𝐓𝐨𝐧𝐢𝐠𝐡𝐭 | 𝐉𝐉𝐊

Summary

Una noche, cuatro amigos. Un juego que comienza como broma… y termina desatando lo que todos callaban. Hari, Satoru, Suguru y Shoko vuelven de una fiesta y deciden jugar “Verdad o Reto”. Entre besos inesperados, miradas cargadas de historia y retos cada vez más intensos, las máscaras caen y los límites se rompen. Lo que parecía solo diversión, se convierte en una noche de confesiones, deseo y tensión que ninguno de ellos olvidará.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

𝐔𝐍𝐎

El portón del complejo residencial se cerró tras ellos con un golpe metálico, sellando el eco de la noche mientras el grupo avanzaba por el pasillo hasta llegar al penthouse de Satoru. Ríen, aún con restos del maquillaje brillante y las camisas a cuadros desabrochadas por el calor y el desorden de la fiesta temática de vaqueros a la que habían asistido.

Hari es la primera en entrar cuando Gojo abrió la puerta, emocionada como una niña entrando a un museo interactivo.

—¡Por fin voy a conocer el famoso palacio del gran Satoru Gojo! —exclama

Hari entra alzando los brazos mientras camina de espaldas por la entrada con sus botas vaqueras haciendo ruido en el piso de madera.

Gojo le lanza una mirada fulminante y cierra la puerta cuando Geto y Shoko entran al interior de su casa.

—Hari, no toques nada. En serio. Ni un florero, ni un control remoto, ni siquiera el aire con tus manos. Esta casa vale más que todo tu futuro profesional.

—¡Uy! ¡Qué miedo! —replica ella con una sonrisa burlona—. Solo voy a mirar, lo juro.

—Con tus antecedentes, “mirar” equivale a destruir algo accidentalmente.

Shoko camina más tranquila, mirando alrededor con una ceja arqueada y una copa imaginaria en la mano.

—Wow, Satoru… No sabía que tienes tan buen gusto para la decoración. ¿Quién te decoró la casa? ¿Tu abuela millonaria o Pinterest?

—Un caro diseñador de interiores, gracias —responde con altivez

Geto camina detrás, acomodándose el sombrero vaquero que aún trae en la cabeza. El observa a Hari con diversión cuando ella se acercó curiosa a una escultura blanca cerca del ventanal.

—Es que es curiosa por naturaleza —dice con tono cómplice, como si hablara de una niña traviesa—. No puede evitarlo.

Gojo deja escapar un suspiro largo, resignado.

—Un día vas a romper algo, y te voy a cobrar hasta el alma.

—¿Y cómo te pago con cuerpo?

Gojo sonrie ante su pregunta, él se acerca hasta a Hari

—Es un buen pago — murmura en su oído

Hari lo empuja con una sonrisa

Shoko se deja caer en el sillón, colgando un brazo por el respaldo.

—Propongo ver películas. Ya que estamos sobrios otra vez y que alguien se comió mis gomitas.

—¡Fuiste tú misma, mentirosa! —se queja Gojo, señalándola—. ¡Te vi metértelas como si fueran M&M’s!

Hari levanta la mano desde el centro del salón.

—¡Yo propongo un juego! Algo más emocionante que ver cómo todos gritan viendo películas de terror — sonrie

Gojo gira hacia ella lentamente, como si meditara.

—¿Qué clase de juego? Porque si es Twister, no tengo ganas de que Suguru me aplaste otra vez — se queja

Shoko bufó.

—Obvio estás diciendo eso porque no quieres ver películas de terror. Pequeña gallina.

—Tu sabes que me dan miedo las películas de terror, seré una gallina pero una bonita —contesta con orgullo

—Eso gallina pero con dignidad. Hari, apoyo tu propuesta.

—Yo también —agrega Geto, sentándose en el suelo con las piernas cruzadas—. Ya tuvimos suficiente terror en la fiesta con ese chico que bailaba como helicóptero.

Shoko los mira con una mezcla de traición y resignación.

—Malditos traidores, váyanse a la mierda.

Levantó el dedo medio mientras se acomodaba en el suelo también, mirando a los tres como si fueran su peor decepción.

Hari se echó a reír, llevándose la mano a la boca.

—¡Qué dramática eres, Shoko! No nos odies.

—Me traicionaron como si fuera el final de una telenovela —responde ella con sarcasmo.

Geto sacó su teléfono y comenzó a buscar algo.

—Tengo una aplicación de verdad o reto. No es la típica de juegos infantiles, esta tiene opciones… intensas.

—¿Cómo que modo intenso?— cuestiona Hari curiosa

—Ya saben, esa que tiene beso de tres, quitarse una prenda e incluso hacer un oral en público.

