que estaban siendo sometidas y castigadas sin una razón alguna.
Sin embargo, en su mente jamás salió la imagen de aquel humano viviendo en esa isla.
—Coby estaba siendo vendido por unos de esos tipos que, no solo usaban a los esclavos para golpearlos y hacer lo que quieran con ellos, sino que también las usaban como... objetos sexuales.— un silencio se presentó en el lugar mientras que el Dios del sol intentaba amortiguar sus recuerdos. A pesar de que había pasado muchos siglos, aún recordaba los gritos, las súplicas, la manera en la que cuando lo veían a él, los ojos de aquellas personas siempre se encontraba ese brillo especial que reflejaba mucha esperanza. Y a pesar de que pensó por un momento de que todo había acabado, apareció repentinamente este niño y se comió su fruta. Con el paso de corto tiempo ya le hablé de los ojos marrones del humano, vio todo el sufrimiento que muchas veces vio, los mismos gritos y las mismas súplicas que ellos aún mantenían, y le confío completamente a este humano su parte de trabajo. El mismo humano, (el cual parecía sufrir un colapso por tanta información y por las cosas que iba descubriendo) que lo miraba fijamente de una forma de transmitirle un mensaje que le dijera que continuara con la historia, lo cual ascendió. —fue en ese mismo instante que lo conocí, estaba ahí... parado en una especie de plataforma, con la mirada gacha, no podía mirarle la cara. Pero sí pude ver su cuerpo... recuerdo que estaba lleno de moretones, golpes, cortadas y con varias cicatrices. Pude ver que muchas personas intentaban comprarlo como si fuera un objeto y no una persona... por alguna extraña razón sentí una inmensa irá, como nunca lo había sentido... era extraño, siempre me encargaba de liberar a muchas personas... pero había algo en el que era diferente, algo interior me lo decía. Después yo... entre de golpe, sin importarme nada, lo golpeé a todos y luego los liberé a todos ellos... la miré y vi que estaban asustados, especialmente él. Hice todo lo que pude para llevarlos a una isla cercana, una que el gobierno completamente desconocía... a lo último la llevé a él, lo cargué y él tuvo la confianza de poner su cabeza en mi pecho. Nunca había sentido las palpitaciones de mi corazón tan fuerte como ese día... luego me fui y él... se aferró muy fuerte a mí cuando estábamos en el trayecto. Pasó el tiempo, y cada vez que tenía la oportunidad lo visitaba... a veces lo veía de lejos, y pude ver como él sonreía por primera vez... nunca me había sentido tan afortunado como ese día.... Sin darme cuenta, me acostumbré mucho a estar con él y con los pocos habitantes que había en esa isla.
El Dios paró, trataba de no dar tantos detalles en de su vida... no quería que nadie más supiera los momentos que había pasado con aquel humano. Los atesoraban muchos esos recuerdos, tanto que hasta llegaba ser posesivo con eso... Pero esta vez había hecho una excepción con él humano que tenía al frente.
A causa de estar perdido con la historia, no se había dado cuenta de que el ambiente había cambiado poco a poco con el transcurso del tiempo y de la historia que estaba contando. El aura de aquel humano por Alguna extraña razón estaba tranquila y algo sereno, era como se intentaba decirle que le había gustado el final de la historia que una vez fue verdadera.
Monkey d. Luffy, un pirata, qué es un capitán junto a su tripulación consiguieron mucha fama por sus acciones y que inesperadamente se había enamorado secretamente de aquel infante de la marina que en un principio lo consideraba su amigo. Él era una persona que le gustaba la libertad y navegar por el inmenso océano para descubrir lugares misteriosos que le proponía el mundo en su camino. En la mitad de su viaje, cuando descubrió lo que estaba sintiendo, por primera vez se había preguntado a sí mismo de cómo era posible que un infante de la marina lo hacía sentir de esa manera tan... especial. En algunas ocasiones, podía sentir en su pecho la inesperada necesidad de tomar el timón del barco y darle vuelta para así lograr verlo... aunque fuera solo una vez. Sin embargo, no podía hacerlo, tenía que seguir con su viaje lleno de aventuras para así conseguir cumplir su sueño juntos con sus nakamas.
Pero, nunca esperó que un día de estos, se despierte y se encuentre al frente suyo a un Dios del sol. Nunca espero este tipo de cosas, ni mucho menos cuando el Dios empezó a contar una parte de su vida, la cual había sido una parte de su historia más importante y apreciada que tenía. Se daba cuenta por la manera en la que los ojos de aquel Dios brillaban con un brillo bastante peculiar para él, como si la nostalgia estuviera perforando su pecho y dirigiéndose hacia sus ojos para reflejar aquella emoción que Luffy muchas veces conocía.
Sinceramente en esta ocasión le respetaba mucho sus recuerdos, no era de extrañarse por el silencio que se inundó en el ambiente. Además, estaban hablando de una persona que para él y el Dios era demasiado importante, el mismo Coby, el cual resultaba ser que tenía una primera vida la cual él no estaba presente, pero que al mismo tiempo estaba aquel.
Espera... acaso... él dijo ¿¡REENCARNACIÓN!?
QUE COBY... SU COBY ERA ¡UNA REENCARNACIÓN!
— ¿¡REENCARNACIÓN!? Que Coby vivió una vida antes de esta. — Luffy miró con los ojos muy abiertos al Dios, su voz se encargó de elevarse al principio para que luego baje la tonada hasta el final.
