PRÓLOGO
¿Alguna vez has tenido que decir adiós a alguien pero dentro de ti había una voz llorando diciendo quédate?
La brisa marina acariciaba suavemente el rostro de Anne mientras cruzaba las calles empedradas de su pueblo natal, un lugar que alguna vez había sido su refugio y ahora le parecía un eco distante de su vida.
Después de años de bullicio y luces en la ciudad, regresar a la tranquilidad de las olas la llenaba de nostalgia. Con cada paso, revivía los recuerdos de su adolescencia, de risas y secretos compartidos, pero también de un amor que había dejado una marca indeleble en su corazón.
Al abrir la puerta de su antigua habitación, un mundo olvidado se desplegó ante ella: juguetes, fotografías y, entre las sombras del tiempo, su viejo diario. Al abrir sus páginas amarillentas, se vio inmersa en los sentimientos que una vez la consumieron.
Ahí estaban las letras llenas de pasión y tristeza, narrando su relación con Sam, el chico que había hecho vibrar su mundo.
Las palabras que una vez brotaron de su corazón ahora resonaban con el eco de la añoranza, recordándole cómo un amor tan profundo terminó en un dolor desgarrador cuando él decidió alejarse sin una explicación.Con cada línea que leía, Anne comprendía que, a pesar de los años y la distancia, algunas heridas nunca sanan del todo.
Ahora, frente a su pasado, se preguntaba si este regreso sería la oportunidad para cerrar un capítulo o si, al contrario, lo abriría de nuevo, enfrentándose a las emociones que una vez la destrozaron.