—Entonces ponla en modo “intenso” —ordena Gojo, cruzando los brazos con una sonrisa de anticipación—. Si vamos a jugar, hagámoslo bien.

Los cuatro se sentaron en el suelo alrededor de la mesa de centro. Las luces del techo proyectaban una calidez tenue sobre ellos, mientras los reflejos de la ciudad titilaban a través del ventanal. Uno a uno escribieron sus nombres en la aplicación.

—Que empiece el caos —dice Hari, emocionada.

Geto le extiende el teléfono a Gojo.

—¡Vamos, gallina! —lo animó Shoko con una sonrisa maliciosa

Gojo entrecerró los ojos hacia ella y le mostró el dedo del medio.

—Elijo verdad, pero solo para demostrarte que no me da miedo.

—Sí, sí, claro, gallina valiente.

La aplicación vibró y la pregunta apareció:

“De este grupo, ¿quién se te hace más sexy?”

Gojo sonrió de inmediato.

—Fácil. Suguru.

Hari soltó una carcajada y chocó su mano con la de Shoko.

—¡Por supuesto! Si yo fuera tú, también.

—Geto es sexy, no vamos a negarlo —añadió Shoko, encogiéndose de hombros.

Geto rió, un poco ruborizado.

—¿Por qué siento que esto va a escalar muy rápido?

Shoko sonríe.

—Reto, por supuesto.

“Susurra algo atrevido y sugerente a la persona a tu lado.”

Los cuatro miraron al instante. Hari es la que está a su lado.

Hari hice una mueca.

—¿Puedo cambiar de lugar?

Geto y Gojo desviaron la mirada.

— ¿No? Ok. Que venga lo que venga.

Shoko se inclinó lentamente hacia ella.

Hari se tensa al ver como Shoko está sentada sobre ella.

—¿Puedo meter la mano bajo tu blusa y chupar tus nenas?

Hari abre los ojos impresionada.

—Shoko… ¡me mordiste! —exclamó Hari, saltando hacia atrás con una risa nerviosa.

—Era parte del juego —se excusó Shoko sin ninguna vergüenza.

—Ni siquiera me diste tiempo de reaccionar. ¡Abusiva!

Geto y Gojo estallaron en carcajadas.

—¡Pobre Hari! —dijo Gojo, aún riendo—. Esta noche es tu prueba espiritual.

Shoko se regresa a su lugar y me pasa el teléfono a Hari.

—Elijo verdad.

La aplicación vibró.

“¿Alguna vez has mentido sobre tu edad para ligar?”

Hari se llevó una mano al pecho, entre ofendida y divertida.

—Sí.

—¿Con quién? —pregunta Gojo, genuinamente curioso.

—Con Toji.

—¡¿Toji?! —repitieron los tres al unísono.

Shoko se dobló de la risa.

—Eso sí no lo vi venir. ¿Y te hizo caso?

—Sí. Mucho caso, de hecho hemos tenido algunas citas.

Hari hace una expresión obscena con sus manos.

—¡Dios mío! —Gojo se cubre la cara—. Me voy a enjuagar los ojos con cloro.

—Te dije que no me subestimaras.

Geto toma el teléfono.

—Reto, vamos a hacerlo bien.

Shoko levantó el puño.

—¡Ese es mi gallo!

La aplicación mostró:

“Pasa la lengua por el cuello a la persona a tu izquierda.”

Todos miraron a la izquierda de Geto. Esa persona es Hari.

Hari frunció el ceño.

—¿Por qué siempre yo? ¿Qué clase de karma estoy pagando?

—La vida te está recompensando —intervino Gojo, sonriendo con picardía.

—Más bien se está vengando de mí —bromeó Hari.

—Tal vez te sacrificaste en otra vida —añadió Shoko—. Probablemente eras una bruja.

Geto giró hacia Hari, algo más serio de lo habitual.

—Prometo ser rápido. Solo… no te muevas.

Hari asintió lentamente, sintiendo una corriente recorrerle el cuello.

Geto se inclinó, y su lengua rozó la piel de su cuello. Antes de retirarse, le dio una pequeña mordida.

Hari lo miró incrédula.

—¡¿Me mordiste también tú?! ¿Qué les pasa hoy?

Geto se encogió de hombros, con una sonrisa entre culpable y pícara.

—Solo aproveché el momento.

—¡Ya nadie me respeta en esta casa!

Shoko reía a carcajadas.

—Ay bebe, es que eres muy apetecible.

Gojo se recostó en la alfombra con las manos detrás de la cabeza, sonriendo.

—Y apenas estamos empezando.

Hari se cruzó de brazos, pero su sonrisa traicionaba su indignación.