Nika miró con una gran sonrisa burlona al humano, sabía muy bien que el idiota no había escuchado nada desde el principio de la historia. Claro, en la única parte en la que había escuchado fue cuando nombró a su amante, con los pocos que había conocido al chico ya sabía muy bien que le gustaba, igual por la manera en cómo le hablo después de nombrar el nombre que nunca pensó que escucharía. Y sinceramente, viendo y escuchando todo lo que había dicho ahora mismo no le estaba gustando para nada, ¿¡Por qué demonio su amante siempre tenía que enamorar a las personas!? Ahora, no solamente lo tenía que soportar en el pasado, sino que también lo tenía que soportar ahora, y eso, era lo que más odiaba. Nunca es tu vida, ni en ninguna otra, planeaba compartir a su querido humano, con ningún mortal, y con algún otro Dios, él era suyo y de nadie más.
—Si, en algún momento la mayoría de los humanos tienen, cómo decirlo, algo así como una segunda oportunidad. Solo que sin los recuerdos presentes de lo que ellos hayan vivido. —finalizó al aire, era bueno saber este tipo de cosas cuando solo lo beneficiaba.
Luffy se quedó en silencio, su mirada solamente se quedó en la nada. Todo lo que había contado como parte de su historia ese Dios hasta ahora lo mantenía muy confundido, era la primera vez que escuchaba todo este tipo de cosas, las cuales fueron muy interesantes, tanto que hasta logro llamarle un poco la atención. La cual se había elevado más cuando empezó a nombrarlo a él, a esa persona que, prometió secretamente protegerlo de todo, incluso de él mismo.
De manera lamentable no solamente tenía que escuchar una parte de la historia donde se asemejaba a la esclavitud, sino que también tenía que ver y escuchar cómo es imbécil hablaba de ese tipo de cosas sobre Coby. Escucharlo decir que era su amante que no le estaba gustando para nada, su sangre comenzó a vivir con cada palabra que salía de su boca, y por la mañana que lo decía se notaba que ese Dios extrañaba mucho a Coby. Podía decirle todo lo que quieren a él, pero él mismo no iba a permitir que ese Dios se encuentre con Coby, ya llegaba a ser lo único que tenía que hacer era golpearlo en la cara para que no se atreva a tocarlo.
Le aguanto hasta el final, y la única razón por la que lo hizo fue para ver si era cierto lo que decía. Al entender al principio de que se trataba de lo que vivieron las personas en esa época, supo ahí que Coby había vivido de la misma manera. Su interior casi explotaba de los sentimientos negativos que había acumulado desde un principio, su rabia no lo hacía pensar bien. Y lo único que deseaba en este momento era ir a esa época y matar a todo aquel que se atrevió a hacerle daño, a tocarlo con sus sucias manos, incluso a golpearlo de una manera que lo hacía sangrar de cada uno de sus poros.
No le gustaba, pero al final se terminó tranquilizando al saber que él había sido liberado, sin embargo, le dio muy mal gusto de sabor en la boca. Le tenía que agradecer por haberlo salvado, pero, eso no significaba que le iba a dejar el camino fácil, y no le importaba si antes en el pasado fue una vez su amante, Coby era suyo y de nadie mas.
Un peso en el hombro provocó que el Luffy saliera de sus pensamientos, su mirada se fijó en ese par de ojos rosados, extrañamente agradables. El pirata mantuvo su mirada en él, su boca estaba formado por una línea y sus ojos estaban inexpresivos.
—Luffy.—lo llamó.
El ambiente de repente cambió.
—No vine aquí para hablarte del pasado, si no de otra cosa. Escucha, te la quiero decir directamente porque no tenemos tanto tiempo.— la voz se le había cambiado a una más seria y un poco Serena. —sabes... me encargué de ese enemigo tuyo que estabas peleando en la isla de Wano, ahora ya no va a aparecer más, está derrotado. —Nika camino a paso lento alejándose del humano, sus ojos brillantes caían en un lugar específico del lugar, una casi mancha negra estaba ahí, lejos de ellos.
— ¿¡Que!? — dijo sorprendido, Luffy miro a Nika con los ojos abiertos y con la boca media abierta por la impresión. No podía creer de lo que había escuchado, enserio había derrotado al enemigo que el mismo había prometido derrotar... espera... y SUS AMIGOS. — Espera, espera, espera... ¿¡Donde están mis nakamas!?
—están en el país con los demás.
— ¿¡Que!? ¡Los dejaste ahí solos!
—Si.
— ¿¡Por que!?
—Porque quería explorar el mundo y cuanto había cambiado, y veo que no me equivoque en esa decisión.— Susurro a lo último. Sin darle importancia a las miradas que le daba Luffy, sus pasos se escucharon por todo el lugar cuando se acercó a Luffy de una manera muy rápida, se quedó enfrente de él y paso siguiente, empecé a flotar alrededor de él. —capaz una disculpa no vaya a resolver toda esta situación. Pero no te voy a justificar que lo hice para saber que no solamente había cambiado el mundo, sino que también quería saber cuánto habían cambiado las personas. Sin embargo... al saber que cierta persona estaba viva en este mundo y que estaba en esta época, solamente me dieron ganas de ir a visitarlo. Por lo poco que sé de mi amante, a él siempre le gustó mucho ayudar a las personas sin importar sus etiquetas, así que no va a ser tan difícil saber de qué está trabajando y de qué se está dedicando.
Luffy lo miró en silencio, comprendiendo enseguida las palabras que él intentaba decirles.
Quería ver a Coby.
