Mine
La noche empezó como tantas otras, con besos mojados y abrazos que parecían no tener fin. Jungkook y Taehyung no podían evitar ser melosos cuando estaban juntos.
A donde sea que iban, acaparaban miradas por lo bien que se miraban juntos, por lo intensos, pero sobre todo por lo evidente que era el amor entre ellos.
Taehyung tenía una manera única de consentir a Jungkook, le gustaba darle todo a su omega, porque solo con su existencia, se lo daba todo.
Los pequeños gestos hacían a Jungkook sentirse extremadamente amado, como cuando le acomodaba el cabello, cuando le abría la puerta del auto y de los lugares a los que iban, cuando le murmuraba halagos al oído, cuando le sujetaba la mano en público y Jungkook, aunque al principio se sonrojaba, terminó por acostumbrarse a ser adorado así.
Los que los veían, a veces sentían ternura... otros, pura envidia.
Iban de camino a un nuevo restaurante, a petición de Jungkook, pues le gustaba salir y a su alfa le gustaba consentirlo.
Cuando llegaron al restaurante, se encargó de que todos se dieran cuenta que el bonito omega que lo acompañaba, era suyo.
La cena prometía ser perfecta.
Una mesa para dos, luces cálidas, música suave de Jazz. Jungkook vestía una camisa blanca con una chaqueta negra que a Taehyung le encantaba, y el alfa, como siempre, parecía haber salido directo de una editorial de moda.
El mesero llegó con una sonrisa muy amplia.
—Bienvenidos. Es un placer atenderlos esta noche —dijo, mirando directamente a Taehyung.
Jungkook no lo notó al principio, pues estaba ocupado quitándose la chaqueta y deslizando su mano sobre la pierna de su alfa debajo de la mesa.
Todo era normal o al menos eso creyó.
Pasaron apenas cinco minutos antes de que el mesero regresara.
—¿Les gustaría algo para beber? ¿Una recomendación tal vez?
Y luego de llevarles la entrada, volvió otra vez.
Y otra más...
—¿Todo bien con la comida? —preguntó, apoyándose un poco más de lo necesario en la mesa— Si necesitan cualquier cosa, estaré cerca.
Jungkook parpadeó, empezando a notar que cada vez que hablaba, su mirada se dirigía a un solo punto, su alfa Taehyung.
La gota que colmó el vaso fue cuando, al dejar los platos fuertes sobre la mesa, el mesero se acercó a Taehyung.
—Aquí tiene lo que ordenó —dijo el omega, dándole una sonrisa directa a Taehyung— Qué gusto atender a alguien tan lindo como tú.
Taehyung soltó una risa baja, casi automática, sin malicia.
—Gracias —dijo, con esa voz grave que Jungkook amaba y que ahora le sonó demasiado coqueta.
Jungkook dejó de beber de su copa de vino.
Su mirada bajó al plato y luego subió directo al rostro del alfa. No dijo nada y Taehyung notó su reacción de inmediato, pero no dijo nada tampoco.
Solo se inclinó un poco, sabiendo exactamente qué pasaba.
—¿Estás bien, amor?
—Perfectamente —respondió Jungkook sin mirarlo, llevando un panecillo a su boca, mordiéndolo con más fuerza de la necesaria — Solo me pregunto si el servicio es siempre así de... dedicado.
Taehyung arqueó una ceja, divertido por la expresión de Jungkook, era realmente adorable.
—Tal vez tiene un gran sentido del deber —dijo con fingida inocencia.
—O tal vez solo quiere llevarse propina en piel y no en billetes —soltó Jungkook, dándole un sorbo a su copa de vino.
Hubo tensión, pero era algo excitante para el omega, aunque no quería aceptarlo.
—Esto esta delicioso— habló Taehyung, pero no recibió respuesta.
Jungkook seguía comiendo de su plato y tenía las mejillas llenas, Taehyung sonrió al verlo.
—Definitivamente vamos a volver aquí— insistió Taehyung.
Nada...
—Mi amor, ¿Entonces no me vas a hablar porque el mesero me dijo lindo?— el alfa dijo, con una sonrisa de lado mientras miraba a Jungkook comer.
El alfa pronto volvió a sonreír y alzó la mano.
—¡Mesero! — habló — ¡Cuentas separadas, por favor! Ah... y su número por favor.
Jungkook alzó el rostro y lo miró, boquiabierto. Taehyung sonrió, divertido. El mesero solo parpadeó, confundido.