—Así que... no es tan difícil saber que se convirtió en un Infante de la marina. Después de todo, Coby nunca fue alguien que tuvo las preferencias de un pirata, y más sabiendo que él es incapaz de hacer todo ese tipo de cosas a pesar de que también en su trabajo. ¿O me equivoco?— los ojos de Nika se mantuvieron fijo a los ojos de Luffy, mientras que su sonrisa empezaba a crecer de una manera mucho más burlona de antes. Y sin que Luffy se diera cuenta, su mirada cambió a una un poco asustado y asombrado. —por la manera en la que tu mirada cambia no es mentira, vaya... él no ha cambiado nada, sigue siendo aquel chico hermoso que un día me encontré en la plataforma. —los brazos de Nika se subieron de su cabeza y las puso atrás de ella. Al mismo tiempo que la apoyabas en ellas, cerrar sus ojos y disfruté de recuerdo que tenía de ese chico, haciendo suspirar, varios corazones volaban alrededor del el, explotando un poco lejos de su alcance. Los mechones de sus cabellos blancos se transformaron en pequeños corazones, y como si fuera el fuego, se juntaba con los que tenían en su cara.
Por otro lado, Luffy miraba al Dios mientras que sus ojos temblaban. Sabía muy bien lo que quería hacer y lo que deseaba hacer, era lo mismo que él también Anhelaba, ver a Coby. A ese niño que, con tan solo una sonrisa, provocaba que, en su interior estallada de alegría, al igual que le pasaba al Dios. Los dos sienten lo mismo con ese chico, tenían los mismos sentimientos hacia el, no les importaban hacer lo que quería si se trataba de el.
Después de todo era una de las muchas cosas que ellos dos tenían en común.
—¡Muy bien! ¡Ya lo decidí! ¡Vamos a ir a ver a Coby!
— ¡QUE!
(...)
Los gritos de los almirantes se escuchaban de una manera muy nerviosa ante lo que estaban presenciando, los marines hacían todo lo imposible de seguir los pasos ante en pie de la letra a las órdenes de los almirantes. Sin embargo, aquel sujeto solamente estaba complicando sus acciones, teniendo que seguirlo de aquí para allá para poder derrotarlo, ellos se sentían con cada segundo que pasaba mucho mas enojados que antes, y más cuando escucharon al tipo que se reía sin parar.
En cada instante, los marines abrían fuego con sus pistolas tratando de darle al tipo que era unos de los mas fuertes que se había enfrentado. Sin embargo, ninguno de ellos lograba darle, ni siquiera ni un rose.
Y eso es lo que más les enojaban a ellos.
— ¡Oigan, Traten de darle!
— ¡Disparen!
— ¡No lo pierdan de vista!
— ¡Maldición!
Los marines empezaban a dividirse entre pequeños grupos, empezaron a dirigirse hacia varios puntos donde tenía marcado para atacar. El tipo no le interesaba nada de eso, se estaba divirtiendo mucho viendo como esos humanos intentaban atraparlo.
Unos de los almirantes de la marina estaban viendo fijamente al sujeto, analizando sus movimientos y sus ataques. La apariencia de aquel individuo era igual que a la de Mugiwara no Luffy, con la diferencia de que el era blanco desde los pies hasta la cabeza, sabia que ese tipo era peligroso, pero por alguna extraña ocasión en vez de atacarlos, solamente se dedicaba a esquivar y a reírse a carcajadas.
Además, se había dado cuenta de que no atacaba a nadie, desde que habían notado su presencia y la risa no lo hizo, solamente los ruidos y los explosivos eran parte de su grupo. Eso solo significaba que al tipo no le importaba nada, pero por un instante se había dado cuenta de que el sujeto, con sus ojos extrañamente rosados, buscando algo.
Hasta que sus ojos se posaron en unas de las muchas ventanas del cuartel general. Un brillo se filtró en ellos, como si la alegría que sentía de antes se incrementara sorpresivamente, su cabeza se quedaba fijamente a la dirección del cuartel.
En un rápido movimiento, el chico aterrizo en el suelo, creando una capa de humo alrededor de él. Los marines que estaban se alertaron, sin embargo, no vieron al sujeto en ninguna parte, ya que se movían en total rapidez.
— ¿¡Donde esta!?
— ¡No lo veo!
De repente, dos brazos aparecieron en la capa de humo, casi como un sonido que llamo la atención de los marines mas cercanos a la neblina de tierra. Las manos de Nika se apoyaron en las esquinas de una ventana con marcos blancos, soltó unos chillidos mientras que caminaba hacia atrás con pasos largos y dificultosas.
Los marines al ver que la neblina había desaparecido pudieron observar al sujeto intentar impulsarse. Nika alzo su cabeza y acto seguido, arriba de su brazo, sonrió alegremente hacia los marines. Luego corrió sus piernas en forma de una rueda para luego impulsarse hacia la ventana y romperla en el proceso.
Las personas que estaban adentro se sorprendieron al ver a un sujeto demasiado parecido a una persona que ellos conocían. Sus risas inundaron el lugar, mientras que los cristales rotos de la ventana estaban esparcidas a su alrededor, filtrando la luz del sol en él, haciéndolo brillar aún más de lo que estaba brillando.
La habitación que estaba en ese momento parecía brillar aún más automáticamente por la presencia de esa persona, la manera en la que tenía su cabello blanco al igual que toda su ropa, la manera en la que sonreía y reía de una manera tan alegre, la manera en la que movía sus brazos y todo su cuerpo de una manera tan caricaturesca solo estaban siendo reflejados en los ojos de una persona que había visto todo su esplendor. Unos ojos azules que los componían tanto cono el cielo y el mar, al igual que una cabellera rosada tan brillante que fue reflejado en los ojos de aquel Dios llamado Nika.
(...)
Coby nunca pensó que esto iba a llegar a esta medida, ni mucho menos estar en lo más alto del cielo para ver cómo las nubes corrían a través de los pies de la persona que lo estaba cargando. Lo único que estaba pensando en este momento era como era posible que todo esto estaba pasando, y también como paso tan rápido.
Lo que recordaba era que estaba en el suelo, tirado de cola luego de escuchar como el vidrio se rompía en mil pedazos, sus brazos se encargaban de proteger su cara de posible pequeños pedazos de vidrios que corten alguna parte de su piel. Sus ojos estaban cerrados, sin embargo, sus oídos habían captado el sonido de una risa que juro que una vez en su vida lo había escuchado. Entre medios de los brazos, con su ojo azul visible y medio abierto, vio como la persona lo miraba solo a él, por un momento pudo ver en los ojos de ese sujeto el reflejo de un brillo, un brillo que para él era totalmente desconocido.
De pronto, y sin dejarlo de procesar de lo que había sucedido. Unos brazos elásticos y gomosos lo rodearon en su cintura de una manera fuerte y a la vez, extrañamente, muy suave. El agarre se subió hasta arriba desde el torso hasta debajo de sus asilas, inconscientemente la espalda de Coby se arquea mientras que de su boca soltaba un grito de sorpresa. La fuerza que adquirió para que de repente lo empujara por la ventana rota era sorprendente, no lo dejaba ni levantarse.
Después de eso, Coby sintió como su cabeza se golpeaba suavemente contra el pecho de alguien, sintiendo la fuerte calidez que desprendía de esa piel. Por alguna extraña razón, el agarre de esos brazos le resultaron muy familiares, tanto que hasta se olvido de la situación en la que estaba. Cuando se dio cuenta, entro en pánico, sus ojos por inerte se giraron hacia atrás, visualizando a las dos personas que estaban ahí, sus bocas estaban muy abiertas y sus ojos muy abiertos por lo que presenciaron.
Hasta que uno de ellos reacciono, levantándose de la silla y gritando a la persona.
— ¡LUUUUUUFFFYYYYYYY! — El grito resonó en casi todo el cuartel llamando la atención de casi todos los marines que estaban viendo por la ventana. Coby salió de su ensueño por el grito, saltando del susto en los brazos de ese tipo, los cuales se pusieron mas firmes contra su cuerpo para que no se caiga.
— “¿¡Luffy-san!?” — pensó Coby, su mirada rápidamente se fue a parar a donde estaba el sujeto que lo estaba agarrando entre sus brazos. No se había dado cuenta por todo lo que había pasado, pero viendo bien la apariencia, sus ojos se abrieron por la impresión, el parecido que tiene con el chico que el mismo había conocido y admirado por años era demasiado, casi podía jurar que era Luffy el quien lo agarra.
Sin embargo, lo que le dijo el héroe de la marine de que Luffy ahora era un dios regreso a su mente, dejándolo con la duda de que si ahora era el, el que lo estaba cargando. Pero, los gritos que estaba lanzando el abuelo de Luffy, mas las risas que el chico de cabello blanco dejaba salir de su boca lo estaba poniendo mas nervioso de lo que ya estaba.
De pronto, las risas de ese chico pararon, y Coby sintió como alguien lo estaba mirando muy fijamente hacia el. Su cabeza la movió hacia donde lo estaban mirando y se topo con unos ojos que igualaban su cabello, unos ojos que lo miraban de una manera muy extraña.
Por otro lado, Nika nunca se había sentido tan feliz en su vida. Encontrar a la persona que lo había hecho feliz le daba una sensación de paz y mucho alivio, los sentimientos que sintió una vez en aquellas épocas, lo estaba volviendo a sentir mucho más fuerte que antes. Nunca es tu vida creyó que se iba a reencontrar con la persona con la que había decidido compartir por su corta vida, después de todo lo que había pasado se lo había creído, sin embargo, él estaba ahí, enfrente suyo y tenerlo ahora mismo en sus brazos fue la mejor sensación que tuvo durante toda su vida.
Sentir la manera en la que su cuerpo desprendía esa calidez humana lo hacía muy especial, sentir como la manera en la que se veían en los ojos era demasiado impresionante. Nika siempre recordó ese tipo de color de ojos en lo de su humano, le recordaba demasiado al océano. Y verlo ahora mismo era demasiado para él.
Lo único que hice después fue soltar una leve sonrisa, para que, después, sujete con un poco más de fuerza, pero al mismo tiempo muy suave, la cintura de su humano. Rápidamente se dio media vuelta y salió saltando por la ventana a una gran altura, no le importaba nada en este momento, no le importaba los gritos de su abuelo y más El grito que había lanzado ese chico Rubio, no le importaba los pasos apresurados de los marinos y los gritos que daban ordenar de los almirantes.
Por primera vez en su vida, verdaderamente estaba en su máxima alegría de haberte encontrado a ese chico que tanto había extrañado en su vida.
Y ahora estaban en las nubes, lejos de aquel cuartel general de la marina.
Coby sentía como el aire golpeaba de manera suave en su rostro, mientras que se agarraba fuertemente de la camisa blanca en los hombros de ese chico. Sus ojos se ponían entrecerrados por las ráfagas de viento que daba muy pocas veces en su cara, algunas veces en ellos solamente se fijaba en la Vista hermosa que tenía al frente, nunca se había dado cuenta de lo rápido que había pasado el tiempo. A veces le sorprendía demasiado cómo avanzaba el tiempo, y más cuando estaba con los temas de la marina, inclusive algunas veces no lo dejaba ni siquiera mirar hacia afuera para ver cómo estaba el clima o ver un poco el paisaje que le daba la naturaleza.