—Es broma, mi amor —añadió el alfa, mirando al menor — Eres el único que me interesa, pero no voy a negar que me encanta verte celoso.
Jungkook rodó los ojos y se hundió en su asiento, pero no pudo evitar una pequeña sonrisa, antes de lanzarle la servilleta en la cara haciéndolo reír. Aún así, no dijo mucho más durante la cena.
Cuando salieron del restaurante, la noche ya estaba más fría y Taehyung le puso su chaqueta a Jungkook en los hombros. Caminaban por el estacionamiento en silencio, hasta que Jungkook vio de reojo al mesero saliendo por la puerta lateral del restaurante, acomodándose la chaqueta.
No lo pensó, se dejó llevar por su lobo.
Jungkook se giró, tomó a Taehyung del cuello de la camisa y lo besó. No fue un beso dulce, fue uno hambriento, posesivo y lleno de deseo que Taehyung apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que Jungkook le metiera la lengua en la boca.
Jungkook lo besaba con tantas ansias y sus manos recorrían el cuello y el pecho del mayor, marcándolo son su aroma para dejar claro que él era suyo.
Taehyung respondió con la misma intensidad. Lo apretó contra la puerta del auto, con una mano en su nuca y otra en su cintura profundizó aún más el beso. Sus bocas se buscaban, se deseaban se exigían ese contacto al igual que sus cuerpos.
El mesero, al ver la escena, se detuvo unos segundos. Luego se giró sin decir nada, y se fue.
Jungkook lo notó y sonrió con los labios aún pegados a los de Taehyung.
—Que le quede claro a todo el mundo —murmuró, sin aliento— que tú Kim Taehyung eres mío.
—Y que Jeon Jungkook es mi obsesión y estoy a sus pies —respondió Taehyung, antes de atrapa de nuevo su boca en un beso.
No llegaron a casa tan rápido como hubieran querido, pues en el auto se besaron como adolescentes hormonales, tocándose por encima de la ropa, jadeando mientras sonreían.
Apenas cruzaron la puerta de casa, los abrigos y demás prendas volaron al suelo, los zapatos quedaron en el pasillo y sus bocas nunca se separaron.
Entre caricias, susurros roncos y miradas cargadas de deseo, se recordaron —una vez más— que no había nadie más. Solo ellos. Siempre ellos.
Jungkook jadeaba recibiendo la estimulación de los dedos de Taehyung sobre su esfínter, recostado contra las sábanas desordenadas de su cama, con la espalda arqueándose ante el placer de ser estirado mientras su alfa le besaba el cuello.
—Mírate, ni siquiera te he metido la verga y ya estas hecho un desastre— murmuró Taehyung antes de acercarse a besarlo en los labios.
Jungkook tomó su propia erección y se masturbó, su anillo de músculos aún siendo estirado por los largos dedos Taehyung. Cuando sintió que su alfa tocó ese punto dulce dentro de él, gimió sin contenerse, gimió haciéndole saber que solo él podía hacerlo sentir así, cuando tocaba ese lugar dentro de él que lo llenaba de placer.
Taehyung no resistió verlo retorciéndose del placer y pronto se coló entre sus piernas, sin perder el contacto de esos los ojos suplicantes y la boca entreabierta de su omega, se alineó en su entrada y lo penetró de una sola estocada, gimiendo alto y ronco al unísono.
Se deslizó en sus húmedas y cálidas paredes, acercándose a besarle los labios cuando empezó a embestirlo.
—Bonito, te ves tan bonito siento mío y de mi verga. Di que eres solo mío.
Jungkook tomó una bocana de aire y como pudo, lo tomó del cabello para acercarlo a su rostro.
—Tú me perteneces, Kim Taehyung... Ahh... —gimió cuando se enterró con fuerza en él.
Taehyung le tomó la mandíbula con la mano y lo obligó a verlo a los ojos.
—Eres mío, Jungkook, nadie tiene derecho a verte y nunca nadie podrá llenarte como yo te lleno, ¿Entendiste? —Gruñó propinándole una nalgada.
Jungkook pronto sintió sus muslos temblar por la intensidad de las embestidas y por lo mucho que Taehyung lo tenía abierto . Su cuerpo, siempre tan receptivo a cada caricia de Taehyung, vibraba bajo sus manos y todo en él gritaba por más.