Pero ahora podía ver todo el paisaje a todo su esplendor, estaba atardeciendo. El lugar era un hermoso paisaje que nunca había visto en su vida, el sol estaba justo ocultándose en la línea del océano, que para los ojos de Coby parecía que te estaba hundiéndose en armonía. En el cielo tanto como en las nubes estaba aquel color naranja de distintos tonos de colores, tanto desde el más claro hasta el más oscuro, siendo al mismo tiempo mezclado con el gris y el blanco típico de las nubes, dándole ese toque hermoso que se reflejaba por el océano.
Entre medio de las nubes, que parecía la entrada de una cascada. Debajo de ellas se reflejaba la luz del sol hacia el océano, creando una línea de luz suave entre el azul y el anaranjado claro, que se veía reflejado gracias a las olas que daba el mar al descender.
Sin duda alguna era un paisaje que daba su maravilla ante sus ojos.
El marine estaba tan concentrado en el paisaje que tenía al frente que no se dio cuenta de la mirada de reojo que le daba El Dios del sol. Nika se sentía como el ser más afortunado del mundo, no solamente tenía a la persona que quería en sus brazos, sino que ahora lo estaba viendo y lo estaba tocando, sintiendo como esto no era un sueño, sino que más bien una realidad que nunca espero tener en su vida.
Con sus ojos rosados veía cada centímetro de la cara de Coby, el chico no había cambiado nada, ni siquiera sus facciones habían cambiado. Y a pesar de que lo veía con una ropa completamente distinta a la época que él se había adaptado, no lo veía nada mal para su figura, es más se veía más bonito y demasiado lindo. Pero lo que más le impresionó fue su alma, al igual que su corazón, tampoco habían cambiado nada, es más sentía como la pureza rodeaba completamente su corazón, un corazón totalmente puro para este mundo tan cruel que el mismo había vivido.
Y su alma seguía siendo tan brillante como el día en que lo había encontrado en esa misma plataforma.
Nada había cambiado en el, y eso era lo que más le gustaba.
Nika suspiro nostálgico, esto era como volver a los viejos tiempos en donde el y Coby siembre se divertían de alguna manera en el mundo. En verdad que lo había extrañado mucho.
Pero, ahora tenía la oportunidad de que eso cambie, podía llegar a pasar más tiempo con él, sabía que el chico tenía un sueño, no iba a ser tan egoísta para arrebatarlo. Pero, lo único que deseaba en este momento era pasar tiempo con el que, a pesar de que juraba de que no recordaba nada de lo que habían vivido los dos, quería hacerlo.
Quería pasar tiempo con aquel chico que lo tenía encantado.
Y este era el momento perfecto, lejos de la humanidad, donde nadie los veía, ignorando todo el caos que el mismo había causado. Con un paisaje que hace siglos no veía, y con la persona que ahora mismo estaba mirando directamente a los ojos que estaban siendo iluminados por los rayos del sol que resplandecer por todo el paisaje.
Coby giró su cabeza hacia donde estaba la persona que lo agarraba de la cintura, llevándose la sorpresa de que unos ojos rosados lo estaban observando directamente hacia él. Aun no se acostumbraba mucho de que la persona que tenía al frente tenga la misma apariencia que la de Luffy, sin embargo, las mismas sensaciones que sintió en el cuartel, lo estaba sintiendo en este mismo momento, pero con mucha más intensidad en su interior.
Tanto la alegría como también la sensación de los acelerados latidos de su corazón volvieron a reaccionar ante el chico, todo lo que estaba sintiendo era de una manera nostálgica, como si ante ya lo hubiera sentido. El marine no sabio quien era este chico para que su interior reaccionara de esa forma tan alocada, pero lo que si sabía era que conocía a esta persona de alguna parte.
Y no lo decía por la apariencia que tenía, si no por como le provocaba todo esto por un segundo.
— ¿Quién eres? —pensó en voz alta, sin darse cuenta de que fue un susurro que fue escuchado en los oídos de ese dios. Nika rio, llamando la atención de un confundido Coby, luego paro, lo miro y le respondió con una sonrisa;
—Yo soy Nika cariño, un gusto en conocerte.— Se presento sin ningún tipo de vergüenza. Coby podia jurar que nunca se sintió tan avergonzado como ahora, provocando que inconscientemente su cara se apoye suavemente en el pecho del dios mientras que Nika aún se sigue riendo. —¡Shishishi! No has cambiado nada, eso me alegra. ¡Shishishishi!— Se rio, sus brazos se estrujaron más hacia él, haciéndolos más firmes que ante. Sus pies sentían la suavidad de una nube que se había transformado en algo solido gracias a su fruta del diablo, estaba parado y agarraba en sus brazos a Coby de manera posesiva y protectora, con un paisaje hermoso en frente de ellos y con los rayos del sol pegados en sus semblantes.
Después, Nika empezó a bajar cuidadosamente a Coby de sus brazos, aun sosteniéndolo con sus manos en su cintura. El marine se empezó a asustar al ver lo que estaba haciendo, provocado que sus brazos se engancharan alrededor de la nuca del dios, apretando inconscientemente su cara entre el cuello y debajo de la barbilla, la respiración acelerada del chico rosado choco enseguida en el cuello del dios. Nika se rio levemente, viendo como su humano se aferraba a el como si fuera un gatito tímido y tembloroso, lo encontraba muy adorable.
—Tranquilo.— Susurro en su oído, sin darse en cuenta del tono en que lo había hecho, un poco seductor y dulce. Un escalofrío se instaló en la espalda de ese chico, recorriendo en cada centímetro de su cuerpo como si enviara pequeños rayos, provocando de los bellos se le erizaban. En su cara se le presento un rubor rosado que llego hasta las puntas de las orejas, se dio cuanta cuando siente como le calentó la cara por la vergüenza hundiendo mas su cara en el pecho. —No te preocupes por nada, yo te voy a proteger de todo. Solo... déjate llevar.
Coby sintió como su pecho se hinchaba y su estómago se llenaba de estragos que no le explicaban bien en lo que sentía. Era raro, desde que ese chico se había encargado de “secuestrarlo” empezó a sentir muchas cosas en su cuerpo, y una de ellas era la manera en la que lo había sostenido, sentir sus fuertes y grandes brazos alrededor de su cintura era una de las cosas que más le pone nervioso.
No sabía si Nika se había dado cuenta, pero esperaba que no.
—Se que no recuerdas nada de lo que habíamos pasados los dos juntos, pero me alegra verte de nuevo y vivo.— Coby sintió como la nube que estaban parados los dos tocaban la suavidad de sus pies, al igual de como el dios movió los brazos de su cintura para que estuviera frente a frente. El marine tenia la vista completa de Nika, sus rostros estaban cerca del uno al otro, no les molestaba. Coby lo encontró extraño, pero nostálgico.
— No se quien eres y apenas te conozco, pero me traes sensaciones que nunca sentí en mi vida... es extraño... sentirlo. — Coby no se dio cuenta de cómo había salido esas palabras de su boca, ni como había tenido el valor para hacerlo. Pero, estaba decidido en hablarle a este extraño de lo que estaba sintiendo. — Te conozco en algún lugar, eso lo sé, pero no sé de dónde. Desde que escuché tu nombre en el cuartel, sentí muchas emociones... y una de ellas es... paz... y... nostalgia. — Coby suspiro. — Es raro. Se quien eres, ya que escuche tu nombre recién, pero aun no entiendo todo lo que esta pasando.
Nika lo miro, para luego sonreír. La mente de Coby no lo recordaba al igual que todo su ser, pero sus sentimientos no habían cambiado en nada... y eso a él le alegraba.
Le alegraba saber que una parte del corazón de ese humano aún estaba el para ocultarlo.
—Bueno... entonces.— Nika hizo una mueca mientras que su mirada pasaba para otro lado, le iba a dar mucha vergüenza de lo que le iba a pedir. —Puedo darte algo... para que mhm... recuerdes o que... ehh haga algo dentro de ti.— Mientras que mas avanzaba con las palabras, más sentía como sus mejillas se ponían rojas. Claramente eso lo podía ver Coby, sus ojos estaban fijos en la cara de Nika, viendo como una bola de humo en su cabeza se empezaba a formar, en su pelo se empezaba a salir pequeños corazones blancos y su cara se notaba mucho ese sonrojo que se estaba formando. Coby no podía negarlo, pero esta situación le estaba dando un poco de gracia, pero se aguantaba por respeto a lo que Nika estaba por hablar. —No se... si tu quieres... claro.— El dios del sol trago saliva, nunca en su vida pienso en ponerse nervioso ante la presencia de ese humano que lo traía loco, normalmente era el que provocaba todo eso, nunca fue al revés.
El marine se quedo mirando a ese dios, después soltó una risita leve, llamando la atención de Nika. El cual dirige sus ojos a los de Coby, viendo como esta tenía su mano tapando lo que podía su boca, estaba claro que quería evitar reírse, sin embargo, no podía llevar a cabo ese tipo de acción. Nika, de repente, se quedó desconcertado a lo que estaba viendo.
—¿Qué... pasa?
— No... jaja... nada, es solo que...
—Es solo que...
— Es solo que, nunca vi a alguien que fuera tan expresivos para mostrar sus emociones de esa manera tan graciosa. — Coby soltó otra risa después de lo que dijo. Nika veía como el humano cerraba sus ojos mientras que intentaba parar la risa con su mano, luego, sintió como toda su cara se calentaba por la vergüenza de ser descubierto. Nunca en su vida pudo cambiar ese aspecto de mostrar sus emociones, siempre fue así, de una manera caricaturesca y graciosa, ahora mismo lo estaba odiando. Por que sentía que se estaba exponiendo de esa forma, le estaba dando mucha vergüenza ahora. — ah perdón... Nunca en mi vida vi a alguien hacer ese tipo de cosa, es divertido.
—No... no... esta bien. Es solo que... es algo que hago casi todo el tiempo, a veces no puedo evitarlo.
— Es divertido, me recuerda cuando leía esos cuentos infantiles cuando era un niño, siempre me gustaron, era mi temática favorita.
—¿Enserió?— Pregunto Nika con el rostro iluminado. Ahora mismo estaba aprendiendo nuevas cosas de su humano, no iba a desperdiciar la oportunidad. Coby asistió con la cabeza, divertido por la situación en la que estaba pasando. —vaya... eso es sorprendente.
— Gracias. — agradeció el marino con una sonrisa dulce hacia él, Nika sonrió alegre. — No le digo esto a mucha gente, me da miedo que me juzguen. Yo sé que eso es normal de un niño, pero hay personas que no lo toman... muy bien. — Dijo con pena, el siempre recordaba que siempre sacaba un libro de esos por que le gustaba como se marcaba las expresiones, aunque también le encantaba la historia. Se escondía en un lugar debajo de la mesa y lo empezaba a leer en voz baja para que nadie lo descubriera.