—Tae... —gimió bajito, aferrándose al cabello del alfa, los ojos medio cerrados por el placer cuando lo sintió tomar uno de sus pezones entre sus labios —a-alfa si, Justo ahí— volvió a gemir.
Taehyung lo miraba con devoción mientras seguía penetrándolo, soltó un gruñido mientras dibujaba un camino de besos hacia la curva de su cuello, por la piel suave que palpitaba justo sobre su glándula de olor, ese dulce y sensual aroma a flores.
—Eres perfecto —murmuró— Tan mío... tan solo mío.
Jungkook sintió la presión cálida y húmeda del aliento de Taehyung justo sobre su punto más sensible. Su cuerpo reaccionó al instante, abriéndole más las piernas, rogando sin palabras que llegará más profundo en él .
De pronto, Taehyung sintió que lo empujó y se separó levemente con el ceño frunció.
—Quiero montarte— Jungkook habló.
Se miraba tan sensual, con los ojos llorosos, los labios hinchados y el rostro totalmente sonrojados, era un desastre, un desastre provocado por Kim Taehyung.
Taehyung se echó sobre su espalda, lo vio subirse a horcajadas sobre él y sin perder el contacto visual, Jungkook se mordió el labio cuando alineó el pene del alfa contra su entrada, gimiendo alto cuando se dejó caer para que se enterrara en él.
Jungkook pronto comenzó un vaivén con sus caderas, se sostuvo del pecho del alfa y comenzó a dar de saltos.
Taehyung se sentó y lo atrajo hacia él para seguir atendiendo sus pezones.
El alfa lo tomó de las caderas y lo ayudó a marcar un ritmo que los complaciera a los dos.
—Alfa, dame tu nudo...
Y Taehyung solo podía complacer a su omega.
Cuando los colmillos del alfa rozaron apenas la piel de su cuello, Jungkook tembló entero, un gemido se le escapó desde lo más hondo, y su aroma, dulce y embriagador, se volvió más intenso.
—Ahora, por favor —susurró, más vulnerable que nunca— Tae, márcame... Ahh~...— volvió a gemir— que todos sepan... que soy tu omega.
Taehyung lo sostuvo de las caderas y lo ayudó a ir más rápido, le besó la boca y luego volvió su cuello.
El momento estaba cerca, Jungkook se corrió y sintió que las piernas le ardían y le temblaban, pues Taehyung lo seguía moviendo sobre su pene buscando su liberación. Jungkook jalo aire con la boca y se sostuvo de los hombros del alfa, yendo tan rápido como la ola de placer se lo permitía, el cuerpo le temblaba y su lobo aullaba complacido.
Cuando volvió a correrse se desvaneció sobre el alfa y sintió como se tensó cuando se corrió dentro de él y el nudo comenzó a crecer.
Trago saliva y volvió a sostenerse de los hombros de Taehyung para volver a saltar, arrancándole gemidos roncos a su alfa, pues el nudo había comenzado a crecer y los dos estaban muy sensibles.
—Amor~... — El alfa jadeo, volviéndose a correr al ver la mirada de Jungkook profunda.
—Márcame...— gimió pegando su frente a la del alfa, aún sin dejar de moverse sobre el pene de su novio ya hinchado por el nudo — quiero... que les quede claro que tú eres mío.
Y cuando finalmente lo hizo, cuando guió sus colmillos al limpio cuello del omega, penetró con cuidado la piel de Jungkook y una ola de placer los golpeó a los dos
El orgasmo los envolvió de forma intensa, mientras Jungkook aún se aferraba a los hombros de Taehyung con fuerza. Su cuerpo se tensó y luego se rindió, derritiéndose bajo los brazos de su alfa.
Lágrimas casi imperceptibles se acumularon en sus pestañas, no por dolor, sino por la conexión tan abrumadora que estaba sintiendo, tan real, tan suya.
Taehyung lo sostuvo hasta que su respiración se volvió más lenta, más tranquila. Luego le lamió la marca, sellando su promesa y el lazo que unía a sus lobos, que lo unía a Jungkook en cuerpo y alma, porque no era solo su omega, ahora era su hogar.
—Para siempre, Kook —susurró contra su piel— Esta marca lo grita aunque tú no lo digas.
Jungkook sonrió, sintiéndose totalmente satisfecho y cansado con los ojos cerrados.
—No necesito gritarlo —respondió— Mi cuerpo ya lo sabe y mi lobo también.