Amaba algunas veces recordar los pequeños momentos que tuvo en ese orfanato.
Pero eso ya era pasado.
—No les de importancia, lo único que importa es que tu era feliz leyendo esas historias.— La voz de Nika se expresaba con mayor sinceridad, apoyando a su humano en lo que lo hacía feliz. Los ojos de Nika se fijaron a los azules del humano, dejándose hipnotizar por la hermosura de su profundidad, como si estuviera viendo el océano con ellos.
Coby noto el silencio y miro al dios, quien lo estaba mirando sin pena alguna. El marine pudo apreciar con detenimiento los rosados ojos de ese dios, viendo como también se mezclaban con un tinte rojo que lo cubre de arriba, al igual que una atmósfera blanca que demostraba lo cual brillosos eran, como iluminados por el sol. Nunca en su vida había visto esa clase de ojos que combinaba con esos colores, no eran aterrador, eran brillantes y le daban la sensación de que ya lo había visto antes.
El cuerpo de Nika se relajó, dejando que sus brazos descansaran en las caderas de Coby, sus dedos se entrelazaron entre sí, provocando que el cuerpo del marine se apegara más a él. La calidez de su cuerpo fue lo único que sintió cuando su piel hizo contacto con la suya, una pequeña electricidad de alegría se recorrió en sus cuerpos hasta llegar a sus corazones, los cuales empezaron a latir en sincronía al sentir la emoción del momento.
A pesar de que los latidos no eran de la liberación, Nika se dio cuenta de que estaba feliz por eso. Estaba feliz de ver a ese humano que lo había cautivado desde el primer momento que lo vio, y estaba seguro de que Coby estaba sintiendo lo mismo que el en este momento.
No le importaba nada, ni del caos de lo que había provocado, ni que había arrebatado a uno de los marines del cuartel general. Lo único que deseaba era... besar a ese humano que lo trae loco.
Y lo hizo...
Sus labios rápidamente hicieron contacto con los del humano, sintiendo la suavidad que tanto conocía en el pasado. El sabor a frutilla lo saboreo de golpe cuando lo sintió, provocando que inconscientemente apretara los labios del contrario, absorbiendo más de ese increíble sabor que tanto extrañaba. Movió sus labios ligeramente mientras que abría un poco sus ojos, viendo en primera escena el sonrojo de Coby que lo cubría en todo su rostro, sonrió un poco, volviendo a cerrar sus ojos mientras que disfrutaba de la sensación.
Con el pasa de los segundos, el beso se estaba volviendo un poco mas intenso, provocando ruidos entre sí. Nika quería más, en su interior le exige que lo marcara de alguna forma. Por lo cual, su brazo empezó a viajar desde arriba, mientras que su mano se deslizaba lentamente por la espalda, marcando con una línea imaginaria el camino que llego hasta su nuca, envolviendo sus dedos en ellos y tirando con un de fuerza hacia adelante.
Los labios de Coby se profundizaron mas contra los de Nika, dejando que su boca accidentalmente se abriera. Soltó un pequeño grito de sorpresa cuando sintió como la lengua de ese dios empezó a jugar con la suya de manera juguetona, mezclando sus salivas. El otro brazo de Nika se envolvió en toda la cintura, empujo con un poco de fuerza hacia él, al mismo tiempo que lo hacía con la nuca.
Coby se sentía que estaba atrapado en una especie de jaula por los brazos de ese chico, mientras que sentía que estaba siendo atacado por la boca por la manera en la que besaba tan atrevido. No podía negarlo, cuando sintió en el contacto tan de repente de esos labios, sintió una sensación tan familiar en ellos. La vergüenza tanto como la nostalgia golpearon en su interior, provocando que toda su cara se volviera roja como un tomate.
No sabía que aquel chico tan inocente y alegre fuera tan atrevido en hacer ese tipo de cosas, y más cuando estaba siendo besado de esta manera. Y sinceramente, era la primera vez que alguien lo besaba, lo que significaba que estaba dando su primer beso con una persona que le provocaba tantas cosas y que al mismo tiempo no lo conocía en nada.
Lo único que tenía parecido a ese chico era la apariencia de su amigo pirata.
Pero, aun así, gracias a ese beso, no pudo negar que se sentía inmensamente feliz, como si estuviera esperando este momento durante mucho tiempo. Hasta que... sintió algo que hizo que toda su cara explorada de la vergüenza, él no se había dado cuenta al principio, pero una parte de su cuerpo había reaccionado por eso.
Una mano... una mano grande y fuerte estaba apretando una parte íntima de atrás, los dedos de esa mano se formaron alrededor de esa zona, apretando con un poco de fuerza. Coby saltó en su lugar al sentir como una parte de su trasero estaba siendo invadido por una mano traviesa, soltó un grito de sorpresa cuando sintió que esa mano estaba apretando mucho más en esa zona, jugando un poco con su parte interior.
El marine, por sorpresa, soltó un gemido cuando sintió que no solamente era una mano la que estaba haciendo eso. Sino que más bien fueron dos manos que estaban jugando ahí abajo, no se había dado cuenta en qué momento la mano que tenía sujetaba su nuca estaba ahora en su trasero.
Nunca en su vida se había sentido tan avergonzado como en ese momento, nunca pensó que ese chico tan alegre estaría haciendo ese tipo de cosas tan atrevidas con él. Era la primera vez que alguien hacía eso, por lo cual no sabía cómo reaccionar ante esa situación.
Y más cuando estaba haciendo atacado por un dios que posiblemente era un pervertido.
Coby, con sus manos, intentó empujar en cada hombre del Dios para que así se separe de él. Sin embargo, Nika no lo dejaba hacer eso, los brazos que tenía alrededor de su cintura Gracias a que lo envolvió con su fruta del diablo, no lo dejaba escapar.
No quería separarse de él, pero tenía que respetar los deseos de ese humano. Así que, con toda la voluntad posible, se separó, sus labios dejaron de tocar los labios de ese chico, su lengua estaba fuera y en ella había un hilo de saliva que conectaba con la otra lengua.
Con sus ojos rosados, observaba con mucha atención la cara de aquel chico. Su cara estaba extremadamente roja, sus ojos estaban abiertos pero húmedos, sus pupilas estaban dilatadas, su cabello rosado estaba un poco desordenado y su boca estaba abierta con la lengua afuera.
Era la imagen más divertida que había visto de su amante.
Se rio, llamando la atención de su amante, quién explotó de la vergüenza y oculto su rostro con sus manos.
—¡Shishishi! Eso fue muy divertido, no me esperaba eso de ti, Coby.— finalizó con una sonrisa traviesa, claramente burlándose de la situación en la que estaba los dos. Coby solamente le respondió con un leve golpe en el hombre, mientras que con una sola mano cubría lo que podía toda su cara. Nika solamente volvió a reír.
Nunca nadie había hecho algo tan atrevido con él en su vida. Sin embargo... todo eso cambio cuando Nika hizo una mueca un desagradable, Coby no se había dado cuenta, lo cual el dios del sol agradeció, ya que no quería que pensara que todo lo que había hecho era solo una simple broma cruel y despiadada.
La razón era muy simple por lo cual se sentía así y era porque, el maldito humano que había comido su fruta estaba haciendo un desastre en ese lugar. Se estaba dando cuenta por la desagradable voz que sentía en su cabeza, gritos y golpes demasiados fuertes era lo que estaba sintiendo, pero especialmente gritos.
Ese humano no se podía quedar quieto ni por un segundo.
Capaz de darle una pequeña visita no era tan adecuada ahora mismo, no solamente porque literalmente estaban en el cielo, sino que también estaba Coby con él.
Sin embargo...
—Coby...
El chico rosado lo miró aún avergonzado.
—¿Quieres ir a algún lugar conmigo?
(...)
Y ahora estaban ahí, en el mismo lugar donde dejó a ese humano inquieto. Pero... en este mismo momento no le estaba gustando para nada lo que estaba viendo, se lo tenía que aguantar, por más que no le guste.
Monkey D. Luffy ahora en este mismo momento estaba abrazando muy fuertemente a Coby, mientras que muy desagradecido lo está mirando con una cara muy desagradable. No puedo culparlo, simplemente el corazón decide a quién elegir para enamorarse, y sí el corazón de ese horrible humano eligió Coby como su enamorado, él no podía hacer nada para evitarlo.
Por lo cual tenía que aguantar ver esa escena, dónde Luffy estaba muy feliz de volver a ver a Coby.
Nika solo estaba enojado, por qué ese humano de goma se atrevió a empujarlo, si no fuera porque vio a Coby en sus brazos el mismo le daría una patada en la cabeza por ser tan grosero con él.
Nika apartó la mirada hacia un lado donde no se veía solamente más que oscuridad, sus oídos estaban escuchando atentamente la conversación que tenían esos dos hermanos. Luffy estaba alterado, lanzando una bomba llena de preguntas hacia su amante, preguntándole si estaba bien o que si ese sujeto le había hecho algo malo. El Dios de sol de entendía muy bien la preocupación de ese humano, pero se sintió algo ofendido al escuchar esa pregunta saliendo en la boca de ese humano.
Además... él no le haría nada a su amante, era la persona más apreciada para él, incluso más que un tesoro. Y sabía que ese chico humano estaba sintiendo lo mismo que él.
— Coby... dime la verdad él te hizo algo. Te golpeó o algo, — preguntó El pirata desesperadamente, mientras que con sus ojos recorría todo el cuerpo de Coby para ver si tenía alguna herida o cualquier tipo de señal de batalla.
El marine solamente respondió con la cabeza, negando cualquier palabra que salía de la boca de Luffy. Pero lo que no se dio cuenta es el sonrojo que tenía en la cara, lo cual el pirata se había dado cuenta antes.
— Oye... ¿Por qué tiene tan roja tu cara? — la mano del pirata paró la cara de Coby, la deslizaba de arriba para abajo mientras que intentaba que el calor se fuera de su cara.
El marino estaba a punto de abrir su boca para decir algo sobre su condición, sin embargo, fue interrumpida por una voz que se presenta un poco de molestia.
—¡Ah!... Eso es solamente porque lo besé.— soltó de repente sin ninguna pena.
El silencio se hizo presente una vez más en ese lugar... y Coby solamente deseaba que la tierra o ese lugar donde estaban lo tragara vivo.
Y Luffy... bueno... Luffy solamente quería explotar de la rabia en este momento. Así que, no fue una gran sorpresa cuando El puño quiso aterrizar de la cara de Nika, el cual había esquivado fácilmente con una sonrisa burlona.
Y sigue así durante un buen rato, golpe te la golpe mientras que el Dios de sol se burlaba del ser humano. El cual se estaba enojando más y más.
Coby solamente lo miraba desde lejos, mientras que pensaba que este día iba a ser mucho más largo de lo normal.